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Economía

La firma de galletas y pepas Tía Maruca cerró su fábrica en San Juan

La marca seguirá en góndolas con producción tercerizada, mientras el establecimiento quedó bajo otra administración.

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Tía Maruca dejó de operar con planta propia y se desvinculó de la fábrica de Albardón, en San Juan, desde donde durante años abasteció a buena parte del mercado local. La marca seguirá en góndolas con producción tercerizada, mientras el establecimiento quedó bajo otra administración.

Según pudo saber iProfesional, la decisión se produjo después de varios años de dificultades financieras, caída del consumo, cambios accionarios y una reestructuración que modificó el esquema con el que la empresa había crecido. La baja de ventas y el aumento de costos terminaron por acelerar ese proceso.

La planta de Albardón había sido la mayor apuesta industrial de Tía Maruca. En 2017, la compañía adquirió ese establecimiento, conocido en la provincia como Dilexis, donde anteriormente había operado PepsiCo.

La operación incluyó además el traspaso de marcas como Dale y Argentitas, junto con un acuerdo para seguir fabricando durante tres años las galletitas Toddy en esa planta, aunque la marca continuaba en manos de PepsiCo.

Con esa compra, Tía Maruca buscaba ganar escala, ampliar producción y pelear mercado en una categoría dominada por Bagley y Mondelez. En ese momento, la firma controlaba cerca del 5% del mercado local de galletitas. Durante sus años de mayor actividad, el predio llegó a emplear alrededor de 300 personas y se transformó en una de las principales fuentes de trabajo de Albardón.

La empresa nació en 1998 de la mano de Alejandro Ripani. El vínculo de la familia con la actividad, sin embargo, venía de antes. En 1972, su padre, Cliver Ripani, había fundado una fábrica de galletitas bajo la marca RC, donde Alejandro dio sus primeros pasos en el rubro y aprendió el oficio.

Con esa experiencia previa, Tía Maruca comenzó a crecer en kioscos, autoservicios y supermercados con pepas, surtidos, biscochos y líneas económicas, productos con los que fue ganando presencia en todo el país.

El nombre surgió después de que no prosperara un acuerdo inicial para utilizar la marca Doña Petrona. Finalmente, se eligió Maruca, en homenaje a una tía del diseñador que trabajaba en la identidad visual de la empresa.

El rescate que no alcanzó para evitar el cierre
 

En 2019, la empresa entró en concurso preventivo, con una deuda que en ese momento se estimaba en $300 millones. En 2024 ingresó un nuevo socio, una operación que permitió destrabar ese proceso.

Argensun Foods, dueña de Pipas, compró el 50% del capital accionario y tomó el control operativo y estratégico de la empresa.

El desembarco permitió regularizar salarios atrasados y ordenar cheques rechazados. También incorporó a Tía Maruca dentro del plan de expansión de Argensun, que buscaba transformarse de grupo agroindustrial en una compañía nacional de alimentos.

La compradora ya contaba con una fuerte red de distribución en kioscos y comercios de cercanía a través de Pipas, marca con la que aseguraba presencia en nueve de cada diez kioscos del país. La idea era aprovechar esa estructura comercial para sumar galletitas y ampliar su llegada al consumo masivo.

En paralelo, también había sumado las marcas Plenty y Pura Fresh, con las que buscaba crecer en lácteos y jugos.

Según trascendió entonces, Argensun proyectaba producir unas 20.000 toneladas anuales de galletitas y contaba con ventas cercanas a u$s120 millones al año y unos 700 empleados.

Sin embargo, la reorganización no alcanzó para sostener el esquema original con planta propia.

Las señales de alarma que anticiparon el final
 

Durante 2025 empezaron a acumularse señales de tensión en Albardón. Hubo frenos temporarios de actividad, menor ritmo de producción y reclamos gremiales por demoras salariales, en una fábrica que ya venía trabajando lejos de sus mejores niveles.

En agosto del año pasado, la empresa informó que la interrupción respondía a una parada programada para tareas de mantenimiento y mejoras operativas. También aseguró que contaba con stock suficiente para seguir abasteciendo a sus clientes y que no se trataba de un cierre.

En esa misma explicación reconoció además un cambio en la demanda. Mientras algunas líneas de mayor precio mostraban menor salida, los productos más económicos sostenían mejores niveles de ventas.

Meses antes, la compañía ya había cerrado la planta que tenía en Chascomús,
 una decisión que anticipaba el proceso de ajuste y la concentración de la producción en San Juan.

Ahora se conoció que la fábrica de Albardón dejó de estar vinculada a la marca. El establecimiento pasó a manos de nuevos operadores y quedó bajo conducción del empresario Juan Carlos Crovela, quien avanzó en una reorganización interna.

La marca, en cambio, siguió otro camino. Sin planta propia, adoptó un esquema de producción a fasón, modalidad habitual en la industria alimenticia por la cual una empresa terceriza la elaboración en instalaciones de terceros y conserva el manejo comercial, la distribución y la presencia en góndolas. /iProfesional

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Economía

Anunciaron nuevo aumento a partir del lunes en el precio de pan que ubicará el kilo por encima de los $3.500

El Centro de Industriales Panaderos de Tucumán resolvió un nuevo aumento en el precio del pan con un ajuste sugerido entre 8% y un 10% en todos los productos de panadería, cafetería y los derivados producidos y comercializados por el sector.

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El Centro de Industriales Panaderos emitió un comunicado anunciando un nuevo incremento en el precio del pan a partir del próximo lunes  sugiriendo  un rango por el kilo de pan entre $ 3.500 y $ 4.000. Los nuevos precios entrarán en vigencia a partir del 8 de junio de 2026

Según justificaron, el incremento es por la baja rentabilidad del sector, que llegó a un «punto límite» tras los aumentos en diversos productos más la suba de la nafta que obligaron a ajustar el valor del kilo de pan y las especialidades en Tucumán.

El titular del Centro de Industriales Panaderos de Tucumán, Pablo Albertus, explicó que se vienen registrando subas considerables en los insumos y también en las tarifas eléctricas y que ante esta situación se ven obligados a ajustar el precio del pan. «La harina tuvo un golpe bastante importante de casi un 10% en esta última semana», detalló.

«Nosotros tenemos que seguir cumpliendo con nuestros proveedores, con la gente que trabaja con nosotros, tener un producto sano y saludable. En los últimos dos años han cerrado en el orden de las 78 panaderías, y en este año ya van 34. Es algo que preocupa. No hay venta, no hay circulante en la calle», remarcó el empresario.

«Se resolvió una sugerencia de aumento de precio entre un 8% y un 10% en todos los productos de panadería y cafetería y todos los derivados que son de los productos que producimos desde el lunes que viene, pero ya hay colegas que ya aumentaron los precios», puntualizó.

El comunicado del Centro Industriales Panaderos de Tucumán

La Comisión Directiva del Centro Industriales Panaderos de Tucumán informó a sus asociados y al público en general que, como consecuencia de los permanentes aumentos registrados en los costos de producción del sector panadero, se ha resuelto actualizar los precios sugeridos de los productos panificados.

El anterior ajuste fue realizado en febrero de este año, en los últimos 60 días las grasas y margarinas vienen acumulando aproximadamente un 110% de aumento, también se produjeron incrementos en distintos productos esenciales, como ser harina 10%, combustibles 5%, energía eléctrica 18%, gas 12%, materias primas e insumos en general, además del reciente acuerdo paritario celebrado en el mes de abril, factores que impactan directamente en la estructura de costos de las panaderías.

Ante esta situación y con el objetivo de sostener la actividad y las fuentes de trabajo del sector, se resolvió sugerir un incremento del 10% en el precio del pan y del 15% en especialidades (hamburguesas, pre pizzas, viena, lactal, galletas, tortas, tartas, masas, cafetería.

Rango del Precio Sugerido del kilo de Pan entre $ 3.500 y $ 4.000. Los precios sugeridos mencionados entraran en vigencia a partir del 8 de junio de 2026.

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Economía

La IA hará desaparecer las transferencias de dinero tal como las conocemos

Para 2027, la industria financiera global invertirá USD 97.000 millones en IA. Este contexto indica que la idea de que los sistemas automáticos puedan operar como asistentes personales está más cerca de lo que creemos.

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Según datos del FMI y de International Data Corporation, el gasto global en sistemas de Inteligencia Artificial (IA) para el mundo empresarial alcanzará los USD 400.000 millones en 2027. De esa torta, solo el sector financiero invertirá USD 97.000 millones durante el mismo año. No se trata únicamente de números: es una señal clara de hacia dónde va el dinero y cómo se va a mover.

“Una de las transformaciones más silenciosas —y a la vez más profundas— ocurre en algo cotidiano: las transferencias. Lo que hoy parece una acción simple (abrir una app, cargar datos y confirmar) está en proceso de convertirse en una experiencia automatizada, inteligente y casi invisible”, explica Julián Colombo, CEO de N5.

La inteligencia artificial aplicada a transferencias permite reducir drásticamente los tiempos de ejecución mediante automatización inteligente y validaciones en tiempo real. “Elimina fricciones como la carga manual de datos o la necesidad de varias verificaciones humanas. Y en términos de experiencia del usuario, el sistema entiende qué quiere hacer el cliente incluso antes de que termine de expresarlo”, amplia el director ejecutivo.

Esa capacidad de anticipación marca un cambio de paradigma. La transferencia deja de ser una instrucción explícita para convertirse en una sugerencia contextual: el sistema propone destinatarios frecuentes, recuerda montos habituales e incluso puede prever pagos recurrentes. Es un paso más hacia una banca que no solo responde, sino que se adelanta.

Pero este avance no ocurre en el vacío. Uno de los principales desafíos es integrar estas tecnologías en estructuras que no fueron diseñadas para dialogar entre sí. “Los bancos tienen sistemas legados que han sido eficientes, pero funcionan de manera aislada”, señala Colombo. La IA no se monta encima de esas estructuras: se vuelve la raíz que conecta todo, integrando datos y procesos para que operen como un solo organismo.

Evolución y seguridad

La seguridad es central. La IA no puede ni debe operar sin controles estrictos. Para eso es clave implementar sistemas de validación a varios niveles: autenticación, confirmaciones explícitas del usuario y modelos de detección de anomalías que frenen cualquier operación fuera del patrón habitual. Además, los sistemas deben ser auditables: cada decisión tiene que poder rastrearse y explicarse. La gobernanza del modelo es tan importante como su capacidad técnica.

Lo que vislumbra a futuro Colombo, es aún más disruptivo. Las transferencias podrían dejar de existir como las conocemos: el dinero se moverá automáticamente en función de eventos. Pagar una factura al vencer, dividir gastos en tiempo real o ejecutar pagos condicionados serán acciones que ocurran sin intervención directa del usuario.

Para el negocio financiero, esto abre una oportunidad enorme: pasar de ser un simple canal, a que la IA se convierta en un asistente financiero activo, que puede agregar valor constante en la vida del cliente. Quienes logren anticiparse a esa evolución van a liderar la próxima generación de servicios financieros.

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Economía

Biocombustibles: Tucumán sigue de cerca un debate clave para la industria sucroalcoholera

Representantes de la actividad azucarera participarán en el Senado de la discusión sobre un nuevo marco regulatorio. La iniciativa impulsada por el Gobierno nacional propone aumentar los cortes obligatorios y garantizar la participación de la caña de azúcar en el mercado.

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El futuro de la industria sucroalcoholera tendrá este miércoles un capítulo clave en el Senado de la Nación. Con fuerte expectativa desde Tucumán, las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda comenzarán a debatir distintos proyectos que buscan reemplazar el actual régimen de biocombustibles, considerado agotado por gran parte del sector.

La reunión, prevista para las 14 en el Salón Azul del Congreso, contará con la participación de representantes de las principales entidades vinculadas a la producción de bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y maíz.

Entre los expositores estarán Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), y Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, quienes seguirán de cerca el tratamiento de las iniciativas que podrían redefinir el esquema productivo para los próximos años.

La atención está puesta en el proyecto impulsado por el Gobierno

El principal proyecto en análisis es el promovido por la senadora Patricia Bullrich junto a legisladores oficialistas, una propuesta elaborada por la Secretaría de Energía de la Nación que introduce cambios significativos para el sector.

Desde el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat) remarcaron la importancia de que las economías regionales tengan participación activa en la discusión.

«Necesitamos un marco normativo serio que brinde estabilidad y acompañe el desarrollo productivo», señalaron desde el organismo.

Además, recordaron que existe un amplio consenso dentro de la actividad respecto de que la actual Ley 27.640 ya no ofrece previsibilidad para las inversiones ni para la planificación de largo plazo.

Los puntos que interesan a Tucumán

Uno de los aspectos más relevantes para la provincia es que los proyectos en discusión contemplan una participación garantizada para la caña de azúcar dentro del esquema de mezclas obligatorias de combustibles.

Según el análisis realizado por el Ipaat, la propuesta establece un piso asegurado del 6% para el bioetanol producido a partir de caña de azúcar y otro 6% para el elaborado con maíz, completando un corte obligatorio inicial del 12%.

Además, se prevé un margen adicional del 3% para alcanzar un corte total del 15%, porcentaje que podría ser disputado por ambos sectores productivos.

Otro punto considerado estratégico es la extensión de la vigencia de la nueva normativa por 15 años, otorgando mayor previsibilidad a una actividad que requiere inversiones de largo plazo.

Más bioetanol y biodiésel en los combustibles

El proyecto también propone incrementar los porcentajes obligatorios de mezcla.

De aprobarse la iniciativa, el bioetanol pasará del actual 12% al 15% obligatorio en las naftas un año después de la sanción de la ley.

En paralelo, el biodiésel aumentaría del 7,5% al 10% obligatorio en el gasoil, fortaleciendo la participación de los combustibles renovables dentro de la matriz energética nacional.

Cambios en los precios y en la comercialización

La propuesta oficial incorpora además un nuevo esquema de comercialización mediante un Mercado Electrónico de operaciones de contado (spot), donde los precios se determinarían por oferta y demanda.

A esto se sumarían contratos a término que permitirían negociaciones directas entre productores y refinadoras para acordar precios y plazos de entrega.

Asimismo, el proyecto contempla la fijación de valores de referencia vinculados a la denominada paridad de importación, con el objetivo de proteger la producción nacional frente a eventuales ingresos de biocombustibles provenientes del exterior.

Producción nacional y vehículos flex fuel

Otro de los aspectos destacados es que los biocombustibles destinados a cumplir los cortes obligatorios deberán ser producidos en plantas radicadas en Argentina y utilizando materias primas nacionales.

La importación quedaría limitada únicamente a situaciones excepcionales de escasez o cuando los precios internacionales resulten más competitivos que los locales.

La iniciativa también habilita la circulación de vehículos con tecnología flex fuel, preparados para funcionar con mayores porcentajes de bioetanol y biodiésel, una medida que podría abrir nuevas oportunidades para las economías regionales vinculadas a la producción de energías renovables.

 

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