El deterioro de la situación financiera de los hogares argentinos continúa profundizándose. De acuerdo con distintos relevamientos privados, la morosidad en los créditos familiares mantiene una tendencia ascendente y alcanza niveles que preocupan a los analistas.
Según la consultora Analytica, el 16% de los préstamos registraba atrasos en mayo y uno de cada tres argentinos con deudas presentaba dificultades para cumplir con sus obligaciones, mientras que otro informe, elaborado por la consultora 1816 con datos del Banco Central (BCRA), ubicó la mora en los préstamos a familias en el 12,7%, tras acumular 19 incrementos mensuales consecutivos.
El economista y director de Analytica, Claudio Caprarulo, advirtió que el fenómeno comenzó a agravarse durante 2025 y desde entonces mantiene una trayectoria creciente. Según explicó, la consultora viene detectando una fuerte expansión de la morosidad, especialmente entre los hogares, y consideró que se trata de un problema de carácter estructural.
«Estamos ante un problema sistémico», afirmó Caprarulo, al señalar que el incremento de los incumplimientos no responde a un hecho aislado, sino a la combinación de distintos factores que afectan la capacidad de pago de las familias argentinas.
En paralelo, el informe de la consultora 1816 estimó que alrededor de siete millones de personas quedaron excluidas del sistema formal de financiamiento como consecuencia de atrasos e incumplimientos en el pago de sus obligaciones crediticias.
Entre las principales causas del deterioro, Caprarulo señaló la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos, a la que se suma el creciente peso que adquirieron las tarifas de los servicios públicos dentro del presupuesto familiar. Según explicó, una proporción cada vez mayor de los ingresos debe destinarse a cubrir gastos esenciales, reduciendo el margen disponible para afrontar cuotas de préstamos, cancelar deudas o acceder a nuevas líneas de crédito.
El economista sostuvo además que la situación difícilmente pueda revertirse en el corto plazo debido a que el deterioro de la capacidad de pago responde a factores de fondo vinculados con la economía de los hogares.
Respecto de las estrategias implementadas por algunas entidades financieras, Caprarulo se refirió a los planes de refinanciación que buscan aliviar la carga de determinados deudores. No obstante, consideró que esas herramientas solo ofrecen una solución parcial y advirtió que no alcanzan para revertir el problema estructural. «Esto no va a solucionar que más de cinco millones de argentinos no puedan volver a endeudarse», sostuvo.
El análisis también revela que los mayores niveles de incumplimiento se concentran entre la población más joven. Según los datos de la consultora 1816, la morosidad alcanza al 42,8% de las personas de entre 18 y 25 años. En el segmento de 26 a 35 años el índice desciende al 39,3%, mientras que entre quienes tienen entre 36 y 45 años se ubica en el 31%.
Caprarulo señaló que, además de la pérdida de ingresos reales y el aumento del costo de vida, otro de los factores que estaría contribuyendo al incremento de la mora entre los jóvenes es el crecimiento de las apuestas online, una práctica que, según advirtió, también afecta la capacidad de afrontar compromisos financieros y agrava la situación de endeudamiento de ese grupo etario.