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Economía

En lo que va de agosto, los alimentos ya subieron casi un 3% según una consultora privada

Destacaron que se desaceleró en la segunda semana del mes, pero el incremento promedio mensual se mantuvo en 6,8%. Y el rubro continúa presionando al alza la inflación general.

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Con 7,4%, la inflación mensual de julio fue la más alta desde abril de 2002. Y, aunque los alimentos y bebidas se incrementaron por debajo del nivel general (fue 6%), se trató del rubro con mayor incidencia en el crecimiento del IPC. Si bien registra un dinamismo más moderado, en las primeras dos semanas de agosto este sector ya trepó casi 3%.

Es que, de acuerdo al relevamiento de precios de los alimentos que realiza la consultora LCG, en la segunda semana de agosto se observó un crecimiento en esta canasta de 0,7%, desacelerando en 1,4 puntos porcentuales respecto a la semana previa. “En lo que va del mes ya se acumuló un aumento del 2,9%. Derivado de la dinámica que se viene observando, la inflación promedio mensual se mantuvo estable en un 6,8%”, señalaron desde la firma.

Tras el dato de inflación, se espera otro duro dato sobre el costo de la canasta básica
Desde LCG aclararon que en la segunda semana del mes “destacó un nuevo incremento en el porcentaje de productos dentro de la canasta que presentaron aumentos, acelerando del 26% de la semana previa a un 31%”. “Este resultado ubica al promedio de las cuatro semanas en un 27%, lo que significa que todos los productos de la canasta registrarían un aumento de precio en algo menos de un mes”, subrayaron.

En la segunda semana de agosto, las divisiones que más subieron fueron “bebidas e infusiones para consumir en el hogar” (3,8%); “condimentos y otros productos alimenticios” (3,4%) y “azúcar, miel, dulces y cacao”, (3%). Las verduras, en tanto, treparon 2,1%, los productos lácteos y huevos 0,7%. Las carnes, por el contrario, presentaron un descenso del 0,3%: en el promedio de las últimas cuatro semanas, las carnes presentan una suba del 3% (es la división que menos se incrementó en ese periodo).

Alimentos: otras mediciones y proyecciones
Otra consultora que realiza un relevamiento semanal del precio de los alimentos es Eco Go. En ese sentido, al analizar la variación de la primera semana de agosto, desde la firma señalaron: “La llegada del nuevo Superministro parece haber traído un poco de calma a los mercados financieros –aunque con poco horizonte si no se define un plan en breve- y la economía real (no) reaccionó en consecuencia. Luego de las grandes subas experimentadas durante julio, agosto comienza más moderadamente. Así, el relevamiento correspondiente a la primera semana de agosto exhibió una variación de 1,1% de los precios de los alimentos con respecto a la semana previa. Esto implica una desaceleración de la tasa, reduciéndose 0,6 p.p. en el margen”.

Con este dato y considerando una proyección de variación del 1,4% para las semanas restantes, la inflación de alimentos consumidos en el hogar en agosto alcanzaría el 5,6% mensual”, sostuvieron desde Eco Go.

Por su parte, según señaló Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, “la primera semana de agosto no trae buenas nuevas para la variación de precios en la categoría alimentos”. “En la primera semana de julio, los alimentos crecían al 2%; ahora, en agosto lo hace al 1,7 %. Poco premio para ir hacia un camino de desaceleración de precios en categorías básicas. De esta forma, proyectamos una inflación al 6,5%, que la sumaría en el podio de las tres inflaciones más altas del año», agregó Di Pace.

En ese escenario, tal como remarcaron desde el CEPA al analizar la inflación de julio y proyectar lo que puede ocurrir en agosto con el rubro Alimentos y bebidas, “la situación de inestabilidad macroeconómica (relacionada particularmente con la escasez de dólares) generan un escenario donde los grandes formadores de precios consideran ‘caldo de cultivo’ para la remarcación”.

Qué se espera para la inflación de agosto

Con este escenario, el IPC volvería a incrementarse en torno al 6% este mes. “La inflación de agosto se ubicaría en 6,1% impulsada tanto por el arrastre del mes de julio, como por la suba en prepagas (11,34%), colegios en PBA (9%), tarifas de trenes y colectivos en AMBA (40%) y expensas (entre 6% y 10%)”, señalaron desde Eco Go.

Por su parte, desde LCG analizaron: “Ya sin la incidencia de factores estacionales y en un contexto de ‘mayor’ estabilidad relativa a julio, nuestra proyección de inflación para el mes de agosto se ubica en un 6% mensual. Para diciembre, proyectamos una inflación del 95% anual, nivel que asumimos como piso ya que es consistente con una desaceleración a registros promedios del 5,7% mensual para los últimos cinco meses del año”.

En tanto, de acuerdo al relevamiento de precios de la consultora C&T disponibles a la semana pasada para el mes de agosto, “sugieren que la inflación del mes superaría el 6% mensual y la interanual estaría en torno al 77%”.

«Si no se adopta un plan antiinflacionario, las perspectivas para el año pasan por un incremento de precios en el orden del 100%», señaló al respecto Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, y agregó: “Este es el mayor desafío que enfrenta la flamante conducción económica: poner en marcha un plan coordinado y consistente de medidas fiscales, monetarias, cambiarias y de ingresos que asegure una drástica baja de la inflación. La clave reside en tomar este grupo de medidas conjuntamente. Cualquier medida parcial no dará resultado«.

/Fuente: Ámbito/

Economía

Una familia necesitó más de $1.600.000 para no ser pobre

Según el INDEC, la canasta básica aumentó un 2,6%.

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En agosto de 2026, la Canasta Básica Total (CBT), que define el umbral de la pobreza, registró un incremento del 2,6%, informó el INDEC. De este modo, una familia tipo de cuatro integrantes —dos adultos y dos niños— necesitó $1.605.497 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.

 

 

El indicador acumuló un alza del 22,7% desde enero y del 38,3% en los últimos doce meses. La variación mensual de la CBT quedó apenas por encima de la inflación general de agosto, que cerró en 1,7%, según el informe de referencia.

En paralelo, la canasta básica alimentaria (CBA), que determina la línea de la indigencia, también subió un 2,6% en agosto. Para cubrir únicamente las necesidades alimentarias básicas, ese hogar tipo requirió $726.469.

La CBA acumuló un aumento del 23,2% en los primeros ocho meses del año y presenta una suba interanual del 39,6%. Estos números muestran la persistencia de la presión sobre los ingresos de los hogares, en un contexto de inflación elevada y volatilidad económica.

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Economía

La inflación de agosto fue del 1,7%, según el Indec

Los datos oficiales fueron publicados este jueves por la tarde.

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El Indec informó que la inflación de agosto fue de 1,7%, con lo que el Índice de Precios al Consumidor acumuló 21,3% en lo que va del año y 33,5% en los últimos doce meses. El dato quedó por debajo / en línea / por encima de lo que esperaba el mercado.

El dato era esperado por el mercado tras las señales de desaceleración que habían mostrado las estimaciones privadas y el indicador de la Ciudad de Buenos Aires.

La comparación inmediata quedó planteada contra el 2,1% de julio, por lo que el resultado de este mes implicó una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales, de acuerdo con el número final difundido por el organismo estadístico.

El mercado esperaba una inflación en torno de 1,6% a 1,7%

En la previa de la publicación oficial, las proyecciones privadas habían coincidido en que agosto podía mostrar una moderación respecto del mes anterior. Las estimaciones se movían en una franja de entre 1,4% y 1,9%, con una zona de mayor concentración alrededor de 1,6% y 1,7%.

Esa expectativa se apoyaba, entre otros factores, en un menor ritmo de aumento en algunos alimentos, una menor presión de precios regulados y la reversión parcial de componentes estacionales que en julio habían empujado al índice hacia arriba, en especial por el efecto de las vacaciones de invierno sobre turismo y servicios asociados.

La referencia de CABA había anticipado una desaceleración

Antes del dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires había marcado 1,7% en agosto, por debajo del 2,9% de julio, y había reforzado la idea de una desaceleración del índice general. De todos modos, esa referencia funciona solo como señal previa, ya que la canasta porteña y la medición nacional tienen diferencias metodológicas y distinta ponderación entre bienes y servicios.

Por esa razón, el foco del mercado no estaba puesto solo en el número final del índice general, sino también en su composición. Una parte central del análisis pasaba por determinar cuánto del alivio obedecía a la baja de rubros estacionales y cuánto respondía a una desaceleración más extendida en el resto de la canasta.

La lectura de la núcleo y de los regulados será clave para interpretar el dato

Además del nivel general, la atención quedó puesta sobre la evolución de la inflación núcleo, que suele reflejar con más claridad la dinámica subyacente de los precios. En las estimaciones privadas previas al dato oficial, esa medición mostraba una resistencia mayor a la baja que el índice general, en un contexto en el que varios analistas seguían viendo inercia en algunos servicios.

También resultará relevante la trayectoria de los precios regulados y de los estacionales, dos componentes que pueden alterar el movimiento mensual del índice. Si la desaceleración de agosto estuvo explicada sobre todo por factores transitorios, la lectura del mercado podría ser más cautelosa que la que sugiere el número principal.

El dato de agosto se vuelve relevante para la hoja de ruta económica del Gobierno

El resultado conocido este jueves tiene impacto más allá de la comparación mensual. Para el Gobierno, una inflación más baja fortalecería la señal de continuidad en el proceso de desinflación, mientras que para el mercado servirá como insumo para recalibrar expectativas sobre el ritmo de baja de precios en los próximos meses.

La publicación del Indec también ofrece una referencia central para contratos, negociaciones salariales, ajustes de ingresos y decisiones de consumo. Con el dato ya sobre la mesa, la atención pasará ahora al detalle de divisiones, categorías y aperturas del índice para medir si la desaceleración fue amplia o si estuvo concentrada en pocos rubros.

FUENTE: Infobae

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Economía

Para el Banco Central la morosidad en las familias es consecuencia de la expansión del crédito

Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA. publicó un artículo titulado “Hacia una sociedad de propietarios”, en donde realizó un recorrido por el comportamiento del crédito al sector privado a lo largo de la historia reciente.

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Mediante un artículo, un alto funcionario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se refirió a la morosidad en las familias y afirmó que se debió a un proceso de expansión del crédito en el país, el cual “trae desafíos”.

La palabra oficial surgió a través de Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA. El funcionario publicó un artículo titulado “Hacia una sociedad de propietarios”, en donde realizó un recorrido por el comportamiento del crédito al sector privado a lo largo de la historia reciente.

Curutchet inició explicando que la Argentina venía de un período en el que el crédito al sector privado estaba restringido. “Los argentinos nos acostumbramos a convivir con una anomalía que, por repetida, terminó pareciendo normal: una  economía prácticamente sin crédito”.

El director del Central sostuvo que acceder a una vivienda o financiar una inversión “se convirtió en un privilegio reservado”, donde el Estado imponía una premisa de tasas bajas al sistema financiero; y, además, se convivía con la expectativa de licuación del crédito, donde los altos niveles de inflación reducían el valor real de las cuotas.

“Para el común de los regía una regla mucho más primitiva: ahorrar primero y comprar después. En una economía inflacionaria y con una moneda que perdía sistemáticamente su valor, ese ‘después’ podía no llegar nunca”, escribió el funcionario.

En ese sentido, afirmó que la estabilidad macroeconómica y el equilibrio de las cuentas públicas impulsado por el Gobierno ayudaron a otorgar una mayor expansión del crédito y llevarlos a niveles de 9,2% del PIB en julio en pesos y 12,5% si se suman los préstamos en moneda extranjera.

Sin embargo, reconoció que todavía ese porcentaje sigue siendo bajo comparado con países de la región: según el Banco Mundial, en 2024 el crédito al sector privado medido sobre PIB equivalía al 40% en Perú, 76% en Brasil y 104% en Chile.

En materia hipotecaria también se encuentra en niveles rezagados, superando apenas el 1% del PIB, contra alrededor del 27% en Chile y 50% en los Estados Unidos.

“¿Cómo llegamos hasta aquí? La respuesta está principalmente en el déficit fiscal crónico. Durante muchos años, y muy especialmente bajo el modelo kirchnerista, el Estado funcionó como una gigantesca aspiradora de los recursos disponibles. El déficit debía financiarse mediante emisión monetaria, endeudamiento del Tesoro o, directa o indirectamente, recursos del Banco Central y del sistema financiero”.

Curutchet señaló que los bancos preferían prestar al Estado y no al sector privado, comportamiento que se conoce como “crowding out”, donde el sector público desplaza al privado del mercado de crédito. “El escaso ahorro de los argentinos terminaba financiando al Estado en lugar de viviendas, máquinas, comercios y empresas”.

A partir de 2024, con la reaparición del crédito y hasta el primer semestre del corriente año, cerca de 65.000 familias accedieron a un crédito hipotecario.

El funcionario destacó la reciente medida que implementó el Gobierno en base a los fondos de la ANSES para financiar créditos hipotecarios. “Detrás de cada crédito hay argentinos que sueñan: serán 20.000 familias más que transformarán ingresos futuros en patrimonio presente. Y esto es sólo el comienzo”.

“Hay una idea más profunda detrás de todo esto: construir una sociedad de propietarios. La vivienda propia es, en buena parte del mundo, la principal forma de acumulación patrimonial de la clase media. Una familia que paga durante veinte años una hipoteca no sólo resuelve dónde vivir: acumula capital y termina siendo propietaria de un activo que puede conservar, vender, alquilar o transmitir a sus hijos”, explicó.

Sin embargo, afirmó que la expansión del crédito “trae desafíos” y señaló que uno de los principales es el nivel de mora, donde los bancos, empresas y familias “deberán reaprender a administrar el riesgo”.

“Habrá mora y errores al prestar y endeudarse. Será necesario mejorar la evaluación crediticia y evitar el sobreendeudamiento. El crecimiento del crédito requiere prudenciaprofesionalismo y buena regulación”, argumentó.

“La Argentina recién comienza ese camino y los niveles de crédito siguen siendo extraordinariamente bajos. Pero la rueda comenzó a moverse. Si preservamos la estabilidad, cada vuelta puede darle velocidad a la siguiente: más ahorro, más crédito, más inversión, más capital, mayor productividad y mejores salarios reales. En algunos años, quizá confirmemos que uno de los cambios más importantes de este ciclo no haya sido derrotar la inflación o equilibrar las cuentas públicas, sino que miles de argentinos volvieran a entrar a un banco, pidieran un préstamo a veinte años y pudieran imaginar que, trabajando y pagando sus cuotas, algún día esa casa sería suya”, cerró.

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