Este domingo elevaron a 1.450 la cifra de muertos por los dos terremotos y sus réplicas que el miércoles a la noche sacudieron Venezuela. Hay 3.150 heridos por la tragedia y 70 mil personas continúan desaparecidas.
Más de 20 países, entre ellos Argentina, ya enviaron asistencia humanitaria al país y 2741 rescatistas internacionales trabajan en las zonas afectadas.
El Estado chavista, pero tutelado por Estados Unidos, de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, compartió por medios oficiales que «el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores se encuentra desplegado, a través de sus viceministros y equipos de apoyo, recibiendo a las brigadas de búsqueda y rescate de los países solidarios que ayudarán a salvar vidas en las zonas afectadas por el doblete sísmico ocurrido el pasado 24 de junio».
Además, sumaron que, de acuerdo al último balance emitido por Rodríguez, “hasta el momento, el país ha recibido el apoyo de 24 países que han enviado un total de 521 toneladas de insumos, 86 equipos caninos especializados y más de 2.741 integrantes de personal de búsqueda, rescate y apoyo técnico, quienes ya se encuentran integrados con los equipos venezolanos para responder de manera conjunta ante la emergencia”.
Los terremotos en Venezuela llevan al límite el frágil sistema de salud del chavismo
Los terremotos en Venezuela llevaron al límite un sistema de salud que ya atravesaba una profunda crisis. Antes del desastre, los hospitales sufrían una marcada escasez de insumos y material quirúrgico, mientras que en la última década el país perdió alrededor del 30% de sus médicos y el 70% de sus enfermeras debido a la emigración.
La emergencia desbordó especialmente a los centros de salud de La Guaira y Caracas, donde comenzaron a llegar miles de heridos con fracturas, lesiones por aplastamiento, insuficiencia renal y otros cuadros graves tras permanecer atrapados bajo los escombros.
Las autoridades informaron que ya se realizaron más de 12.000 consultas médicas, de las cuales unas 7.500 fueron evaluaciones rápidas, mientras un registro elaborado por médicos voluntarios contabilizaba cerca de 3.000 pacientes hospitalizados.
Los especialistas advirtieron que en las próximas semanas podrían aumentar las infecciones, las enfermedades gastrointestinales y los problemas de salud mental entre los sobrevivientes.
Frente a este escenario, Estados Unidos anunció 150 millones de dólares en ayuda humanitaria y el despliegue de dos buques militares, mientras la CAF creó un fondo inicial de 1 millón de dólares, al que se sumó una donación previa de 300.000 dólares, además del envío de medicamentos y suministros por parte de organizaciones humanitarias.
Después de informar sobre las primeras dos muertes de militares estadounidenses desde que se reanudaron las hostilidades en Medio Oriente, Estados Unidos lanzó este domingo una nueva oleada de ataques para “castigar” a Irán.
El ejército de Estados Unidos dijo que había comenzado una nueva ola de ataques contra Irán por novena noche consecutiva. “Los ataques seguirán degradando las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar buques comerciales y marinos civiles que transitan por el estrecho de Ormuz”, dijo el Comando Central estadounidense.
El ejército estadounidense había anunciado el sábado la muerte de dos militares y la desaparición de un tercero en “ataques con misiles y drones” atribuidos a Irán el viernes en Jordania.
La guerra se reanudó el 7 de julio
Las agencias de prensa iraníes Mehr y Tasnim informaron, al mismo tiempo, de ataques estadounidenses en Sirik, un puerto situado frente al estrecho de Ormuz, en el sur del país.
Cualquier ataque estadounidense enfrentará “una respuesta decisiva y devastadora”, afirmó el general iraní Ali Abdolahi, citado por la televisión estatal.
En cuanto a los aliados de Estados Unidos en el Golfo, Kuwait y Baréin afirmaron haber sido objeto de ataques iraníes el domingo. Las sirenas de alerta también sonaron en Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, donde el mando castrense dijo que sus defensas aéreas interceptaron varios ataques aéreos de Irán.
Un sismo de magnitud 5,1, seguido por una réplica de 3,7, sacudió el sábado por la noche la región de Junín, en el centro de Perú, y dejó al menos cinco personas muertas, 32 heridas y 350 damnificadas, según el último informe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci).
El movimiento afectó principalmente a las provincias de Chupaca y Huancayo y provocó importantes daños materiales.
Quiénes son las víctimas y cuáles fueron las zonas más afectadas
El Indeci corrigió este domingo el balance inicial, que había informado seis fallecidos, y confirmó que la cifra oficial de víctimas fatales es de cinco.
Todas las muertes se produjeron en el distrito de Chongos Bajo. Las víctimas fueron tres hombres y dos mujeres, entre ellas dos personas adultas mayores y un adolescente de 17 años.
La emergencia alcanzó a los distritos de Chongos Bajo, San Juan de Iscos, Ahuac, Huancayo, Chupuro, Huayucachi, Viques y Huacrapuquio.
De acuerdo con el reporte oficial, el desastre dejó:
52 viviendas destruidas.
27 casas inhabitables.
Otras 37 propiedades con daños.
Tres instituciones educativas afectadas.
Tres establecimientos de salud dañados.
Un templo religioso y un inmueble considerado patrimonio cultural comprometidos.
Mil metros de carretera afectados.
Cortes parciales en la red de energía eléctrica.
El primer temblor se produjo a las 21.24 del sábado —las 2.24 GMT del domingo—, con epicentro ubicado siete kilómetros al sur de Chongos Bajo y a una profundidad de 24 kilómetros.
Diecisiete minutos después se registró una réplica de magnitud 3,7, cuyo epicentro estuvo catorce kilómetros al sur de la misma localidad, a 18 kilómetros de profundidad.
Siete personas murieron y otras 24 resultaron heridas que se encontraban en un almacén logístico, en la ciudad rusa de Kotovsk, como consecuencia de un ataque con drones ucranianos.
Según anunció a través de Telegram el gobernador Evgueni Pervishov, «siete empleados del turno de noche murieron cuando drones enemigos atacaron un centro logístico».
Conforme a la información del sitio alemán DW, el funcionario resaltó que el hecho se trató de «un ataque terrorista planificado contra civiles», al tiempo que insistió en que permanece vigente «prohibición de fotografiar, filmar y publicar en línea los ataques con drones y sus consecuencias, así como el funcionamiento de nuestro sistema de defensa aérea».
Por su parte, una empresa de comercio electrónico muy famosa señaló que un almacén de esa compañía en la ciudad de Elektrostal, situada a unos 50 kilómetros al este de Moscú, fue bombardeada y 24 personas sufrieron lesiones de consideración, algunas de ellas de gravedad, de acuerdo a lo indicado por el gobernador Andrei Vorobyov.
Además, una clínica de maternidad debió ser evacuada de emergencia por un incendio que se desencadenó en un depósito de Noginsk, en el que otros dos civiles padecieron heridas.
En tanto, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, sostuvo que más de 370 drones fueron derribados durante la noche de este sábado hacia la región circundante de la capital rusa.
Sobianin precisó en Telegram que «la mayoría fueron derribados por las defensas antiaéreas cuando aún se encontraban lejos», mientras que «sesenta y cuatro drones enemigos fueron destruidos al acercarse a Moscú».
La guerra entre Ucrania y Rusia se desarrolla desde febrero de 2022 cuando el presidente Vladímir Putin ordenó la invasión al país gobernado por el mandatario Volodímir Zelenski.