Familiares y amigos cercanos se dieron cita en el mediodía de este miércoles para despedir al entrañable actor Antonio Gasalla, quien falleció a los 84 años.
El espectáculo está de luto. Antonio Gasalla, el maestro del humor que durante décadas hizo reír y reflexionar a generaciones de argentinos, falleció a los 84 años. Su despedida comenzó en un escenario, como no podía ser de otra manera: en el Teatro Maipo, el lugar donde tantas veces desplegó su talento. En la noche del martes, allí, sus amigos y colegas le rindieron el primer tributo. Esta mañana, la ceremonia continuó en la casa velatoria Zuccotti Hermanos, y luego, en un último viaje, sus restos fueron trasladados al Parque Memorial de Pilar.
A las 10:36, el cortejo fúnebre partió. Seis autos, quince personas, un silencio pesado. Carlos Gasalla, su hermano, encabezaba la pequeña comitiva. Lo acompañaban su esposa Nieves, su hija y sus nietos, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, su inseparable amigo y exdirector de prensa Alejandro Veroutis y su entrañable amigo Marcelo Polino. Poco antes del mediodía, el grupo llegó al cementerio. Carlos fue el primero en bajar del coche. El ataúd, cargado con solemnidad, cruzó el umbral de la capilla, sostenido por seis manos firmes: Cifelli, Veroutis, Carlos y Polino, el productor teatral Ignacio Laviaguerre y Sebastián Borras, actor y assitente de dirección de Más respeto que soy tu madre, entre otros.
El padre Rubén ofició una ceremonia breve. Apenas diez minutos. Recitó un pasaje del Evangelio de San Juan: “Como el Padre me amó, también yo os he amado; permaneced en mi amor…”. Antes de concluir llegó el momento más emotivo de la ceremonia. A modo de homenaje, los presentes escucharon la voz del artista recitando el soneto XV de Shakespeare, su preferido. Los aplausos y las lágrimas invadieron el ambiente.
Luego, la procesión avanzó lentamente hacia el gazebo donde se realizó el entierro. El reloj marcaba las 12:30 cuando todo terminó. Carlos Gasalla y su familia se alejaron en silencio, sin ánimo de dar declaraciones. Polino, en cambio, dejó una reflexión cargada de emoción: “Estoy muy triste. Quisiera que lo recordemos con alegría, como fue él: un genio del humor. Para mí, era parte de mi familia”.
La voz de Marcelo Polino tembló en el velatorio cuando recordó su último encuentro con Gasalla. Fue apenas días atrás, en el Sanatorio Otamendi, donde el actor pasó sus últimos momentos. “Era su cumpleaños. Hacía mucho tiempo que no hablaba. Me dijeron ‘ya no habla’. Y yo, jodiendo, le dije: ‘Antonio, feliz cumpleaños, ¿cómo estás?’. Y me contestó: ‘Estoy muy bien, ¿y vos?’. Se quedaron todos sorprendidos. Fue la última vez que habló”, contó conmovido.
Fotos: Teleshow
El periodista relató con tristeza el deterioro del humorista. Recordó cómo, en Mar del Plata, durante una temporada teatral, notó el primer signo de alarma: en el escenario, Gasalla olvidaba su nombre al presentarlo. “Ahí hablé con el productor Guillermo Marín y le dije que no podía seguir. Todo pasó muy rápido. En cuatro años, la enfermedad avanzó”, recordó.
El último capítulo se escribió en las últimas horas. “El lunes le dieron el alta, estábamos felices, pensamos que iba a estar bien. Pero se descompensó. Lo llevaron al Otamendi otra vez. Falla multiorgánica. El médico nos dijo: ‘Es cuestión de horas’. Y así fue”, destalló visiblemente triste.
Con la partida de Antonio Gasalla, la risa pierde a uno de sus arquitectos más brillantes. Su humor, afilado y profundo, desnudo de complacencias, supo retratar con ironía las contradicciones de la sociedad argentina. Mamá Cora, La Empleada Pública, Soledad Solari, personajes que marcaron a fuego el imaginario colectivo. Pero más allá de los escenarios, los teatros y la televisión, queda su legado: la risa como refugio y espejo de una Argentina que, entre carcajadas, encontró en él una manera de mirarse a sí misma.
El compositor catamarqueño Luis Víctor Gentilini, figura fundamental de la música del Norte argentino, radicado en Tucumán desde su juventud, falleció a los 94 años de edad.
Tiene compuestos más de 130 temas de Música Popular Argentina en colaboración con poetas y letristas.
En Tucumán desarrolló una vasta y prolífica labor de compositor, en colaboración con letristas como Lucho Díaz, José Augusto Moreno, Luis Alberto Sánchez Vera y Manuel J. Castilla, entre otros.
Algunas de sus creaciones obtuvieron premios de alcance nacional y otras fueron grabadas por reconocidos intérpretes, como Mercedes Sosa, Buenos Aires 8, Los Trovadores del Norte, Melania Pérez y Lorena Astudillo.
Entre las formaciones que fundó y dirigió se cuentan el grupo vocal Huayna Sumaj, La Salamanca (conjunto instrumental que reúne instrumentos tradicionales del folklore con los propios de una orquesta sinfónica) y Matamba (piano, voz, guitarra y contrabajo).
El conductor Chiche Gelblung volvió a ser internado este miércoles, tras su regreso a la televisión después de pasar casi 30 días en terapia intensiva en el Sanatorio Mater Dei.
La noticia fue confirmada en el programa de Luis Ventura en América, Primicias Ya, donde aseguraron que Gelblung fue ingresado con un cuadro febril y se encontraban a la espera de los resultados de una serie de estudios para poder dar con un diagnóstico preciso.
Hacía pocos días que el periodista de 82 años había sido dado de alta tras sufrir una trombosis en el tobillo, lo cual derivó en graves complicaciones cardiovasculares y llevó a que le colocaran un stent.
El pasado martes, Gelblung había regresado a la televisión en silla de ruedas y había brindado un impactante testimonio sobre los casi treinta días que pasó en terapia intensiva. Fue en su programa, 70-20 Hoy en El Nueve que contó lo vivido desde su ingreso al sanatorio.
“El primer médico que me vio me dijo: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’, pero yo no me sentía así. No tengo perdón por ese tipo, porque nadie le puede decir eso a un paciente”, expresó.
Esto empeoró todavía más cuando comenzaron las complicaciones con su extremidad afectada: “Se produjo una cosa insólita. Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie y el traumatólogo que quería amputar el pie. Estaba decidiendo si iba a ser abajo de la rodilla o arriba de la rodilla, ya era la pierna”.
Además, criticó la actitud de algunos de los profesionales involucrados. “Sentí que querían matarme. El tema no era perder el pie, sino la vida y mi reacción fue decir: ‘Yo no estoy golpeando la puerta del cielo’”, sostuvo. “Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía. Le dije a mi mujer que si era el precio, lo pagaba”, confesó.
En este contexto, destacó el trabajo del cirujano vascular que finalmente logró revertir la situación. “Yo estaba dispuesto a dar batalla porque encontré un médico maravilloso. Ese es el cirujano vascular que me hizo la operación, que iba peleando en simultáneo con un traumatólogo”, explicó.
La intervención se realizó bajo sedación, aunque el periodista permaneció consciente durante buena parte del procedimiento. “Yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. Sentía que le estaba ganando la batalla, sentía cómo se estaba abriendo la arteria”, compartió.
Horas más tarde, Gelblung visitó el piso de Crónica TV, donde fue recibido entre aplausos y muestras de afecto. “Queremos brindarle nuestro respeto, nuestra admiración y nuestro cariño. No solo de la gente que hace Crónica, sino de aquellos jóvenes que hemos tomado en vos las ganas de luchar y de hacer un periodismo que despierte conciencia”, expresó el periodista Eduardo Miguel Prestofelippo, y Gelblung respondió con su habitual sentido del humor: “Cada dos años tengo que enfermarme para que me hagan esto”.
Durante la charla también contó que pensaba en el trabajo mientras estaba internado. “Extrañé trabajar. A esta profesión tenés que extrañarla siempre, si no, no la podés hacer. Tenés que extrañarla, tenés que sentirla”, afirmó.
En ambas apariciones televisivas, Gelblung se mostró entusiasmado con la idea de retomar paulatinamente su rutina laboral, aunque también dijo ser consciente de que debía afrontar un largo período de rehabilitación para recuperar fuerza y movilidad. /La Nación
Murió Anne Schedeen, la actriz que interpretó a la madre de la familia Tanner en la serie Alf
Tenía 77 años. La noticia fue confirmada por su familia y por su representante, aunque no se informaron las causas ni la fecha exacta de su fallecimiento.
La actriz Anne Schedeen, recordada mundialmente por su papel de Kate Tanner en la exitosa comedia televisiva Alf, murió a los 77 años.
El fallecimiento fue anunciado por sus familiares a través de Facebook y posteriormente confirmado por su agente, Tom Markley. Hasta el momento no trascendieron las causas ni la fecha exacta de su muerte.
La familia de la actriz la despidió con un sentido mensaje en redes sociales, donde destacó su personalidad, su creatividad y el vínculo que mantenía con sus seres queridos.
«Deja un legado extraordinario de energía creativa, humor ingenioso y amor por su familia“, expresaron en la publicación. También la definieron como “una fuerza de la naturaleza” y aseguraron que su recuerdo seguirá vivo a través de sus obras, sus historias y su forma de entender la vida.
Por su parte, su representante, Tom Markley, lamentó la pérdida y afirmó: “Anne era una verdadera artista y amiga. Única en su clase. La echaré de menos”.
El papel que la convirtió en un ícono de la televisión
Nacida como Luanne Ruth Schedeen el 8 de enero de 1949 en el estado de Oregón, desarrolló una extensa carrera en televisión antes de alcanzar la fama internacional.
Participó en producciones como Emergency!, Simon & Simon y Paper Dolls, pero su consagración llegó en 1986 con el estreno de Alf.
En la serie interpretó a Kate Tanner, la madre de la familia que decide albergar a un carismático extraterrestre proveniente del planeta Melmac. El programa se emitió entre 1986 y 1990 y se convirtió en un fenómeno televisivo que trascendió generaciones.
Años después, Schedeen recordó que el rodaje de la serie era complejo y agotador. En una entrevista citada por People, describió la experiencia como una «pesadilla técnica» debido a las largas jornadas de grabación y a las dificultades que implicaba trabajar con el personaje animatrónico de Alf.
Pese a esos desafíos, su interpretación quedó asociada para siempre a una de las comedias más populares de la televisión de los años 80 y 90. /TN