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Economía

Cuánto está el dólar blue hoy

viernes 12 de agosto

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Cuánto está el dólar blue hoy
El dólar blue se vende este viernes 12 de agosto de 2022 a $295, dos pesos más barato respecto a la rueda anterior.

Luego de los anuncios de Sergio Massa, en sus primeros pasos como Ministro de Economía, el dólar informal se desplomó pero volvió a subir.

Cotización del dólar blue en agosto

Durante agosto, el dólar blue acumula una baja de $1, luego de terminar julio en los 296 pesos.

En el séptimo mes del año, el dólar informal había trepado $58 (+24,4%), lo que representa hasta el momento su mayor avance mensual en el año.

Previamente, había aumentado $31 (+15%) en junio, luego de subir en mayo $6,50 ( 3,2%).

El dólar paralelo aumentó 50 centavos en abril, y cedió $11 en marzo, su peor performance en 14 meses. En febrero pasado, bajó $6,50 (-3%), después de ascender en enero $5 ó 2,4%.

Cotización del dólar blue en 2022

En lo que va del año, el dólar informal avanza $83, después de cerrar el 2021 en los $208.

Durante el año pasado, el dólar blue registró un alza de 25,3% ($42), la mitad respecto de la inflación del período (50,9%). No obstante, vale recordar que en 2020 había mostrado un brusco salto de 111% (frente a una inflación de 36%).

¿Qué es el dólar blue?

La venta del DÓLAR BLUE es solo en el mercado paralelo, el informal, donde los límites y precios se acuerdan entre las personas, con una valor de referencia pero que podría ser diferente cuando se va a una «cueva» a comprar o a vender. No tiene límites como el oficial.

¿Desde cuándo existe y por qué se llama dólar blue?

Hay varias explicaciones: una refiere sobre su denominación marcando que se llama así porque en inglés, «blue», además de nombrar al color azul, remite a algo «oscuro».

Otra afirma que se lo relaciona con las operaciones de compra a través de bonos o acciones de compañías conocidas como «blue chips». También lo vinculan con el color aproximado que aparece cuando se aplica un fibrón para detectar billetes falsos.

A cuánto está el dólar hoy: oficial

La cotización del dólar oficial promedio que emite el BCRA cerró este jueves en $140,98, con una suba de 28 centavos en relación con la víspera, mientras los bursátiles -contado con liquidación y MEP- operan con bajas de hasta 1,7%.

En el mercado bursátil, el dólar contado con liquidación (CCL) cede 1,7%, a $284,79; mientras que el MEP baja 1,1%, a $ 280,68, en el tramo final de la rueda.

En el segmento mayorista, la cotización de la divisa estadounidense registró un aumento de 22 centavos respecto al cierre previo, en un promedio de $134,27.

Así, el dólar con el recargo de 30% -contemplado en el impuesto PAÍS-, marcó un promedio de $183,27 por unidad, y con el anticipo a cuenta del Impuesto a las Ganancias de 35% sobre la compra de divisas, $232,62.

En tanto, el dólar destinado al turismo en el exterior -y que cuenta con una alícuota del 45%- se ubicó en $246,71.

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Economía

Una familia necesitó más de $1.600.000 para no ser pobre

Según el INDEC, la canasta básica aumentó un 2,6%.

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En agosto de 2026, la Canasta Básica Total (CBT), que define el umbral de la pobreza, registró un incremento del 2,6%, informó el INDEC. De este modo, una familia tipo de cuatro integrantes —dos adultos y dos niños— necesitó $1.605.497 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.

 

 

El indicador acumuló un alza del 22,7% desde enero y del 38,3% en los últimos doce meses. La variación mensual de la CBT quedó apenas por encima de la inflación general de agosto, que cerró en 1,7%, según el informe de referencia.

En paralelo, la canasta básica alimentaria (CBA), que determina la línea de la indigencia, también subió un 2,6% en agosto. Para cubrir únicamente las necesidades alimentarias básicas, ese hogar tipo requirió $726.469.

La CBA acumuló un aumento del 23,2% en los primeros ocho meses del año y presenta una suba interanual del 39,6%. Estos números muestran la persistencia de la presión sobre los ingresos de los hogares, en un contexto de inflación elevada y volatilidad económica.

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Economía

La inflación de agosto fue del 1,7%, según el Indec

Los datos oficiales fueron publicados este jueves por la tarde.

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El Indec informó que la inflación de agosto fue de 1,7%, con lo que el Índice de Precios al Consumidor acumuló 21,3% en lo que va del año y 33,5% en los últimos doce meses. El dato quedó por debajo / en línea / por encima de lo que esperaba el mercado.

El dato era esperado por el mercado tras las señales de desaceleración que habían mostrado las estimaciones privadas y el indicador de la Ciudad de Buenos Aires.

La comparación inmediata quedó planteada contra el 2,1% de julio, por lo que el resultado de este mes implicó una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales, de acuerdo con el número final difundido por el organismo estadístico.

El mercado esperaba una inflación en torno de 1,6% a 1,7%

En la previa de la publicación oficial, las proyecciones privadas habían coincidido en que agosto podía mostrar una moderación respecto del mes anterior. Las estimaciones se movían en una franja de entre 1,4% y 1,9%, con una zona de mayor concentración alrededor de 1,6% y 1,7%.

Esa expectativa se apoyaba, entre otros factores, en un menor ritmo de aumento en algunos alimentos, una menor presión de precios regulados y la reversión parcial de componentes estacionales que en julio habían empujado al índice hacia arriba, en especial por el efecto de las vacaciones de invierno sobre turismo y servicios asociados.

La referencia de CABA había anticipado una desaceleración

Antes del dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires había marcado 1,7% en agosto, por debajo del 2,9% de julio, y había reforzado la idea de una desaceleración del índice general. De todos modos, esa referencia funciona solo como señal previa, ya que la canasta porteña y la medición nacional tienen diferencias metodológicas y distinta ponderación entre bienes y servicios.

Por esa razón, el foco del mercado no estaba puesto solo en el número final del índice general, sino también en su composición. Una parte central del análisis pasaba por determinar cuánto del alivio obedecía a la baja de rubros estacionales y cuánto respondía a una desaceleración más extendida en el resto de la canasta.

La lectura de la núcleo y de los regulados será clave para interpretar el dato

Además del nivel general, la atención quedó puesta sobre la evolución de la inflación núcleo, que suele reflejar con más claridad la dinámica subyacente de los precios. En las estimaciones privadas previas al dato oficial, esa medición mostraba una resistencia mayor a la baja que el índice general, en un contexto en el que varios analistas seguían viendo inercia en algunos servicios.

También resultará relevante la trayectoria de los precios regulados y de los estacionales, dos componentes que pueden alterar el movimiento mensual del índice. Si la desaceleración de agosto estuvo explicada sobre todo por factores transitorios, la lectura del mercado podría ser más cautelosa que la que sugiere el número principal.

El dato de agosto se vuelve relevante para la hoja de ruta económica del Gobierno

El resultado conocido este jueves tiene impacto más allá de la comparación mensual. Para el Gobierno, una inflación más baja fortalecería la señal de continuidad en el proceso de desinflación, mientras que para el mercado servirá como insumo para recalibrar expectativas sobre el ritmo de baja de precios en los próximos meses.

La publicación del Indec también ofrece una referencia central para contratos, negociaciones salariales, ajustes de ingresos y decisiones de consumo. Con el dato ya sobre la mesa, la atención pasará ahora al detalle de divisiones, categorías y aperturas del índice para medir si la desaceleración fue amplia o si estuvo concentrada en pocos rubros.

FUENTE: Infobae

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Economía

Para el Banco Central la morosidad en las familias es consecuencia de la expansión del crédito

Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA. publicó un artículo titulado “Hacia una sociedad de propietarios”, en donde realizó un recorrido por el comportamiento del crédito al sector privado a lo largo de la historia reciente.

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Mediante un artículo, un alto funcionario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se refirió a la morosidad en las familias y afirmó que se debió a un proceso de expansión del crédito en el país, el cual “trae desafíos”.

La palabra oficial surgió a través de Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA. El funcionario publicó un artículo titulado “Hacia una sociedad de propietarios”, en donde realizó un recorrido por el comportamiento del crédito al sector privado a lo largo de la historia reciente.

Curutchet inició explicando que la Argentina venía de un período en el que el crédito al sector privado estaba restringido. “Los argentinos nos acostumbramos a convivir con una anomalía que, por repetida, terminó pareciendo normal: una  economía prácticamente sin crédito”.

El director del Central sostuvo que acceder a una vivienda o financiar una inversión “se convirtió en un privilegio reservado”, donde el Estado imponía una premisa de tasas bajas al sistema financiero; y, además, se convivía con la expectativa de licuación del crédito, donde los altos niveles de inflación reducían el valor real de las cuotas.

“Para el común de los regía una regla mucho más primitiva: ahorrar primero y comprar después. En una economía inflacionaria y con una moneda que perdía sistemáticamente su valor, ese ‘después’ podía no llegar nunca”, escribió el funcionario.

En ese sentido, afirmó que la estabilidad macroeconómica y el equilibrio de las cuentas públicas impulsado por el Gobierno ayudaron a otorgar una mayor expansión del crédito y llevarlos a niveles de 9,2% del PIB en julio en pesos y 12,5% si se suman los préstamos en moneda extranjera.

Sin embargo, reconoció que todavía ese porcentaje sigue siendo bajo comparado con países de la región: según el Banco Mundial, en 2024 el crédito al sector privado medido sobre PIB equivalía al 40% en Perú, 76% en Brasil y 104% en Chile.

En materia hipotecaria también se encuentra en niveles rezagados, superando apenas el 1% del PIB, contra alrededor del 27% en Chile y 50% en los Estados Unidos.

“¿Cómo llegamos hasta aquí? La respuesta está principalmente en el déficit fiscal crónico. Durante muchos años, y muy especialmente bajo el modelo kirchnerista, el Estado funcionó como una gigantesca aspiradora de los recursos disponibles. El déficit debía financiarse mediante emisión monetaria, endeudamiento del Tesoro o, directa o indirectamente, recursos del Banco Central y del sistema financiero”.

Curutchet señaló que los bancos preferían prestar al Estado y no al sector privado, comportamiento que se conoce como “crowding out”, donde el sector público desplaza al privado del mercado de crédito. “El escaso ahorro de los argentinos terminaba financiando al Estado en lugar de viviendas, máquinas, comercios y empresas”.

A partir de 2024, con la reaparición del crédito y hasta el primer semestre del corriente año, cerca de 65.000 familias accedieron a un crédito hipotecario.

El funcionario destacó la reciente medida que implementó el Gobierno en base a los fondos de la ANSES para financiar créditos hipotecarios. “Detrás de cada crédito hay argentinos que sueñan: serán 20.000 familias más que transformarán ingresos futuros en patrimonio presente. Y esto es sólo el comienzo”.

“Hay una idea más profunda detrás de todo esto: construir una sociedad de propietarios. La vivienda propia es, en buena parte del mundo, la principal forma de acumulación patrimonial de la clase media. Una familia que paga durante veinte años una hipoteca no sólo resuelve dónde vivir: acumula capital y termina siendo propietaria de un activo que puede conservar, vender, alquilar o transmitir a sus hijos”, explicó.

Sin embargo, afirmó que la expansión del crédito “trae desafíos” y señaló que uno de los principales es el nivel de mora, donde los bancos, empresas y familias “deberán reaprender a administrar el riesgo”.

“Habrá mora y errores al prestar y endeudarse. Será necesario mejorar la evaluación crediticia y evitar el sobreendeudamiento. El crecimiento del crédito requiere prudenciaprofesionalismo y buena regulación”, argumentó.

“La Argentina recién comienza ese camino y los niveles de crédito siguen siendo extraordinariamente bajos. Pero la rueda comenzó a moverse. Si preservamos la estabilidad, cada vuelta puede darle velocidad a la siguiente: más ahorro, más crédito, más inversión, más capital, mayor productividad y mejores salarios reales. En algunos años, quizá confirmemos que uno de los cambios más importantes de este ciclo no haya sido derrotar la inflación o equilibrar las cuentas públicas, sino que miles de argentinos volvieran a entrar a un banco, pidieran un préstamo a veinte años y pudieran imaginar que, trabajando y pagando sus cuotas, algún día esa casa sería suya”, cerró.

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