La Fábrica Santa Isabel se vistió de gala para conmemorar el aniversario de fabricación de uno de los modelos más emblemáticos de Renault y de la historia automotriz de la Argentina, que con el paso de los años se ha convirtió en un ícono de la cultura popular en nuestro país. En un encuentro con autoridades de Renault y los principales clubes de coleccionistas de Renault 4 de la Argentina, se celebró el 60° Aniversario de fabricación nacional del este vehículo que marcó una época, revolucionando a la movilidad urbana en nuestro país. Participaron de esta conmemoración representantes de Renault Classic, del Club Restauradores R4 de Buenos Aires y de Club Córdoba R4.
El Renault 4 llegó a nuestro mercado de la mano de Industrias Kaiser Argentina S.A. y para 1963, ya se había convertido en el segundo producto de la marca del rombo en ser fabricado en la Fábrica Santa Isabel. Este simpático modelo, innovador para la época, estableció nuevos parámetros en el mercado automotor nacional, al ser el primer auto en incorporar el portón trasero con apertura integral, dando origen al primer hatchback de cinco puertas del mercado. En 1964 se sumó la versión denominada Furgoneta, que estaba disponible como furgón de carga, sin vidrios laterales en la caja o como break, con asientos traseros, butacas delanteras reclinables para permitir el acceso, y ventanillas en los laterales de la caja.
“En Renault Argentina nos sentimos sumamente orgullosos de contar con una historia tan rica y significativa para muchos. Poder rendir hoy homenaje al Renault 4, un vehículo que marcó a varias familias argentinas y que también representa un modelo sumamente arraigado en el ADN de nuestra marca, nos llena de orgullo”, afirmó Pablo Sibilla, Presidente y Director General de Renault Argentina, en conmemoración al 60° aniversario de fabricación del Renault 4 realizado en la Fábrica Santa Isabel.
“El Renault 4 es un puente que nos ayuda a conectar directamente la historia de Renault con el futuro de la marca, por cierto, muy prometedor para los próximos años”, agregó el ejecutivo.
Para mediados de 1987, Renault decidió discontinuar la gama Renault 4, tras haber fabricado 157.315 unidades entre todas sus versiones, durante 25 años ininterrumpidos en la línea de producción. La última unidad salió de Santa Isabel el 29 de diciembre de 1987 convirtiéndose en unos de los modelos más fabricados en la planta ubicada en la provincia de Córdoba
Este aniversario del modelo R4 se suma a la celebración de los 68 años de la planta Santa Isabel que se encamina a las siete décadas de producción ininterrumpida en argentina. Cuna de verdaderos íconos argentinos, la Fábrica Santa Isabel tiene una trayectoria en nuestro país marcada por grandes hitos y leyendas, modelos inolvidables y un recorrido repleto de historias que conectan con una marca de enorme tradición local, entre ellas este modelo que es un símbolo de la cultura argentina.
Su historia en Argentina
El Renault 4 llegó a nuestro mercado de la mano de Industrias Kaiser Argentina S.A., merced al acuerdo que había firmado con la Régie. El 26 de septiembre de 1963, el Renault 4 se convertía en el segundo producto de la marca del rombo en ser fabricado en la planta cordobesa Santa Isabel. A diferencia del modelo europeo, el modelo nacional equipaba el motor Ventoux (versión deportiva del Billancourt) de 845 cm³ que montaban los Dauphine nacionales, asociado a una caja de cambios de tres relaciones. En 1964 se sumó la versión denominada Furgoneta, que estaba disponible como furgón de carga, sin vidrios laterales en la caja o como break, con asientos traseros, butacas delanteras reclinables para permitir el acceso, y ventanillas en los laterales de la caja. En 1965 toda la gama incorporó la caja de cambios manual de cuatro velocidades y un sistema eléctrico de 12 Volts.
En el mes de julio de 1966 llegaría el anuncio al público de la producción de la unidad 100.000 de la marca Renault y que justamente le tocó a un Renault 4L, algo que marcó un hito para la planta de Santa Isabel en la provincia de Córdoba.
Para responder rápidamente a las emergencias en el pesado tránsito de las grandes ciudades, IKA lanzó la Ambulancia Renault 4F. Contaba con un solo asiento delantero, un transportín para dos ocupantes se alojaba detrás de éste, mientras que una camilla de 1,80 metro de longitud estaba afirmada en el sector derecho del vehículo. Venía equipada con la baliza sobre el techo y sus tres ventanillas de caja tenían vidrios traslúcidos.
Para finales de 1970, y sobre la base del 4S, la marca lanzó una edición especial denominada “El Correcaminos”, que se destacaba por sus faros auxiliares circulares delante de la parrilla, franjas decorativas laterales y llantas sin tazas. Se fabricó hasta 1974. En 1971 se discontinuó el Renault 4L (leer más).
A fines de 1978 la marca decidió modernizar el diseño del Renault 4S, dotándolo de una nueva parrilla, confeccionada en plástico de color gris opaco, a tono con las gruesas molduras laterales y con la pintura de ambos paragolpes. Asimismo, se estrenaron nuevos faros de posición y giro delanteros con formato rectangular, junto a un espejo exterior de color negro sobre el lado del conductor. En el habitáculo se destacaban los nuevos tapizados, cinturones de seguridad y gavetas internas para el almacenamiento de objetos.
En 1981 se agregaron unas defensas metálicas laterales que se integraban al paragolpes delantero y que servían para proteger ambas esquinas en caso de golpes a baja velocidad. Para mediados de 1987, Renault decidió discontinuar la gama Renault 4, por lo que, tras haber fabricado 157.315 unidades entre todas sus versiones, durante 25 años ininterrumpidos en la línea de producción, la última unidad salió de Santa Isabel el 29 de diciembre de 1987.
La comercialización de carne de burro en Chubut abrió una fuerte polémica en el país, tras la decisión del productor Julio Cittadini de impulsar esta alternativa como opción económica.
El proyecto, denominado «Burros Patagones», comenzó a concretarse en abril de 2026, cuando los primeros cortes llegaron a una carnicería de Trelew a $7.500 el kilo, con la intención de competir con carnes tradicionales.
La iniciativa busca posicionar esta carne como accesible, nutritiva y de calidad, en un contexto adverso para la producción regional.
Según explicó Cittadini, la propuesta surge como respuesta a la crisis de la actividad ovina, afectada por la baja rentabilidad, los depredadores, las sequías y las limitaciones de los suelos para la ganadería bovina.
Para ganar aceptación, el proyecto incluye una degustación abierta el 16 de abril, donde vecinos podrán probar empanadas, chorizos y asado elaborados con carne de burro.
El objetivo es medir la reacción social y derribar prejuicios, uno de los principales obstáculos para su expansión en un país con hábitos de consumo muy arraigados.
El productor sostiene que se trata de un alimento con «cualidades nutricionales y organolépticas comparables a la carne vacuna» y remarca que es «muy nutritiva, de buen sabor y de muy buena calidad».
Además, plantea que el crecimiento del consumo estará ligado al aumento de la producción, lo que permitiría consolidar el negocio a mediano plazo.
Sin embargo, el proyecto enfrenta cuestionamientos. Organizaciones proteccionistas rechazan su consumo por razones éticas, mientras que otros ponen en duda su viabilidad económica y advierten sobre trabas regulatorias, ya que aún requiere aprobación del SENASA para expandirse.
En paralelo, Cittadini evalúa sumar valor con el uso del cuero para producir ejiao, un derivado con potencial exportador, lo que podría ser clave para la rentabilidad futura. /El Economista
Quiénes son los therians y cuándo tendrán su primera juntada en Tucumán
Desde la cuenta *therians.tucumano*, con más de 1.000 seguidores y miles de comentarios, invitó a un encuentro para el 28 de febrero, de 14 a 18 horas, en la Plaza Urquiza.
El fenómeno therian comenzó a extenderse en distintas ciudades del país y ya tiene impacto en el norte argentino. En Tucumán, la comunidad convocó a su primera reunión abierta a través de un video de TikTok que se viralizó y superó las 60 mil reproducciones. La cuenta *therians.tucumano*, con más de 1.000 seguidores y miles de comentarios, invitó a un encuentro para el 28 de febrero, de 14 a 18 horas, en la Plaza Urquiza.
Con máscaras, colas y movimientos en cuatro patas, jóvenes que se identifican como *therians* comenzaron a llamar la atención en plazas y parques de distintas ciudades del país. Aunque para muchos se trata de una performance llamativa o una moda de redes sociales, quienes forman parte de esta comunidad aseguran que no es un hobby ni una tribu urbana, sino una vivencia identitaria.
Máscaras, colas y quadrobics
En espacios públicos de distintas ciudades de Argentina, es cada vez más frecuente ver personas usando máscaras de animales y realizando *quadrobics*, una disciplina que imita la locomoción animal utilizando brazos y piernas. Algunos corren y saltan con técnica entrenada; otros simplemente caminan en cuatro patas o interactúan entre ellos. Las reacciones del entorno oscilan entre la risa, la curiosidad y la incomodidad.
“No es cosplay ni un juego”
Aguará, una joven de 15 años que se volvió viral en TikTok, explica que se identifica con un perro, específicamente con un pastor belga malinois. “No es algo que decidí”, afirma. Junto a otros jóvenes integra la comunidad *Xul Solar*, que reúne a unas 120 personas en Argentina y organiza encuentros en distintas provincias. En las próximas semanas se esperan reuniones en Jujuy, Mendoza y Tucumán.
Los therians remarcan la diferencia con los *furries*: no se trata de una estética ni de cosplay. “Somos conscientes de nuestra humanidad, pero nos identificamos de forma parcial e involuntaria con un animal”, explican.
Identidad, redes y debate
La visibilización del fenómeno creció de la mano de TikTok e Instagram, donde conviven burlas, memes y defensas. Para el psiquiatra y psicoanalista Diego López de Gomara, identificarse con un animal no implica creerse literalmente uno, sino una forma de nombrar aspectos de lo humano. El riesgo, advierte, aparece cuando la identidad se vuelve cerrada y sin preguntas.
Desde una mirada similar, especialistas señalan que estas identificaciones pueden ofrecer pertenencia y sentido en un contexto de debilitamiento de los referentes tradicionales, sin que eso implique necesariamente un problema de salud mental.
Entre la burla y la curiosidad
Aguará reconoce que existen comentarios ofensivos, pero los relativiza: “Antes de apuntar con el dedo hay que investigar. No nos hacemos daño”. Al final de cada encuentro, se repite la escena: pedidos de fotos, miradas curiosas y risas nerviosas. Los therians ya no pasan desapercibidos y su presencia abre una discusión más amplia sobre identidad, juventud y expresión en el espacio público.
La imagen universal de la enfermera con el dedo sobre los labios, que pide silencio hospitalario en centros de salud de todo el mundo, tiene un rostro argentino y una historia de origen desconocida por décadas. El rostro pertenece a la modelo Muriel Mercedes Wabney, cuya foto se convirtió en el símbolo eterno del cuidado y la serenidad en la salud.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el periodista Ángel Chollet reconstruyó en el portal Infobae la sorprendente historia detrás del icónico retrato, recordado especialmente en el Día de la Enfermera Argentina (21 de noviembre).
La fotografía fue creada en 1953 por el jefe de laboratorios Juan Craichik, quien se inspiró en el gesto de una enfermera de Rosario, agotada por el bullicio de una sala de espera. Para la sesión, Craichik eligió a Muriel Mercedes Wabney, una reconocida mannequin de alta costura que integraba el staff de Jean Cartier. La modelo fue elegida por su capacidad para proyectar «ternura, autoridad y una armonía suave».
Lo llamativo es que la identidad de Wabney permaneció oculta durante años, ya que las más de 60.000 copias distribuidas mundialmente eran recortadas por los hospitales, eliminando la única pista que revelaba que la imagen era de origen nacional. Recién en 1970, un periodista de Bahía Blanca descubrió y reveló la primicia.KAOYAJRCsA1JB/b/Q1fPiQ
La foto, que no nació para ser un símbolo profesional, terminó encarnando los valores de templanza, respeto y cuidado esenciales de la enfermería global.