Una de las primeras medidas anunciadas por Massa para impulsar el ordenamiento fiscal fue la decisión de no solicitar Adelantos Transitorios en lo que resta de 2022. De esta manera, al cerrar la emisión del Banco Central, acotó los márgenes para el gasto público y se obligó a mostrar resultados en el terreno fiscal que permiten asegurar el refinanciamiento en pesos del Tesoro.
La aceleración inflacionaria que se viene registrando jugará a favor de la contención de los gastos que no se encuentran indexados. Sin embargo, para cumplir con el ordenamiento fiscal, el nuevo ministro deberá adoptar medidas políticamente difíciles de digerir como contener el gasto salarial en el sector público y avanzar en la suba tarifaria para reducir los subsidios.
Cabe recordar que la semana pasada el secretario de Hacienda, Raúl Riggo mantuvo reuniones con los que administran los recursos de cada ministerio. Para lograr el cometido planteado por Massa las carteras deberán ceñirse estrictamente a lo asignado. Existen áreas donde es notaria la sub ejecución presupuestaria, pero esto no significa que contará con los recursos no utilizados.
De todas maneras, Massa en la reunión de gabinete anticipo que la austeridad del gasto será condición necesaria, conceptos similares que también había dicho Silvina Batakis. En esa oportunidad, como ahora, los ministros asienten ante el diagnostico, pero, en el equipo económico, intuyen que la austeridad no es fácil de imponer. Y, más difícil será aplicarla con los gobernadores.
Más gasto que en pandemia
Massa intentará acotar el gasto público en un momento particularmente complicado. El gasto primario en el primer semestre alcanzó el cuarto valor más elevado en términos reales de los últimos 30 años, incluso por encima del 2020, cuando la economía sufrió el impactó de la pandemia, de acuerdo con un informe de la consultora Ecolatina.
Durante el primer semestre del año el gasto primario creció 11% en términos reales, superando al buen desempeño de los ingresos (que subieron 10% por encima de la inflación).
La expansión de los subsidios económicos y de las prestaciones sociales explican el grueso (70%) del crecimiento del gasto. Con relación a los subsidios, impactó la suba en los precios de la energía derivado de la guerra entre Rusia y Ucrania, como así también la demora en la reformulación tarifaria. En consecuencia, el crecimiento real de los subsidios fue del 20% interanual.
En cuanto al gasto social, se observa un crecimiento real del 10%, también en términos interanuales, explicado por la aplicación de la fórmula de movilidad y los refuerzos de ingresos.
A contramano de lo que sucede históricamente, cuando el gasto tiende a aumentar en el segundo semestre del año, ahora las erogaciones primarias deberían reducirse en términos reales entre julio y diciembre respecto a 2021. Los cálculos de Ecolatina arrojan que debería registrarse una caída una caída del 8% contra el promedio real de los últimos 10 años.
Una de las primeras medidas anunciadas por Massa para impulsar el ordenamiento fiscal fue la decisión de no solicitar Adelantos Transitorios en lo que resta de 2022. De esta manera, al cerrar la emisión del Banco Central, acotó los márgenes para el gasto público y se obligó a mostrar resultados en el terreno fiscal que permiten asegurar el refinanciamiento en pesos del Tesoro.
La aceleración inflacionaria que se viene registrando jugará a favor de la contención de los gastos que no se encuentran indexados. Sin embargo, para cumplir con el ordenamiento fiscal, el nuevo ministro deberá adoptar medidas políticamente difíciles de digerir como contener el gasto salarial en el sector público y avanzar en la suba tarifaria para reducir los subsidios. /Ámbito/