Con la tradicional misa y bendición de frutos y luego las palabras de las máximas autoridades provinciales, la Compañía Azucarera Los Balcanes dio inicio a la zafra 2021. Del evento que se realizó en el playón del Ingenio La Florida participó el gobernador, Juan Manzur.
La ceremonia religiosa estuvo presidida por el arzobispo auxiliar Roberto Ferrari y el párroco de La Florida Javier Paz. En la oportunidad el consejo directivo de la compañía homenajeó a los obreros que fallecieron a causa de la Covid-19. Estuvieron presentes Jorge Rocchia Ferro, presidente de la Compañía; Catalina Lonac, presidenta de la Fundación para el Desarrollo; Catalina Rocchia Ferro, presidenta de la Bioenergética La Florida.
En representación de los trabajadores estuvo Luis González, secretario general de la Fotia; y por los privados Héctor Viñuales, presidente de la FET. Acompañaron al gobernador: Reinaldo Jiménez, secretario de Acción Política; Sergio Apestey, secretario del Interior; y el comisionado comunal de La Florida, Arturo «Chicho» Soria.
“Teníamos todo el viento de frente y lo único que faltaba era una pandemia, que la estamos pasando hace más de un año y tres meses, cuidando a la gente. Hoy emociona ver a cientos de trabajadores, porque atrás de cada uno de ellos hay una familia completa que viven gracias a este trabajo”, destacó Manzur en su alocución.
«Aquí no hay bonos, títulos y especulación financiera, aquí están los fierros y el trabajo», dijo Manzur en referencia a la inversión genuina y real del sector productivo. Y recordó la visita del presidente Alberto Fernández a La Florida.
Reconoció que el presidente Fernández asumió y al poco tiempo surgió la pandemia. «Este hombre hace lo que puede. Y nosotros lo vamos a ayudar de la mano de los empresarios como Rocchia Ferro y Catalina Lonac” porque “sueño que el crecimiento nacional se dé desde el interior hacia la capital”.
Tras el acto, el industrial Jorge Rocchia Ferro expresó que si bien es un año difícil “si hacemos bien las cosas esta zafra tendrá un nivel de no pérdidas”.
Consultado por una fábrica de levaduras destinadas a engorde ganadero que tendrá la compañía, Rocchia Ferro afirmó que trabajarán en esa área en los próximos 60 días produciendo 20 toneladas por día.
Además, comentó que la empresa trabaja en un proyecto de destilería de 300.000 litros que llevaría a 1.100.000 litros. “Tenemos que tener las cubas necesarias y más inversiones. Ya hicimos un tanque de 10 millones de litros”, contó.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Productivo, Álvaro Simón Padrós, destacó: “Es un día especial para la provincia, porque después de haber atravesado un año complicado, de pandemia, como fue el 2020 y ahora en el 2021 con una situación epidemiológica difícil, estar hoy en el ingenio es un día de fiesta por lo que significa el sector sucroalcoholero para la economía de la provincia”.
Aunque no hay estimaciones sobre la producción para este año, el ministro informó que la zafra podría ser similar a la del año anterior. Además, anunció que “los otros ingenios están preparados para sumarse y dar su inicio. Están dadas las condiciones para que la zafra siga su curso normal”.
Acerca de la presentación de un proyecto de ley para la fabricación y promoción de biocombustibles, presentado en la Cámara de Diputados por parlamentarios del oficialismo, dijo: “Da previsibilidad al sector sucroalcoholero con una vigencia hasta el 2030, con posibilidad de extenderse cinco años más, y significará mayor inversión y más creación de empleos para la provincia”.
En referencia a ese tema, Rocchia Ferro dijo que “el plan bioetanol no tiene ningún problema, no se va a discontinuar. En cuatro oportunidades que estuve con el presidente Alberto Fernández, me expresó que ese tema será solucionario”.
El secretario general de la Fotia, Luis González, expresó: “Tenemos muchas expectativas para esta zafra, principalmente por la situación en la que nos encontramos los trabajadores argentinos a causa de la pandemia. Escuchar la sirena del ingenio anunciando la zafra es una alegría para todo el pueblo, es la señal de que comienza una nueva etapa”.
El dirigente sindical indicó además que continúan las conversaciones con los empresarios por el tema salarial. “Si Dios quiere podremos arreglar para tener una zafra en paz. Seguiremos trabajando, no será fácil, pero arbitraremos los medios para que sea lo menos traumático para cada uno de los sectores”.
Por último, Manzur valoró que la zafra demuestra una provincia “pujante, productiva y que mira hacia el futuro, a través del ADN de la industria azucarera y otras. Confío en que será una buena zafra cuidando los protocolos».
En línea con su concepción liberal de la economía y del comercio exterior, el Gobierno ya eliminó las retenciones a las exportaciones en el 90% de los productos que estaban sujetos a este recargo a fines de 2023. La mayor parte de dichos bienes corresponden a la industria manufacturera, aunque desde el sector sostienen que todavía necesitan más avances en la materia.
El 1° de julio comenzó a regir el Decreto 566/2026, que estipuló la quita de retenciones para cerca de 1.000 exportaciones industriales. De este modo, ahora son 2.137 productos los que siguen alcanzados por los DEX, cuando en diciembre de 2023 la cifra ascendía a 20.778, según indicó Federico Bernini, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA.
Asimismo, al contemplar la reducción gradual que tendrán varios artículos de acá a un año, en junio de 2027 quedarán apenas 1.949 productos; 1.695 de la agroindustria, 143 de la industria manufacturera y 111 del sector de petróleo y minería.
La industria es el sector más beneficiado por la quita de retenciones, pero advierten que todavía falta
Vale remarcar que, cuando asumió el gobierno libertario, la industria era el sector con mayor cantidad de productos en esta lista (17.229). Con los nuevos cambios, el 99% de los mismos dejarán de pagar el impuesto en cuestión hacia el fin de la gestión.
Bernini detalló que los productos industriales que seguirán abonando retenciones a fines de 2027 serán fertilizantes, acero y aluminio. Mientras que, para el sector automotriz y el petroquímico, rige la reducción gradual de alícuotas hasta llegar a cero en el inicio del segundo semestre del año próximo.
El economista celebró esta nueva estructura de DEX, ya que aseguró que se trata de «un mal impuesto, con un sesgo antiexportador a evitar», aunque piensa que todavía faltan algunos avances para productos con valor agregado. Según sus cálculos, las posiciones de acero y aluminio (bienes fabricados casi exclusivamente por Aluar y el Grupo Techint) que quedan todavía bajo retenciones representaron unos u$s2.306 millones de exportaciones en 2025.
Los números de la UIA y la opinión de especialistas industriales
Tras las últimas medidas del Poder Ejecutivo, Diego Coatz, exdirector ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) y actual titular de la consultora Industria y Desarrollo (I+D), afirmó en diálogo con Ámbito que «es súper positivo que se haya avanzado con la agenda de eliminación de retenciones». El docente en la UBA considera «clave» la supresión para el resto de los productos, teniendo en cuenta el actual contexto de suba de costos por la guerra y que «se necesita potenciar exportaciones».
Un informe de la UIA relevó que el Decreto 566/2026 estableció la erradicación de las retenciones en 743 posiciones arancelarias de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que representaban exportaciones anuales por aproximadamente u$s730 millones, concentradas principalmente en metales básicos.
En paralelo, otras 74 posiciones arancelarias con alícuotas de entre el 3% y el 4,5%, tendrán una desgravación gradual hasta desaparecer en junio de 2027. En estos productos las exportaciones superan los u$s7.500 millones, traccionadas fundamentalmente por el complejo automotor y autopartista.
Aun así, reportó la UIA, todavía persisten MOI (excluyendo productos de la minería que se agrupan en este rubro) por alrededor de u$s3.500 millones alcanzadas por derechos de exportación. Es por ello que la entidad que nuclea a los empresarios del sector afirman que todavía queda camino por recorrer.
El rol de las retenciones según el tipo de producto
Para Bernini, el debate sobre las retenciones para productos primarios es algo distinto. Para el caso de petróleo y minería señaló que los DEX «funcionan como una regalía nacional». «Los países especializados en la extracción de recursos naturales cobran regalías, pero hoy en Argentina esas regalías las cobran las provincias, por Constitución Nacional, y su monto es bajo en perspectiva internacional», profundizó al respecto en diálogo con Ámbito.
Para el caso de los productos agropecuarios expresó que las retenciones funcionan como un sustituto de un «impuesto a la tierra», que «tiene mucho costo administrativo, más cuando tenés inflación». «En la industria los DEX no son comunes y te generan un incentivo en favor de vender al mercado interno en lugar de al mercado externo».
Por su parte, Gustavo Peregó, Director de Desarrollo de Nuevos Negocios en Latinoamérica para Abeceb, lanzó a este medio que «en un país donde en teoría siempre el problema es la falta de dólares (no es verdad, es el exceso de gasto público), tener retenciones a exportaciones industriales es un delirio«.
En cuanto al posible impacto fiscal por la menor recaudación que va a tener el Estado Nacional en concepto de DEX, el especialista en relaciones internacionales sostuvo que «así como se está implementando no hay riesgo». Incluso si lo hubiera, agregó, el país debería optar por recortar más el gasto en lugar de reintroducir retenciones, «ya que la mejora por integración al mundo es muy superior a las ventajas de corto plazo de instrumentos como este«.
Más allá de algunas voces disidentes, pareciera ser tener un consenso bastante amplio entre los economistas el hecho de que la quita de retenciones es positivo para incentivar las exportaciones y proveer de divisas a una economía que los necesita. El principal interrogante gira en torno a cómo cubrirá el Gobierno el «bache» en la recaudación, en un contexto en el cual los ingresos estatales sufren los vaivenes de la actividad económica en sectores que dependen del mercado interno.
La Casa de la Moneda volverá a encender sus máquinas. En los enormes edificios ubicados en Retiro y en la planta que alguna vez fue Ciccone Calcográfica, estatizada como uno de los salvamentos del exvicepresidente Amado Boudou, se sentirán a pleno las máquinas impresoras.
Pero que no se alerte el presidente Javier Milei con ese sonido de emisión que tanto lo perturba: por al menos un año y medio, las máquinas de la imprenta producirán billetes nigerianos. No serán pesos argentinos, sino nairas.
En estos días, la Casa de la Moneda, vapuleada por el discurso libertario y reestructurada por su administración, firmó un contrato para producir 700 millones de billetes de moneda de curso legal de Nigeria. “Será un trabajo que mantendrá las máquinas encendidas por un año y medio, o quizás, dos”, dijo una fuente oficial que participó de las negociaciones.
Los nuevos billetes de Nigeria que imprimirá la Casa de la Moneda
La nueva producción de la Casa de la Moneda trae consigo una paradoja: mientras el Banco Central importa billetes, la imprenta de moneda argentina exporta a Nigeria. Cuando el tiempo pase, bien podría mirarse la balanza comercial de billetes, a ver qué tal se ha movido durante esta nueva etapa.
La historia empezó hace meses, cuando la capacidad instalada ociosa de la imprenta empezó a ser conversación en el mundo de los impresores monetarios del planeta. Entonces, hubo un par de llamados y una visita de funcionarios de De La Rue, la empresa privada que imprime los billetes del Banco de Inglaterra y que tiene un contrato con el banco central de ese país hasta 2028.
Luego vinieron dos técnicos ingleses y empezó la negociación. “Se firmó un contrato de fasón, por alrededor de 700 millones de billetes”, confirmó la fuente oficial. Se denomina contratación por fasón a un acuerdo en el que una empresa contrata a un tercero para que produzca o industrialice sus productos. Uno de ellos, el mandante, entrega la materia prima, el diseño y las especificaciones, mientras que el tallerista, en el caso de la Casa de la Moneda, provee la mano de obra, las instalaciones y la maquinaria.
Los nuevos billetes de Nigeria que imprimirá la Casa de la Moneda
El negocio tiene como origen la relación entre el Banco Central de Nigeria (CBN) y De La Rue, que entregó a la empresa inglesa la producción de billetes nigerianos. De hecho, el reemplazo de la moneda del país africano provocó una enorme crisis política entre 2022 y 2023.
En octubre de 2022, el entonces gobernador del CBN, Godwin Emefiele (con el respaldo del presidente saliente Muhammadu Buhari), anunció el rediseño de los billetes de mayor denominación: 200, 500 y 1000 nairas. Aquel plan fijó un cronograma asfixiante, ya que los billetes viejos dejarían de tener valor legal el 31 de enero de 2023.
Sin embargo, la imprenta nacional no tenía la capacidad logística ni los insumos para imprimir suficientes billetes nuevos en el plazo estipulado y esa situación generó un caos en el país. Los ciudadanos corrieron a los bancos a depositar los billetes viejos, pero no estaban los nuevos para llevarse como canje. Los cajeros automáticos se vaciaron por varios días y, en un país donde la gran mayoría de la población usa efectivo para comprar comida, transporte y medicamentos, el comercio se congeló. En paralelo, se registraron protestas violentas, ataques e incendios a sucursales bancarias, además de varios enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Los nuevos billetes de Nigeria que imprimirá la Casa de la Moneda
El plazo de canje se amplió a diciembre de 2023, pero, ante el temor de que cuando se termine el plazo los billetes viejos vuelvan a perder valor y se repita la crisis, la Corte Suprema dictaminó de forma definitiva que los billetes viejos mantienen su validez legal por tiempo indefinido.
Así las cosas, los contratos de abastecimiento de billetes volvieron a la normalidad y el recambio se empezó a realizar de manera más orgánica y programada. Hace poco más de dos meses, De La Rue, que siempre fue una empresa privada y cotizaba en la Bolsa de Londres, fue comprada por Atlas, un fondo privado de Estados Unidos. Posteriormente, dejó de cotizar en Londres.
Inmediatamente, la nueva gestión reenfocó el negocio. Así las cosas, apareció la Casa de la Moneda y sus máquinas apagadas. La firma americana, entonces, entregó la producción de parte de los compromisos que tiene con Nigeria a la firma que tiene su sede en el barrio de Retiro. Se firmó el contrato y volverán a prenderse las máquinas.
Idas y vueltas con la “fábrica de billetes”
Los desencuentros entre el gobierno libertario y la Casa de Moneda se remontan a 2024, cuando el BCRA, que preside Santiago Bausili, licitó la impresión de 540 millones de billetes de $20.000 sin invitar a la Casa de Moneda como oferente, por decisión de su directorio. En octubre de ese año, la entidad monetaria notificó la rescisión parcial de los contratos de producción de billetes. Un mes después, se detuvo la producción.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, en abril pasado, ExpoEFI
Los proveedores, entonces, pasaron a ser China Banknote Printing and Minting y Crane Currency Malta, que se repartieron la impresión de $10.000 y $20.000. El 1° de julio de 2025, y ya con la empresa intervenida, hubo un informe mediante el que se dio cuenta de que los contratos rescindidos representaban más del 90% de los ingresos de la sociedad a diciembre de 2023.
Desde entonces, hay contratos menores para que el BCRA ocupe un espacio en la planta, a modo de depósito. Por estos días, además, el BCRA convocó a la licitación 3/26. Se trata de imprimir 400 millones de billetes de $20.000 para poner en circulación entre abril y septiembre de 2027. Por ahora, no se conoce el ganador. Mientras tanto, la Casa de la Moneda se ocupará de imprimir moneda de Nigeria. /La Nación
La industria textil sigue sufriendo mes a mes y parece que su caída sigue sin encontrar un piso. En abril, la actividad textil registró una caída interanual del 22,2% y acumuló una contracción del 25,5% durante el primer cuatrimestre del año.
Así surge de un informe mensual elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que advirtió que el sector atraviesa una situación cada vez más compleja, donde su principal desafío hoy es la pérdida de escala productiva. Con maquinarias operando a menos de la mitad de su capacidad, el rubro enfrenta crecientes dificultades para sostener la competitividad, el empleo y la inversión.
Fábricas trabajando casi al 40%
La utilización de la capacidad instalada continúa reflejando las dificultades que atraviesa la actividad. Durante abril, las fábricas textiles operaron al 42,4% de su capacidad, mostrando una mejora de 2,2 p.p. respecto al mes anterior, aunque se mantiene por debajo de los niveles registrados un año atrás, cuando operaban al 42,6%. «Cuando una fábrica trabaja durante mucho tiempo a menos de la mitad de su capacidad, el problema deja de ser exclusivamente comercial o coyuntural. Empieza a ser un problema de viabilidad productiva», dijo Celina Pena, Gerente General de FITA.
En contraste, el promedio industrial sí muestra un aumento mensual e interanual, ya que el conjunto de la industria manufacturera alcanzó una utilización del 59,9%, casi veinte puntos porcentuales por encima del sector textil. En concreto tuvo 0,1 puntos porcentuales más respecto al mes anterior y 1,3 puntos más respecto al mismo mes del 2025.
Continúa la destrucción de empleo
De acuerdo con el documento de FITA, uno de los indicadores más alarmantes es el deterioro del mercado laboral. Según datos de la Secretaría de Trabajo citados por FITA, desde diciembre de 2023 ya se perdieron más de 24.000 empleos en el sector. En tanto, durante el primer cuatrimestre de 2026, los sectores textil y de la confección generaron 97.000 puestos de trabajo formales. En términos interanuales, se registró una pérdida de 14.000 puestos.
Como complemento a este dato, desde la Fundación Protejer destacan que en el caso de la industria textil, confecciones, cuero y calzado, durante febrero la caída porcentual del empleo fue la más alta de todos los sectores de la economía (-18%), superando incluso la construcción (- 11%). Este dato se desprende de su último boletín económico sectorial.
Importaciones, exportaciones y preciosel rubro crecientes dificultades
El informe de FITA también muestra una dinámica dispar en el comercio exterior. En abril ingresaron al país 12.312 toneladas de productos textiles por un valor de US$34 millones, lo que representó una caída interanual del 36% en volumen y del 41% en valor.
Por el contrario, las exportaciones de productos textiles alcanzaron las 716 toneladas durante el mes, con un crecimiento del 178% en cantidades respecto del mismo período del año anterior. El valor exportado subió 95%, hasta los US$2 millones.
En materia de precios, las prendas de vestir, cuero y calzado registraron un incremento mensual del 0,28% y una suba interanual del 12%, mientras que los precios mayoristas textiles avanzaron 2,9% mensual y 18,4% anual, ambos registros por debajo de la inflación acumulada.