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Policiales

Prisión preventiva al acusado de matar a Cynthia Lazarte

Intentó incendiar el auto para borrar las huellas del crimen.

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La Justicia dictó seis meses de prisión preventiva para Roberto José Fuentes, el hombre acusado de asesinar a Cynthia Verónica Lazarte, la mujer de 41 años que fue encontrada sin vida en el interior de un automóvil incendiado en la zona este de San Miguel de Tucumán. La investigación sostiene que el acusado la estranguló y luego intentó prender fuego el vehículo para eliminar evidencias y garantizar su impunidad.

La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Homicidios I, a cargo del fiscal Pedro Gallo, quien estuvo representado en la audiencia por el auxiliar de fiscal Lucas Manuel Maggio. Durante la misma se solicitó la convalidación de la aprehensión, la formalización de la investigación y la imposición de medidas de coerción contra el imputado.

El Ministerio Público Fiscal formuló cargos contra Fuentes por el delito de homicidio agravado por mediar violencia de género, en calidad de autor, y requirió que permanezca detenido mientras avanza la investigación.

«Se trata de un hecho extremadamente grave que fue elaborado para garantizar su impunidad, debido a que ya con la víctima fallecida intentó quemar los rastros aprovechándose de la vulnerabilidad de la misma«, sostuvo Maggio durante la audiencia.

Tras escuchar a las partes, la jueza interviniente resolvió hacer lugar al planteo fiscal y ordenó la prisión preventiva del acusado por el plazo de seis meses.

Según la acusación, durante la madrugada del sábado 13 de junio, aproximadamente a la 1 de la mañana, Roberto José Fuentes se encontraba junto a Cynthia Lazarte en el asiento trasero de un Fiat Palio color bordó, estacionado sobre calle Francia al 1.160 de la capital tucumana.

En ese contexto, y aprovechándose de una situación de vulnerabilidad de la víctima, el acusado habría iniciado una brutal agresión física. La investigación sostiene que Lazarte fue golpeada reiteradamente en el rostro y la cabeza con un elemento contundente que le provocó lesiones cortantes en la mejilla izquierda y en el glúteo derecho.

Posteriormente, siempre según la hipótesis fiscal, Fuentes tomó un lazo, lo colocó alrededor del cuello de la mujer y la estranguló hasta provocarle la muerte. El informe preliminar determinó que el fallecimiento se produjo por asfixia mecánica por estrangulación a lazo.

Una vez consumado el crimen, el acusado habría intentado incendiar el automóvil con el cuerpo de la víctima en su interior. Sin embargo, la rápida intervención de vecinos que advirtieron la presencia de fuego y alertaron al Sistema de Emergencias 911 impidió que el incendio se propagara completamente.

Tras iniciar el fuego, el sospechoso escapó del lugar.

El descubrimiento ocurrió cerca de las 3 de la madrugada del sábado, cuando vecinos de calle Francia al 1.100 observaron que un automóvil estaba envuelto en llamas y dieron aviso a la Policía.

Efectivos de la Patrulla Motorizada llegaron al lugar y lograron controlar el incendio. Durante la inspección del vehículo encontraron el cuerpo sin vida de una mujer en el asiento trasero.

Los investigadores detectaron desde un primer momento indicios de una muerte violenta. La víctima estaba desnuda y tenía un cable alrededor del cuello, elementos que reforzaron la hipótesis de un femicidio.

Tras preservar la escena, trabajaron especialistas de la División Homicidios, personal del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales y peritos de Bomberos, quienes realizaron los primeros relevamientos y levantaron rastros considerados fundamentales para el esclarecimiento del caso.

Una vez establecida la identidad de la víctima como Cynthia Verónica Lazarte, madre de cuatro hijos, los investigadores avanzaron con el análisis de cámaras de seguridad y entrevistas a vecinos.

Las imágenes obtenidas permitieron reconstruir parte de los movimientos previos y posteriores al crimen. Según las fuentes de la investigación, los registros mostraron a un hombre con características físicas y vestimenta coincidentes con las de Roberto José Fuentes en las inmediaciones de la escena y posteriormente alejándose hacia la zona donde acostumbraba permanecer.

Con esos elementos, la División Homicidios montó un operativo de vigilancia discreta y logró ubicar al sospechoso.

Finalmente, Fuentes fue interceptado en inmediaciones de Lola Mora y Francia, donde fue reducido y trasladado a la dependencia policial especializada.

Por disposición del fiscal Gallo, posteriormente fue conducido al Cuerpo Médico Forense para la realización de exámenes y pericias complementarias.

La investigación continuó con nuevas medidas ordenadas por la Justicia. La jueza María Valeria Mibelli autorizó un allanamiento en una vivienda ubicada en Lola Mora al 98, lugar donde el acusado solía pernoctar.

Durante el procedimiento se secuestraron diversos elementos que ahora serán sometidos a análisis periciales. Entre ellos figuran teléfonos celulares pertenecientes al acusado y a integrantes de su entorno familiar, prendas de vestir, calzado, una botella de vidrio y una riñonera que habría sido utilizada durante la secuencia investigada.

Además, los investigadores secuestraron prendas de la víctima, muestras biológicas, un fragmento de cable negro y varias botellas de plástico y vidrio que contenían líquidos inflamables.

Todos estos elementos serán sometidos a estudios científicos para determinar con precisión la mecánica del homicidio y el origen del incendio.

Mientras tanto, el Fiat Palio bordó dominio DHE 273, donde fue encontrado el cuerpo de Cynthia Lazarte, permanece bajo custodia judicial y constituye una de las principales evidencias de la causa.

Con la prisión preventiva ya dictada, los investigadores continúan reuniendo pruebas para reconstruir minuto a minuto lo ocurrido durante aquella madrugada y avanzar en el esclarecimiento definitivo de un caso que generó una profunda conmoción en Tucumán.

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Absolvieron a Virginia Mercado: la Justicia consideró que no encubrió al asesino de Paulina Lebbos

La fiscala Marta Jerez retiró la acusación al considerar que no existían pruebas suficientes para sostener el delito. El juez Eduardo Romero Lascano dictó la absolución.

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Virginia Mercado, la mejor amiga de Paulina Lebbos y la última persona que la vio con vida, fue absuelta este lunes en la causa en la que estaba acusada de encubrimiento. La Justicia concluyó que no existían pruebas suficientes para demostrar que hubiera colaborado con los responsables del crimen ocurrido en febrero de 2006.

La decisión se conoció luego de que la fiscala Marta Jerez retirara la acusación al considerar que los nueve puntos sobre los que se había basado la imputación no alcanzaban para sostener un delito de esa gravedad. La postura fue acompañada por la defensa de Mercado, que también solicitó el sobreseimiento.

El juez Eduardo Romero Lascano coincidió con ese criterio y sostuvo que la investigación no logró reunir la certeza necesaria para una condena, principalmente por las contradicciones sobre lo ocurrido la madrugada del 26 de febrero de 2006, cuando desapareció Paulina.

Un juicio marcado por la polémica

La absolución llega después de un proceso que atravesó múltiples controversias. A comienzos de este año, Mercado estuvo cerca de cerrar la causa mediante un juicio abreviado, pero el acuerdo fue rechazado por el juez Patricio Agustín Prado al considerar incompatible la admisión del delito con la falta de memoria que la imputada seguía manifestando.

El debate también estuvo atravesado por fuertes tensiones. En una de las audiencias, Romero Lascano suspendió abruptamente la sesión tras un cruce con la defensa por el desarrollo del juicio sin la presencia física de Mercado, quien reside en Salta y atraviesa un tratamiento por un cáncer avanzado.

La acusación no pudo sostenerse

Durante el proceso, la Fiscalía había sostenido que Mercado integró un supuesto «pacto de silencio» para desviar la investigación sobre la salida del boliche Gitana y el recorrido posterior de Paulina Lebbos.

Sin embargo, el paso del tiempo, las irregularidades detectadas en la investigación inicial y la falta de pruebas que demostraran una conducta dolosa terminaron debilitando esa hipótesis, lo que llevó a la Fiscalía a desistir de la acusación.

«Siempre dije la verdad»

Antes de conocerse la sentencia, Mercado volvió a defender su actuación. «Quiero que todos sepan que siempre dije la verdad. Nunca me negué a declarar. Paulina no era solo mi compañera, era mi amiga. Yo no soy culpable de nada», afirmó.

Con la absolución, quedó cerrada la vía penal contra la última persona del entorno de Paulina Lebbos que la vio con vida, en una de las causas judiciales más emblemáticas de Tucumán.

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Picadas clandestinas: secuestraron 24 vehículos y multaron a más de 20 motociclistas en Famaillá

Este fin de semana se desarrolló un amplio operativo contra las picadas ilegales en Famaillá.

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En el marco de un fuerte plan de seguridad preventiva orientada a erradicar las carreras clandestinas de motocicletas, la Policía de Tucumán desplegó un masivo procedimiento en la ciudad de Famaillá que culminó con el secuestro de decenas de vehículos y múltiples personas sancionadas.

El despliegue estuvo a cargo de efectivos de la Unidad Regional Oeste, en un trabajo conjunto que integró a personal de la Infantería Oeste, la Patrulla Motorizada y la Comisaría de Famaillá.

Durante los controles, las fuerzas de seguridad lograron interceptar e identificar a los participantes de estas maniobras peligrosas, por lo cual se retuvieron preventivamente 22 motocicletas y 2 automóviles por faltas graves a la Ley Nacional de Tránsito y 22 personas fueron identificadas e infraccionadas bajo las disposiciones del Código Procesal Penal de Tucumán.

«Este tipo de acciones buscan reafirmar el compromiso de la fuerza con la prevención, el orden público y la seguridad vial de todos los tucumanos», destacaron desde la cúpula policial.

Las autoridades anticiparon que este tipo de controles sorpresivos se mantendrán de forma periódica en distintos puntos estratégicos de la zona oeste para combatir el peligro que representan las picadas ilegales para la comunidad.

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«Mi hermana está enterrada en algún lugar del Colegio San Francisco»

La fuerte revelación de Liliana Argañaraz a 20 años del crimen de Bety.

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A casi 20 años del asesinato de la docente Ángela Beatriz «Betty» Argañaraz, una de las causas criminales más conmocionantes de la historia de Tucumán volvió a cobrar impulso tras una impactante revelación de su hermana, Liliana Argañaraz, quien aseguró haber recibido información sobre el posible lugar donde estarían los restos de la maestra, desaparecida desde el 31 de julio de 2006.

Aunque en 2009 la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández a 20 años de prisión por el homicidio de Betty Argañaraz, el cuerpo de la docente nunca fue encontrado. Esa ausencia convirtió al expediente en uno de los primeros casos de la provincia con condena firme por homicidio sin la aparición del cadáver, pero para la familia la búsqueda nunca terminó.

En una extensa entrevista, Liliana Argañaraz sostuvo que durante estos años logró acceder a una información que considera de enorme importancia para esclarecer definitivamente el caso. Según relató, una persona le aseguró conocer dónde se encuentran los restos de su hermana, aunque el miedo le impide declarar formalmente ante la Justicia.

«Mi hermana está en algún lugar dentro del Colegio San Francisco«, afirmó Liliana, al revelar que esa versión le fue transmitida por un testigo que teme por su vida y que, por esa razón, se niega a brindar una declaración judicial.

La hermana de Betty explicó que incluso llegó a reunirse personalmente con esa persona para escuchar su relato. Describió ese encuentro como uno de los momentos de mayor tensión que vivió desde el crimen de la docente y aseguró que comprendió el temor del informante al percibir el nivel de miedo con el que hablaba del caso.

Pese a considerar que se trata de una pista concreta, lamentó que no haya encontrado respuestas por parte de las autoridades judiciales para profundizar esa línea de investigación. Según afirmó, durante los últimos años intentó comunicarse con integrantes del Ministerio Público Fiscal para transmitir la información y solicitar que se designara una fiscalía que continuara la búsqueda de los restos, pero aseguró que sus pedidos nunca prosperaron.

Liliana expresó que la familia siente que, una vez obtenidas las condenas en 2009, la investigación quedó prácticamente paralizada.

«Para la Justicia este caso sentó jurisprudencia porque hubo condena sin cuerpo, pero para nosotros Betty sigue desaparecida. Nosotros todavía no pudimos recuperarla», manifestó al explicar que el principal objetivo de la familia continúa siendo encontrar los restos para darle una sepultura.

La mujer también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que actualmente no existe una investigación activa destinada exclusivamente a localizar el cuerpo de la docente. En ese sentido, dijo sentir miedo e impotencia al no tener un ámbito institucional donde aportar nuevos datos.

Además, volvió a insistir con una hipótesis que mantiene desde hace años: que Susana Acosta y Nélida Fernández no actuaron solas.

A criterio de Liliana, resulta imposible que dos personas hayan logrado ocultar durante dos décadas el cuerpo de Betty sin recibir ayuda de terceros. Por ello, reiteró su convencimiento de que existieron cómplices que colaboraron en el encubrimiento del crimen y que todavía permanecen en silencio.

También expresó sus sospechas sobre la existencia de personas con influencia dentro de ámbitos institucionales y eclesiásticos que, según considera, nunca aportaron toda la información que conocían sobre lo ocurrido.

Para la familia, la falta de hallazgo de los restos representa la herida más profunda que dejó el crimen. Liliana afirmó que no busca revancha ni nuevas condenas, sino únicamente conocer toda la verdad y recuperar el cuerpo de su hermana para poder cerrar un duelo que lleva abierto dos décadas.

«Lo único que necesitamos como familia es recuperar sus restos, darle una cristiana sepultura y terminar con esta herida que sigue abierta desde hace 20 años», sostuvo.

Finalmente, renovó el pedido a la comunidad tucumana para que cualquier persona que posea información se anime a romper el silencio. Aseguró que todavía hay personas que conocen lo ocurrido y que el temor o los pactos de silencio han impedido avanzar en el esclarecimiento total del caso.

Al cumplirse dos décadas del asesinato de Betty Argañaraz, la familia insiste en que la condena de las responsables no alcanzó para hacer justicia mientras el cuerpo de la docente continúe desaparecido. Para Liliana, encontrar los restos es la única deuda pendiente de una causa que marcó para siempre la historia judicial de Tucumán y que, pese al paso del tiempo, sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre el destino final de la maestra.

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