El discurso, el escenario y lo que no se vio en el acto de Cristina Kirchner
Ante una multitud que cantó «¡Cristina Presidenta!» bajo la lluvia y a 20 años de la asunción de Néstor Kirchner, la vicepresidenta planteó ejes políticos y convocó a la militancia en el inicio de la campaña: «Tiene que haber cuadros que tomen la posta». La Corte, el litio y el FMI. La foto con los presidenciables, un encuentro con Kicillof, Massa y Wado de Pedro y la mirada de los que estuvieron presentes.
Volvió a la Plaza y sobre el escenario volvió a establecer un diálogo de cara con los miles que se congregaron bajo el agua. Arrancó media hora antes y escuchó cuando le respondieron «¡Patria si, Colonia no!» al hablar de litio, soberanía y recursos naturales. Les pidió que vuelvan a saludarla más fuerte en el comienzo y esta vez hizo silencio cada vez que le cantaron el “¡Cristina Presidenta!” en una Plaza que por primera vez trasladó a la calle el último hit de las redes: «Una más y no jodemos más». Como en 2015, Cristina Fernández de Kirchner volvió a poner el futuro en manos de la militancia. En bondi, en subte, en bici. «Basta de pedirle al otro que haga cosas que nosotros no estamos dispuestos a hacer –-dijo–. Hay que romperse lo que hay que romperse y lo tienen que hacer todos y todas».
A 20 años de la asunción de Néstor Kirchner, CFK homenajeó a su compañero y exPresidente. Dio un mensaje de unidad; estableció los cuatro ejes que debe tener un programa de gobierno peronista, subrayó la necesidad de revisar el acuerdo con el FMI, le apuntó al Poder Judicial y convocó a la Plaza para lo que viene. Miles y miles la escuchaban bajo la lluvia a tan solo un mes del cierre de listas en un escenario que dejó planteado políticamente su centralidad y escenificó que ella será eje del armado electoral. A su lado, estuvieron dirigentes de todos los sectores del oficialismo. Y aunque la vicepresidenta no habló de candidaturas, ubicó detrás suyo en primera línea, a izquierda y derecha, a los que suenan presidenciables: Sergio Massa, Eduardo «Wado» de Pedro y Axel Kicillof.
La masividad del acto que convocó Cristina Kirchner al cumplirse 20 años de la asunción de Néstor Kirchner a la Presidencia confirmó la vigencia de un liderazgo que potencia su autoridad, o su ascendiente si se quiere, en el peronismo y sus aliados y en el país. Además de temas puntuales relacionados con soberanía y distribución de la riqueza, propuso cuatro ejes que precisan de un acuerdo incluso con sus adversarios. Los presentó como ineludibles. Son problemas críticos, de mucha gravedad, que abren o cierran caminos.
La deuda tomada por el macrismo estuvo en el centro. “La deuda se otorgó por consideraciones políticas y por lo tanto, debe tener una solución política”. Los acuerdos que se negocian y renegocian sofocan y obstaculizan el crecimiento. Tiene que ser la propia Argentina la que proponga la forma en que podrá pagar.
Para llevar esta posición al FMI, se necesita consolidar unidad interna sobre este punto. De lo contrario es muy difícil sostenerlo. De la misma manera que es muy difícil hacer un acuerdo sobre este punto con los responsables internos del desastre. El macrismo no hizo autocrítica. Es un enfoque para ser llevado al Congreso y sacarlo por mayoría y para eso necesita una elección importante que le garantice un fuerte bloque de legisladores.
La otra tesis se basó en la experiencia de la mayoría de los países que han logrado un desarrollo significativo de su economía a través de una alianza entre lo público con lo privado. Es difícil que el capital concentrado, el dispositivo sojero y los ultrarreaccionarios de las tecnológicas acepten en principio esta idea. Pero hay miles de medianos y pequeños productores y empresarios que pueden ser convocados. Fue lo que hizo Perón con la CGE en los ’70.
El tercer eje que planteó fue el de un gran acuerdo político entre todas las fuerzas para renovar el pacto democrático que prevaleció hasta el surgimiento del discurso de odio contra el adversario político. El país tiene constancia de que este discurso deriva irremediablemente hacia la violencia, como fue el atentado contra su vida. Es un discurso que la derecha no usa si cree que va a ganar. Cuando siente que su adversario crece, saca a relucir el “chorra”, “corruptos”, y demás insultos que forman una cortina de humo para evitar el debate político, porque es el terreno donde son más débiles.
El cuarto eje es la transformación de un sistema de administración de justicia anacrónico, con formas feudales. Son temas para mejorar el sistema republicano y la convivencia democrática de los argentinos. Y es posible que en ninguno de ellos se llegue al cien por ciento de cumplimiento. Pero la sociedad tiene que empezar por incluirlo en la agenda de los pasos imprescindibles y emprender la búsqueda hacia esos objetivos.
A pesar de que ya explicó varias veces que fue proscripta por la persecución judicial que sufrió, muchos de los que estaban en el acto tenían la expectativa, quizás como ilusión o fantasía, de su candidatura. Esa ilusión tiene una lógica. Porque el peronismo y el kirchnerismo con sus aliados, pueden mostrar que son los únicos que cuando gobernaron, entregaron el país mejor que cuando lo recibieron. No hay otra fuerza que pueda decir lo mismo. Y la que representa mejor esa experiencia es Cristina Kirchner. Eso creó un vínculo de confianza y de credibilidad que se basa en hechos concretos con esa multitud de ayer, formada por sectores medios, trabajadores organizados y movimientos sociales. Y por lo que esa multitud representa, ampliada a los que no asistieron. Los que están por fuera de esa relación, no pueden entender qué hacía tanta gente mojándose bajo la lluvia para escuchar hablar a una señora.
Muchos se decepcionaron porque no hubo anuncios de candidatura. Otros midieron la distancia entre los que la acompañaban en el escenario. De un lado estaban los gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Quintela. Del otro, Wado de Pedro y Sergio Massa. Y se hicieron decenas de disquisiciones sobre las candidaturas. No anunciarlas es un decisión política. Lo que quedó claro es quién tendrá un papel protagónico en esos nombramientos.
V
En el escenario estuvo su hijo y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, con sus hijos –nietos de Cristina–; su cuñada y gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner. Hubo miembros del gabinete de Néstor Kirchner: Nilda Garré, Carlos Zannini, Daniel Filmus y Oscar Parrilli. Intendentes bonaerenses, sindicalistas como Hugo Yasky de la CTA y Pablo Moyano de la CGT; Juan Grabois, Estela de Carlotto y Taty Almeida, entre otros. Sólo un gobernador, además de Alicia Kirchner: Ricardo Quintela de La Rioja. Sorprendió la presencia de parte de la «mesa chica» del Presidente, entre ellos Juan Manuel Olmos, Gabriela Cerruti y Victoria Tolosa Paz. Alberto Fernández viajó a Chapadmalal después del Tedeum, y no asistió a la Plaza. El jefe de Gabinete Agustín Rossi, también anotado en carrera presidencial, estuvo en la Plaza pero evitó subir al escenario.
Cuando todo concluyó varios sostenían que se trató de un discurso para cerrar filas, mostrar la centralidad de CFK y hacer tiempo para tomar una definición lo más cerca posible del cierre de listas. Antes y después del acto, la vice permaneció en un espacio montado especialmente detrás del escenario. Se reunió con su hijo y sus nietos, también con Kicillof, Massa, De Pedro, Zannini, Parrilli, Alicia Kirchner y el «Cuervo» Larroque.
«La oposición está en crisis y todos peleados y ella junta a todo el peronismo sin importar el sector. Es la única que puede hacer esto», decía uno de los congregados mientras observaba la desconcetración. «Macri se bajó de una posible candidatura y fue una fiesta –dijo–. Ella se bajó tres veces y la gente está triste y viene a pedirle que por favor sea ella». Otros decían que «CFK pidió que el sistema político ponga la cara», y que, aunque no habló de candidaturas, «los candidatos que estaban en el escenario juegan en tándem y están ordenados».
En esa línea, también subrayaron como gesto el viaje que este domingo emprende Sergio Massa a China y en compañía de Máximo K y de Olmos. «Es todo un dato», dijeron unos. Y otros leyeron un gesto de CFK hacia Kicillof porque en su intervención «elogió la gestión económica de 2012 a 2019». Larroque, en diálogo con Página12, resumió la jornada: «El peronismo está unido, tiene conducción y la militancia se fue contenta a la espera de una definición».
El discurso y el programa
En el primer tramo, CFK habló del gobierno de Néstor Kirchner. «Fuimos los kukas los que pagamos los depósitos a plazo fijo con el Boden 12. ¡Anoten! –dijo– ¡Genios de la economía! Garparon la de ustedes, los perucas». Luego, puntualizó: NK «decidió, junto al compañero Lula Da Silva, pagar al contado la deuda con el FMI». Cuestionó a la oposición, remarcó que Mauricio Macri «entregó un país endeudado con dos dígitos de desocupación» y defendió su segundo mandato.
En ese momento hizo una defensa, también, del gobierno de Fernández. «A pesar de los errores, equivocaciones o diferencias –remarcó–, este gobierno es infinitamente mejor de lo que hubiera sido otro de Macri». Antes, había cuestionado que en el país hay crecimiento «pero se lo llevan cuatro vivos». «Para distribuir el ingreso muchas veces hay que ponerle carita fea a los que tienen mucho. ¿O por qué se creen que en mi segundo gobierno pudimos llegar al 51 por ciento? ¿O por qué creen que me odian, me persiguen y me proscriben? Porque nunca fui de ellos ni lo voy a ser hagan lo que hagan: me quieran matar, meter presa, nunca voy a ser de ellos. Yo soy del pueblo», lanzó.
Entre tanto, volvían los cantos. ¡Cristina Presidenta!, decía la Plaza. «Una más”, repetían. Y ella dijo que la tarea es otra: «Es necesario construir organización, profundidad sectorial en los sindicatos, en las fábricas. Una sola persona no puede. Tiene que haber cuadros que tomen la posta y lleven adelante el programa de gobierno que necesita la Argentina». Y planteó los cuatro ejes del programa a desarrollar.
Primero, dijo, dejar de lado el acuerdo con el FMI. «Si no logramos que ese programa que el FMI impone a todos sus deudores sea dejado de lado y nos permita elaborar un programa propio de crecimiento, de industrialización, de innovación tecnológica, va a ser imposible pagarlo», indicó. En esa línea, sostuvo que debe haber unidad en el conjunto de la sociedad para plantear que «fue un préstamo político y política también tiene que ser la solución». Allí retomó algo de La Plata: «En todo caso que lo aten a un porcentaje de exportaciones pero, que dejen de querer dirigir la política y clausurarnos la industrialización del país y convertirnos únicamente en proveedores de materia prima».
Segundo, «una alianza entre lo público y lo privado» para regular recursos estratégicos como el gas de Vaca Muerta y el litio sin perder soberanía. A los que critican la posibilidad de repetir en el país la experiencia de Bolivia y de Chile que declararon el litio como recurso estratégico, les dijo: “¡Pero qué vocación de colonia, hermano! ¡Qué vocación de volver a ser Potosí, ponete en la cabeza ser Malasia, ser Corea pero, no volver a ser Potosí por favor!”. La Plaza respondió.
Cristina Kirchner siguió con el tercer punto, el pacto democrático quebrado desde el intento de magnicidio: evitar la violencia política. «Cuando escucho y dicen: hay que acabar con el peronismo o el kirchnerismo, por favor, ¿por qué tenemos que llegar al exterminio del otro si con ganarle alcanza? Se los digo como parte de una generación que fue devorada en la vorágine de la violencia política», apuntó.
Cuarto, el Poder Judicial. «Hay que volver a darle al país un Poder Judicial porque este se ha evaporado entre las tramoyas de una camarilla indigna para la historia de la Argentina», lanzó CFK. Describió a la Corte como peor que la menemista, «un mamarracho», dijo, y volvió a sostener que es único poder que no es elegido por el voto popular. «Tenemos que repensar el diseño institucional, no podemos seguir con la rémora monárquica de personas designadas de por vida que nunca rinden cuentas a nadie».
La vicepresidenta, supo este diario, ya le habría encargado a Wado de Pedro la tarea de comenzar a elaborar un programa en el que él estaría trabajando con distintos sectores sociales.
«Empecemos a cumplir la Constitución, investiguemos la deuda, investiguemos a sus responsables. Es hora de que las instituciones no estén para cuidar los intereses de las corporaciones sino la de todos los argentinos«, pidió.
Por último, con la tormenta y truenos intensos sobre la Plaza, envió un mensaje directo a la militancia: «Quiero convocarlos para que cada uno y una, en su lugar de estudio, en el trabajo, en la calle, en el bondi o en el subte, cuente quiénes son los verdaderos responsables de la situación que vive la Argentina en materia de endeudamiento, de falta de dólares, de corridas, para que esta vez la gente pueda decidir con claridad pero, sobre todo, con información».
Máximo apuntó a Axel Kicillof en un masivo banderazo por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner: «Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla»
El referente de La Cámpora fue el único orador en la movilización en Parque Lezama, que reclamó la libertad de la expresidenta. Apuntó contra el gobernador bonaerense y cuestionó el armado hacia 2027.
Este sábado, organizaciones del peronismo se reunieron en Parque Lezama para realizar un banderazo en reclamo de la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, sobre quien recae una condena de 6 años de prisión domiciliaria e inhabilitación para ejercer cargos públicos por el delito de «administración fraudulenta». Junto a decenas de dirigentes, principalmente del kirchnerismo, el hijo de la expresidenta, Máximo, reivindicó a su madre y habló sobre las posibilidades del peronismo en 2027: «No va a haber posibilidad de construir un verdadero cambio si no construimos una síntesis superadora».
En el tramo más álgido, Máximo apuntó a la interna peronista: “Quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras”. Y luego, en una indirecta para el gobernador bonaerense Axel Kicillof, lanzó: “Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla”.
El acto realizado en el auditorio del Parque Lezama lució rebalsado de militantes, que se reunieron para pedir por la libertad de Cristina Kirchner. En el escenario hubo una decena de dirigentes políticos y sociales. Entre otros, estaba el senador Wado de Pedro, los diputados Juan Grabois y Vanesa Siley.
Máximo fue el único orador. Denunció una persecución a Cristina y habló sobre las líneas centrales de debería tener el próximo candidato del peronismo. «De que te sirve el equilibrio fiscal si los hospitales se caen a pedazos, si las rutas son cada día más peligrosas. Tiene que haber justicia fiscal para que haya equilibrio social», señaló.
La iniciativa contempló tanto el Día de la Bandera como el primer aniversario de la detención de la expresidenta en su domicilio de San José 1111 por donde pasó la militancia. La convocatoria «Banderazo por Argentina, por Cristina» pidió a los seguidores que lleven sus banderas nacionales. El reclamo es la revisión de la condena y la posibilidad de participación electoral de la presidenta del Partido Justicialista.
La última advertencia judicial a Cristina Kirchner
La Justicia advirtió a la expresidenta Cristina Kirchner que podría perder el beneficio de la prisión domiciliaria si continúan las manifestaciones y concentraciones frente a su vivienda de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. La intimación fue realizada por el juez de ejecución penal Rodrigo Giménez Uriburu, quien le exigió cumplir estrictamente las condiciones de detención.
Importante movilización en pedido de la revisión de la condena a Cristina Kirchner.
La medida judicial se produjo tras los incidentes registrados el pasado domingo 14 de junio durante un «banderazo» realizado frente al edificio donde reside la exmandataria. Según la resolución, la movilización provocó cortes de calles, concentración de personas y situaciones que afectaron el normal funcionamiento del barrio.
En ese contexto, el magistrado sostuvo que, de verificarse nuevos incumplimientos, podría dejar sin efecto la prisión domiciliaria y disponer el traslado de la actual titular del Partido Justicialista a una unidad penitenciaria.
La decisión también se apoyó en la participación de la expresidenta en la convocatoria. De acuerdo con la resolución, Cristina Kirchner colocó una bandera de grandes dimensiones que cruzaba la calle y estaba sostenida mediante cables entre su balcón y un edificio ubicado enfrente.
Para el juzgado, las reiteradas manifestaciones y la instalación de estructuras en la vía pública afectan la convivencia con los vecinos y contradicen las pautas de comportamiento exigidas para quienes cumplen una pena bajo el régimen de arresto domiciliario. Además, se señaló que este tipo de intervenciones requieren autorización previa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que los hechos podrían incluso constituir una contravención.
La vicepresidenta Victoria Villarruel, presente en Rosario para el Día de la Bandera, más allá de que el Gobierno no la invitó, habló con LA NACION y pronunció declaraciones lapidarias contra Manuel Adorni.
El jefe de Gabinete fue ratificado por el presidente Javier Milei una vez más con la llegada a esta ciudad en conjunto con la comitiva de la Casa Rosada.
“No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”, dijo la vicepresidenta una vez concluido el evento frente al río Paraná.En el mismo sentido, la vice planteó que este “no era un acto para apoyar a Adorni”.
“Me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo. Simplemente hoy es recordar la bandera, darle marco a esta ciudad hermosa que es mi segunda casa y reconocer a los rosarinos, a la invencible provincia de Santa Fe, y recordar la figura del general Belgrano. Lo de Adorni está totalmente de más”, sostuvo Villarruel en un dardo directo a la Casa Rosada, tras la decisión de Milei de bancar a su jefe de Gabinete, pese a nombrar ayer al diputado nacional Adrián Ravier como nuevo vocero.
Durante la conmemoración, hubo malabares en el protocolo para evitar el cruce entre Milei y Villarruel, que no se saludaron. La vice quedó ubicada del lado de las autoridades y los dirigentes santafesinos; en tanto, los representantes nacionales se dispusieron en la otra hilera de sillas y no se acercaron a ella.
Tras el discurso de Milei, Villarruel no aplaudió. Sí lo hizo cuando hablaron el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente de Rosario, Pablo Javkin. Ante la consulta de este medio por ese tema, la vice indicó: “En general he tratado de ser discreta. No creo que sume o no sume aplaudir o no aplaudir rabiosamente. Es un acto patrio, no es un acto partidario”.
La vice reveló que recibió la invitación para venir a Rosario de parte de la gobernación y no de la Casa Rosada. “Igualmente, yo pensaba venir igual”, remarcó.
Además, planteó que no cree que esté bien “que a un vicepresidente se le niegue la entrada”. Esta es la segunda vez que el Gobierno la deja afuera de una fecha patria: la primera fue el pasado 25 de mayo, cuando no la invitaron al Tedeum. Pero, al contrario de aquella oportunidad, este 20 de junio Villarruel arribó junto a su equipo de seguridad y sus colaboradores.
“Si estamos en democracia, si esto representa la bandera para todos los argentinos, es un mensaje pésimo que no haya saludo, que no haya invitación, que haya esta segregación”, dijo.
Sin embargo, acotó: “Pero yo defiendo ante todo lo que nos une. No quiero hacer de esto un acto ni político, ni quiero tener ninguna otra declaración que no sea la de la unión de los argentinos y la de seguir los valores del general Belgrano”.
La vice, que tiene afecto particular por Rosario porque su padre nació acá, refirió que este es un acto “muy importante” para los argentinos.
“La bandera es lo que nos cobija a todos, es lo que le da la identidad a nuestro país, le da la identidad a esta ciudad y representa un montón de valores: unión, trabajo, esfuerzo, libertad, honestidad”, deslizó y acotó: “El general Manuel Belgrano era un ejemplo de honestidad y de rectitud. Así que para mí este es un acto al que he venido como ciudadana común cuando era chiquita acá con mis abuelos y mi papá. Y, bueno, vengo ahora como vicepresidenta”. /LN
El presidente Javier Milei encabezó esta mañana en Rosario el acto oficial por el Día de la Bandera, al cumplirse 206 años del fallecimiento de su creador, Manuel Belgrano, y afirmó que “la bandera no fue solamente una insignia militar, fue la expresión de una idea de país, la representación visible de una causa, la causa de la libertad”.
En ese sentido, sostuvo que “Belgrano luchó por crear un país autónomo para los futuros argentinos, una patria libre para decidir su destino, y al mismo tiempo promovió una sociedad donde las personas tuvieran libertad para trabajar, comerciar, producir, educarse y progresar”. Además, señaló que “su batalla cultural fue contra los privilegios y el mercantilismo. Promovió una economía libre y dinámica en la que el trabajo genuino fuera el impulsor de la sociedad”.
Al referirse a su legado y al significado de la enseña nacional, afirmó: “Cuando hoy miramos nuestra bandera, no vemos solamente los colores celeste y blanco. Vemos una historia, una lucha, una revolución, una idea de libertad. Vemos a un hombre que se animó a imaginar una Nación cuando todavía no existía. Aquí en Rosario, donde flameó por primera vez la bandera. Donde Belgrano desafió la prudencia para firmar el derecho de un pueblo a ser dueño de su destino”.
El acto se realizó en el Monumento a la Bandera, a orillas del río Paraná. Previamente, se izó la Bandera Nacional al ritmo de Aurora, ejecutada por la Banda Tambor de Tacuarí del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”. Luego, se llevó a cabo el juramento a la insignia patria por parte de liceístas y personal militar, ceremonia encabezada por el coronel Sebastián Marinovich.
El mandatario estuvo acompañado por miembros de su Gabinete y fue recibido por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin. También participaron otras autoridades nacionales, provinciales y locales.