La jornada del pasado jueves 4 de marzo se inició con la aparición sin vida de un hombre a la altura del puente del Canal Norte en la capital tucumana, dando comienzo a una jornada negra en la provincia. Ángel Miguel Robles, un enfermero de 38 años, fue asesinado por malvivientes que lo golpearon con un fierro para quedarse con su moto.
Pasado el mediodía y a solo horas de que autoridades del Ministerio Público Fïscal (MPF), recibieran a los familiares de Julia Ríos, la mujer que desapareció el 26 de diciembre en La Reducción, la pareja de la misma confesó que la había asesinado y reveló dónde estaba su cuerpo.
Poco después, se halló sin vida a Ignacio Sosa Soler, el joven catamarqueño estudiante de Educación Física que era buscado desde el lunes. Y aunque las autoridades aún no descartan ninguna hipótesis, en este caso un posible suicidio toma cada vez más fuerza.
Por último, entrada la tarde en la localidad de Los Pereyra, se informó sobre el descubrimiento de un filicidio seguido de suicido terminó de horrorizar a una sociedad que ya había recibido muchos golpes. Un padre asesinó a su hijo de 8 años, dejando un mensaje en la pared de la vivienda en la que fueron encontrados que hace sospechar que el hombre cometió el atroz crimen tras pensar que eran víctimas de brujería.
Cuatro hechos. Cinco personas fallecidas y un jueves para olvidar en Tucumán.
Los casos uno por uno
Ángel Miguel Robles, un enfermero de 38 años, fue asesinado sobre la ruta nacional 9, a la altura del puente del Canal Norte en un intento de robo cuando recién amanecía en Tucumán y él se trasladaba en su motocicleta por la zona.
El fiscal Carlos Sale, a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, indicó que el hombre sufrió un traumatismo de cráneo por un golpe ocasionado sujetos que se ocultaron entre los pastizales y salieron al encuentro del motociclista con fines de robo, golpeándolo en la cabeza con un hierro. Un elemento de esas características fue hallado en la escena. Otros rastros e indicios avalarían esa hipótesis.
Por el momento, la Justicia trata de establecer quienes fueron los autores de este crimen.
Un nuevo femicidio
Luego de que las autoridades del Ministerio Público Fïscal (MPF), encabezadas por el secretario judicial, Tomás Robert recibieran en la mañana de este jueves 4 de marzo a los familiares de Julia Ríos, quien se encontraba desaparecida desde el 26 de diciembre de 2020, su pareja se quebró y confesó el crimen.
La confesión de Guillermo Nieva, autor del homicidio de acuerdo a su declaración, se dio luego de una medida de allanamiento realizada en el domicilio donde alquilaba en la localidad de Lules. La UFI a cargo de López Bustos, fue la que llevó a cabo las tareas que permitieron dar con la ubicación donde el sospechoso arrojó los restos de la víctima.
“Esta tarde se hizo un allanamiento en búsqueda de unos celulares, medida solicitada por el doctor Pedro Gallo en el domicilio del señor Nieva, principal sospechoso del hecho. Y mientras estaba concretando la medida, el hombre se acercó y habría contado el hecho. Posteriormente, el sujeto le indicó a la policía donde estaba el cuerpo de la víctima y en base a ello llegamos al lugar donde se encontraron los restos óseos”, subrayó el Fiscal.
Los restos fueron hallados en una finca del Ingenio Bella Vista, en la localidad de María Elena, departamento de Lules.
El final menos esperado
Ignacio Sosa Soler tenía 25 años, y era buscado con intensidad desde el pasado lunes por familiares y amigos que lo vieron por últimas vez salir de su departamento, en bici y rumbo a San Javier.
El estudiante de Educación Física, no volvió a comunicarse con ellos y pasado el mediodía del jueves, su cuerpo sin vida fue encontrado cerca de la Primera Confitería.
Su cuerpo estaba en un avanzado estado de descomposición en una especie de morro y a unos 20 metros de la ruta que conduce a San Javier y la autopsia determinará qué sucedió con el joven.
Aunque aún no se descartó ninguna hipótesis como un accidente o un intento de robo, el hallazgo en el lugar de su teléfono celular de más de $100 mil, blisters vacíos de psicofármacos y una botella de una bebida energizante, hacen que por el momento un suicidio sea la teoría más firme.
Su bici aún no apareció.
Horror en Los Pereyra
El caso tomó relevancia por la tarde, pero también en la mañana del jueves, en un domicilio de Los Pereyra, se encontraron los cuerpos de un padre y su hijo muertos en una vivienda.
«De la inspección a los cuerpos surge que fallecieron por ahorcamiento. En principio estaría descartada la intervención de terceros, por lo que se trataría de un homicidio seguido de suicidio. También se advirtió que se intentó prenderle fuego a la casa; en ese sentido, el hombre fallecido presentaba signos de quemaduras», señaló Alejandro Valeros coordinador de la Unidad Fiscal de Intervención temprano.
Los fallecidos fueron identificados como Víctor Rubén Carranza, de 62 años y su hijo Samuel, de 8. Según las fuentes del MPF, cerca de las 11.30 horas de hoy, sus cuerpos fueron encontrados colgados de las vigas del tinglado de una vivienda en la que Carranza trabajaba como cuidador, por un hombre que colaboraba con las labores de campo.
La data de los fallecimientos sería de unas 12 horas previas al hallazgo, determinaron los expertos del Cuerpo Médico Forense (CMF) del MPF que revisaron los cuerpos.
Los pesquisas del Ministerio Fiscal indicaron que en una de las paredes hallaron una inscripción por lo que se cree que el hombre creyó que los habían embrujado por lo que decidió matar a su hijito para luego suicidarse. /A las 7/