A un día del doble terremoto que sacudió a Venezuela, las autoridades reportan 235 muertos, 4.300 heridos y operativos de rescate en marcha para encontrar a personas desaparecidas.
Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, estuvieron seguidos por unas 138 réplicas. El estado de La Guaira fue declarado “zona de desastre”.
La presidenta Delcy Rodríguez supervisó los operativos de búsqueda en la ciudad más devastada, donde los rescatistas continúan trabajando entre los escombros.
Los gritos de auxilio se multiplican en La Guaira tras el terremoto mientras los sobrevivientes esperan una ayuda que no llega
Los gritos de personas atrapadas bajo edificios derrumbados se han convertido en el sonido que domina amplias zonas de La Guaira, el estado costero que sufrió el mayor impacto de los terremotos que sacudieron Venezuela. Más de doce horas después de los sismos, vecinos y familiares continúan removiendo escombros con herramientas improvisadas mientras reclamaban la llegada urgente de rescatistas y maquinaria pesada.
En Playa Grande, una de las áreas más castigadas, Amir, un adolescente de 16 años, permanecía atrapado bajo los restos de un complejo residencial. Su rostro y parte del torso seguían visibles entre las estructuras colapsadas, pero el peso de los escombros dificultaba cada vez más su resistencia.
“No te vayas, no me dejes”, repetía el joven a quienes intentaban acompañarlo desde el exterior. Con el paso de las horas, su preocupación aumentaba.
“Yo creo que quedo inválido. Cada vez se pone más pesado”, dijo mientras esperaba una ayuda que todavía no llegaba hasta el lugar donde permanecía inmovilizado.
Un vehículo permanece aplastado bajo los restos de un edificio colapsado tras los terremotos (REUTERS)
El adolescente se encontraba junto a su padre cuando comenzaron las sacudidas. Desde entonces no ha vuelto a saber de él.
La situación se repetía en distintos sectores de Catia La Mar. Entre edificios derruidos, columnas fracturadas y montañas de concreto, los vecinos intentaban localizar a familiares desaparecidos guiándose únicamente por voces que emergían desde debajo de los escombros.
“Ayuda”, “auxilio” y “ayúdenme, por favor” eran algunas de las frases que se escuchaban desde estructuras parcialmente colapsadas. En varios casos, quienes permanecían atrapados respondían a los llamados de familiares o residentes que trataban de identificar su ubicación.
En uno de los edificios afectados, un vecino preguntó a una persona atrapada: “¿Dónde estás? ¿Cómo te llamas?”. La respuesta llegó desde el interior de la estructura destruida. “Piso 1”, contestó la víctima, que llevaba cerca de medio día esperando ser rescatada. Cerca de ella se encontraba el cuerpo sin vida de una mujer.
Personas se refugian cerca de un vehículo averiado y un edificio colapsado tras los fuertes terremotos en Venezuela (REUTERS)
La escasez de equipos especializados se convirtió en una de las principales preocupaciones de los habitantes de la zona. Durante gran parte de la madrugada y la mañana, numerosas tareas de búsqueda fueron realizadas por residentes, voluntarios y familiares, que intentaban abrir paso entre los restos de edificios utilizando herramientas básicas y métodos improvisados.
Tras los terremotos en Venezuela, familiares y vecinos se congregan en medio de la destrucción para despedir a una víctima (REUTERS)
Ante la magnitud de la tragedia, el gobierno declaró el estado de emergencia nacional y catalogó a La Guaira como zona de desastre. Delcy Rodríguez, informó que ya estaban en camino “rescatistas especializados” y aseguró que se estaban trasladando equipos desde otros estados para concentrar los esfuerzos en La Guaira y Caracas.
El Ministerio del Interior de España comunicó este sábado que el número de muertos en la crisis fronteriza entre ese país y Marruecos en Ceuta ascendió a 67. Entre las víctimas se encuentran personas que se ahogaron y otras que fallecieron en una estampida al intentar cruzar el rompeolas.
La Guardia Civil sigue realizando labores para encontrar cadáveres en el entorno del espigón fronterizo del Tarajal. Asimismo, el gobierno español anunció la instalación de una barrera de contención de 500 metros a lo largo del rompeolas, para dificultar el cruce a través de esa vía. La barrera tendrá un metro de profundidad bajo el mar y unos 50 centímetros sobre el nivel del agua.
Esta misma jornada, un grupo de migrantes que nadaron hasta la playa de Tarajal, en Ceuta, fueron recibidos por soldados que los escoltaron de vuelta a Marruecos. De acuerdo con las autoridades españolas, la mayoría de quienes entraron en territorio español en el norte de África en los últimos dos días ya han regresado a territorio marroquí.
Tras jornadas de caos y calles abarrotadas de personas que esperaban una vida mejor en España, los habitantes de Ceuta amanecieron este sábado con una tensa calma. Aun así, la seguridad de los residentes de esta ciudad autónoma de 84.000 habitantes seguía precaria.
Frente a este escenario, el alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, declaró: «La vida en esta ciudad se ha visto alterada a raíz del incidente fronterizo». En esa misma línea, el funcionario añadió: «El regreso de la gente ha comenzado satisfactoriamente, pero el proceso debe completarse».
La autoridad local también señaló que «la ciudad aún no ha recuperado la normalidad», posición que contradice la versión del ministro del Interior, de visita en el enclave. Por su parte, Fernando Grande-Marlaska declaró: «En menos de 48 horas, la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver y la normalidad se está alcanzando».
Según Madrid, 48.000 de los 50.000 migrantes que irrumpieron en territorio español ya habían regresado a Marruecos y ninguno de ellos llegó a Europa.
Al respecto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, denunció la actitud «egoísta» de algunos países de la Unión Europea ante la crisis migratoria, en referencia a la decisión italiana de suspender Schengen con España, y escribió en una carta dirigida a los dirigentes de las instituciones europeas que «una actitud así -motivada por prejuicios, informaciones falsas, ignorancia o intereses políticos- no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen, sino que también va en contra de los intereses a largo plazo de Europa».
Una llamativa imagen registrada durante el ingreso masivo de migrantes a Ceuta se viralizó rápidamente entre los hinchas argentinos. En medio de las corridas, un joven marroquí apareció cruzando la frontera con la camiseta de Boca.
La secuencia fue captada por un medio local durante una jornada marcada por la tensión en el límite entre Marruecos y el territorio español. En el video se observa al joven correr junto con otras personas y, al advertir que estaba siendo filmado, mirar y gesticular hacia la cámara.
La camiseta azul y amarilla no tardó en llamar la atención en las redes sociales. “Boca es mundial”, “Siempre aparece una camiseta de Boca” y “En cualquier parte del mundo está Boca” fueron algunos de los comentarios que acompañaron la difusión de las imágenes.
El episodio se produjo mientras cientos de jóvenes lograban atravesar distintos sectores de la frontera, en una jornada que obligó a las autoridades españolas a reforzar el operativo de seguridad en la zona.
Ceuta, desbordada por una nueva ola migratoria
La aparición del joven con la camiseta de Boca ocurrió en medio de una nueva crisis migratoria en Ceuta, una de las dos ciudades autónomas españolas ubicadas en el norte de África. Junto con Melilla, constituye la única frontera terrestre de la Unión Europea con el continente africano.
Durante las últimas horas, cientos de personas ingresaron al enclave por distintos puntos de la frontera con Marruecos. Algunas consiguieron atravesar el vallado, mientras que otras rodearon a pie o a nado el espigón del Tarajal para alcanzar territorio español.
El aumento de los cruces llevó a la Policía Nacional a desplegar unidades antidisturbios y establecer cordones de seguridad para interceptar a quienes conseguían superar el perímetro. El operativo buscó evitar que los recién llegados se dispersaran por distintos barrios de la ciudad.
Las autoridades regionales estimaron que alrededor de 1.500 migrantes llegaron a Ceuta durante la última semana, principalmente por vía marítima. La cifra desbordó la capacidad de los centros de acogida y del sistema destinado a la protección de menores.
Ceuta pidió declarar la emergencia nacional
Ante el agravamiento de la situación, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, reclamó al Gobierno de Pedro Sánchez que declare la emergencia nacional y establezca un mando único para coordinar la respuesta de las distintas administraciones.
La Asamblea local también solicitó el cierre temporal del paso fronterizo del Tarajal, un refuerzo de las fuerzas de seguridad y el despliegue del Ejército para custodiar el límite con Marruecos.
Sin embargo, el Ministerio del Interior descartó por el momento la declaración de emergencia nacional. El Ejecutivo sostuvo que la legislación española de Protección Civil no contempla los flujos migratorios entre las situaciones que permiten activar ese mecanismo.
De todas maneras, el Gobierno confirmó el refuerzo de los dispositivos policiales y de asistencia humanitaria. Además, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció que viajará a Ceuta para evaluar la evolución de la crisis y supervisar el operativo fronterizo. /Ambito
Un turista neerlandés murió este martes tras el vuelco de una lancha durante una excursión en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú. El accidente ocurrió alrededor de las 12.20 en el río Iguazú, a la altura de la ciudad de Foz do Iguaçu, cuando una embarcación de la empresa Macuco Safari, en la que viajaban entre seis y siete personas, se dio vuelta durante el recorrido.
Tras el vuelco, se desplegó un operativo de rescate en el que participaron efectivos del Cuerpo de Bomberos, personal de la empresa y trabajadores del Parque Nacional do Iguaçu.
El accidente ocurrió alrededor de las 12.20 en el río Iguazú, a la altura de la ciudad de Foz do Iguaçu
Los equipos lograron asistir a los ocupantes de la lancha, aunque uno de ellos murió. Las causas del fallecimiento son materia de investigación. Según pudo saber LA NACION de fuentes del sector turístico, se trata de un adolescente, cuya identidad no trascendió hasta el momento. Al menos otros dos turistas involucrados en el hecho fueron trasladados al Hospital Municipal Padre Germano Lauck y se encuentran estables.
La embarcación trasladaba a una familia neerlandesa conformada por cuatro personas, además de uno o dos turistas más y el piloto. Uno de los heridos es un hombre de 49 años que permanece fuera de peligro. Otro es su yerno, quien no necesitó atención médica, aunque quedó bajo observación.
La Marina de Brasil quedó a cargo de la investigación para determinar las causas del vuelco. Los peritos buscarán establecer si existieron fallas humanas, técnicas o factores ambientales que contribuyeron al accidente y verificarán si se cumplieron los protocolos de seguridad previstos para este tipo de excursiones turísticas.
En tanto, la empresa Macuco Safari suspendió temporalmente las excursiones para facilitar las pericias y la recolección de pruebas. Además, Jungle Explorer, el operador de las embarcaciones que interviene en el lado argentino, interrumpió las salidas para la jornada de hoy.
El río Iguazú registra actualmente un caudal tres veces superior al habitual, que oscila entre 1500 y 1800 metros cúbicos por segundo (m³/s). Ayer, el concesionario del Parque Nacional Iguazú informó que el caudal del río era de 6.500 m³/s. El circuito a Garganta del Diablo se mantuvo cerrado entre el miércoles y el domingo pasado, días en los que, debido a las intensas lluvias en la región, el caudal había superado los 8.500 m³/s. Durante esas jornadas, las lanchas del lado suspendieron sus excursiones por el río Iguazú.
El antecedente más grave registrado en la historia del Macuco Safari, recordó el diario ABC Color, ocurrió el 5 de septiembre de 1999, cuando dos embarcaciones colisionaron durante un recorrido. En aquella ocasión, fallecieron siete personas, incluyendo seis turistas extranjeros y el piloto de uno de los botes. /La Nación