Por qué tantos trabajadores de la salud se niegan a recibir la vacuna contra el coronavirus
Una encuesta de diciembre de 2020 en Estados Unidos mostró que 1 de cada 3 empleados de hospitales y centros médicos “probablemente” o “sin dudas” rechazaría la inmunización contra el COVID-19, a pesar de tener prioridad y de haber visto de primera mano los estragos de la enfermedad
Aunque tienen prioridad en la fila para la vacuna porque fueron la primera línea en la batalla contra el COVID-19, muchos trabajadores de la salud en los Estados Unidos se han resistido a ser vacunados. Algunos se negaron de plano; otros rechazaron la dosis ahora y prometieron considerarla en el porvenir. Es, como describió AP, un grupo inesperado en la negativa a la vacunación, que en general ha sido promovida por grupos antivacuna y desinformación.
“Sucede en los asilos de ancianos y, en menor medida, en hospitales, donde los empleados expresan lo que los expertos llaman temores infundados a los efectos secundarios de vacunas que se desarrollaron a una velocidad récord”, explicó la agencia. En algunos lugares “hasta el 80% del personal se resiste”.
La agencia citó a un cirujano de Portland, Oregon: “No creo que nadie quiera ser un conejillo de Indias“, dijo Stephen Noble, de 42 años. “A fin de cuentas, como hombre de ciencia, sólo quiero ver qué muestran los datos. Y quiero los datos completos”, dijo el médico que por ahora ha postergado la decisión de recibir la vacuna hasta abril o mayo. “Es vital que las autoridades sanitarias no exageren lo que saben sobre las vacunas. Esto es especialmente importante para los afroamericanos como yo, que desconfían del consejo médica del gobierno debido a los fracasos y los abusos del pasado”.
Los Angeles Timesresumió algunas cifras del estado de California, el más poblado del país, con 40 millones de habitantes, y el que más sufrió durante la última ola de COVID-19: “En el Hospital Comunitario St. Elizabeth del condado de Tehama County, menos de la mitad de los 700 trabajadores de la salud que estaban en condiciones de recibir la vacuna la aceptaron cuando se les ofreció por primera vez. En el Centro Médico Providence Holy Cross de Mission Hills, uno de cada cinco enfermeros y médicos en la línea de fuego han rechazado la dosis. Aproximadamente entre el 20% y el 40% del personal sanitario del condado de Los Angeles al que se le ofreció la vacuna hizo lo mismo. En el condado de Riverside han sido tantos los que rechazaron la vacuna —un 50%, se estima— que los funcionarios y los directivos de los hospitales se han reunido para trazar una estrategia que permita redistribuir las dosis que no se usaron”.
En la costa este de los Estados Unidos, The New Yorker observó el mismo fenómeno: “A pesar de haber visto de primera mano los estragos del COVID-19 —y de hacer un trabajo que los pone en grave peligro, como a sus familias— los trabajadores de la salud expresaron niveles similares de resistencia a la vacuna que la población general. Encuestas recientes muestran que, en general, alrededor de un tercio de ellos se resiste”.
La encuesta de diciembre 2020 de la Fundación Kaiser mostró, en efecto, que el 29% de los trabajadores de la salud “probablemente” o “sin dudas” no aceptarían la vacuna, apenas por encima del 27% del promedio de la población en general. Si bien la mayor divergencia se daba a la hora de analizar el perfil político de las personas (el 42% de los republicanos dijeron que no se vacunaría, contra el 12% de los demócratas), sólo la necesidad pareció unir a los que menos resistencia mostraron: los mayores de 65 años, las personas que habitan en un hogar donde alguien tiene una enfermedad grave y los que viven en ciudades y tienen la aglomeración o el transporte entre sus problemas.
The New Yorker reveló que casi las tres cuartas partes de los enfermeros certificados tenían dudas sobre la vacuna. Citó otras cifras que marcaban diferencias asombrosas: en el mismo hospital de Yale en New Haven, el 90% de los médicos residentes aceptó vacunarse apenas pudo, pero sólo los acompañó el 42% del personal de mantenimiento y el 33% de cocina. En Ohio, el 60% del personal de los asilos de ancianos rechazó la primera dosis y en Carolina del Norte, alrededor de la mitad.
“Esta vacilación es menos un rechazo directo que un escepticismo cauteloso”, evaluó el texto. “La impulsan sospechas sobre las pruebas que respaldan las nuevas vacunas y sobre los motivos de quienes las respaldan. La asombrosa velocidad de desarrollo de las vacunas ha convertido a la ciencia en víctima de su propio éxito: después de que se les dijera que desarrollar vacunas lleva años, si no décadas, muchos trabajadores de la salud se muestran reacios a aceptar una que pasó rápidamente de la concepción a la inyección en menos de 11 meses”. En general muchos esperan como estrategia para ver qué nueva información surge sobre la seguridad tras la inoculación.
Nicholas Ruiz, empleado administrativo del Centro Médico Natividad en Salinas, California, explicó a Los Angeles Times que el personal de salud lucha con las mismas dudas, temores y desinformación sobre el COVID-19 que el público en general. “Creo que la percepción del público sobre los trabajadores de la salud es incorrecta. Puede que crean que todos estamos informados de todo, porque trabajamos en este ámbito. Pero sé que hay mucha gente que tiene la misma perspectiva que el público por la cual todavía tienen miedo de recibirla”, dijo sobre la vacuna que, por ahora, él mismo rechazó.
Algunas mujeres, que están embarazadas o que buscan un embarazo en el futuro, no quieren vacunarse por temor a las consecuencias de largo plazo de las fórmulas. April Lu, enfermera de 31 años en Providence-Holy Cross, es una de ellas: su bebé nacerá en tres meses. “Estoy eligiendo entre riesgos: el riesgo de tener COVID y el riesgo de lo desconocido con la vacuna. Creo que elijo el riesgo del COVID: puedo controlarlo y prevenirlo, un poco, usando máscara, aunque no es 100% seguro”.
Para persuadir a los dubitativos muchos hospitales apelan a videos instructivos, webinars interactivos, desayunos gratuitos, un bono en efectivo, días libres pagos y hasta la rifa de un auto, resumió AP. Es todo lo que pueden hacer, según explicaron al periódico funcionarios del sistema de salud de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA Health: “No le pedimos al personal que decida de inmediato si quiere recibir la vacuna. Queremos darles a aquellos a los que se les ofrece el tiempo suficiente para tomar una decisión, y esperamos que el personal continúe comprendiendo que los beneficios de la vacunación claramente superan a los riesgos”.
Además de la politización de las cuestiones de salud pública que se sufrieron en Estados Unidos porque el primer año de la pandemia fue también año electoral, hay una desconfianza más profunda tanto del sistema político como del sector de la salud, destacó The New Yorker. “Y está exacerbada entre el personal de la salud, que está subvalorado y mal pago”, agregó.
“En muchos casos, las dudas sobre las vacunas no son un problema de falta de información. Es un problema de falta de confianza”, dijo a la revista David Grabowski, profesor de política sanitaria en Harvard. “El personal no confía en el liderazgo. Tienen verdadero escepticismo ante el gobierno. No han recibido pagos extras por el riesgo. No han recibido equipo de protección personal. No han recibido respeto. ¿Debería sorprendernos que se muestren escépticos ante algo que parece que se les impone?”.
Kia Cooper, una enfermera con dos décadas de experiencia, del área de Filadelfia, es una de las que rechazó la vacuna por dudas. “No estoy totalmente en contra”, dijo a la publicación, “pero la apuraron mucho”. Ella quiere esperar a “ver cómo les va a otros” porque, en su experiencia en la industria, las empresas de la salud tienden a poner la ganancia por encima de los intereses de los pacientes y el personal, dijo. “Me pregunto si es por dinero. Son grandes compañías que tratan de imponer estos productos a todo el mundo. Uno tiene que pensar: ¿lo hacen por nosotros o sólo están tratando de ganar dinero?”.
Entre los trabajadores de la salud encuestados por Kaiser ls preocupaciones principales fueron similares: temor a los efectos secundarios, falta de confianza en el estado para garantizar la seguridad de las vacunas, inquietud por el papel que la política pudo haber jugado en su desarrollo. En algunos foros en línea, citaron los investigadores, algunos trabajadores de la salud manifestaron frustración por haber sido los primeros en la lista: no lo veían como un privilegio sino como una experimentación con sus cuerpos.
Así suceden cosas como la que contó Richard Wickenheiser, funcionario de Salud del condado de Tehama, a Los Angeles Times: de las primeras 495 dosis que el estado municipal logró conseguir para los trabajadores del Hospital Comunitario St. Elizabeth, “nos devolvieron 200″.
El gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, propuso que se pusiera una fecha límite para que enfermeros y médicos tuvieran prioridad en la vacunación, y que aquellos que la rechazaran “fueran al final de la fila”. En el estado de Georgia se autorizó la redistribución automática de aquellas vacunas rechazadas en hospitales y asilos para que las recibieran los trabajadores esenciales, los bomberos y la policía. “Tenemos vacunas disponibles pero están literalmente esperando en el freezer”, dijo la comisionada de salud pública, Kathleen Toomey. “Es inaceptable. Tenemos vidas que salvar”.
Los nacimientos cayeron un 45% en los últimos 14 años en Tucumán
UNICEF advirtió sobre un profundo cambio demográfico en Argentina, mientras que un estudio de la UNT muestra cómo se produjo el fenómeno en Tucumán y cuáles fueron los grupos etarios con mayor descenso.
Los nacimientos en Tucumán cayeron un 45% entre 2010 y 2024, una reducción equivalente a la registrada en el conjunto del país durante ese período. La baja forma parte de un cambio demográfico de alcance nacional: Argentina atraviesa el nivel de fecundidad más bajo de su historia, según el primer número del Monitor de la niñez y la adolescencia de UNICEF Argentina.
El descenso también aparece reflejado en un estudio del Laboratorio de Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT. En Tucumán, la reducción fue especialmente marcada entre las adolescentes y las mujeres de 20 a 24 años.
A escala nacional, los nacimientos pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024, una disminución cercana al 47%. UNICEF señala además que el país registra actualmente el menor nivel de fecundidad de su historia.
El informe permite observar la magnitud del cambio en perspectiva histórica: en 2024 nació una cantidad de chicos similar a la de 1948, pese a que actualmente la población de mujeres en edad fértil es aproximadamente tres veces mayor.
La caída se produjo en todas las provincias, aunque con distinta intensidad. Tucumán registró una reducción del 45% entre 2010 y 2024. Santa Cruz tuvo el descenso más pronunciado, mientras que Misiones presentó la menor disminución.
Dentro del NOA, la caída tucumana fue menor que la registrada en Jujuy y Salta, donde llegó al 48% en este último caso, y mayor que las de Catamarca y La Rioja, ambas del 43%, y Santiago del Estero, con el 35%.
El estudio de la UNT analizó además la tasa general de fecundidad, que relaciona los nacidos vivos con la cantidad de mujeres de entre 15 y 44 años. Entre 2010 y 2023, el indicador disminuyó 42 puntos en Tucumán. La provincia y el NOA se mantuvieron durante todo el período por encima del promedio nacional, aunque la brecha se redujo hacia el final de la serie.
Adolescentes y jóvenes, donde más cayó
Los dos trabajos coinciden en que una parte central del fenómeno se explica por la reducción de los nacimientos entre las mujeres más jóvenes. En Tucumán, las mayores bajas correspondieron al grupo de 20 a 24 años —históricamente el de mayor cantidad de nacimientos— y a las adolescentes de 15 a 19.
Como resultado, aumentó la participación relativa de las madres de entre 25 y 34 años. Esto no significa necesariamente que hayan aumentado los nacimientos en esas edades, sino que su disminución fue menor que entre las mujeres más jóvenes.
El análisis de la UNT concluyó que 41,8 de los 42 puntos de caída de la tasa general de fecundidad se explican por una reducción de los nacimientos dentro de los diferentes grupos etarios y no por cambios en la cantidad de mujeres en edad reproductiva.
UNICEF también relaciona la tendencia con la postergación de la maternidad y la fuerte disminución de la fecundidad adolescente. Sin embargo, señala que la reducción de los nacimientos entre los 20 y los 29 años no fue compensada posteriormente por un aumento suficiente entre las mujeres de mayor edad.
Un descenso que comenzó antes de la ley de IVE
Los relevamientos sitúan el comienzo de la tendencia a mediados de la década pasada. UNICEF ubica el punto de inflexión nacional en 2014, mientras que los datos de Tucumán muestran un cambio de pendiente desde 2016 y una aceleración desde 2019.
La cronología adquirió relevancia en el debate político después de que el presidente Javier Milei relacionara públicamente la interrupción voluntaria del embarazo con la disminución de la natalidad. Los datos citados en los informes muestran que el descenso había comenzado varios años antes de la sanción de la Ley 27.610. La norma fue sancionada en diciembre de 2020.
El desafío que plantea una infancia menos numerosa
UNICEF advierte que tener menos nacimientos no significa que disminuyan las necesidades de las niñas y los niños. El organismo considera que el nuevo escenario demográfico eleva la exigencia sobre la calidad, la cobertura efectiva y el alcance territorial de los servicios de salud, educación, cuidados y protección.
El fenómeno, además, excede a la Argentina. La reducción de la fecundidad forma parte de una tendencia internacional que también se observa en otros países de América Latina.
Hacia adelante, uno de los interrogantes centrales será cómo evolucionará la fecundidad y qué impacto tendrá sobre la composición de la población. UNICEF plantea la necesidad de seguir especialmente las diferencias entre provincias, edades y condiciones socioeconómicas.
También advierte sobre una posible transformación de la composición social de la infancia: si la fecundidad continúa siendo relativamente mayor en los hogares con más privaciones, el país podría tener en el futuro una población infantil menos numerosa pero proporcionalmente más concentrada en contextos de vulnerabilidad.
La Legislatura puso en agenda la fibrosis quística con una jornada de concientización y debate
El vicegobernador Miguel Acevedo encabezó la Primera Jornada Legislativa de Fibrosis Quística, realizada en el marco del programa Legislatura en Diálogo e impulsada por el legislador José Cano. Especialistas, autoridades sanitarias, organizaciones y pacientes abordaron los desafíos vinculados al diagnóstico, tratamiento y cobertura integral de esta enfermedad poco frecuente.
El vicegobernador y presidente de la Legislatura de Tucumán, Miguel Acevedo, encabezó este martes la Primera Jornada Legislativa de Fibrosis Quística, desarrollada en el marco del programa institucional Legislatura en Diálogo, por iniciativa del legislador José Cano. Participó también el legislador Gabriel Yedlin, presidente de la Comisión de Salud Pública de la Cámara.
La actividad se realizó en conmemoración del Día Mundial de la Fibrosis Quística, que se recuerda cada 8 de septiembre, con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad genética poco frecuente y promover la importancia del diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el acompañamiento integral de los pacientes y sus familias. En ese marco, se hizo entrega de una declaración de interés legislativo y se dispuso la iluminación en color verde del edificio legislativo, como parte de las acciones destinadas a visibilizar la enfermedad y acompañar a quienes la atraviesan.
Participaron la directora del Hospital del Niño Jesús, Dra. Inés Gramajo; la neumonóloga y directora del Centro de Fibrosis Quística de ese establecimiento, Dra. Silvia Orosco; la directora del Programa de Enfermedades Poco Frecuentes (EPOF), Dra. Mariana Leguizamón; la jefa del Laboratorio del Hospital del Niño Jesús y responsable del test del sudor, Bioq. Alejandra Gómez Guillou; y el jefe del Laboratorio de Pesquisa Neonatal del Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de las Mercedes, Bioq. Juan Ignacio Uñates. También estuvieron presentes Mónica Luna, referente de la Fundación Luz de Vida, y Santiago Medina, joven paciente con fibrosis quística.
Al referirse a la importancia de la iniciativa, Acevedo destacó la apertura de la Cámara a diferentes sectores y disciplinas: “A partir de este año lanzamos Legislatura en Diálogo, un programa con el que ampliamos ese compromiso de tener una Legislatura abierta a escuchar a quienes saben y conocen. Estamos visibilizando y poniendo en agenda actividades como esta, donde se aborda una enfermedad poco frecuente como la fibrosis quística”.
Asimismo, remarcó el carácter plural del trabajo legislativo en materia sanitaria. “En esta Legislatura priorizamos la salud y los temas que interesan a los tucumanos y tucumanas, sin color político. No nos quedamos solamente con una declaración de interés y la firma de una resolución, sino que queremos preocuparnos y ocuparnos del tema”, sostuvo.
Acevedo valoró, además, la participación conjunta de especialistas, representantes del Poder Ejecutivo y organizaciones de la sociedad civil: “Es una jornada importantísima porque participan quienes conocen la temática, el sistema público de salud y organizaciones intermedias que ayudan y colaboran con el Estado en la atención de estas problemáticas”.
Por su parte, José Cano destacó la necesidad de que el Poder Legislativo funcione como ámbito de discusión y construcción de políticas públicas. “Es importante generar un espacio de debate, discusión y testimonio. Tucumán tiene el único centro de referencia de fibrosis quística de todo el norte, que funciona en el Hospital del Niño Jesús, y cuenta con una enorme experiencia en la atención de estas patologías”, señaló.
El legislador hizo hincapié en la necesidad de garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa nacional que establece la cobertura integral para las personas con fibrosis quística y avanzar en herramientas que acompañen a las familias. “Tenemos que analizar dónde estamos parados y generar las condiciones desde el Poder Legislativo y la Comisión de Salud, dando al Poder Ejecutivo los instrumentos necesarios para lograr una cobertura que facilite la vida de las familias que atraviesan estas patologías”, expresó.
Cano recordó también su participación en el tratamiento de la legislación nacional vinculada a la fibrosis quística y las enfermedades poco frecuentes, y resaltó el rol que cumple el sistema sanitario tucumano como referencia regional. “Tenemos pacientes que vienen de distintas provincias y encuentran respuesta en el sistema público de salud. Por eso es fundamental contar con los recursos y programas necesarios para garantizar la cobertura que establece la ley”, afirmó.
La directora del Hospital del Niño Jesús, Dra. Inés Gramajo, destacó la importancia de articular esfuerzos entre las distintas instituciones para mejorar la atención de las enfermedades poco frecuentes. “Contar con este espacio y que la Legislatura intervenga para ayudar y acompañar es muy importante. Nada se puede hacer solo: somos un gran equipo entre Salud, Educación y la Legislatura. Tenemos que trabajar por el bien común y visibilizar estas patologías para que sean atendidas en tiempo y forma”, expresó.
Gramajo también puso en valor la capacidad del sistema público provincial: “Tenemos recurso humano altamente capacitado y un hospital de tercer nivel capaz de resolver las necesidades de nuestros pacientes. El diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno son fundamentales. Nuestro objetivo, como nos pide el ministro de Salud, Luis Medina Ruiz, es estar cerca de la gente, entendiendo que para el Hospital del Niño Jesús el paciente también es su familia”.
Por su parte, la directora del Centro de Fibrosis Quística del Hospital del Niño Jesús, Dra. Silvia Orosco, explicó los avances alcanzados en el abordaje de la enfermedad. “La fibrosis quística es una enfermedad genética, multisistémica y compleja. Lo positivo es que los avances de la ciencia y la tecnología permitieron transformar una enfermedad que clásicamente estaba descripta como letal en una enfermedad crónica, posibilitando que los pacientes puedan alcanzar toda su potencialidad en la vida adulta”, señaló.
En ese sentido, Orosco remarcó el valor de generar mayor conocimiento social sobre la patología: “Para los centros, pero fundamentalmente para los pacientes, poder visibilizarla significa un paso enorme. Es una enfermedad compleja que necesita muchos cuidados y tratamientos. Avanzar en el diagnóstico oportuno, el tratamiento adecuado y la atención de todas sus complejidades es muy importante”.
Argentina detectó los primeros tres casos del linaje BA.3.2 del SARS-CoV-2 (COVID), una variante bajo monitoreo que, según la evaluación incluida en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de la semana epidemiológica 34, no representa por ahora un riesgo adicional sustancial para la salud.
Los casos corresponden a residentes de la Provincia de Buenos Aires y fueron identificados a partir de la vigilancia genómica realizada por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Carlos Malbrán (ANLIS Malbrán).
Las muestras analizadas pertenecen al período comprendido entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026. En ese lapso se secuenciaron 21 genomas y el 14% de ellos, es decir tres casos, resultó positivo para BA.3.2.
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De acuerdo con el BEN, uno de los pacientes requirió internación por comorbilidades previas, aunque el parte oficial señaló que todos evolucionaron favorablemente.
El informe sostuvo la necesidad de sostener la vigilancia virológica, epidemiológica y de los indicadores de gravedad.
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En 21 genomas secuenciados en Argentina, tres casos resultaron positivos para BA.3.2, lo que representó el 14% de las muestras analizadas. (Freepik)
El linaje fue identificado por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024
El BEN precisó que este sublinaje fue detectado por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024. Desciende de Ómicron BA.3 y fue clasificado a nivel mundial como Variante Bajo Monitoreo (VUM).
Hasta este hallazgo en Argentina, en la Región de las Américas solo se habían registrado casos en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. El boletín indicó además que no se habían encontrado reportes de detección de BA.3.2 en la región de Sudamérica.
La vigilancia genómica
El documento oficial señaló que la detección de este sublinaje en Argentina pone en valor la capacidad de detección del sistema de vigilancia genómica del país. También remarcó la importancia de continuar con el monitoreo de la caracterización genómica de SARS-CoV-2 para identificar la introducción de nuevas variantes y seguir su comportamiento en relación con la transmisibilidad, la severidad y el posible impacto de las medidas de prevención y control.
Ese seguimiento resulta clave para observar cómo evolucionan los linajes virales y qué cambios pueden producirse en su circulación. En esa línea, el BEN ubicó la aparición de los tres casos locales dentro de un escenario de vigilancia sostenida y análisis de secuenciación.
Antes del hallazgo en Argentina, en la Región de las Américas BA.3.2 solo había sido registrada en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa.
El boletín añadió más contexto sobre la circulación internacional de la variante. Indicó que a fines de 2025, BA.3.2 mostraba un aumento de su detección global, aunque con una distribución geográfica heterogénea.
Durante los primeros meses de 2026, esa detección se extendió a múltiples países y alcanzó proporciones cercanas al 20% de las secuencias notificadas a nivel global en las semanas 4 y 5, siempre con diferencias entre países. Hasta febrero de 2026, la variante había sido identificada en al menos 23 países de África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía.
Entre los países mencionados en el BEN figuran Sudáfrica, Mozambique, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bélgica, Canadá, China (Hong Kong), República Checa, Francia, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Irlanda, Singapur, Corea del Sur, Eslovenia, España, Suecia y Dinamarca. Más adelante, añadió el texto, también fue registrada en Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa.
La proporción global de secuencias bajó entre junio y julio de 2026
En el período comprendido entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2026, BA.3.2 continuó clasificada como VUM, según el BEN. En ese tramo, la proporción global de esta variante entre las secuencias notificadas mostró una baja.
El BEN sostuvo que la vigilancia virológica, epidemiológica y genómica de SARS-CoV-2 debe continuar para seguir la transmisibilidad, la severidad y la circulación de nuevas variantes como BA.3.2. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El boletín detalló que descendió de 15,1% en la semana que finalizó el 14 de junio a 6,45% en la semana que finalizó el 12 de julio. En las semanas intermedias, los valores informados fueron de 11%, 13% y 10,3% en los períodos cerrados el 21 y el 28 de junio y el 5 de julio, respectivamente.
Sobre esta variante, Kyle B. Enfield, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Virginia, ofreció una evaluación citada en The Conversation. “Como médico especialista en neumología y cuidados intensivos, atiendo a muchos pacientes con alto riesgo de desarrollar COVID-19 grave debido a enfermedades pulmonares crónicas, así como a pacientes con COVID persistente. Todos me preguntan qué tan preocupados deberían estar por las nuevas variantes del virus”, señaló.
Enfield afirmó que, hasta el momento, “no hay indicios de que la variante BA.3.2, apodada Cicada, sea más peligrosa o cause una enfermedad más grave que las variantes que circulaban en el invierno de 2025-26”.
El académico indicó además que el primer caso en Estados Unidos se detectó en un viajero que llegó al país en junio de 2025. Desde entonces, añadió, la variante fue encontrada tanto en pacientes como en los sistemas de aguas residuales de 29 estados.
Uno de los pacientes con BA.3.2 requirió internación por comorbilidades previas, aunque todos evolucionaron favorablemente según el parte oficial. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Enfield subrayó que el monitoreo de aguas residuales es uno de los mejores métodos tempranos para detectar cambios en las cepas, aunque advirtió que el número de estados que envían esos datos a los CDC disminuyó desde alrededor de 2022, una vez pasado el punto más alto de la pandemia.
En su explicación, el especialista señaló que todos los virus cambian con el tiempo y que el que causa la COVID-19 lo hace con rapidez. Cada vez que el virus se replica dentro de una célula, indicó, su material genético muta.
“La mayoría de estos cambios desaparecen, pero ocasionalmente alguno le otorga al virus una ventaja sobre otras variantes, lo que permite que esa versión se propague”, explicó Enfield. Y añadió una consecuencia central para el seguimiento sanitario: “Estos cambios dificultan que el sistema inmunitario reconozca el virus”.
Así, entre la detección de los primeros tres casos en Argentina, la evolución favorable de los pacientes y la continuidad de la vigilancia genómica, el seguimiento de BA.3.2 quedó incorporado al monitoreo local de las variantes de SARS-CoV-2. /Infobae/