El papa Francisco y Alberto Fernández conversaron durante 44 minutos en la Biblioteca del Vaticano. Fue un encuentro distendido, en el que abordaron varios temas de la realidad argentina. “Lo vi preocupado por el pueblo argentino y por la deuda, hará lo que pueda para ayudarnos”, dijo el Presidente a Infobae.
“Fue una reunión muy grata, hablando de lo que pasa en la Argentina y en el mundo, escuchando sus consejos, lo mucho que hacen los curas villeros en la Argentina contra la pobreza, fue muy reconfortante”, contó Fernández, quien tras el encuentro con el Sumo Pontífice se reunió luego con Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede. Y remarcó: “Fue muy generoso en su trato y en sus palabras”.
“El Papa es una figura trascendental, es de la humanidad, y cuando un día me llame yo me voy a poner a disposición”, agregó el presidente Fernández, que esta mañana asistió a una misa que celebró el obispo Marcelo Sánchez Sorondo y en la que se recordó al Padre Mugica y al General Perón.
Luego del encuentro que mantuvieron durante casi 45 minutos, el presidente Alberto Fernández le entregó cuatro regalos al Papa. Un busto, un telar, un libro y un “calendario inclusivo” fueron los presentes que el mandatario argentino le otorgó al Sumo Pontífice ante la mirada atenta de la primera dama, Fabiola Yañez, y el grupo de periodistas acreditados en el Vaticano. Francisco, por su parte, le dio tres obsequios y le leyó una oración.
El intercambio protocolar tuvo lugar en la biblioteca de la Santa Sede, donde el Presidente le fue explicando uno a uno cuáles son los obsequios que le trajo desde la Argentina. El primero fue un busto con la figura del Negro Manuel, un personaje del siglo XVII ligado a la Virgen de Luján y que la Iglesia argentina quiere beatificar.
Se trata de un esclavo africano que fue adquirido en Brasil para realizar en el año 1630 un viaje a Buenos Aires junto a dos imágenes de la Virgen María. Cuenta la historia que participó del milagro cuando la carreta en la que transportaba esas imágenes se encalló a orillas del río Luján y sólo pudo seguir su camino cuando fue retirada del vehículo. Allí, el Negro Manuel levantó una capilla y cuidó durante 40 años de la figura.
Luego llegó el turno de Francisco, quien le regaló al presidente Fernández una escultura con forma de medallón que tiene un olivo, una vid y una paloma, y que simboliza la paz. “Esto lo elegí yo, sean mensajeros de la Paz, porque esto es lo que necesita Argentina”, le dijo el Pontífice a Alberto.
Asimismo le dio un mensaje de la Jornada Mundial de la Paz 2020 y le obsequió cinco libros: Gaudete et exsultate, Laudato Si, Amoris Laetitia, Christus Vivit (dedicado al Presidente) y Evangeli Gaudium. Durante la entrega de regalos, también le leyó la oración del buen humor, de Santo Tomás Moro, que está en Gaudete et exsultate y que fue escrita en el siglo XV.
Fuente: infobae