En la tarde de este miércoles 8 de septiembre, una comisión del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del Ministerio Fiscal, arribó desde la provincia de Córdoba, hasta donde viajaron nuevamente, esta vez para traer a nuestra provincia el vehículo de alta gama que manejaba Juan de Dios López, cuando fue interceptado por una comisión de investigadores tucumanos.
“Hemos realizado en Córdoba las tareas para trasladar a nuestra provincia evidencias para la investigación que lleva adelante el fiscal Diego Lopez Ávila por asociación ilícita en la que están investigados ‘La Gata’ Lizárraga y su banda. En este caso se trata del automóvil Audi A1 en que se movilizaba su hijo cuando fue atrapado. Contamos con la colaboración de la Policía de Córdoba para llevar adelante las medidas que se enmarcan en la política criminal dispuestas por el Ministro Fiscal, Edmundo Jiménez, de investigar este tipo de organizaciones delictivas”, señaló Eugenio Agüero Gamboa, coordinador general del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del MPF.
La detención del hijo de “La Gata”
Desde hacía varias semanas que López era seguido de cerca por los investigadores del Ministerio Fiscal. Luego de estar tras sus pasos durante horas, lo interceptaron cuando se retiraba a bordo del Audi desde un complejo deportivo, a donde había jugado al fútbol y compartido unas bebidas con un grupo de amigos.
El hijo de «La Gata» llevaba una vida de lujos en la capital cordobesa, que incluía una fortaleza como lugar de residencia, varios vehículos de alta gama, permanentes visitas al shopping, compra de costosas prendas de vestir y joyas; además de frecuentes salidas nocturnas, de las que subía fotos a las redes sociales, donde se lo veía en el VIP de los boliches bebiendo champagne.
“Es como el poder, cada vez quieren más. ‘La Gata’ tiene una casa de clase media, con un auto común, pero su hijo es diferente, se moviliza en vehículos de 40 mil dólares. Su padre es distinto, tiene un perfil muy bajo, por eso desde el año 86 que no lo detienen”, resumió un investigador.
Juan de Dios López tiene 22 años y es millonario. Aunque asegura ganarse la vida vendiendo ropa, es considerado uno de los brazos ejecutores de la peligrosa banda de escruchantes liderada por su padre, Miguel Antonio «La Gata» Lizárraga, y que también integra otro familiar, su tío “Tuta” Lizárraga, todos detenidos.
La vida del joven, llena de lujos y con alta exposición en las redes, se convirtió en una trampa terminante para la organización desbaratada a partir de una investigación del MPF.
Los especialistas del Ministerio Fiscal estaban tras sus pasos desde hacía varios meses. Lo vigilaron durante días hasta detenerlo cuando se retiraba de un predio deportivo en su Audi rojo.
De ese modo, caía una de las piezas fundamentales de la organización que fue acusada por los delitos de asociación ilícita, robos agravados y atentado a la autoridad.
El origen
Juan de Dios López nació en el barrio Patricios Norte, en Córdoba capital. De joven se inició en el ambiente delictivo. Junto a su padre, «La Gata» Lizárraga, se especializó en la modalidad conocida como «escruche», que consiste en robar en una propiedad en ausencia de sus moradores, para lo cual es menester un trabajo de inteligencia previa.
Sus primeros golpes fueron en Tucumán. Luego, comienza a perfeccionarse. Entonces se traslada a Buenos Aires, donde habría intervenido en robos cometidos en la localidad de Pilar, puntualmente en un country de la exclusiva zona de Nordelta, donde habría robado a varios empresarios y a algunas reconocidas figuras, como el ex futbolista y DT, Ramón Díaz.
A medida que empieza a escalar en su actividad ilícita, adquiere una casa en la Villa El Libertador, donde estaba residiendo cuando fue detenido el pasado martes 23 de agosto, como resultado de un minucioso trabajo de inteligencia del Ministerio Fiscal de Tucumán.
El fiscal Diego Alejo López Ávila, a cargo de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos I, dirigió la pesquisa. En tanto, el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), bajo la coordinación general de Eugenio Agüero Gamboa, a través de las Direcciones de Análisis Criminal y de Informática Forense, fue clave para lograr capturar a los líderes de la banda.
La casa y el barrio
La Villa El Libertador es un barrio de clase media baja, muy próximo a la autopista de circunvalación. Se cree que su ubicación fue escogida especialmente, por las facilidades que ofrece para huir rápidamente ante un allanamiento o un posible intento de detención.
La casa, completamente refaccionada, desentonaba con el humilde ambiente que la rodea. Se caracterizaba por ser una fortaleza de difícil acceso, con un paredón en el frente y un portón de hierro reforzado. Hay cámaras de seguridad en todo el perímetro que son observadas desde dos enormes televisores Led de 60 pulgadas, instalados en el living.
En su habitación, en la planta baja, más televisores, ropas y calzado de las principales marcas y una consola de juego de última generación. En el fondo de la propiedad, se destaca una piscina con un costoso sistema de luces y un gran quincho.
Alto perfil
A diferencia de su padre, quien a lo largo de los años mantuvo un bajo perfil, a López le gusta mostrarse mucho en público, llevar costosas prendas y joyas, y adquirir autos de alta gama.
En el momento de su detención, viajaba a bordo de un automóvil modelo Audi A1, color rojo. También posee un Mercedes Benz A 200, negro y una camioneta Toyota SW 4 4×4.
Utilizaba relojes de alta gama y joyas de grandes dimensiones (como cadenas y medallones) y muchos anillos.
Los vehículos
Se sospecha que tenían una red de concesionarias en diferentes provincias (Catamarca, Córdoba y Tucumán), que les proveían de los vehículos que usaban para delinquir, a los que les cambiaban las patentes o los repintaban con otro color trasl cometer un ilícito, ya sea para comercializarlo o volver a utilizarlo en otro hecho.
Durante la pesquisa fueron secuestrados un Audi A1, Citroën C5, Ford Ka, un Peugeot 408, un Ford Focus Titanium, un Ford Fiesta Kinetic, Chevrolet Sonic, Renault Fluence y VW Suran.
Se estima que el valor total de las unidades está valuado en los $14.000.000.
Además, habrían realizado inversiones en ese rubro, especialmente en la compra de camiones, para blanquear el dinero obtenido mediante la comisión de diferentes delitos.
Joyas y Bitcoins
Durante la investigación dirigida por el fiscal López Ávila, se logró establecer que la organización contaba con un aceitado sistema, tanto para vender los bienes sustraídos, como para mover el dinero obtenido a partir de esa actividad ilícita.
Por un lado, estaba el sujeto que compraba las joyas que sustraían y las sacaba de la provincia, lo mismo con las piedras preciosas y los relojes. Se sospecha salían vía Córdoba o Buenos Aires. Incluso, no se descarta que lo hicieran también desde Tierra del Fuego, donde llegan los yates y cruceros, y los turistas extranjeros las adquieren.
De las denuncias de las víctimas de diferentes hechos, se desprende que estos sujetos se habrían alzado con $8.000.000, en anillos, cadenas, relojes, dijes, medallas, piedras preciosas, $6.000.000 y u$s250.000, además de Euros, reales y libras esterlinas.
“Al dinero obtenido, lo habrían movido con transferencias a través de bancos virtuales e inversiones en Bitcoins (criptomonedas), para lo que cuentan con un asesor comercial”, confió una fuente consultada.
Amuletos
En el living de la casa, los investigadores encontraron un cuadro de un billete de 100 dólares. Una imagen idéntica a esa fue observada, anteriormente, en dos oportunidades: en casa de su padre, cuando fue detenido y en la residencia de los Caro, clan con el que tienen vinculación.
Según dicen, en el mundo del hampa, es considerado un símbolo de suerte. Lo mismo ocurre con otro cuadro hallado en casa de López, una imagen del personaje de la película El Guasón.
La muerte de Jonathan Rodríguez, ocurrida días después de haber sido aprehendido por efectivos policiales en la ciudad de Simoca, abrió una investigación judicial que avanza bajo una calificación más grave y genera creciente inquietud tanto en el ámbito judicial como en la comunidad.
De acuerdo con los primeros datos del caso, el joven fue detenido el 4 de abril durante un operativo policial. Horas después de su aprehensión, debió ser trasladado a un centro de salud en estado crítico.
Con el correr de los días, se confirmó su fallecimiento, lo que motivó la intervención del Ministerio Público Fiscal.
A partir de la evolución del caso, la causa fue recaratulada con una figura de mayor gravedad, lo que refleja la relevancia que adquirió el expediente en las últimas horas.
En ese contexto, la querella impulsó una serie de medidas probatorias orientadas a reconstruir con precisión lo ocurrido durante el lapso en que Rodríguez permaneció bajo custodia policial.
Entre los requerimientos planteados se incluyen la identificación de todo el personal que intervino en el procedimiento, así como el análisis de registros fílmicos que puedan aportar elementos objetivos para esclarecer las circunstancias del hecho.
El caso también tuvo impacto en el plano social. El sábado pasado, familiares y allegados de la víctima se concentraron frente a la comisaría de Simoca para reclamar el avance de la investigación y exigir que se determinen eventuales responsabilidades.
Mientras tanto, la pesquisa continúa en desarrollo y se aguardan nuevas diligencias en los próximos días que permitan arrojar luz sobre lo sucedido y avanzar en la determinación de responsabilidades.
Liberaron al futbolista que desató el pánico en un avión, aunque quedó imputado
Emiliano Endrizzi, jugador de Gimnasia de Jujuy, recibió la libertad condicional tras el insólito episodio. La Justicia le impuso severas restricciones y el club evalúa rescindirle el contrato.
El futbolista de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Emiliano Endrizzi, fue liberado este lunes tras haber sido detenido el fin de semana por gritar la palabra «bomba» a bordo de un avión comercial. Si bien recuperó su libertad, la Justicia lo imputó formalmente por el delito de «intimidación pública y atentado contra la seguridad de medios de transporte y comunicación».
El juez federal de Garantías N°1, Eduardo Hansen, rechazó el pedido de prisión preventiva solicitado por la fiscalía y dispuso la libertad provisoria del jugador, aunque le impuso estrictas restricciones: deberá presentarse cada siete días ante la Policía Federal, informar cualquier cambio de domicilio y tendrá terminantemente prohibido salir del país sin autorización judicial.
El riesgo de fuga y su futuro en el club
Durante la audiencia, el fiscal federal Sebastián Jure había solicitado que el deportista continuara tras las rejas, argumentando la gravedad del hecho y un posible riesgo de fuga, dado que Endrizzi no es oriundo de la provincia y reside en una vivienda alquilada. A este complejo panorama judicial se le suma una fuerte incertidumbre laboral: la dirigencia del «Lobo» jujeño anunció que evalúa rescindirle el contrato tras el escándalo.
Por su parte, la defensa técnica del jugador, encabezada por el abogado Sebastián Alsina, minimizó el hecho asegurando que todo se trató de un “comentario desafortunado” emitido en medio de una charla informal. Para acreditar el arraigo de su defendido y evitar la prisión preventiva, el letrado presentó constancias escolares de los hijos del deportista y demostró que la familia reside en Jujuy desde hace tres años.
Al fundamentar su fallo, el juez Hansen reconoció la gravedad del episodio, pero optó por una solución intermedia. No obstante, dejó una dura advertencia sobre el enorme costo y desgaste de recursos que estas «bromas» le generan al Estado: “Estas bromas graciosas o comentarios desafortunados provocan temor generalizado y deben ser tratadas con severidad”, sentenció el magistrado.
Crónica de un vuelo de terror
El insólito incidente que derivó en la detención del lateral izquierdo ocurrió el último sábado, cuando el plantel completo de Gimnasia de Jujuy se encontraba a bordo del vuelo FO 5181, listo para despegar hacia la Ciudad de Buenos Aires.
En ese momento, desde su butaca 16C, Endrizzi señaló a otro pasajero y lanzó en voz alta: “Él lleva una bomba”.
La frase, que luego se comprobó que era una falsa alarma, generó un clima de terror inmediato y obligó a la tripulación a activar el protocolo de emergencia. El avión fue trasladado hacia una zona aislada a 500 metros de la terminal y se procedió a la evacuación total de los pasajeros.
Durante más de tres horas, el aeropuerto quedó virtualmente paralizado mientras se desplegaba un megaoperativo que incluyó la conformación de un comité de crisis. Personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la División de Explosivos revisaron minuciosamente la aeronave y los equipajes con trajes especiales. Finalmente, se descartó la presencia de cualquier artefacto peligroso y se desactivó la alarma.
Un trágico siniestro vial se registró durante la madrugada de este domingo en la Ruta Provincial 323, a la altura del puente sobre el río Salí, en jurisdicción de la Comisaría de Río Colorado, donde un motociclista perdió la vida en el acto.
La víctima fue identificada como Julio Matías Salazar, de 28 años, quien se desempeñaba como agente del servicio penitenciario y tenía domicilio en el paraje Ampata – Atahona.
De acuerdo a la información oficial, el joven circulaba en una motocicleta de 200cc en sentido oeste-este cuando, por causas que aún se investigan, impactó contra un montículo de ripio colocado para impedir el paso hacia el antiguo puente carretero, actualmente clausurado.
En el lugar se encuentran carteles con la advertencia “No avanzar, puente clausurado”, mientras que en paralelo existe un paso habilitado para la circulación vehicular. Sin embargo, según consta en el informe policial, el sector carece de iluminación, lo que podría haber influido en la mecánica del hecho.
Personal del Sistema Provincial de Salud (Siprosa) arribó al sitio en la unidad correspondiente y constató que el motociclista ya no presentaba signos vitales.
La intervención quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios N° 2 del Centro Judicial Concepción, bajo la órbita de la fiscal Lucrecia Lugones, quien dispuso la actuación de Criminalística para realizar las pericias correspondientes y avanzar en la investigación del caso