Sin marcha, pero con memoria. Esa es la consigna que enarbolan los organismos de Derechos Humanos al conmemorarse mañana el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. A 44 años del golpe cívico militar de 1976, la tradicional marcha que se realiza los 24 de marzo en todos los puntos del país debió reemplazarse por otro tipo de homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado a través de las redes sociales, ante el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional a raíz de la pandemia de coronavirus. Se trata de una serie de iniciativas que buscan reconstruir las historias de los desaparecidos tucumanos y la lucha de los familiares de las víctimas.
“Nuestro objetivo es seguir poniéndole voz a las historias de las víctimas del terrorismo de Estado a través de las herramientas que disponemos para custodiar la memoria de manera virtual”, cuenta Mariana Sosa, una de las cinco personas que están al frente de la campaña “Voces recuperadas” que se difunde a través de las cuentas de Facebook, Instagram y Twitter 30 Mil Somos Todxs. Esta iniciativa consiste en una serie de podscat que narran en primera persona las historias de los militantes desaparecidos durante la última dictadura militar. Muchas de las voces de los audios pertenecen a familiares, amigos y allegados de las víctimas. En esta nueva edición la novedad es que a las voces de los desaparecidos tucumanos se suman las de víctimas y familiares de otras partes del país, dándole así alcance nacional a la campaña. También se sumó una cuenta de Spotify donde poder escuchar los audios a través de la cuenta 30MilSomosTodos.
“30 Mil Somos Todxs” comenzó en 2017. En esa ocasión, la campaña se basó en la publicación de fotos de los desaparecidos tucumanos acompañadas por textos que nos contaban quiénes habían sido antes de ser asesinados por la dictadura militar. La idea fue que los usuarios replicaran en sus redes sociales como fotos de perfil y de portada las imágenes con los rostros de las víctimas del terrorismo de Estado como una forma de concientización respecto al 24 de marzo. La campaña tuvo tanta repercusión que la adoptaron organizaciones de Derechos Humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y también el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). El año pasado lanzaron los audios que cuentan en primera persona las historias de veinte tucumanos que fueron víctimas del terrorismo de Estado y este año esperan que esas historias sean el doble, incluyendo a protagonistas de distintas partes del país. “Buscamos visibilizar las historias de las víctimas del terrorismo en un formato multimedia donde podés ver la foto, escuchar el audio y leer el texto”, explica Sosa.
Esta iniciativa se suma a otras formas de conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia que tendrán como escenario principal a las redes sociales como punto de encuentro a la distancia dado el contexto de aislamiento ante el avance de la pandemia. Es el caso de “Contamos con vos”, la propuesta impulsada por la Municipalidad de Tafí Viejo reúne a cientos de voces que participarán de un conteo colectivo para honrar la memoria de las 30.000 víctimas de la dictadura militar. El homenaje será transmitido en vivo mañana a través de la cuenta de Facebook del municipio.
A nivel nacional, los organismos de Derechos Humanos impulsan para mañana un “Pañuelazo blanco”. «El 24 de marzo compartí en redes sociales fotos con pañuelos blancos. Ponelo en tu balcón, puerta o ventana. Sin marcha, pero con memoria», dice la convocatoria de organismos como Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos, HIJOS y el CELS, entre otros. A su vez, proponen compartir esas imágenes en las redes con etiquetas como #PañuelosConMemoria #24M #44AñosDelGolpe #Son30000 #MemoriaVerdadYJusticia, entre otras. Las acciones concluirán mañana a las 19.30 con una transmisión para seguir en la web o en los canales de TV que tomen la señal, que incluirá la lectura de un documento de los organismos de derechos humanos.
«A 44 años del golpe genocida, y ante la imposibilidad de marchar como todos los años por motivos de público conocimiento, las Abuelas llamamos a la sociedad a poblar las redes de posteos que nos ayuden a visibilizar que la Memoria sigue viva, que continuamos con la búsqueda de los nietos y nietas», expresaron por su parte desde la organización Abuelas de Plaza de Mayo dando cuenta de que las redes cumplirán esta vez un rol central en la conmemoración de la fecha.
La cruda historia de las víctimas en primera persona
Entre las nuevas historias recopiladas y relatadas en la campaña “Voces recuperadas”, una de las que más impacta es la de Diego Martín Obando, el nieto de Delia Giovanola que hoy tiene 94 años y vive en la ciudad de La Plata. Delia fue una de las doce fundadoras de la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo y su nieto, Diego Martín, el nieto 118 restituido por la organización. Este es el crudo testimonio de su historia en su propia voz:
“Mi abuela me llama Martín, ya me acostumbré, mi partida de nacimiento vieja ya no existe más. En mi documento nuevo figuro como Diego Martín Ogando. Me secuestraron con ocho meses de gestación en la panza de mi madre. Me hicieron nacer en la cocina de una celda toda sucia, sobreviví de casualidad. Mi madre me dio a luz esposada y con los ojos vendados arriba de una chapa en un lugar asqueroso, mugriento. Me contaron que estuve con mi madre apenas tres días. Después me separaron de ella, me vendieron y durante 39 años me robaron mi identidad. Crecí con Armando y Sofía, mis padres de adopción, por así decirlo. Y con Lorena, mi hermana de crianza, digamos. Una familia de clase media. Yo siempre supe que no era hijo de Armando. Siempre hablamos de cómo había sido mi adopción, entre comillas. Fue en diciembre de 1976, en plena dictadura. En el aire estaba que yo podía ser hijo de desaparecidos. Él no podía tener hijos y le dijeron: andá a tal clínica de la localidad de Wilde. Tenés que llevar bastante plata y ahí ves. Él se presentó en la clínica clandestina y le vendieron un bebé. Él pagó por mí”.
“No es que yo esperé que mis padres adoptivos murieran, sino que las cosas se dieron así. Ellos fallecieron y, a partir de ahí, empecé. Pero siempre crecí con eso de querer saber sobre mi identidad, quería saber de dónde venía. Pasaron cinco meses desde que me tomé la muestra de sangre. El cinco de diciembre de 2015 yo estaba trabajando y recibo un llamado de Claudia Carlotto que me dice que el análisis me había dado positivo. Me cuenta que mi papá se llamaba Jorge Oscar Ogando y mi mamá Stella Maris Montesano. Que ellos están desaparecidos y que yo nací en el Pozo de Banfield, un centro clandestino de detención. Me dicen que tengo una abuelita que me buscó durante toda su vida durante 39 años que se llama Delia y es una de las fundadoras de las Abuelas de Plaza de Mayo. Me dicen también que tenía una hermanita que participó un montón en mi búsqueda, que ansiaba mucho encontrarme, pero en 2011 sufrió una depresión muy grande y se quitó la vida”, cuenta en otro fragmento del relato que se puede escuchar de manera completa en el podscat de “30 Mil Somos Todxs” junto a las historias de otras víctimas de la última dictadura militar.