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Salud

Variante Delta: las dos caras de su “virulencia” y qué chances hay de terminar en el hospital

Hay una “agresividad social” y otra “individual” de la versión del Covid que se expandió desde la India. El rol clave de los esquemas completos de vacunación para que la enfermedad no se vuelva severa.

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Variante Delta: las dos caras de su “virulencia” y qué chances hay de terminar en el hospital

Hace una semana se filtró en los medios un informe interno de los Centers for Disease, Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos que arrojó conclusiones alarmantes sobre la agresividad de Delta. ¿Está probado que la infección por esta variante de Covid sube las chances de hospitalización?

Siendo justos con la evidencia científica disponible, la virulencia de la variante Delta (que próximamente podría causar otra ola de Covid en Argentina) tiene dos facetas no tan equiparables.

La primera «agresividad de Delta» compete al plano social. La segunda es individual: cuán agresivo es el virus una vez que nos infecta.

En estas líneas se intentará aclarar en qué sentido (y por qué) el pdf difundido desde los CDC generó una equiparación forzada de esos términos.

Cualidades

La gran amenaza de Delta involucra el plano epidemiológico (social). Lejos de ser una buena noticia, pone a prueba (más que nunca) el oxidado compromiso individual para evitar, a nivel comunitario, otra alza en las curvas.

Vacunación libre contra el Covid estaciones de trenes de la provincia de Buenos Aires. Foto Juano Tesone

Es que Delta es un 60% más transmisible que las variantes conocidas de Covid, lo que en contagiosidad la equipara a la varicela.

Y no solo eso: los CDC confirmaron que las personas con esquema completo de vacunación podrían contraer Delta (como cualquier hijo de vecino) y tener tanta carga viral como un no-vacunado.

Un juego irresoluble en el que todos podrían contagiar a todos.

Sin embargo, aunque se infecten, quienes tengan el esquema completo de vacunación muy probablemente sortearán la enfermedad severa, lo que obliga a poner el ojo en las personas con solo una o ninguna dosis.

Entonces, volviendo a la pregunta inicial, ¿los no vacunados tienen más chances de terminar internados por Delta, en comparación a las otras variantes de Covid?

Confidencial

Aunque en los últimos días se pudo escuchar a expertos repetir que Delta es «peor» (citando como fuente la información de los CDC), el documento filtrado no confirmó en absoluto tal agresividad.

Podría ser más agresiva”, esbozó el documento confidencial, y remite a una nota al pie en la que figuran tres papers.

Uno de ellos, de expertos escoceses, salió en The Lancet a mediados de junio y ya fue comentado por Clarín. No habla de una mayor virulencia sino que analiza la interacción de Delta con las vacunas.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, y el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, reciben en Ezeiza partidas de vacunas Covid. Foto: Presidencia

Otro (“Progressive Increase in Virulence of Novel SARS-CoV-2 Variants in Ontario, Canada, from December to July, 2021”) cita los efectos del Covid en un grupo de pacientes observados, clasificados con el endeble rótulo de “probables Delta«.

Del último, “Clinical and Virological Features of SARS-CoV-2 Variants of Concern: A Retrospective Cohort Study Comparing B.1.1.7, B.1.315, and B.1.617.2”, de expertos del National Centre for Infectious Diseases de Singapur, se podría parafrasear un pasaje clarísimo.

Explican que Delta se asoció a mayores chances de desarrollar neumonía, pero la muestra “no fue estadísticamente significativa”, por lo que “es incierto que la asociación entre infección severa o neumonía se relacione con un efecto de esta variante”.

Certezas

Clarín habló con dos investigadores «indispensables» del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS): Jorge Geffner, experto en inmunología e investigador Superior del Conicet, y Jorge Quarleri, abocado de lleno a la virología e investigador Principal del Conicet.

“En primer lugar, Delta es tremendamente más contagiosa. En segundo lugar, exige un esquema de dos dosis para lograr una eficacia de protección del 80% a 85%. No hay datos serios que indiquen que es más agresiva», dijo Geffner.

«Obviamente se va a enfermar más gente. Si no están vacunados, más personas van a fallecer porque si tenés más casos, en consecuencia habrá más fallecidos”, apuntó.

También recordó que “las cargas virales de infectados con Delta pueden ser entre 100 y 500 veces mayores en nariz y boca respecto de las variantes P1 (Manaos), andina y británica”.

¿Es posible, entonces, que los CDC hayan lanzado un mensaje en busca de lograr mayor adherencia a la vacunación de la población estadounidense? Geffner lo consideró razonable.

Con internados por coronavirus, los pasillos de la terapia intensiva del Hospital Del Carmen, en Mendoza. Foto: Ignacio Blanco/Los Andes

Quarleri coincidió en que “no hay por ahora sustento básico para afirmar que Delta tenga mayor virulencia. Solo es fáctico, observacional”.

Sin embargo, compartió una idea distinta del fenómeno: “Con mayores niveles de virus en el tracto respiratorio superior, podríamos pensar que desde allí se promueva un desbalance más pronunciado en el tracto inferior; una respuesta inmune que podría desequilibrarse”.

De ese «desequilibrio», la respuesta desmedida (o tormenta de citoquinas) que genera el cuerpo intentando defenderse del virus, se habló mucho.

Lo que sigue no es una certeza sino una especulación, aclaró Quarleri: “En cuadros de mayor gravedad se ve una respuesta inmune desregulada, como paralizada. Un disparador que conocemos -para otras infecciones- aparece cuando los niveles de carga viral son elevados. Ellos son capaces de promover una suerte de parálisis inmunológica”.

¿Una buena? Quarleri compartió un preprint muy reciente titulado “Virological and serological kinetics of SARS-CoV-2 Delta variant vaccine breakthrough infections: a multi-center cohort study”, que relativiza la contagiosidad «idéntica» de parte de inmunizados y no inmunizados. En los vacunados, la carga viral por Delta caería más rápidamente.

En cualquier caso, conviene mentalizarse: la tercera ola por Delta podría venir, en especial si se suma que solo el 15% de la población argentina tiene dos dosis, que la resistencia cultural a cumplir las medidas de prevención es casi un orgullo local y que el sistema de salud argentino es endeble. Fácilmente podría volver a “tensionarse”.

Por eso, Quarleri concluyó: “Dada la mayor carga viral en las vías aéreas superiores, cobra especial importancia que, frente a Delta, incluso los vacunados con dos dosis no relajen las medidas de protección: tapa nariz-boca, distancia, higiene de manos y ventilación”.

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Salud

Más de 5 millones de afiliados al PAMI no consiguen turnos ni tratamientos en sanatorios

El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real.

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El foco del problema no pasa solamente por los atrasos en los pagos. El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato alarmante: desde diciembre el organismo no otorgó ningún tipo de actualización significativa a los prestadores sanatoriales, pese al brutal incremento de costos que atraviesa todo el sistema de salud.

 

Los costos de medicamentos, insumos médicos, prótesis, tecnología sanitaria, alquileres, salarios del personal, servicios públicos y gastos operativos generales aumentan de manera sostenida mes tras mes. La inflación médica corre muy por encima de cualquier reconocimiento arancelario que otorga el organismo. La ecuación ya no cierra.

Los sanatorios trabajan bajo déficit operativo permanente y muchos están absorbiendo pérdidas económicas solamente para evitar interrumpir prestaciones o cerrar sus puertas. Pero ese esfuerzo tiene un límite. En distintas regiones del país —especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior— empieza a crecer el temor a cierres masivos por asfixia financiera.

La situación se vuelve todavía más delicada por la deuda acumulada con los prestadores, que ronda los $500.000 millones, y por los múltiples reclamos vinculados a débitos inconsultos realizados sobre facturas desde el año 2020 hasta la actualidad, muchos de ellos sin respuesta ni revisión administrativa.

 

Las clínicas denuncian descuentos arbitrarios y expedientes paralizados mientras continúan sosteniendo prestaciones esenciales para millones de jubilados.

El impacto humano ya empezó. Cada vez cuesta más conseguir turnos, sostener especialidades críticas o garantizar continuidad en tratamientos complejos. Crecen las renuncias de profesionales, se reducen planteles médicos y muchas instituciones tienen enormes dificultades para cubrir guardias y áreas sensibles. Médicos, enfermeros y trabajadores de la salud sostienen el sistema bajo una presión económica y emocional extrema.

 

 

Pero quienes terminan pagando las consecuencias más duras son los jubilados.

Porque detrás de cada prestación desfinanciada hay un abuelo esperando una operación, un estudio, una internación o un medicamento. Hay familias enteras viviendo con angustia la incertidumbre de no saber si podrán continuar un tratamiento. Hay adultos mayores que dependen exclusivamente del PAMI para acceder a atención médica y que hoy empiezan a sentir cómo el sistema se deteriora lentamente frente a sus ojos.

 

El problema afecta de manera directa a más de 5,5 millones de jubilados y pensionados en toda la Argentina.

La salud de la tercera edad no puede transformarse en una variable de ajuste fiscal. Cuando el Estado desfinancia la estructura sanitaria, el daño no aparece primero en una planilla contable. Aparece en las guardias colapsadas, en las camas que faltan, en los médicos que se van, en las clínicas que cierran y en el miedo de miles de adultos mayores que sienten que el sistema comienza a abandonarlos.

Lo más preocupante es que esta crisis avanza en silencio. No hay una explosión inmediata ni una foto única del colapso. Hay un desgaste progresivo, permanente y cada vez más profundo. Y cuando el sistema que atiende a millones de jubilados empieza a romperse, las consecuencias humanas son devastadoras.

Todavía hay tiempo para evitar una crisis sanitaria mucho mayor. Pero para eso primero hace falta reconocer la magnitud del problema y dejar de esconder detrás del discurso del ajuste una realidad que golpea todos los días a los sectores más vulnerables.

Porque cuando el PAMI ahoga financieramente a clínicas y sanatorios, no solamente cierran instituciones médicas. Los que terminan quedando desprotegidos son los abuelos argentinos. / Perfil

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Salud

El PAMI dio de baja a 1500 prestadores por graves irregularidades y fraude

Las investigaciones internas en PAMI arrojaron evidencias de cobros indebidos, falta de documentación y condiciones inadecuadas en clínicas.

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El PAMI dio de baja a más de 1.500 prestadores en todo el país por graves irregularidades, y sumó dos nuevas denuncias penales por casos de corrupción en las provincias de Tucumán y Chaco.

El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), a cargo de su director ejecutivo Esteban Leguízamo, informó la decisión a traves de un comunicado oficial difundido junto al Ministerio de Salud de la Nación. Las bajas son el resultado de auditorías permanentes que detectaron tres categorías de incumplimientos: cobros indebidos, facturación de prestaciones inexistentes y establecimientos con condiciones edilicias que no reunían los protocolos de higiene y seguridad exigidos por el organismo. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo.

Dentro de ese proceso de fiscalización se ubica el caso de Sanarte S.R.L., un policonsultorio con múltiples especialidades y prácticas ambulatorias con sede en San Miguel de Tucumán. La auditoría integral detectó un conjunto de faltas que van desde problemas administrativos hasta incumplimientos de la normativa vigente en materia de derechos del paciente.

Entre las observaciones más graves figuran la falta de habilitación municipal actualizada y legajos profesionales incompletos, con ausencia de matrículas e inscripciones de los médicos que atendían a los afiliados.

La auditoría también detectó demoras de hasta 21 días para obtener un turno en especialidades como cardiología, gastroenterología y traumatología, lo que afectó directamente la accesibilidad de los jubilados al sistema.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la modalidad de atención: el establecimiento asignaba turnos cada un minuto bajo un sistema “por orden de llegada”, una práctica que los auditores consideraron incompatible con una atención médica adecuada.

A ese esquema se sumó una cantidad significativa de consultas y estudios transmitidos al PAMI sin respaldo documental, historias clínicas sin firma ni sello profesional, y estudios médicos sin los informes correspondientes. El organismo señaló que estas conductas configuran un incumplimiento de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente.

El caso Chaco: rescisión de contrato y denuncia penal

El segundo caso se tramitó bajo el Expediente EX-2025-32083683-INSSJP-GPM#INSSJP e involucra al médico J.C, prestador perteneciente a la UGL XIII – Chaco del PAMI.

Las actuaciones se originaron a partir de auditorías y controles realizados por las áreas técnicas del Instituto, que detectaron deficiencias en la documentación clínica obligatoria, incumplimientos contractuales e inconsistencias administrativas y médicas en las prestaciones facturadas.

El profesional investigado no logró revertir las observaciones en la instancia de descargo. Según surge del expediente, los descargos presentados fueron considerados insuficientes por el organismo, que además señaló que las conductas detectadas afectaban los mecanismos de control y auditoría del PAMI. Ante ese cuadro, el Instituto resolvió aplicar sanciones administrativas y avanzar con la rescisión del contrato prestacional.

La gravedad de las irregularidades llevó al PAMI a dar un paso adicional: promovió una denuncia penal para que la Justicia determine si las conductas relevadas constituyen delitos. El caso contó con la intervención de equipos jurídicos, áreas técnicas y auditorías prestacionales de la UGL XIII – Chaco. El organismo puso los hechos en conocimiento del Ministerio Público Fiscal, al considerar que las irregularidades comprometían el funcionamiento normal del sistema prestacional.

Un patrón de fraude que se investiga desde 2014.

Ambos casos se inscriben en un proceso de fiscalización más amplio que el PAMI lleva adelante desde que Esteban Leguízamo asumió la conducción del organismo. En noviembre de 2025, el INSSJP denunció ante la Justicia federal una estafa de miles de millones de pesos articulada a través de órdenes médicas electrónicas (OME) falsas, facturaciones sin respaldo y uso indebido de datos personales de afiliados. Esas denuncias dieron lugar a al menos seis causas penales activas en distintas jurisdicciones federales, impulsadas por el organismo y la UFI-PAMI.

En febrero de 2026, nuevas auditorías en cardiología y gastroenterología revelaron volúmenes de prestaciones imposibles de justificar. Uno de los casos documentados por Infobae mostró a un prestador con dos quirófanos que declaró 283 prácticas en 95 pacientes en apenas cinco horas; otro registró 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, asociadas a 326 pacientes distintos, lo que hubiera requerido una jornada de entre 81,5 y 108,7 horas de trabajo continuo.
Frente a ese escenario, el organismo implementó un esquema de control que incluye el monitoreo permanente de los umbrales prestacionales, el uso obligatorio del turnero digital del PAMI, auditorías continuas sobre la conducta de los prestadores y penalizaciones automáticas ante excedentes injustificados.

“Auditar no significa perseguir”, aclararon desde el Instituto, al tiempo que garantizaron que las bajas aplicadas no interrumpirán los tratamientos de los afiliados, ya que el organismo trabaja para mantener la continuidad de las prestaciones a través de la red de atención disponible en todo el territorio nacional. En abril de 2026, el Gobierno reforzó la estructura de control interno con la designación de la doctora María Florencia Zicavo como nueva Síndico General del PAMI.

FUENTE: Infobae

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Salud

Nación adeuda tres meses a farmacias prestadoras del PAMI y peligra la reposición de medicamentos

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Tucumán advirtieron sobre la crítica situación económica que atraviesan los locales por la falta de fondos. Además, expresaron su rechazo a la desregulación de la venta de remedios por internet y alertaron sobre los peligros del mercado ilegal.

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La provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados atraviesa un momento de extrema tensión. La referente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, encendió las alarmas al confirmar que el Gobierno nacional, a través del PAMI, mantiene una severa deuda de tres períodos vencidos con las farmacias locales, lo que pone en jaque la cadena de pagos y la reposición de stock en los mostradores tucumanos.

Pastoriza calificó la situación financiera del sector como crítica. Según detalló, existía un compromiso formal de la obra social de los jubilados para realizar cinco pagos mensuales con el objetivo de ir acortando la brecha de la deuda, apoyándose en el auxilio de fondos provenientes del Ministerio de Economía de la Nación. Sin embargo, llegando a finales de mayo, esos desembolsos no se concretaron según lo pautado. «Este mes tuvimos tres y ya hoy es 27, no están cumpliendo con eso. Supuestamente iban a recibir dinero del Estado Nacional, pero hasta ahora no hay novedad», lamentó la dirigente.

 

Pese a la asfixia económica, desde la institución aclararon que el servicio para los afiliados del PAMI no se encuentra cortado, aunque advirtieron sobre las graves dificultades operativas que ya están sufriendo muchos locales. Al no recibir los pagos correspondientes del Estado, las farmacias no pueden saldar sus deudas con las droguerías, lo que deriva en el corte de las cuentas corrientes y la consecuente imposibilidad de reponer los remedios básicos en las estanterías.

Este complejo escenario impacta de lleno en el eslabón más vulnerable de la cadena: los adultos mayores. Pastoriza señaló que las magras jubilaciones obligan a los afiliados a buscar exclusivamente aquellos medicamentos que cuentan con una cobertura del 100% en el sistema. Esta brutal pérdida del poder adquisitivo se vio reflejada en una caída interanual de las ventas que ronda entre el 30% y el 40%, evidenciando que muchos ciudadanos tuvieron que limitar sus compras a lo estrictamente indispensable, resintiéndose incluso la continuidad de algunos tratamientos.

 

Fuerte rechazo a la venta libre por internet

Más allá del conflicto económico por la deuda nacional, Pastoriza aprovechó la oportunidad para sentar la postura de los profesionales frente a la intención de desregular la comercialización de medicamentos. La referente fue categórica al recordar que en Tucumán rige la Ley Provincial 5483, normativa que prohíbe la venta online y establece que la dispensa de estos productos solo puede realizarse en farmacias físicas, habilitadas y estrictamente controladas por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

La profesional advirtió sobre el grave peligro que representa para la salud pública la proliferación de un mercado paralelo y sin controles estatales. «Se corre mucho el riesgo del origen y de la conservación. No sabemos si es trucho o si está bien usado», explicó. Como ejemplo de esta preocupante tendencia, reveló que recientemente recibieron denuncias sobre la comercialización ilegal de psicofármacos, como el clonazepam, a través de grupos de WhatsApp y sin ningún tipo de receta médica, una práctica delictiva que consideró una verdadera bomba de tiempo para la sociedad. /Los Primeros/

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