Mauro Zárate no continuará en Boca a partir de junio. El delantero, quien tuvo una charla con el director técnico, le comunicó la decisión a todos sus compañeros en la última práctica.
Puertas adentro la decisión no sorprendió demasiado. Sí hizo ruido, está claro. La decisión que tomó Mauro Zárate de irse de Boca no es poca cosa. Sin embargo, se trató de una determinación que el delantero de 32 años venía masticando hace rato, justamente porque no se sentía cómodo. Ni con Miguel Angel Russo, ni tampoco con el Consejo de Fútbol de Juan Román Riquelme.
Zárate no se sintió protegido ni cuidado desde que la actual dirigencia asumió el mando allá por diciembre del 2019. Porque más allá de que él conocía a Russo desde su paso por Vélez, en donde fue goleador de la mano del DT y también ganó el Clausura 2005, lo que vino a partir de allí no fue bueno para el futbolistas.
Las diferencias con el Consejo de Riquelme
Por el lado dirigencia, o mejor dicho en lo que respecta a la relación con el Consejo y Riquelme, con quien MZ se despidió este domingo por la mañana en Ezeiza, el punta no se sintió cuidado profesionalmente. Y esto quedó en evidencia a la hora de renovar su contrato a mediados del año pasado, donde después de varios cruces mediáticos que existieron de ambas partes, el jugador extendió el vínculo pero casi que bajo protesta: le bajaron el sueldo, el contrato, según su entorno, pasó a cobrar en pesos y además tampoco le permitieron poner una cláusula de salida para enero de este año y sí la que ahora está ejecutando para poder irse.
Russo, las otras opciones del DT y el fastidio de Zárate
Mientras que en lo que tiene que ver con Russo, ahí sí que la cosa es netamente futbolística. Mauro siempre se sintió desplazado y con menos chances que los demás, siendo que, por ejemplo, este año el DT lo puso en 12 partidos y en ocho de ellos fue titular. Sin contar, claro, que MZ fue la primera opción de ataque junto a Carlos Tevez que plantó el técnico en el inicio de su segunda etapa en Boca en enero de 2020.
Mal que mal Mauro se fue acomodando en este 2021 con Russo, quien lo volvió a ubicar en la izquierda del ataque, donde más cómodo parecía sentirse (y hasta respondió con cuatro goles en este 2021, uno de ellos muy importante ante Argentinos en la Copa Maradona). Pero otra vez las lesiones (un par de desgarros), la falta de ritmo, el flojo rendimiento cuando tuvo la chance y las otras alternativas de Miguel entraron en escena.El detonante de Zárate
De hecho, el detonante que llevó a que Mauro se despidiera este domingo en el Complejo de Ezeiza fue lo que pasó el jueves en la Bombonera contra Barcelona de Ecuador. O mejor dicho, lo que NO pasó: Zárate no sólo no formó parte de ninguno de los ¡cinco cambios! que hizo Leandro Somoza (Russo estaba suspendido en la Copa por una expulsión en Brasil), sino que además ni siquiera hizo el calentamiento.
Y como para fomentar aún más el fastidio del ex Vélez, Franco Soldano volvió a ser titular y a estar por encima de él, siendo que su marca goleadora es bastante pobre (con Miguel, cuatro tantos en 48 PJ) y hasta entró Frank Fabra antes que el #19 cuando Boca tenía que convertir para ganar.Incluso, esto fue motivo para que Zárate abandonara la práctica del viernes pasado aludiendo un dolor en la pierna y tirara la pechera que lleva puesta, lo que desencadenó en un fuerte reproche de Russo y en la posterior charla (muy dura, por cierto) que mantuvieron de forma privada y en la que se terminó de cocinar la salida del delantero del club.
Pero además de eso, y según pudo averiguar Olé, hasta el hecho de que Cristian Pavón haya regresado en diciembre del año pasado, se haya puesto en forma y pasó a ser una de las opciones titulares de Russo, es otra cuestión que irritó a Zárate porque entendería que también estuvo por encima suyo y que, por lo visto, contribuyó para que pegara el portazo. Un portazo que se escuchó y retumbó en todos lados… /Olé
Atlético se despidió de su gente con un amargo empate ante Banfield
El Decano había marcado la diferencia con un gol de Franco Nicola, pero el Taladro lo igualó sobre el final, encendiendo la bronca de su aficción en el José Fierro. El conjunto de Falcioni cerrará el torneo visitando a River sin posibilidades matemáticas de jugar los pay offs y antes de un largo receso por el Mundial.
Atlético Tucumán igualó 1-1 ante Banfield en el estadio José Fierro, en su última presentación como local en el Torneo Apertura. El “Decano” estuvo cerca de despedirse de su gente con una victoria, pero el “Taladro” lo empató sobre el final.
El equipo tucumano, que ya no tenía chances de avanzar a los playoffs, buscaba sumar tres puntos importantes pensando en la tabla anual y en la pelea por evitar el descenso. Durante gran parte del segundo tiempo parecía tener el triunfo asegurado, pero no logró sostener la ventaja.
Después de un primer tiempo sin goles, Atlético encontró la diferencia a los 10 minutos del complemento. Franco Nicola apareció de cabeza y mandó la pelota a la red para poner el 1-0 para el “Decano”.
Con el resultado a favor, el conjunto local intentó controlar el partido y cuidar la ventaja ante su gente. Sin embargo, cuando quedaba apenas un minuto para el final, Neyder Moreno apareció para Banfield y marcó el 1-1 sobre la hora.
El empate dejó un sabor amargo en el José Fierro, ya que Atlético estuvo muy cerca de cerrar su despedida como local con una victoria. Finalmente, el “Decano” debió conformarse con un punto en el cierre de su participación ante su público en el Apertura.
Un San Martín deslucido desembarcó en Carlos Casares para intentar descontarle puntos al líder, Gimnasia de Jujuy. El plan de la línea de cinco de Andrés Yllana no surtió el efecto esperado para el elenco visitante. El local manejó los tiempos y cortó todos los intentos del ciruja.
Los primeros minutos de la etapa inicial fueron solamente para el bostezo. Agropecuario y San Martín se prestaban la pelota en la mitad de cancha y las ocasiones de gol no aparecían en la siesta de Carlos Casares. Lo más destacado de ese tramo del encuentro fueron el viento y que dos balones se pincharon en apenas veinte minutos.
La más clara del primer tiempo apareció en los últimos diez y fue para el local: Danilo Ruiz Díaz recibió una habilitación sobre la izquierda y su remate se fue cerca del primer palo. Esta situación era un llamado de atención para San Martín que no podía encontrarse en el campo del «Sojero» y el planteo dejaba mucho que desear.
La polémica se produjo a los 43´, Adrián Franklin cobró una falta de Briñone dentro del área y sancionó la pena máxima para el local. La sanción fue errónea pero eso poco le importó a Lorenzo Barrera que cambió el penal por gol y el conjunto de Patricio Toranzo se fue al descanso en ventaja.
El complemento comenzó con zozobra para San Martín porque los equipos no se habían acomodado en el campo y Agropecuario tuvo la posibilidad de poner el 2-0: Barrera probó abajo pero Sand con una enorme intervención impidió el aumento del marcador.
Yllana movió las piezas y mandó a Laureano Rodríguez, Jorge Juárez y Matías García a la cancha para intentar despertar a su equipo desde lo futbolístico. La línea de cinco se movió pero lo que no pudo modificarse fue el rendimiento del visitante en el campo.
El «sojero» movió los hilos y tuvo el protagonismo para poder controlar los últimos cuarenta y cinco minutos. El partido se moría en el 1-0 pero con un elenco tucumano ya desesperado intentando poder empatar apareció la bajada de telón: Brian Blando marcó el 2-0 final para sentenciar el sueño de la visita.
San Martín se quedó sin invicto en la Primera Nacional y dejando un rendimiento alarmante en Carlos Casares. El «Santo» no pudo quebrar a un rival que sumaba cinco encuentros sin conocer la victoria y con una incertidumbre dirigencial debido al portazo de Bernardo Grobocopatel. Lo próximo en el calendario para los de Bolívar y Pellegrini será recibir a Atlético Rafaela en La Ciudadela, el sábado a las 20
Esteban Andrada enloqueció y le dio una tremenda trompada a un rival en la final de la segunda división española
El arquero ex Boca, a los 95 minutos, luego de protestar una doble caída de jugadores del equipo visitante dentro del área rival, vio la segunda amarilla y le propinó una trompada al jugador de Zaragoza. Jorge Pulido
Esteban Andrada protagonizó un escándalo este domingo al agredir con una salvaje trompada a Jorge Pulido en el final del partido que Huesca le ganó 1-0 a Zaragoza, en un duelo clave por la permanencia en la Segunda División de España.
El hecho ocurrió a los 95 minutos, luego de que el arquero argentino protestara una doble caída de jugadores del equipo visitante dentro del área rival. Andrada caminó hasta el mediocampo para reclamarle al árbitro Dámaso Arcediano Monescillo, quien, tras revisar la jugada en el VAR, le mostró la segunda tarjeta amarilla.
Segundos después de ser expulsado, el ex Boca perdió el control: fue directamente hacia Pulido y le propinó un derechazo en el rostro que lo derribó sobre el césped. El defensor de Huesca quedó con la cara hinchada y un ojo morado producto del impacto.
La agresión desató una batalla campal. Jesús Álvarez intentó contener a Andrada, pero rápidamente se sumaron futbolistas de ambos equipos y se armó una batalla campal, con empujones y forcejeos.
El árbitro expulsó también con roja directa a Tasende y a Dani Jiménez en medio del caos. El partido terminó con dos jugadores de campo ocupando los arcos y con el triunfo asegurado para Huesca.
Antes del episodio, Zaragoza buscaba sin claridad el empate en los minutos finales. En una pelota parada a su favor, Andrada ya había tenido un cruce con Pulido, a quien empujó para intentar reanudar rápido el juego. La respuesta del capitán local, con gestos hacia el banco rival, terminó de desatar la reacción violenta del arquero.
Desde el punto de vista disciplinario, Andrada se expone a una sanción severa. La pena podría ir de 4 a 12 fechas de suspensión en base al artículo 103 del reglamento, que castiga las agresiones sin lesión cuando el juego está detenido. /Clarín