En la tarde del martes, tras un accidente vial, en el barrio El Manantial del partido de Pilar, volcó un camión que transportaba cerdosy los vecinos de la zona aprovecharon la oportunidad para realizar una repudiable acción: robar los animales e incluso carnearlos en plena calle.
Medios locales indicaron que tras el vuelco del vehículos, los animales escaparon de la jaula ante la mirada de los vecinos que decidieron buscar sus autos y hasta carritos de supermercado para robar los animales.
Pero eso no fue todo, algunos faenaron los cerdos en plena calle y un testigo que grabó todo difundió la brutalidad de los hechos en las redes sociales.
“La gente empezó a publicar en los grupos del barrio para ir a cazarlos y empezó a salir a matar y a cazar. Les pegaban con martillos en la cabeza para matarlos. A algunos los descuartizaron, les abrían la cabeza y se los llevaban a la casa. Fue una película de terror”, afirmó un vecino del lugar en diálogo con Periódico del Pilar.
⚠️? Volcó un camión con cerdos en #Pilar y los vecinos los carnearon en la calle.
? Sucedió en el barrio El Manantial. Los vecinos fueron hasta el lugar para atrapar a los animales y llevárselos en sus autos o en los changuitos de supermercado. #Rosario3pic.twitter.com/lN7KlO3RSX
NUEVO VIDEO Sobre la locura de esta tarde cuando volcó un camión con cerdos y la gente salió a la caza de los animales. Ocurrió en el barrio El Manantial. Muchos animales fueron degollados en la calle. pic.twitter.com/iR3Xb88b4Y
Rescataron a a nueve hermanos abusados, desnutridos y torturados por su propia familia
Los aberrantes hechos ocurrieron en Santiago del Estero. Los delitos incluyen acceso carnal, agresiones físicas y explotación. Entre las víctimas hay personas con discapacidad y menores con bajo peso. La Justicia detuvo a tres sospechosos tras un dramático megaoperativo.
Cuando los policías ingresaron a la vivienda, el panorama fue devastador. Hallaron a una persona con discapacidad atada a una cama, revelando el calvario de una familia donde nueve de trece hermanos vivían en condiciones deplorables. Las autoridades confirmaron que las víctimas sufrieron abuso sexual, severa desnutrición, hacinamiento y extrema violencia física.
El tétrico escenario fue descubierto durante una serie de allanamientos ordenados por el juez de Control y Garantías, Sergio Guillet. El operativo policial se llevó a cabo en una precaria vivienda del paraje El Cruce, en el departamento Figueroa, y culminó con la detención de tres personas: una pareja y uno de sus yernos.
El rescate fue comandado por las fiscales Yésica Lucas y Vanina Aguilera, con la ejecución directa de la División Trata de Personas de la Policía provincial, en conjunto con la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) y la Secretaría de Trabajo.
Una denuncia que rompió el pacto de silencio
La investigación comenzó en abril gracias a la alerta de organizaciones civiles como Caring For Children y Madres Víctimas de Trata. Aunque las rarezas de la familia eran un secreto a voces entre los vecinos, el hermetismo y el miedo al clásico «no te metás» mantenían la impunidad. Durante el procedimiento, los funcionarios rescataron a menores que pesaban apenas 30 kilos, dejando en evidencia un estado de vulnerabilidad extrema.
La Fiscalía formuló cargos gravísimos, que incluyen corrupción de menores, abandono de persona y lesiones agravadas por el vínculo. Según los primeros testimonios recabados, las jóvenes de la familia eran entregadas a terceros a cambio de dinero o bebidas alcohólicas. Además, un sistema de terror intrafamiliar garantizaba el silencio absoluto de los menores, quienes vivían tan sometidos que debían pedir permiso con la mirada a los adultos antes de atreverse a responder una pregunta de los oficiales.
El calvario de las víctimas y las condiciones del encierro
Las edades y condiciones de los nueve hermanos rescatados reflejan la magnitud de este oscuro drama familiar. Entre ellos se encuentran tres adultos jóvenes de entre 25 y 28 años con discapacidades motrices y mentales. El ensañamiento era tal que uno de ellos, de 26 años, que padece ceguera y retraso madurativo, recibía feroces golpizas en todo el cuerpo. Los agresores, incluso, llegaron a grabar las humillaciones con sus teléfonos celulares por diversión.
El nivel de perversidad de los captores también se reflejaba en los detalles de la vivienda. Mientras los menores dormían en camas «peladas», soportando el frío con apenas una sábana y tras haber sido obligados a abandonar la escuela, los efectivos descubrieron una habitación cerrada con candado que guardaba en su interior colchones completamente nuevos sin estrenar.
Desde el momento del rescate, un equipo interdisciplinario compuesto por médicos, psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales asiste a todos los hermanos, de los cuales dos debieron ser internados. La Justicia ya puso en marcha los mecanismos de contención para intentar reparar años de tormento, mientras avanza con todo el peso de la ley contra los detenidos.
Este jueves, alrededor de las 7.30, un operario de la empresa de recolección de residuos 9 de Julio, identificado como Martín C. (36), perdió la vida tras un inusual accidente en la intersección de calles Matheu y Próspero Mena, en el Barrio Victoria.
Al parecer, el conductor del vehículo realizaba una maniobra de retroceso y no habría advertido la caída de su compañero, pasándole por encima las ruedas del pesado vehiculo. «El chofer no lo vio cuando cayó«, relataron testigos directos del hecho, quienes aún no salen del asombro por la violencia del siniestro.
A pesar de que versiones iniciales de los vecinos indicaban que el joven se encontraba consciente al momento de ser asistido por el personal del 107, el informe médico oficial del Hospital Padilla reveló un cuadro irreversible al momento de su arribo.
Ana María Costas, coordinadora de la Guardia del nosocomio, al brindar detalles técnicos del ingreso indicó que «el paciente ingresó a las 8.07, con paro cardiorrespiratorio. Se iniciaron todas las maniobras de resucitación, tanto en la ambulancia como en el hospital, sin resultado alguno».
La profesional detalló que el cuerpo presentaba lesiones devastadoras: politraumatismo grave, con un traumatismo encéfalocraneano (TEC) severo y un traumatismo de tórax cerrado. Las heridas habrían sido fatales de forma casi inmediata, determinándose su óbito minutos después del ingreso.
Los testimonios recogidos en el lugar coinciden en una secuencia desgarradora. El operario se encontraba trabajando en la parte trasera del camión cuando, por razones que se investigan, habría caído del estribo.
Al parecer, el conductor del vehículo realizaba una maniobra de retroceso y no habría advertido la caída de su compañero, terminando por pasarle por encima. «El chofer no lo vio cuando caía», relataron testigos directos del hecho, quienes aún no salen del asombro por la violencia del siniestro.
La zona del accidente permanecía resguardada para las pericias técnicas, mientras se aguarda que la empresa emita un comunicado tras la pérdida de uno de sus trabajadores más jóvenes en cumplimiento de su deber. /Con información de Los Primeros/
Este miércoles, en el marco del juicio por el crimen de Paulina Lebbos, el Tribunal de la Sala III, integrado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, dictó sentencia en el debate oral en el edificio de calle España al 400
Los jueces decidieron absolver a Sergio Hernán Kaleñuk como autor del delito de encubrimiento agravado. Y también resolvieron absolver a Víctor César Soto como autor del delito de homicidio agravado por alevosía en perjuicio de Paulina Alejandra Lebbos.
La causa comenzó con la desaparición de Paulina tras salir de un boliche en el Abasto aquella madrugada del 26 de febrero de 2006 y el posterior hallazgo de su cadáver en Tapia el 11 de marzo.
El debate oral expuso a 41 testigos y pericias que intentaron reconstruir lo ocurrido en el domicilio de calle Estados Unidos al 1.200, donde la fiscalía sostiene que Soto ejecutó el crimen con alevosía, aprovechando su perfil violento y el terror que le inspiraba a la víctima.