En la jornada de ayer, el periodista Víctor Hugo Morales debió ser hospitalizado a causa de una arritmia y permanece en una clínica porteña, en donde estará al menos dos días más en observación.
Fue el propio conductor quien confirmó la noticia en su programa radial. «Estoy internado desde ayer y permaneceré así un par de días. Tengo una arritmia desde hace tiempo y, no sé si son estas épocas maradonianas tan especiales, tuve algún percance y ayer amanecí mareado«, detalló Morales.
Y añadió: «Me trajeron a una clínica donde con enfermeras maravillosas- Natalia y Marlene- estoy siendo cuidado de forma estupenda pero deberé quedarme 48, 72hs por precaución, por lo tanto voy a estar ausente del programa«.
«No se preocupen, ya estoy bien pero hay una cuestión de observación y prudencia para hacer lo menos posible por lo menos esta jornada», finalizó el periodista que tras la muerte de Diego Maradona, manifestó el dolor que sentía: «pra mí ha terminado una etapa de mi vida».
De Tucumán a Australia, sin escalas: Agostina Ferroni, la joven que colgó el título de Psicología para sanar a través de la poesía
Tiene apenas veintipico, pero ya vivió mil vidas. En una charla íntima, la escritora tucumana nos cuenta cómo un «manotazo de ahogado» en Oceanía la salvó de los mandatos, la llevó a publicar en una prestigiosa editorial española y por qué sus libros son el reflejo de todas las mujeres que habitan en ella.
Hay momentos en la vida donde el GPS interno recalcula a la fuerza. Te puede pasar cruzando la plaza Independencia de camino a la facultad, o te puede pasar a más de 12.000 kilómetros de casa, rodeada de canguros y con el mar de fondo. Esto último fue lo que le sucedió a Agostina Ferroni, una joven escritora tucumana que un día decidió armar las valijas, ponerle pausa a lo «socialmente esperado» y terminó encontrando su verdadera identidad entre rimas y versos en la lejana Australia.
Hoy, con dos libros publicados por la prestigiosa editorial española Valparaíso Ediciones («Lugares a donde no puedo volver» y «Todas las personas que fui»), Agostina charla sobre el vértigo de cambiar de rumbo, el peso de las expectativas familiares y el orgullo de llevar la sensibilidad tucumana al mundo.
El «plan B» que no fue y el renacer en Oceanía
Como a tantos jóvenes de la provincia, a Agostina el mandato familiar la empujó hacia una carrera tradicional. «Psicología siempre fue un segundo plan. Mi primer plan era escribir», confiesa con una honestidad que desarma. Sus papás, desde el amor y el deseo de un futuro estable, le pedían una carrera «con salida laboral». Ella cumplió: cursó hasta tercer año, pero el cuerpo y el alma le dijeron basta. Dejó las aulas, pero la culpa es pesada: se fue a Australia con los apuntes en la mochila, prometiéndose rendir libre y de forma online. Nunca pasó.
«En Australia encontré quién soy realmente, y eso no tenía nada que ver con la Psicología. Fue un renacer. Si no hubiese estado ahí, mis libros hoy no existirían», asegura.
Del currículum archivado al éxito editorial
La vida del WorkingHoliday tiene mucha mística, pero también mucho desgaste. Entre ciudades nuevas y trabajos temporales, Agostina colapsó. Una tarde, agobiada por la necesidad de buscar otro laburo que ni siquiera le gustaba, entró a su Google Drive para actualizar su currículum. Pero el destino —o el algoritmo del inconsciente— tenía otros planes: encontró una carpeta olvidada con cientos de poemas escritos a lo largo de su vida.
«Fue la primera vez que vi valor en mi escritura. Dejé de verla como un hobby», recuerda. Esa tarde no hubo currículum nuevo. Hubo horas de orden, selección y el nacimiento de un manuscrito. Con más coraje que certezas, mandó sus textos a diferentes editoriales.
Siete meses después, llegó el mail que le cambió la vida: la editorial Valparaíso la elegía entre más de 700 postulantes de todo el mundo.
«No tenemos por qué ser una sola persona»
Su segundo libro, «Todas las personas que fui», tiene un título que interpela, especialmente a una generación centennial y millennial obsesionada con las etiquetas y el «propósito único».
Entre 2023 y 2025, Agostina siente que encarnó a muchas mujeres distintas: la estudiante en Tucumán, la que dejó la facultad, la que emigró sin hablar el idioma y sin plata, la que buscó su lugar en el mundo. «A veces no comprendo cómo no implosioné en ese entonces», se ríe, recordando el torbellino.
«Veo una búsqueda desesperada en los jóvenes por encontrar un único camino, y no tiene por qué ser así. Podemos ser muchísimas versiones de nosotros mismos al mismo tiempo», reflexiona con una madurez que asombra.
Las vidas de Agostina
La estudiante universitaria en Tucumán.
La emigrante en Australia sin contactos ni idioma.
La poeta que desafió los mandatos tradicionales.
La mujer que muta y se acepta en cada versión.
Lo que se calla, se escribe
Al contrario de lo que se cree, la inspiración de AgostinaFerroni ya no pasa por el cliché del amor romántico. «Me inspira todo lo que callo», lanza de forma contundente. «Muchas veces guardo mis opiniones en medio de una conversación para que las cosas no estallen. Todo lo que no quiero decir en el momento, lo escribo después».
¿Y qué se viene ahora?
La tucumana no para. Reveló que ya tiene lista su primera novela, titulada «Me voy con o sin vos», trabajada codo a codo durante un año con su mentora, la escritora Paola Soto, además de otro poemario bajo llave que espera su revisión final.
Cómo conseguir sus libros en Tucumán
Aunque la edición es española y pisa fuerte en Europa, los lectores tucumanos no se quedan afuera. Los libros de Agostina se pueden pedir por encargo en librerías nacionales como Cúspide, o adquirirse a través de Mercado Libre y Amazon.
Para los que prefieren el trato directo (bien a lo tucumano), pueden contactarla a través de su Instagram (@agostinaferroni), donde ella misma asesora a sus lectores sobre cómo conseguir sus ejemplares según el rincón del mapa donde se encuentren.
Agostina Ferroni es el claro ejemplo de que, a veces, hay que perderse en el mapa para encontrarse en las palabras. Y para Tucumán, es un orgullo que sus versos ya estén dando la vuelta al mundo.
Conmoción: murió Ernestina Pais luego que su auto fuera arrollado por un tren
El accidente ocurrió la intersección de Sáenz Peña y El Cano, en San Isidro. En el lugar trabajaron bomberos, peritos y personal policial. La investigación quedó a cargo de la UFI de Martínez.
La conductora televisiva Ernestina País, de 54 años, murió este viernes tras protagonizar un accidente ferroviario en un paso a nivel de San Isidro.
La mujer conducía un Honda Civic cuando intentó cruzar las vías en la intersección de Sáenz Peña y El Cano con la barrera baja, momento en el que el vehículo fue embestido por una formación del Tren de la Costa.
El impacto se produjo sobre el lateral del conductor y provocó su fallecimiento en el acto.
En el lugar trabajaron bomberos, peritos y personal policial, mientras la investigación quedó a cargo de la UFI de Martínez.
Durante los últimos años, la actriz y conductora sufrió diferentes accidentes de tránsito. El último fue en marzo, en el barrio de Vicente López. Pais se trasladaba en el mismo vehículo en el que tuvo el accidente de este viernes por avenida del Libertador, entre Las Heras y Lavalle. Chocó contra un Alfa Romeo blanco, causando abolladuras en ambos vehículos. En ese entonces se negó a realizar el test de alcoholemia.
Ernestina País fue una reconocida periodista, conductora de televisión y radio argentina.
Desarrolló una extensa trayectoria en los medios de comunicación y alcanzó gran popularidad al frente de ciclos como Mañanas Informales, junto a Jorge Guinzburg.
También condujo programas de entretenimiento, actualidad y radio en distintos canales y emisoras.
Además de su carrera profesional, en los últimos años habló públicamente sobre sus problemas de salud mental y su lucha contra las adicciones, convirtiéndose en una voz que promovía la importancia de pedir ayuda y abordar estas problemáticas sin estigmas.
El compositor catamarqueño Luis Víctor Gentilini, figura fundamental de la música del Norte argentino, radicado en Tucumán desde su juventud, falleció a los 94 años de edad.
Tiene compuestos más de 130 temas de Música Popular Argentina en colaboración con poetas y letristas.
En Tucumán desarrolló una vasta y prolífica labor de compositor, en colaboración con letristas como Lucho Díaz, José Augusto Moreno, Luis Alberto Sánchez Vera y Manuel J. Castilla, entre otros.
Algunas de sus creaciones obtuvieron premios de alcance nacional y otras fueron grabadas por reconocidos intérpretes, como Mercedes Sosa, Buenos Aires 8, Los Trovadores del Norte, Melania Pérez y Lorena Astudillo.
Entre las formaciones que fundó y dirigió se cuentan el grupo vocal Huayna Sumaj, La Salamanca (conjunto instrumental que reúne instrumentos tradicionales del folklore con los propios de una orquesta sinfónica) y Matamba (piano, voz, guitarra y contrabajo).