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Un militar retirado se quitó la vida tras agredir a su ex pareja y herir a un «trapito»

El atacante, que se quitó la vida, había intentado agredir a su ex pareja en la plaza Yrigoyen. Al ver la situación, el «trapito» intentó atrapar al agresor, que le disparó en el brazo

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Una dramática secuencia de violencia ocurrida este jueves por la tarde en calle General Paz al 500, en Barrio Sur, terminó con la muerte de un militar retirado, un joven herido de bala y un amplio operativo policial que mantuvo en vilo a vecinos, comerciantes y transeúntes que se encontraban en la zona.

De acuerdo con las primeras reconstrucciones realizadas por los investigadores, el episodio se inició cuando un militar retirado se encontró con su expareja en plena vía pública. Lo que en un principio habría sido una discusión verbal escaló rápidamente hasta convertirse en una situación de extrema tensión.

Según los testimonios recogidos en el lugar, el hombre habría intentado agredir a la mujer y posteriormente la habría amenazado utilizando un arma de fuego. La víctima, visiblemente desesperada y temiendo por su integridad física, comenzó a pedir ayuda a los gritos, lo que llamó la atención de personas que se encontraban en las inmediaciones.

En ese contexto intervino un joven que trabaja como cuidacoches o «trapito» en esa cuadra. Al advertir la situación, intentó defender a la mujer y evitar que la agresión continuara. Sin embargo, la reacción del agresor fue inmediata: el militar retirado efectuó un disparo que impactó en uno de los brazos del joven, quien cayó herido.

La detonación generó momentos de pánico entre quienes transitaban por el sector. Varias personas buscaron resguardarse mientras otras intentaban auxiliar al joven lesionado y alertar a las fuerzas de seguridad.

Pocos segundos después intervino un efectivo policial que realizaba tareas de guardia en la zona. El uniformado dio la voz de alto al agresor e intentó controlar la situación para evitar que hubiera más víctimas.

Mientras se desarrollaba esa intervención, la situación tomó un desenlace trágico. De acuerdo con la información obtenida por los investigadores, el militar retirado se efectuó un disparo en la cabeza, sufriendo heridas de extrema gravedad.

Personal médico y policial acudió rápidamente al lugar. Los equipos de emergencia intentaron asistir al hombre, pero finalmente se confirmó su fallecimiento en la escena.

Por su parte, el joven herido fue atendido por personal sanitario y posteriormente trasladado para recibir asistencia médica. Las primeras informaciones indican que la lesión se produjo en uno de sus brazos cuando intentó intervenir para proteger a la mujer.

Un cuidacoches que trabaja en la zona de 9 de Julio y General Paz se recupera en el Centro de Salud tras recibir un disparo en pleno barrio Sur esta tarde.

Según informó Cristian Peralta, Jefe de la Zona I Capital de la Policía de la provincia, un hombre de unos 60 años comenzó a increpar a su ex pareja en la plaza Yrigoyen. La discusión se intensificó hasta que el hombre extrajo un arma de fuego, por lo que la mujer comenzó a pedir ayuda al personal policial de la zona.

Con el arma de fuego en la mano, el hombre escapó dedel lugar corriendo por la vereda de General Paz al 400, en plena plaza, apuntando a gente. Ante los gritos de que debía ser interceptado porque iba armado, un cuidacoches de la zona intentó colaborar.

El joven trató de detenerlo, pero el sujeto le disparó en el brazo. En ese momento, más policías se acercaron al lugar, pero el hombre continuó caminando por General Paz hacia el oeste. A la altura del 576, rodeado por policías, se disparó en la cabeza.

«La mujer, cuando el hombre le exhibe un arma de fuego, pide auxilio al personal policial que está en la plaza. El personal trata de reducirlo, pero el hombre emprende la huida, corre. Se pide colaboración a motoristas. Al verse rodeado por personal policial, cuando llega a él, renunció a la vida», explicó Peralta.

La mujer atacada en un primer momento se encuentra acompañada por otra, pero ambas están en estado de shock, por lo que todavía no pudieron ser interrogadas. Interviene la fiscalía de Homicidios II, a cargo de Carlos Sale.

Tras el hecho, la zona quedó completamente preservada para permitir el trabajo de los peritos y de los investigadores judiciales. Durante varias horas se realizaron relevamientos, toma de testimonios y distintas medidas destinadas a reconstruir con precisión cada uno de los momentos que derivaron en el desenlace fatal.

Los investigadores trabajan ahora para establecer la cronología exacta de los acontecimientos, analizar las evidencias recolectadas y determinar todos los detalles vinculados al accionar de cada una de las personas involucradas.

El episodio provocó una fuerte conmoción en Barrio Sur, ya que ocurrió en una zona de intensa circulación de vehículos y peatones. La presencia de móviles policiales, ambulancias y personal judicial generó además importantes complicaciones en el tránsito durante gran parte de la tarde.

Mientras avanza la investigación, la principal hipótesis indica que todo se originó a partir del encuentro entre el militar retirado y su expareja, una situación que derivó en una agresión armada, dejó a un joven herido y culminó con la muerte del atacante.

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Picadas clandestinas: secuestraron 24 vehículos y multaron a más de 20 motociclistas en Famaillá

Este fin de semana se desarrolló un amplio operativo contra las picadas ilegales en Famaillá.

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En el marco de un fuerte plan de seguridad preventiva orientada a erradicar las carreras clandestinas de motocicletas, la Policía de Tucumán desplegó un masivo procedimiento en la ciudad de Famaillá que culminó con el secuestro de decenas de vehículos y múltiples personas sancionadas.

El despliegue estuvo a cargo de efectivos de la Unidad Regional Oeste, en un trabajo conjunto que integró a personal de la Infantería Oeste, la Patrulla Motorizada y la Comisaría de Famaillá.

Durante los controles, las fuerzas de seguridad lograron interceptar e identificar a los participantes de estas maniobras peligrosas, por lo cual se retuvieron preventivamente 22 motocicletas y 2 automóviles por faltas graves a la Ley Nacional de Tránsito y 22 personas fueron identificadas e infraccionadas bajo las disposiciones del Código Procesal Penal de Tucumán.

«Este tipo de acciones buscan reafirmar el compromiso de la fuerza con la prevención, el orden público y la seguridad vial de todos los tucumanos», destacaron desde la cúpula policial.

Las autoridades anticiparon que este tipo de controles sorpresivos se mantendrán de forma periódica en distintos puntos estratégicos de la zona oeste para combatir el peligro que representan las picadas ilegales para la comunidad.

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«Mi hermana está enterrada en algún lugar del Colegio San Francisco»

La fuerte revelación de Liliana Argañaraz a 20 años del crimen de Bety.

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A casi 20 años del asesinato de la docente Ángela Beatriz «Betty» Argañaraz, una de las causas criminales más conmocionantes de la historia de Tucumán volvió a cobrar impulso tras una impactante revelación de su hermana, Liliana Argañaraz, quien aseguró haber recibido información sobre el posible lugar donde estarían los restos de la maestra, desaparecida desde el 31 de julio de 2006.

Aunque en 2009 la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández a 20 años de prisión por el homicidio de Betty Argañaraz, el cuerpo de la docente nunca fue encontrado. Esa ausencia convirtió al expediente en uno de los primeros casos de la provincia con condena firme por homicidio sin la aparición del cadáver, pero para la familia la búsqueda nunca terminó.

En una extensa entrevista, Liliana Argañaraz sostuvo que durante estos años logró acceder a una información que considera de enorme importancia para esclarecer definitivamente el caso. Según relató, una persona le aseguró conocer dónde se encuentran los restos de su hermana, aunque el miedo le impide declarar formalmente ante la Justicia.

«Mi hermana está en algún lugar dentro del Colegio San Francisco«, afirmó Liliana, al revelar que esa versión le fue transmitida por un testigo que teme por su vida y que, por esa razón, se niega a brindar una declaración judicial.

La hermana de Betty explicó que incluso llegó a reunirse personalmente con esa persona para escuchar su relato. Describió ese encuentro como uno de los momentos de mayor tensión que vivió desde el crimen de la docente y aseguró que comprendió el temor del informante al percibir el nivel de miedo con el que hablaba del caso.

Pese a considerar que se trata de una pista concreta, lamentó que no haya encontrado respuestas por parte de las autoridades judiciales para profundizar esa línea de investigación. Según afirmó, durante los últimos años intentó comunicarse con integrantes del Ministerio Público Fiscal para transmitir la información y solicitar que se designara una fiscalía que continuara la búsqueda de los restos, pero aseguró que sus pedidos nunca prosperaron.

Liliana expresó que la familia siente que, una vez obtenidas las condenas en 2009, la investigación quedó prácticamente paralizada.

«Para la Justicia este caso sentó jurisprudencia porque hubo condena sin cuerpo, pero para nosotros Betty sigue desaparecida. Nosotros todavía no pudimos recuperarla», manifestó al explicar que el principal objetivo de la familia continúa siendo encontrar los restos para darle una sepultura.

La mujer también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que actualmente no existe una investigación activa destinada exclusivamente a localizar el cuerpo de la docente. En ese sentido, dijo sentir miedo e impotencia al no tener un ámbito institucional donde aportar nuevos datos.

Además, volvió a insistir con una hipótesis que mantiene desde hace años: que Susana Acosta y Nélida Fernández no actuaron solas.

A criterio de Liliana, resulta imposible que dos personas hayan logrado ocultar durante dos décadas el cuerpo de Betty sin recibir ayuda de terceros. Por ello, reiteró su convencimiento de que existieron cómplices que colaboraron en el encubrimiento del crimen y que todavía permanecen en silencio.

También expresó sus sospechas sobre la existencia de personas con influencia dentro de ámbitos institucionales y eclesiásticos que, según considera, nunca aportaron toda la información que conocían sobre lo ocurrido.

Para la familia, la falta de hallazgo de los restos representa la herida más profunda que dejó el crimen. Liliana afirmó que no busca revancha ni nuevas condenas, sino únicamente conocer toda la verdad y recuperar el cuerpo de su hermana para poder cerrar un duelo que lleva abierto dos décadas.

«Lo único que necesitamos como familia es recuperar sus restos, darle una cristiana sepultura y terminar con esta herida que sigue abierta desde hace 20 años», sostuvo.

Finalmente, renovó el pedido a la comunidad tucumana para que cualquier persona que posea información se anime a romper el silencio. Aseguró que todavía hay personas que conocen lo ocurrido y que el temor o los pactos de silencio han impedido avanzar en el esclarecimiento total del caso.

Al cumplirse dos décadas del asesinato de Betty Argañaraz, la familia insiste en que la condena de las responsables no alcanzó para hacer justicia mientras el cuerpo de la docente continúe desaparecido. Para Liliana, encontrar los restos es la única deuda pendiente de una causa que marcó para siempre la historia judicial de Tucumán y que, pese al paso del tiempo, sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre el destino final de la maestra.

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Crimen Paulina Lebbos: Mercado no habló y la declaración de testigos avaló su defensa

El próximo lunes se conocerá si la justicia condena o absuelve a la mejor amiga de la joven asesinada en 2006.

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Virginia Mercado comenzó a ser juzgada por el presunto encubrimiento relacionado con el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido el 26 de febrero de 2006. La causa principal, que investiga quién mató a la joven, lleva más de veinte años sin una respuesta concluyente. El juicio que se inició se desprende de ese expediente mayor y cuestiona si la amiga de la víctima ocultó información que impidió el esclarecimiento del homicidio.

 

Contexto de la noche del hecho

Según las declaraciones recabadas a lo largo de las investigaciones, Mercado fue quien compartió los últimos momentos conocidos con Paulina. Ambas habían estado en el boliche Gitana, en la zona de El Abasto, y luego tomaron un remise alrededor de las 6 desde la intersección de avenida Alem y pasaje Gutiérrez. La testigo describió el vehículo como de color bordó, sin poder precisar si se trató de un Fiat Duna o un Renault 9. Las dos mujeres se dirigieron al departamento de Mercado; ésta recuperó una mochila de Paulina, se la entregó y la vio partir. Paulina le dijo que iba a la casa de su pareja y padre de su hija, César Soto. Ese fue, en síntesis, el aporte más concreto que brindó Mercado a la causa durante los años.

Acusaciones y contradicciones

En 2019, ante contradicciones y omisiones en la declaración de Mercado, los jueces Carlos CaramuttiRafael Macoritto y Dante Ibáñez ordenaron investigarla por falso testimonio y encubrimiento. En febrero de 2026 sus defensores alcanzaron un acuerdo con la fiscalía para un juicio abreviado en el que la acusada reconocería haber mentido y recibiría una pena de prisión condicional. Sin embargo, el juez Patricio Prado rechazó ese acuerdo. En su resolución, el magistrado cuestionó que la imputada admitiera culpabilidad sin poder recordar los hechos esenciales: “la imputada incurrió en respuestas evasivas y absoluta falta de precisión respecto de los extremos fácticos que constituyen el núcleo de la acusación”, señaló, y concluyó que la admisión de culpa era incompatible con la falta de recuerdo sobre las circunstancias del hecho. Por ese motivo se ordenó que el caso siguiera en un juicio oral.

 

Desarrollo del juicio oral

En la audiencia inicial, presidida por el juez Eduardo Romero Lascano, dos decisiones procesales destacaron: se negó la posibilidad de que Alberto Lebbos, padre de la víctima, y su abogado, Juan Mussi, se constituyeran como querellantes porque el delito que se investiga es contra la administración pública y el Estado no asumió ese rol; y la imputada, amparándose en sus derechos, se negó a declarar y a responder preguntas.

Testificaron, presencialmente y por Zoom, quienes acompañaron a Paulina y a Virginia la madrugada del hecho: Gisella RemisDiego MartínClaudia CequeiraJimena Mercado (hermana de la acusada) y Alejandro Aramayo. Ninguno aportó datos que permitieran confirmar un encubrimiento o esclarecer qué ocurrió con la joven. Asimismo declaró el psicólogo Christian Raddi, quien expuso sobre los procesos de la memoria y las razones por las que las personas pueden olvidar o distorsionar recuerdos.

 

Próximos pasos y posible desenlace

Finalizada la etapa de testimonios y de incorporación de pruebas, el juez dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando la fiscal Marta Jerez y el defensor Elías Abi Cheble presentarán los alegatos finales. Tras los alegatos, quedará en manos de Romero Lascano resolver el caso. Hasta el momento, no hay elementos que permitan prever una condena; de repetirse el desenlace de episodios anteriores, la causa podría culminar sin responsables por falta de pruebas, como ocurrió en otras etapas del expediente (por ejemplo, con la investigación contra Sergio Kaleñuk y con la absolución de César Soto).

Repercusiones humanas y dudas abiertas

Mercado admitió a principios de año no haber dicho la verdad, pero no explicó qué parte de sus declaraciones fue falsa ni a quién habría favorecido con ese ocultamiento. Sus allegados sostienen que buscó poner fin a un proceso que, según ella, le arruinó la vida y le generó problemas de salud. Por su parte, Alberto Lebbos mantiene la convicción de que existió un plan para ocultar la identidad del asesino y reclamó, de manera impugnada, que no se le permitió intervenir en la causa para aportar pruebas.

El lunes próximo el tribunal conocerá los alegatos y, con ello, se definirá si este juicio se suma a la larga lista de actos procesales que no condujeron al esclarecimiento definitivo del asesinato de Paulina Lebbos, o bien si aportará elementos suficientes para una decisión condenatoria. A 20 años y cinco meses del crimen, la pregunta que continúa sin respuesta es la misma: ¿quién es el asesino?

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