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Internacional

El Papa otorgó una indulgencia plenaria universal por la crisis de la pandemia

“Ahora, mientras navegamos en mares complicados, te pedimos: Despierta, Señor”, manifestó Francisco en su alocución

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El papa Francisco otorgó en la tarde de este viernes una indulgencia plenaria universal hacia todo los fieles de la Iglesia Católica en medio de la pandemia por el coronavirus que golpea en todo el planeta.

“Un vacío desolador que paraliza todo a su paso. Se palpita en el aire, lo dicen las miradas”, dijo el Papa. “Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los discípulos del Evangelio nos sorprendió una tormenta. En esta tormenta estamos todos”, señaló el Santo Padre en su mensaje en una Plaza San Pedro absolutamente desierta.

“Ahora, mientras navegamos en mares complicados, te pedimos: Despierta, Señor”, manifestó Francisco en su alocución por la pandemia de COVID-19.

El obispo de Roma caminó unos 50 metros en soledad mientras una tenue lluvia impactaba sobre la plaza vaticana. Al llegar a la escalinata, fue ayudado por su secretario privado, sobre quien el pastor argentino se sostuvo para poder subir al atrio.

El Papa Francisco besa una estatua de Jesucristo en la Plaza de San Pedro durante una extraordinaria bendición “Urbi et Orbi” como respuesta a la enfermedad mundial por coronavirus (Reuters)

“En medio del aislamiento donde experimentamos la falta de los afectos, escuchamos una vez más el anuncio que nos salva: ¡Ha resucitado y vive a nuestro lado!”, expresó en su mensaje Urbi et Orbi el Papa. “Dejemos que reavive la esperanza”.

“Esta tarde me gustaría confiarlo a todos al Señor, a través de la Virgen, descienda sobre vosotros la bendición de Dios: Señor, bendice al mundo, da salud al cuerpo y consuela los corazones. Nos pides que no sentamos temor, pero nuestra fe es débil, Señor y tenemos miedo. Pero tú Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repite de nuevo: No tengáis miedo y nosotros junto a San Pedro volcamos en ti todo nuestro agobio porque sabemos que tú nos cuidas”, concluyó.

El mensaje completo del Papa Francisco:
“Al atardecer”. Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.
La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.
No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno». Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a

Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.
Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas”.

Fuente: Infobae

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Internacional

León XIV confirmó su intención de viajar a la Argentina tras su operación de mañana

Así lo aseguró monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan, que tuvo esta mañana una audiencia con el Sumo Pontífice,

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El papa León XIV, que mantuvo este lunes su agenda de trabajo pese a su anuncio-shock de que se someterá a una operación para removerse un nódulo pulmonar, más allá de las dudas confirmó su firme intención de cumplir su viaje a la Argentina, agendado para menos de un mes, del 8 al 11 de noviembre próximo.

Así lo aseguró monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan, que tuvo esta mañana una audiencia de media hora -de diez menos cuarto a diez y cuarto locales- con el Pontífice en la biblioteca del Palacio Apostólico, a quien vio en muy buen estado, muy sereno y tranquilo pese a la inminente operación y quien se despidió con un “hasta pronto”.

-¿Cómo lo vio al Santo Padre?

-Lo vi muy bien, de muy buen ánimo y diría que, si no era por el aviso que él mismo había dado ayer, no te da el aspecto de una persona enferma: se levanta, se sienta, no hay ningún síntoma o nada como de dolor o molestia, no se lo veía en ningún momento con algún signo de ese tipo. Yo le pregunté cómo se sentía, me dijo que bien, y muy parco en lo que hace a la intervención…

-¿No le preguntó nada de la operación que él mismo anunció ayer, causando shock?

-No, le pregunté cómo se sentía y me dijo que estaba muy bien, y después charlamos también de su viaje a los países de Sudamérica, y en ningún momento puso duda acerca de eso.

-Es decir que confirmó el viaje…

-Bueno, no es que me dijo “voy a viajar”, pero me preguntó cosas y de cómo se estaba preparando y todo eso, dando a entender que va.

-La audiencia con él estaba prevista por el viaje a la Argentina o por otros temas?

-Yo tenía que venir a Roma porque tengo que participar del encuentro de la Federación Internacional de Acción Católica que hay este jueves. Entonces, aprovechando que venía, pedí audiencia para saludarlo y conversar un rato con él. Yo lo conocí cuando fue a la asamblea del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) en 2023 en Puerto Rico, cuando Robert Prevost era el prefecto del Dicasterio para los Obispos. Y ya que venía a Roma, me pareció que era una buena oportunidad para poder pedir una audiencia para saludarlo y contarle cómo estamos trabajando en San Juan. Cuando pedí la audiencia, la visita de él a la Argentina todavía no estaba confirmada…

-¿Le contó al Papa de la inmensa expectativa que hay en la Argentina por su viaje al país? ¿Está al tanto?

-Sí, de la alegría que tenemos, la expectativa de escuchar su palabra y bueno, y esperar que nos aliente en la misión. Así que fue muy linda la entrevista, estuvimos una media hora, de diez menos cuarto a diez y cuarto.

-Es decir que hablaron bastante… ¿También le contó de la situación del país?

-Del país hablamos más bien en cuanto a la necesidad de acoger su mensaje respecto de desarmar las palabras, desarmar el lenguaje, de promover el diálogo, la paz. Así que charlamos también de eso, pero sobre todo hablamos de San Juan, de la arquidiócesis, del sínodo que hemos realizado, le traje un par de copias del documento final y bueno, charlamos bastante de eso.

-¿Estaba al tanto el Papa del mensaje que envió el presidente Javier Milei ayer, que hizo un tuit augurándole pronta recuperación?

-No lo sé, no sé si estaba al tanto, no hablamos de eso.

-¿Y del miedo que tiene el Gobierno de que se politice su visita, tampoco hablaron?

-No, no, no hablamos de eso.

-Pero él hizo entender que tiene todas las intenciones de hacer el viaje, que es lo importante ¿verdad?

-Sí, él ya lo daba como por hecho y le comenté un poco cuál era, aunque él ya lo sabía, el significado del Monumento de los españoles (donde está prevista una misa multitudinara y una vigilia con jóvenes), del lugar en Córdoba, de la Basílica de Luján y lo que implica la peregrinación habitual. Así que conversamos también acerca de eso.

-Es una buena noticia lo que cuenta porque creó mucha inquietud su anuncio de la operación al pulmón, porque se trata de un viaje muy exigente ya que son tres países, 14 vuelos en total, las alturas de Cuzco y hay quien piensa que quizás los médicos pueden llegar a decirle al Papa luego de la intervención que es mejor que se quede en casa…

-Claro. Bueno, hay que ver qué le dicen los médicos después de la cirugía. Por ahora, que yo sepa, no le han adelantado ninguna cosa.

-¿El Papa le confirmó que la cirugía es mañana, martes 13, como han adelantado algunos medios italianos y se rumorea en el Vaticano?

-De eso no le he preguntado, como el comunicado que hubo también se indicó que la operación iba a ser en los próximos días… Aunque confieso que yo fui dudando de si en realidad se iba a concretar la audiencia porque pensé que también era una posibilidad que se suspendieran las audiencias de este lunes…Sin embargo, no hubo alteraciones a lo que él ya tenía previsto.

-¿Fue la primera vez que veía a Prevost como Papa después de su encuentro en el CELAM o ya había estado con él?

-No, no había estado nunca con él como Papa. Y para mí fue muy significativo y tenía una expectativa linda de poder hacerlo y finalmente sí se dio…

-¿Cuándo se despidieron dijeron ‘nos vemos en la Argentina’?

-Sí, sí, sí. Cuando yo le dije gracias por todo, él mismo me dijo ‘nos vemos pronto’.

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Internacional

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió gran parte de Panamá y genera alerta de tsunami en nueve países

Un fuerte sismo con epicentro en el sur del país se percibió también en Costa Rica, generando inquietud entre la población y movilizando a las autoridades para evaluar daños y coordinar respuestas.

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Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este viernes el sureste de Panamá, con una profundidad de 10 kilómetros, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). A partir del sismo, el centro de alerta de tsunami de EE.UU. emitió avisos por potencial amenaza de tsunami para países como Ecuador, Colombia, México, Perú, El Salvador y Costa Rica entre otros países, los cuales durante la tarde fueron retirados.

Las autoridades no reportaron víctimas fatales por el sismo, pero sí se registraron daños en viviendas, cortes de energía y suspensión de vuelos, en medio de una docena de réplicas.
En primera instancia, el USGS había informado que la magnitud era 7,6, pero luego revisó el parte y lo subió a 7,7. Según los primeros partes informativos, el evento sísmico se localizó a 39 kilómetros al oeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos. Fue a las 12.56 hora local (14.56 hora de Argentina).

En redes sociales, los pobladores compartieron imágenes de la evacuación de los edificios. También difundieron fotos de daños en las calles.

Clarín se comunicó con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, para consultar sobre una primera evaluación de daños. «La he solicitado y pronto se hará público», respondió el presidente.

En diferentes regiones los panameños evacuaron edificios, comercios, escuelas y casas ante el potente movimiento de tierra. La situación causó pánico en varios barrios de la capital como Don Bosco, Costa del Este, Pueblo Nuevo, San Miguelito y San Francisco, entre otros.

El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá señaló dónde fue el epicentro del terremoto de 7,6 de magnitud Foto EFE/ @igcpanamaup
 
En las redes sociales ya circulan videos con casas destruidas. En estos instantes más de 13 réplicas sacuden a Panamá. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó que a la 1:22 hora local (15.22 de Argentina) se reportó una réplica con magnitud: 6.0, a 21 kilómetros al norte de Tonosí.

Cayó el campanario de la Parroquia San Juan Bautista de Penonomé de Panamá por el terremoto. Crédito: redes sociales
Según los informes preliminares, el temblor se sintió en todo el territorio panameño y en regiones de Costa Rica y Colombia. Ante la situación, las autoridades llamaron a la calma a la población mientras continúan las tareas de evaluación.

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La Justicia brasileña ordenó arrestar a un hermano del candidato Bolsonaro

Eduardo Bolsonaro fue condenado por realizar gestiones para imponer sanciones contra integrantes del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y aplicar aranceles más altos a las exportaciones de su país durante el juicio de su padre

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Un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ordenó la detención de Eduardo Bolsonaro, el hermano de Flavio Bolsonaro, quien en tres semanas se enfrentará en bajotaje al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Eduardo, de 42 años, fue condenado en junio pasado a cuatro años de prisión. El cargo: haber presionado al gobierno de Donald Trump para que impusiera sanciones contra Brasil mientras su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, enfrentaba juicio por intento de golpe de Estado.

El exdiputado reside en Texas y cuenta con residencia permanente en Estados Unidos. Su rol como nexo entre la familia Bolsonaro y la Casa Blanca lo convirtió en una pieza clave de la actual campaña presidencial, facilitando el acercamiento de su hermano Flavio con la administración Trump.

La orden de arresto fue dictada por el polémico juez Alexandre de Moraes, un magistrado enfrentado políticamente con los Bolsonaro.
Además de la detención, dispuso la cancelación del pasaporte brasileño del exlegislador.
Fue condenado por realizar gestiones para imponer sanciones contra integrantes del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y aplicar aranceles más altos a las exportaciones de su país durante el juicio de su padre, Jair Bolsonaro, quien fue procesado por intento de golpe de Estado.

En su resolución, De Moraes estableció que Eduardo debe comenzar a cumplir su condena de manera inmediata. También ordenó a la Policía Federal detenerlo apenas pise territorio brasileño.

«El acusado no puede beneficiarse de su propio comportamiento indebido al huir del territorio nacional», sostuvo el juez en su fallo. El magistrado agregó que el exdiputado busca «frustrar la aplicación de la ley penal».

Eduardo Bolsonaro denunció «caos» y «arbitrariedad» del juez

La reacción del condenado no se hizo esperar. Eduardo Bolsonaro publicó un mensaje contundente en sus redes sociales apenas se conoció la decisión.

«Incluso después del claro mensaje de ’basta’ expresado en las urnas, Alexandre de Moraes vuelve a sumir al país en el caos con una decisión arbitraria, inoportuna e inútil», escribió.

El exdiputado aseguró que Estados Unidos ya dejó en claro que no acatará «ese tipo de resoluciones delirantes». Denunció que la medida solo busca «avivar innecesariamente las tensiones» en plena campaña electoral.

Eduardo expresó su confianza en que el 25 de octubre los brasileños elegirán a su hermano Flavio, quien, según afirmó, junto con el nuevo Congreso, «restablecerá la normalidad en Brasil». Su mensaje deja entrever que la familia interpreta la orden judicial como una jugada política.

El timing de la decisión resulta innegablemente delicado. El próximo 25 de octubre, Lula y Flavio Bolsonaro disputarán la segunda vuelta presidencial. El candidato del Partido Liberal sorprendió el domingo pasado al imponerse en la primera ronda.

El rol de Eduardo como puente entre Bolsonaro y Trump

Eduardo Bolsonaro no es simplemente «el hermano de Flavio». En la arquitectura política de la familia, cumple una función estratégica específica.

El exdiputado vive en Texas desde 2025 y ha cultivado una red de contactos en círculos conservadores estadounidenses. Esa posición lo convirtió en el canal directo entre su familia y la administración Trump.

El pasado 26 de mayo, Eduardo acompañó a Flavio a Washington para una reunión con Trump. El encuentro ocurrió en un momento crítico: el candidato presidencial enfrentaba cuestionamientos por sus vínculos con un banquero desacreditado.

Analistas políticos coincidieron en que esa controversia amenazaba con perjudicar las aspiraciones electorales de Flavio. La foto con Trump en la Casa Blanca ayudó a neutralizar el escándalo.

La condena de cuatro años que ahora pesa sobre Eduardo se originó precisamente en ese tipo de gestiones. Durante el juicio contra su padre, realizó lobby ante funcionarios de Washington para promover sanciones contra autoridades brasileñas y aranceles más elevados a las exportaciones del país sudamericano.

Qué chances reales hay de que Estados Unidos lo extradite

La orden de De Moraes es clara: Eduardo Bolsonaro debe ser detenido. Pero ejecutarla implica desafíos legales y diplomáticos considerables.

Brasil y Estados Unidos mantienen un tratado de extradición vigente desde 1961. Sin embargo, todavía no está claro si sus disposiciones pueden aplicarse a este caso concreto. Cualquier solicitud brasileña debería ser evaluada y aprobada por las autoridades estadounidenses.

Raphael Vieira da Fonseca Rocha, profesor de Derecho de la Universidad Federal de Juiz de Fora, se mostró escéptico. «Resulta poco probable que Washington acepte una eventual solicitud de extradición», advirtió.

El especialista consideró que iniciar formalmente ese procedimiento podría terminar debilitando al Supremo Tribunal Federal brasileño si las autoridades estadounidenses rechazaran el pedido. Debido a las escasas posibilidades de éxito, es posible que el máximo tribunal ni siquiera intente recurrir a los mecanismos de cooperación judicial internacional.

En cambio, sostuvo, el STF podría optar por ejercer presión mediante la cancelación del pasaporte. Esa medida ya fue dispuesta por De Moraes.

Hasta el momento, el abogado de Eduardo Bolsonaro no respondió solicitudes de comentarios. Tampoco hubo declaraciones oficiales de integrantes de la administración Trump sobre la condena del exdiputado.

La ausencia prolongada de Eduardo en Estados Unidos ya le costó caro. Perdió su banca en el Congreso Nacional y su empleo como investigador de la Policía Federal brasileña. Ahora enfrenta una orden de captura que, aunque difícil de ejecutar, lo convierte oficialmente en prófugo de la justicia brasileña.

Su situación judicial está estrechamente vinculada con la de su padre, Jair Bolsonaro. El expresidente fue condenado el año pasado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado.

El proceso contra Jair fue encabezado por el propio Alexandre de Moraes. Desde entonces, el magistrado se convirtió en uno de los principales blancos de las críticas de la familia Bolsonaro y sus aliados. El juez también se ha visto envuelto en acusaciones de corrupción, aunque ninguna prosperó formalmente.

La orden de detención contra Eduardo Bolsonaro completa así un cuadro judicial que abarca a toda la familia. Mientras Flavio disputa la presidencia, su padre cumple condena y su hermano esquiva la justicia desde Texas.  /iProfesional

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