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Salud

Carla Vizzotti: «La mayor parte de los contagios se dan en reuniones sociales, no sólo de jóvenes»

La viceministra de Salud habló de todo: las 30 millones de dosis de Sputnik V que habría en marzo, la negociación con el resto de los laboratorios, la voluntad de vacunar rápido a los docentes, la convicción de que los contagios no se producen en las actividades laborales y la certeza de que las mutaciones actuales no afectan la eficacia de la vacuna. Su reconocimiento del agotamiento de la población y la preocupación por la disminución de la percepción del riesgo. Cómo funciona el sistema de «semáforos» en cada distrito.

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Carla Vizzotti: «La mayor parte de los contagios se dan en reuniones sociales, no sólo de jóvenes»

«En marzo tendríamos 30 millones de dosis de vacunas Sputnik V para aplicar a 15 millones de personas«, aseguró en diálogo con PáginaI12 la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti. La funcionaria detalló, además, cómo continúan las negociaciones del Gobierno Nacional para la compra de vacunas producidas por otros laboratorios y destacó que «hasta el momento las mutaciones del virus que se han identificado y genotipificado son menores y no impactan en la eficacia de las vacunas«. En un escenario en el que los casos de infectados por covid están en aumento, la secretaria de Acceso a la salud y presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiologia alertó sobre el relajamiento de la sociedad: detalló que en este momento la mayoría de los contagios son de personas que realizan reuniones sociales –no solo jóvenes, aclaró– y que «no hay una medida que sea mágica, si no se cumple con un círculo virtuoso». En ese sentido, destacó que en todas las actividades productivas, económicas y comerciales, no está habiendo un aumento de casos y que por ende el Gobierno no está pensando en restringir las actividades de ese sector.

–¿Cómo continúa la estrategia del Gobierno para la campaña de vacunación?

–Desde el principio de la pandemia, Argentina ha manifestado interés por la vacuna: primero por ser parte de la investigación y de los ensayos clínicos; después por ser parte de la cadena de producción –como lo ha logrado en la vacuna de AstraZéneca y Oxford– y por supuesto estar en contacto con todos los proveedores para poder tratar de tener la mayor cantidad de vacunas lo antes posible entendiendo que es un insumo estratégico para minimizar el impacto de la mortalidad e impedir la trasmisión. Viajamos a la Federación Rusa en octubre para tener contacto y recabar información de primera mano, lo cual ha sido fundamental, no solamente para que Argentina tenga las dosis, sino también para que se abra la puerta para latinoamérica. Hemos tenido contacto con Uruguay, Bolivia, Perú y esta semana estuvo en el país la delegación de México. Haber podido hacer ese puente fue de gran relevancia para la Federación Rusa y también un objetivo de nuestro presidente.

-¿Cuáles son las perspectivas con las vacunas producidas en otros países?

–Las negociaciones siguen en pie con Pfizer, Moderna, SinoPharm y se está avanzando con la producción en el país de la vacuna desarrollada por la universidad de Oxford y el laboratorio AstraZéneca. Ese proceso está en marcha, se está produciendo el antígeno en Argentina y está en tiempo y forma para mandar los Bulk –tanques de líquido– para que se envase en México. En principio, el cronograma de entrega sería entre marzo y julio y recibiríamos 22.4 millones de dosis, para 11.2 millones de personas. Por otra parte, hubo contacto directo de Moderna con el presidente y esta semana se van a acercar las partes para evaluar concretamente una propuesta en función de cuántas dosis, cuándo las recibiríamos, el precio y las condiciones.

–¿Cuáles son los inconvenientes en las negociaciones con Pfizer?

-Las negociaciones con Pfizer se empezaron al mismo tiempo que con AstraZenéca, pero aún no se llegó a un acuerdo por cuestiones legales. Lo que pide la casa central de Pfizer, ubicada en Estados Unidos, son algunos criterios de indemnidad y de no responsabilidad del laboratorio que implicarían que el país tenga que responder con fondos ante cualquier situación. Esos son los puntos que todavía se están definiendo porque Argentina tiene un marco legal que cumplir. De todos modos, se está trabajando para tener esa u otras opciones.

–¿Qué opina sobre las críticas que circulan acerca de la vacuna Sputnik V, en relación a la falta de información sobre la misma?

Decir que la Sputnik V no tiene datos es incorrecto, porque cuando un laboratorio o un país produce una vacuna y genera los análisis de seguridad, eficacia, datos de la manufactura y de los lotes, se presenta a un estado en forma confidencial. Las autoridades sanitarias, el Ministerio de Salud, el ente regulatorio, y la comisión nacional de inmunizaciones –con representantes de todas las jurisdicciones–definen si la información es sólida en seguridad y eficacia y recién allí se realiza la autorización de emergencia. Esto sucede con todos los medicamentos y vacunas. De ninguna manera no hay información.

–¿Existe una estimación sobre con qué porcentaje de la población vacunada se podría volver a la «vieja normalidad»?

No se puede saber con qué cantidad de población vacunada se reduciría la circulación del virus. Eso dependerá de las características de las vacunas. Si tenemos una vacuna que previene la infección y la trasmisión y su efecto dura un tiempo lógico, será mucho más probable que podamos interrumpir la trasmisión que si, en cambio, tenemos una vacuna que tenga más impacto en disminuir la mortalidad, pero no la infección y transmisión. Todavía falta que los ensayos clínicos digan bien cuál será el rol de la vacuna y de cada una de ellas en particular. Eso lo revela el seguimiento de la fase tres que aún resta por conocer.

–¿Están evaluando dar, en vez de dos dosis, una dosis a más gente como están realizando otros países?

–Tenemos que tener una mirada realmente amplia porque ésta es una situación absolutamente inédita y las decisiones se tendrán que tomar en tiempo real y a medida que vayan surgiendo informaciones de otros países. Los intervalos de interdosis de las vacunas son como mínimo de 21 días, pero si pasa más tiempo entre una y otra aplicación no es un problema relevante. La decisión sanitaria más importante que nos tenemos que plantear es si queremos tener 10 millones de personas vacunadas a marzo con dos dosis o si preferimos tener 20 millones de personas con una sola. En este contexto de pandemia es muy lógico pensar que se pueda vacunar a más gente con la primera dosis y diferir la segunda para cuando ya esté controlado el brote.

–¿Qué ocurrirá, en caso de seguir este camino, con la aplicación de la Sputnik V que ya comenzó?

–En el caso puntual de la Sputnik V se trata de dos componentes distintos y la segunda tanda de 300 mil que llegarán al país la próxima semana serán aplicados a los que se dieron la primera dosis. Pensando en eso, para la segunda entrega estamos pidiendo más dosis del componente uno y no estamos pidiendo exactamente mitad y mitad como hicimos ahora.

Restricciones y cuidados

–¿Considera que son suficientes las medidas que se están impulsando para frenar el avance de casos?

–Los cuidados y las restricciones se están extremando en todas las partes del mundo. Sin embargo, comprendemos que la población se encuentra agotada y con una disminución de la percepción del riesgo que es muy preocupante. Eso es algo que no se puede no mirar. Sin embargo, no hay un solo responsable que pueda tomar una decisión. Cada uno tiene un rol y el desafío actual es cómo reformular la presentación del problema. En la primera ola de contagios la mayoría de la población estaba haciendo el aislamiento y los que se enfermaban eran personal de salud, personas que trabajan en comedores, en seguridad, o en actividades esenciales. En este momento los contagios son de personas que realizan reuniones sociales –no son solo jóvenes— y que no cumplen con los protocolos y cuidados. Hubo un aumento de casos tras los encuentros de fin de año, no sólo de las fiestas, sino esos encuentros que hacemos en Argentina en diciembre, generalmente en espacios cerrados y sin cuidado. No hay una medida de por sí que sea mágica y no se está evaluando restringir las actividades productivas, económicas y comerciales porque no es ahí el foco de contagio. Deberíamos trabajar en conjunto como sociedad para que podamos seguir encontrándonos con los cuidados necesarios y que pueda seguir habiendo temporada de verano. 

–¿Hay riesgos de que la campaña de vacunación se vea afectada por la mayor demanda en el sistema de salud dado el aumento de casos?

El equipo de salud viene trabajando hace un año y está agotado. Es realmente agotador poder dar respuesta a los rastreos, testeos, seguimiento de los casos aislados, de los contactos estrechos más la atención en los centros de salud, los calendarios de vacunación y la vacunación que comienza contra el coronavirus que realmente va a ser la más grande que hayamos tenido en Argentina.

-¿Qué se sabe hasta el momento de la nueva cepa y qué diferencias hay con la actual? ¿Las vacunas son efectivas para ambas? 

Hasta ahora las mutaciones que hay en todas las cepas que se han identificado y genotipificado son mutaciones menores que no impactan en las vacunas. Sin embargo, la parte comunicacional de esta pandemia es muy interesante para analizar, porque cuando uno escucha en los medios la palabra ‘mutación’ parece el fin del mundo, pero eso es algo que pasa con todos los virus, dado que estos intentan evolucionar: el objetivo de los virus no es matar a la persona sino replicarse, por eso las mutaciones, en general, los hacen más transmisibles y menos letales. En este marco, es muy importante la vigilancia epidemiológica, porque esto es dinámico y, si bien los virus pueden tener mutaciones pequeñas, también pueden tener mutaciones grandes y la situación se tornaría distinta. Hasta ahora lo que informó el Malbrán es que en Argentina solamente ha ingresado una cepa de Rio de Janeiro, por lo tanto no es algo que predomine. Hay algunas cepas que son más transmisibles que podrían tener que ver con lo que está pasando en Londres, pero no hay una cepa que esté predominando ahora en Argentina y que sea una mutación. Con cuidarnos más tendríamos que poder controlarlo.

–¿Cómo es la metodología de ‘semáforo’ que se está aplicando en diferentes distritos para el control epidemiológico?

–Eso sirve para poner un parámetro objetivo que nos diga cuándo está aumentando el riesgo. Algo que aprendimos en la pandemia es que cuanto antes se tomen las medidas es más fácil de bajar el número de casos. Por eso fijamos parámetros que son la razón y la incidencia –tal como figura en el DNU– para que, cuando la razón de los casos de los últimos 14 días está sobre 1.2, es decir en aumento, y cuando la incidencia de los últimos 14 días es más de 150, sabemos que hay que preocuparse. Lo que estamos haciendo es realizar un monitoreo permanente de esos indicadores.

–¿Cree que es posible que comiencen las clases presenciales en febrero? Además de a los docentes, ¿van a vacunar a los alumnos?

– Una de las prioridades es tener presencialidad escolar, pero por supuesto que dependerá de la situación epidemiológica y también del rol de cada una de las jurisdicciones. Por este objetivo y de manera extraordinaria una de nuestras estrategias es poder vacunar a los docentes y no docentes de los niveles inicial, primario y secundario para poder minimizar la transmisión. Los niños todavía no están considerados población a vacunar porque no hay estudios realizados, pero vamos a ir juntando la información necesaria y podemos empezar a pensar primero en vacunar a los niños que tengan condiciones de riesgo y después ir evaluando cómo continuar.

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Salud

Más de 5 millones de afiliados al PAMI no consiguen turnos ni tratamientos en sanatorios

El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real.

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El foco del problema no pasa solamente por los atrasos en los pagos. El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato alarmante: desde diciembre el organismo no otorgó ningún tipo de actualización significativa a los prestadores sanatoriales, pese al brutal incremento de costos que atraviesa todo el sistema de salud.

 

Los costos de medicamentos, insumos médicos, prótesis, tecnología sanitaria, alquileres, salarios del personal, servicios públicos y gastos operativos generales aumentan de manera sostenida mes tras mes. La inflación médica corre muy por encima de cualquier reconocimiento arancelario que otorga el organismo. La ecuación ya no cierra.

Los sanatorios trabajan bajo déficit operativo permanente y muchos están absorbiendo pérdidas económicas solamente para evitar interrumpir prestaciones o cerrar sus puertas. Pero ese esfuerzo tiene un límite. En distintas regiones del país —especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior— empieza a crecer el temor a cierres masivos por asfixia financiera.

La situación se vuelve todavía más delicada por la deuda acumulada con los prestadores, que ronda los $500.000 millones, y por los múltiples reclamos vinculados a débitos inconsultos realizados sobre facturas desde el año 2020 hasta la actualidad, muchos de ellos sin respuesta ni revisión administrativa.

 

Las clínicas denuncian descuentos arbitrarios y expedientes paralizados mientras continúan sosteniendo prestaciones esenciales para millones de jubilados.

El impacto humano ya empezó. Cada vez cuesta más conseguir turnos, sostener especialidades críticas o garantizar continuidad en tratamientos complejos. Crecen las renuncias de profesionales, se reducen planteles médicos y muchas instituciones tienen enormes dificultades para cubrir guardias y áreas sensibles. Médicos, enfermeros y trabajadores de la salud sostienen el sistema bajo una presión económica y emocional extrema.

 

 

Pero quienes terminan pagando las consecuencias más duras son los jubilados.

Porque detrás de cada prestación desfinanciada hay un abuelo esperando una operación, un estudio, una internación o un medicamento. Hay familias enteras viviendo con angustia la incertidumbre de no saber si podrán continuar un tratamiento. Hay adultos mayores que dependen exclusivamente del PAMI para acceder a atención médica y que hoy empiezan a sentir cómo el sistema se deteriora lentamente frente a sus ojos.

 

El problema afecta de manera directa a más de 5,5 millones de jubilados y pensionados en toda la Argentina.

La salud de la tercera edad no puede transformarse en una variable de ajuste fiscal. Cuando el Estado desfinancia la estructura sanitaria, el daño no aparece primero en una planilla contable. Aparece en las guardias colapsadas, en las camas que faltan, en los médicos que se van, en las clínicas que cierran y en el miedo de miles de adultos mayores que sienten que el sistema comienza a abandonarlos.

Lo más preocupante es que esta crisis avanza en silencio. No hay una explosión inmediata ni una foto única del colapso. Hay un desgaste progresivo, permanente y cada vez más profundo. Y cuando el sistema que atiende a millones de jubilados empieza a romperse, las consecuencias humanas son devastadoras.

Todavía hay tiempo para evitar una crisis sanitaria mucho mayor. Pero para eso primero hace falta reconocer la magnitud del problema y dejar de esconder detrás del discurso del ajuste una realidad que golpea todos los días a los sectores más vulnerables.

Porque cuando el PAMI ahoga financieramente a clínicas y sanatorios, no solamente cierran instituciones médicas. Los que terminan quedando desprotegidos son los abuelos argentinos. / Perfil

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Salud

El PAMI dio de baja a 1500 prestadores por graves irregularidades y fraude

Las investigaciones internas en PAMI arrojaron evidencias de cobros indebidos, falta de documentación y condiciones inadecuadas en clínicas.

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El PAMI dio de baja a más de 1.500 prestadores en todo el país por graves irregularidades, y sumó dos nuevas denuncias penales por casos de corrupción en las provincias de Tucumán y Chaco.

El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), a cargo de su director ejecutivo Esteban Leguízamo, informó la decisión a traves de un comunicado oficial difundido junto al Ministerio de Salud de la Nación. Las bajas son el resultado de auditorías permanentes que detectaron tres categorías de incumplimientos: cobros indebidos, facturación de prestaciones inexistentes y establecimientos con condiciones edilicias que no reunían los protocolos de higiene y seguridad exigidos por el organismo. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo.

Dentro de ese proceso de fiscalización se ubica el caso de Sanarte S.R.L., un policonsultorio con múltiples especialidades y prácticas ambulatorias con sede en San Miguel de Tucumán. La auditoría integral detectó un conjunto de faltas que van desde problemas administrativos hasta incumplimientos de la normativa vigente en materia de derechos del paciente.

Entre las observaciones más graves figuran la falta de habilitación municipal actualizada y legajos profesionales incompletos, con ausencia de matrículas e inscripciones de los médicos que atendían a los afiliados.

La auditoría también detectó demoras de hasta 21 días para obtener un turno en especialidades como cardiología, gastroenterología y traumatología, lo que afectó directamente la accesibilidad de los jubilados al sistema.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la modalidad de atención: el establecimiento asignaba turnos cada un minuto bajo un sistema “por orden de llegada”, una práctica que los auditores consideraron incompatible con una atención médica adecuada.

A ese esquema se sumó una cantidad significativa de consultas y estudios transmitidos al PAMI sin respaldo documental, historias clínicas sin firma ni sello profesional, y estudios médicos sin los informes correspondientes. El organismo señaló que estas conductas configuran un incumplimiento de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente.

El caso Chaco: rescisión de contrato y denuncia penal

El segundo caso se tramitó bajo el Expediente EX-2025-32083683-INSSJP-GPM#INSSJP e involucra al médico J.C, prestador perteneciente a la UGL XIII – Chaco del PAMI.

Las actuaciones se originaron a partir de auditorías y controles realizados por las áreas técnicas del Instituto, que detectaron deficiencias en la documentación clínica obligatoria, incumplimientos contractuales e inconsistencias administrativas y médicas en las prestaciones facturadas.

El profesional investigado no logró revertir las observaciones en la instancia de descargo. Según surge del expediente, los descargos presentados fueron considerados insuficientes por el organismo, que además señaló que las conductas detectadas afectaban los mecanismos de control y auditoría del PAMI. Ante ese cuadro, el Instituto resolvió aplicar sanciones administrativas y avanzar con la rescisión del contrato prestacional.

La gravedad de las irregularidades llevó al PAMI a dar un paso adicional: promovió una denuncia penal para que la Justicia determine si las conductas relevadas constituyen delitos. El caso contó con la intervención de equipos jurídicos, áreas técnicas y auditorías prestacionales de la UGL XIII – Chaco. El organismo puso los hechos en conocimiento del Ministerio Público Fiscal, al considerar que las irregularidades comprometían el funcionamiento normal del sistema prestacional.

Un patrón de fraude que se investiga desde 2014.

Ambos casos se inscriben en un proceso de fiscalización más amplio que el PAMI lleva adelante desde que Esteban Leguízamo asumió la conducción del organismo. En noviembre de 2025, el INSSJP denunció ante la Justicia federal una estafa de miles de millones de pesos articulada a través de órdenes médicas electrónicas (OME) falsas, facturaciones sin respaldo y uso indebido de datos personales de afiliados. Esas denuncias dieron lugar a al menos seis causas penales activas en distintas jurisdicciones federales, impulsadas por el organismo y la UFI-PAMI.

En febrero de 2026, nuevas auditorías en cardiología y gastroenterología revelaron volúmenes de prestaciones imposibles de justificar. Uno de los casos documentados por Infobae mostró a un prestador con dos quirófanos que declaró 283 prácticas en 95 pacientes en apenas cinco horas; otro registró 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, asociadas a 326 pacientes distintos, lo que hubiera requerido una jornada de entre 81,5 y 108,7 horas de trabajo continuo.
Frente a ese escenario, el organismo implementó un esquema de control que incluye el monitoreo permanente de los umbrales prestacionales, el uso obligatorio del turnero digital del PAMI, auditorías continuas sobre la conducta de los prestadores y penalizaciones automáticas ante excedentes injustificados.

“Auditar no significa perseguir”, aclararon desde el Instituto, al tiempo que garantizaron que las bajas aplicadas no interrumpirán los tratamientos de los afiliados, ya que el organismo trabaja para mantener la continuidad de las prestaciones a través de la red de atención disponible en todo el territorio nacional. En abril de 2026, el Gobierno reforzó la estructura de control interno con la designación de la doctora María Florencia Zicavo como nueva Síndico General del PAMI.

FUENTE: Infobae

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Salud

Nación adeuda tres meses a farmacias prestadoras del PAMI y peligra la reposición de medicamentos

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Tucumán advirtieron sobre la crítica situación económica que atraviesan los locales por la falta de fondos. Además, expresaron su rechazo a la desregulación de la venta de remedios por internet y alertaron sobre los peligros del mercado ilegal.

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La provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados atraviesa un momento de extrema tensión. La referente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, encendió las alarmas al confirmar que el Gobierno nacional, a través del PAMI, mantiene una severa deuda de tres períodos vencidos con las farmacias locales, lo que pone en jaque la cadena de pagos y la reposición de stock en los mostradores tucumanos.

Pastoriza calificó la situación financiera del sector como crítica. Según detalló, existía un compromiso formal de la obra social de los jubilados para realizar cinco pagos mensuales con el objetivo de ir acortando la brecha de la deuda, apoyándose en el auxilio de fondos provenientes del Ministerio de Economía de la Nación. Sin embargo, llegando a finales de mayo, esos desembolsos no se concretaron según lo pautado. «Este mes tuvimos tres y ya hoy es 27, no están cumpliendo con eso. Supuestamente iban a recibir dinero del Estado Nacional, pero hasta ahora no hay novedad», lamentó la dirigente.

 

Pese a la asfixia económica, desde la institución aclararon que el servicio para los afiliados del PAMI no se encuentra cortado, aunque advirtieron sobre las graves dificultades operativas que ya están sufriendo muchos locales. Al no recibir los pagos correspondientes del Estado, las farmacias no pueden saldar sus deudas con las droguerías, lo que deriva en el corte de las cuentas corrientes y la consecuente imposibilidad de reponer los remedios básicos en las estanterías.

Este complejo escenario impacta de lleno en el eslabón más vulnerable de la cadena: los adultos mayores. Pastoriza señaló que las magras jubilaciones obligan a los afiliados a buscar exclusivamente aquellos medicamentos que cuentan con una cobertura del 100% en el sistema. Esta brutal pérdida del poder adquisitivo se vio reflejada en una caída interanual de las ventas que ronda entre el 30% y el 40%, evidenciando que muchos ciudadanos tuvieron que limitar sus compras a lo estrictamente indispensable, resintiéndose incluso la continuidad de algunos tratamientos.

 

Fuerte rechazo a la venta libre por internet

Más allá del conflicto económico por la deuda nacional, Pastoriza aprovechó la oportunidad para sentar la postura de los profesionales frente a la intención de desregular la comercialización de medicamentos. La referente fue categórica al recordar que en Tucumán rige la Ley Provincial 5483, normativa que prohíbe la venta online y establece que la dispensa de estos productos solo puede realizarse en farmacias físicas, habilitadas y estrictamente controladas por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

La profesional advirtió sobre el grave peligro que representa para la salud pública la proliferación de un mercado paralelo y sin controles estatales. «Se corre mucho el riesgo del origen y de la conservación. No sabemos si es trucho o si está bien usado», explicó. Como ejemplo de esta preocupante tendencia, reveló que recientemente recibieron denuncias sobre la comercialización ilegal de psicofármacos, como el clonazepam, a través de grupos de WhatsApp y sin ningún tipo de receta médica, una práctica delictiva que consideró una verdadera bomba de tiempo para la sociedad. /Los Primeros/

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