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Economía

La inflación de junio fue de 1,9%, según el Indec

El INDEC informó la variación correspondiente al sexto mes del año. Los rubros que más y menos presionaron sobre el índice general.

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La inflación de junio fue de 1,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un alza de 33,5% en doce meses y marcó una nueva desaceleración en la dinámica de la suba del costo de vida.

Este, a su vez, fue el valor más bajo en diez meses, cuando cerró con el mismo número en agosto de 2025.

https://x.com/INDECArgentina/status/2077106005159149681?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2077106005159149681%7Ctwgr%5E04b5bed9b1387b4d62e0b75f7a093f99c9a59311%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.lv12.com.ar%2Finflacion%2Fla-inflacion-junio-fue-19-n200760

La última vez que la tasa inflacionaria registró un alza fue en marzo de este año, tras haber alcanzado un valor de 3,4%. En los meses venideros, la tendencia se consolidó a la baja y alcanza el tercer mes consecutivo con una desaceleración: abril (2,6%), mayo (2,1%) y junio (1,9%).

Economía

Casi siete de cada 10 empresas registraron despidos durante la primera mitad del año

Casi el 70% de las empresas registraron despidos en la primera mitad del año, con la reducción de costos como el principal motivo.

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Casi el 70% de las empresas registraron despidos en la primera mitad del año, con la reducción de costos como el principal motivo, según un estudio privado realizado por la plataforma de recursos humanos Bumeran. La investigación abarcó dos universos, los expertos en RRHH y los propios trabajadores y registró números similares en ambos: El 67% de los especiliastas afirmó que en su organización hubo despidos en el primer semestre y el 33% respondió lo contrario. Entre los trabajadores, la proporción fue de 69% y 31%, respectivamente.

En 2025, el porcentaje de respuestas de especialistas que admitía despidos en sus empresas durante el primer semestre era 26 puntos porcentuales menor: el 44% mencionaba que había realizado despidos, frente al 56% que no.

El informe “Salarios y contrataciones” también consignó que el 61% de los especialistas en recursos humanos señaló la reducción de costos como la razón principal detrás de las desvinculaciones. Otras causas mencionadas fueron el desempeño insuficiente del personal (37%), el impacto de la situación económica general (30%), el cierre de departamentos o líneas de negocio (19%), otros motivos (8%) y fusiones o adquisiciones (2%). En cuanto a los trabajadores, el 13% reconoció haber perdido su empleo durante los primeros seis meses del año, mientras que el 87% indicó que mantuvo su puesto.

Respecto a la evolución de los salarios, surgieron diferencias notables entre las percepciones de empleadores y empleados. El 64% de los trabajadores manifestó no haber recibido un aumento salarial en lo que va de 2026, mientras que el 36% sí indicó una mejora en sus ingresos. Sobre el tipo de incremento, el 69% reportó que se trató de una actualización por inflación, el 20% señaló un aumento real y el 11% mencionó ambos tipos de ajuste.

Desde la mirada de los especialistas en recursos humanos, el 68% de las organizaciones no planea otorgar incrementos salariales en la segunda mitad del año. Solo el 32% tiene previsto algún tipo de aumento, y dentro de ese grupo, el 68% anticipa que será una actualización por inflación, el 13% prevé un aumento real y el 19% contempla ambos mecanismos. El año pasado, el 68% de los expertos proyectaba aumentos para el segundo semestre, lo que marca un cambio significativo en las perspectivas empresariales.

Política laboral del Gobierno

En cuanto a las políticas laborales implementadas por el Gobierno, el 50% de los especialistas en recursos humanos calificó esas medidas como malas o muy malas, el 31% las consideró regulares y el 19% las evaluó en forma positiva. Para los trabajadores, el 53% expresó una valoración negativa o muy negativa, el 28% las juzgó regulares y el 19% las vio de modo favorable.

El impacto de las políticas gubernamentales también fue percibido como negativo por la mayoría: el 57% de los expertos en RRHH sostuvo que el efecto fue adverso, el 36% lo describió como regular y solo el 7% lo catalogó como positivo. Entre los trabajadores, el 58% estimó que el impacto fue negativo, el 33% regular y el 9% positivo.

En el plano de las proyecciones, el 34% de los especialistas en recursos humanos anticipó una evolución negativa del mercado laboral para la segunda mitad del año, con el 23% previendo un escenario malo y el 11% uno muy malo. Un 42% proyectó una evolución regular, mientras que apenas un 24% espera una evolución positiva, con un 21% que pronosticó un contexto bueno y solo un 3% que anticipó un panorama muy bueno. Entre los trabajadores, el 55% consideró que el impacto de las medidas gubernamentales va a seguir siendo negativo en los próximos meses, el 25% espera un escenario regular y el 20% confía en que será positivo.

En relación con la plantilla de personal, el 51% de las organizaciones planea mantener la cantidad de empleados durante la segunda mitad del año, el 35% prevé reducirla y solamente el 15% anticipa incrementarla. “Estos datos reflejan un contexto en el que las decisiones de contratación están atravesadas por la prudencia y la necesidad de sostener la operación”, explica Federico Barni, CEO de Bumeran.

Tanto los expertos en recursos humanos como los trabajadores coincidieron en señalar que la reducción de costos fue el factor decisivo en la mayoría de los despidos reportados. Las diferencias aparecen en la percepción sobre las políticas oficiales y sus efectos sobre el mercado laboral, donde ambos grupos manifestaron una visión predominantemente negativa, aunque con matices en la intensidad de la evaluación.

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Economía

La morosidad de créditos en las casas de electrodomésticos llegó al 50% y marca un récord

Según informes elaborados sobre estadísticas oficiales del Banco Central, el sector registra la mayor tasa de irregularidad. En solo doce meses, el universo de deudores morosos incorporó a casi 2,4 millones de personas.

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El mercado del crédito al consumo en la Argentina atraviesa un escenario de extrema tensión que enciende las luces de alerta en los despachos regulatorios y comerciales. Las cadenas de retail dedicadas a la venta de artículos para el hogar registran hoy la mayor tasa de irregularidad de todo el circuito. De acuerdo con un exhaustivo informe desarrollado por el Instituto Argentina Grande (IAG), procesado sobre la base de las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA)la morosidad en el pago de los créditos otorgados por las casas de electrodomésticos alcanzó un crítico 50%. Este porcentaje ubica al sector al frente de la mora general, posicionándose de forma holgada por encima de los registros que exhiben las entidades financieras no bancarias y las bancas tradicionales del país.

Este indicador sociodemográfico sobresale en medio de un proceso de marcado deterioro en la capacidad de pago y el presupuesto de las familias argentinas. El mismo relevamiento del IAG expone que 12 de cada 100 ciudadanos se encuentran actualmente en situación de mora. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, un total de 2,39 millones de personas se incorporaron al universo de deudores morosos en el territorio nacional, provocando que la masa de deudores en situación irregular escalara de forma vertical desde los 3,43 millones hasta alcanzar los 5,82 millones de individuos. En términos de capilaridad financiera, el 27,8% de quienes sostienen algún tipo de financiamiento activo registra por lo menos una deuda impaga en las bases de datos de la autoridad monetaria.

 

Esta alarmante tendencia macroeconómica guarda total sintonía con un reporte analítico paralelo de la consultora 1816. Dicho trabajo de consultoría detalla que la irregularidad en las líneas de préstamos destinadas a las familias trepó al 12,7% durante el mes de mayo, encadenando un alarmante proceso de 19 meses consecutivos de incrementos ininterrumpidos. La velocidad del fenómeno queda en evidencia al constatar que, en un lapso menor a los dos años, la tasa de irregularidad del sistema general se disparó desde el 2,5% que promediaba en octubre de 2024 hasta el nivel récord actual, una dinámica que, según los analistas, dejó a cerca de siete millones de personas fuera del circuito formal de crédito al perder de forma automática su condición de sujetos de financiamiento institucional.

El eslabón más débil del retail y el impacto de los costos financieros

Al desagregar las plataformas de asistencia crediticia, el estudio del IAG desnuda que el eslabón más frágil del consumo masivo se concentra en el retail tecnológico. La tasa del 50% impuesta en las cadenas de electrodomésticos supera con creces el promedio general de las entidades no financieras —donde la irregularidad se ubica en un 40,7%— y llega casi a triplicar la mora registrada en las carteras de los bancos tradicionales, que promedia un 14%. Si bien el informe evita trazar una causalidad matemática lineal, introduce un indicador financiero clave para contextualizar el comportamiento de las familias: el promedio de la Tasa Nominal Anual (TNA) aplicada por las casas de electrodomésticos se ubicó en el 137%, en momentos en que la inflación interanual se posicionaba en torno al 30%, según los datos del BCRA consignados por el instituto.

 

En sintonía con estas variables, la consultora 1816 identificó que en el segmento de las denominadas entidades no financieras la morosidad consolidada se posicionó en un 32,2%, un salto significativo considerando que año y medio antes la misma variable se estructuraba cerca del 10%. Cabe destacar que este sector de emisoras no tradicionales concentra aproximadamente el 17% de la torta total del mercado de préstamos personales a las familias.

Los jóvenes al frente de la cesación de pagos y la pérdida de poder adquisitivo

La segmentación etaria efectuada por los equipos técnicos arroja que la crisis de cobrabilidad golpea con especial dureza a las generaciones más jóvenes del mercado laboral. El informe de la consultora 1816 revela que cuatro de cada diez menores de 35 años con asistencia crediticia vigente presentan serios problemas para cumplir con sus obligaciones de pago. Evaluado por franjas, la mora golpea al 42,8% del universo de jóvenes de entre 18 y 25 años; desciende levemente al 39,3% en el segmento que va de los 26 a los 35 años; y se establece en un 31% para el grupo de adultos de entre 36 y 45 años de edad.

Este crecimiento vertical de los saldos deudores impagos coincide de manera directa con un severo retroceso en el poder de compra de los ingresos fijos. El Instituto Argentina Grande ensayó una medición gráfica de la capacidad adquisitiva utilizando el mercado de combustibles como unidad de medida: el salario mediano del sector privado registrado permitía costear 26,3 tanques de nafta de 50 litros en noviembre de 2023, mientras que en este mes de julio de 2026 solo alcanza para cubrir 16,4 tanques. En este lapso temporal, las remuneraciones de los trabajadores registraron una suba nominal del 311%, pero el precio de la nafta en los surtidores experimentó un incremento del 558%, basándose en datos del SIPA y del portal especializado Surtidores.

Estrategias bancarias y la expectativa por la inyección del aguinaldo

Ante la gravedad del cuadro de situación, los actores bancarios comenzaron a trazar estrategias de contención de daños. El Banco Nación lanzó planes especiales de refinanciación de deudas orientados a aquellos clientes que acumulen más de 90 días de atraso en sus pagos, buscando ponerle un techo al avance de la irregularidad en las líneas de préstamos personales. En el plano de la oferta de dinero, la consultora 1816 remarcó un comportamiento dual en el sistema: mientras la banca pública sostuvo sus niveles de liquidez y volumen de colocación para amortiguar un desplome mayor del crédito, las entidades de la banca privada optaron por una postura de extrema prudencia, contrayendo de forma significativa la oferta de financiamiento durante la primera mitad de 2026.

Pese a lo adverso de los indicadores sectoriales, los analistas de mercado coinciden en que el bajo peso relativo que posee el crédito total sobre el Producto Bruto Interno (PBI) de la economía argentina opera como un amortiguador, limitando un efecto de arrastre sistémico o un impacto macroeconómico de gravedad generalizada. De cara al corto plazo, las proyecciones y la atención del mercado financiero se concentran en las planillas de junio y julio, apuntando al impacto del denominado «efecto aguinaldo». Las consultoras estiman que la inyección estacional del Sueldo Anual Complementario (SAC) le otorgará un respiro temporal a la economía doméstica, permitiendo que una porción de las familias cancele pasivos acumulados y modere una curva de morosidad que ya acumula casi dos años de crecimiento sostenido, mientras el Gobierno nacional mantiene su hoja de ruta enfocada en estabilizar el mercado de cambios y comprimir la volatilidad de las tasas de interés.

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Economía

El pollo desplazó a la carne vacuna y se consolida como la carne más consumida por los argentinos

Actualmente cada argentino consume cerca de 50 kilos de pollo, 47 kilos de carne vacuna y 25 kilos de cerdo por año, una composición muy diferente a la que predominaba apenas dos décadas atrás.

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Desde hace algunos años, el consumo de proteínas animales viene cambiando entre los argentinos. La novedad es que la carne vacuna pierde terreno, mientras el pollo y el cerdo continúa ganando espacio año tras año.

Los últimos datos de la Secretaría de Agricultura reflejan ese cambio. Durante 2025 el consumo total de carnes alcanzó 116,4 kilos por habitante, un incremento del 3,85% respecto del año anterior. Sin embargo, el crecimiento no estuvo impulsado por la carne bovina, sino por las carnes aviar y porcina. Actualmente cada argentino consume cerca de 50 kilos de pollo, 47 kilos de carne vacuna y 25 kilos de cerdo por año, una composición muy diferente a la que predominaba apenas dos décadas atrás.

Uno de los claves de este cambio de hábito en la dieta tiene que ver el bolsillo. Según el último informe de mayo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el precio promedio de la carne bovina aumentó 57,9% interanual, mientras que el pollo registró una suba del 38,9% y el pechito de cerdo del 23,6%.

En mayo, en Buenos Aires el kilo de asado se comercializó en promedio a $18.154, mientras que el lomo alcanzó los $28.633, el corte de mayor valor, siendo dos de los cortes más representativos. En cambio, el kilo de pollo fresco promedió $5.048 y el pechito de cerdo, $9.151.

Además, viene creciendo diferentes conductas conductas alimentarias en el país que no tienen como prioridad el consumo de carne, principalmente, la vacuna. Según el último registro del Monitor de Consumo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), elaborado en base a 1000 personas representativa de todo el país, un 66 % de los habitantes argentinos son carnívoros tradicionales.

Mientras que un 26 % son flexitarianos (comen preferentemente proteínas de origen animal pero tienen intenciones de ir reduciendo el consumo de diferentes tipos de carnes), un 5 es % vegetarianos y un 3 %, vegana. En total estas ultimas tres tendencias suman el 34% de la población, un crecimiento con respecto a 2024, que representaban el 30% del total.

En este contexto, el promedio móvil de los últimos doce meses, medido hasta mayo por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), ubicó el consumo de carne vacuna en 47,5 kilos por habitante al año, por debajo de los 50,6 kilos registrados en igual período de 2025. Es uno de los niveles más bajos de la historia reciente.

Para Adrián Bifaretti, jefe de Promoción Interna del IPCVA, Argentina sigue siendo uno de los países con mayor consumo de carne vacuna del planeta, junto con Uruguay, y el retroceso no significa que haya perdido su lugar en la dieta de los argentinos.

«La carne vacuna no está sola ni se vende sola. Hoy disputa cada centímetro de mercado con el pollo y el cerdo en uno de los países con mayor consumo de proteínas cárnicas del mundo», resumió.

Bifaretti sostiene que también cambió la forma de comprar. «El consumidor argentino hoy prefiere comer menos carne, pero de mejor calidad», explica.

Asimismo, para Bifaretti, además, existe una creciente revalorización del aporte nutricional de la carne vacuna. Las encuestas indican que los argentinos la siguen considerando un alimento de alto valor biológico y una fuente importante de proteínas, hierro y vitaminas, una percepción que coincide con la tendencia observada en otros mercados internacionales, donde vuelve a destacarse el papel de las proteínas animales dentro de una alimentación equilibrada.

En este contexto, el crecimiento de la carne aviar es uno de los mayores cambios de consumo durante las últimas dos décadas. A fines de los años noventa el consumo apenas superaba los 20 kilos por habitante; hoy se ubica en los 50 kilos, convirtiéndose en la carne más consumida del país. Y para este año esperan que la cifra siga creciendo y supere este total.

Este auge estuvo respaldada por un fuerte crecimiento productivo. En 2025 la industria faenó 750 millones de pollos, un 1,5% más que el año anterior y casi tres veces la cantidad registrada en 2002. La producción alcanzó 2,47 millones de toneladas, unas tres veces y media más que al comienzo del siglo.

Para Carlos Sinesi, gerente ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el despegue respondió a una combinación de planificación, inversiones y mejoras tecnológicas. La modernización de las plantas, la incorporación de genética, la eficiencia alimenticia y el fortalecimiento sanitario permitieron aumentar la producción y mejorar la competitividad.

Pero también cambió la forma de comercializar el producto al consumidor. «Antes prácticamente se vendía pollo entero. Hoy la oferta incluye cortes, como alas, pata-muslo, pechugas, milanesas, y productos listos para cocinar. Eso permitió adaptarse a hogares más pequeños y a consumidores que buscan practicidad», explica Sinesi.

A ello se suma una imagen cada vez más asociada con una alimentación saludable y una producción altamente eficiente: un pollo alcanza cerca de tres kilos en apenas 45 días, lo que permite mantener una oferta constante y precios competitivos.

A su vez, la carne porcina también es otro de los protagonistas de este cambio. En poco más de veinte años pasó de apenas 4 kilos por habitante a los actuales 25 kilos, multiplicando por más de seis su consumo.

Según el consultor Juan Luis Uccelli, el crecimiento fue resultado de un trabajo sostenido para cambiar la percepción del consumidor. La cadena promovió campañas junto a médicos y nutricionistas para destacar las cualidades nutricionales de la carne de cerdo y dejó atrás viejos mitos vinculados con su contenido graso.

Al mismo tiempo, la industria incorporó cortes equivalentes a los tradicionales vacunos (nalga, cuadril, peceto, bola de lomo y paleta), facilitando su incorporación a las comidas cotidianas. El incremento de la producción nacional, una mayor presencia en carnicerías y supermercados y precios más accesibles frente a la carne vacuna terminaron consolidando esa expansión.

Para Uccelli, el proceso todavía no alcanzó su techo. El especialista estima que en los próximos años el consumo podría ubicarse entre 34 y 36 kilos por habitante.

Fuera de las tres grandes cadenas, el consumo de carne ovina y de pescado continúa siendo reducido dentro de la dieta de los argentinos. Y en paralelo, comienzan a desarrollarse nuevos nichos de mercado. Uno de ellos es la carne de búfalo. Argentina posee actualmente un rodeo cercano a 200.000 cabezas. / Clarín

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