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Salud

Llega a Argentina el medicamento «milagroso» para bajar de peso que es furor en Hollywood: cuánto cuesta

El fármaco «de las estrellas» llega a fines del 2025 y los nutricionistas están expectantes.

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Wegovy, el fármaco «de las estrellas», llegará a Argentina en el último cuatrimestre del año tras una larga espera. Hay una gran expectativa alrededor del medicamento de Novo Nordisk, ya que trae una mayor dosis de semaglutida (2,4 mg) que Ozempic (0,5 mg) y está diseñado específicamente para la pérdida de peso. Los especialistas prevén una demanda masiva. Sin embargo, no será de venta libre: requiere de indicación y seguimiento médico. Desde Novo Nordisk aclararon a iProfesional que «la prescripción de un medicamento como Wegovy es un acto médico, a cargo de un profesional de la salud» que dependerá «del estado de salud de cada paciente, su historia clínica, objetivos terapéuticos y sus preferencias». El laboratorio remarcó que el valor del inyectable será informado cerca de la fecha de lanzamiento. Para tener un estimativo, en Estados Unidos el costo de una caja mensual es de 499 dólares en efectivo. Alrededor de $600.000, si se traslada ese monto a nuestra moneda. Wegovy cuenta con la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) desde el 2023, pero la alta demanda a nivel global demoró su ingreso a la Argentina. Cómo funciona Wegovy, el fármaco para perder peso Wegovy fue pensado con ese único fin: bajar de peso. Según explica el laboratorio, «es el primer agonista del receptor GLP-1 de aplicación semanal indicado para el control de peso corporal en combinación con una dieta reducida en calorías y un aumento de la actividad física». Por su 94% similitud con la hormona GLP-1 humana, el medicamento reduce el hambre y aumenta la sensación de saciedad. Esto ayuda a que los pacientes tengan menos apetito y reduzca su ingesta calórica. Durante los estudios clínicos STEP (Efecto del Tratamiento con Semaglutida en Personas con Obesidad), Novo Nordisk logró demostrar una pérdida de peso del 20% en uno de cada tres pacientes, y una reducción promedio de peso de alrededor del 17% mantenida durante 2 años. Está indicado para adultos con obesidad -Índice de Masa Corporal (IMC) ?30 kg/m2 – o sobrepeso (IMC ?27 kg/m2) que presenten una comorbilidad, como pueden ser hipertensión, apneas del sueño, enfermedad cardiovascular, entre otras. A la hora de comenzar a tomar Wegovy, será necesaria una evaluación exhaustiva del estado físico del paciente. Se estudiará su historia clínica y se realizarán análisis de sangre, una evaluación cardiovascular y una ecografía para evitar problemas biliares y pancreáticos. Qué tener en cuenta antes de utilizar este fármacoLos especialistas llaman a mantener la cautela con su uso: es fundamental que la medicación vaya acompañada de un estricto control médico. No es 100% efectivo: «De 10 personas a las que se lo indicamos, a 6 les va a ir bien, pero a las otras cuatro o no van a bajar de peso o no lo van a tolerar», comentó Diego Awruch, cirujano y especialista en obesidad. Entre los efectos adversos del inyectable se encuentran los problemas intestinales como distensión abdominal, náusea, diarrea y vómitos. También puede agravar cuadros de depresión y causar inflamación de páncreas, por lo que se recomienda precaución en personas con antecedentes de tumores endocrinos y de tiroides. Un informe del 2024 publicado por The Lancet reflexionó sobre el abordaje de la enfermedad: «Una simple pastilla o inyección sin duda ayudará a algunos pacientes, pero no puede ser la única base para abordar las complejidades de la obesidad. La obesidad no solo depende de las circunstancias y el comportamiento individual, sino también de factores sociales y económicos». Sin embargo, para los profesionales de la salud es una noticia refrescante saber que contarán con esta alternativa en el mercado. La doctora Mónica Katz, médica especialista en nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, opinó al respecto: «El abordaje integral permite diseñar planes de tratamiento sostenibles en el tiempo, con objetivos claros y alcanzables. En los casos que lo requieran, pueden incorporarse herramientas farmacológicas. Es una excelente noticia contar con tratamientos que ya han demostrado eficacia y seguridad en otras partes del mundo». ¿Qué otras alternativas hay en Argentina?Hasta el momento la alternativa más popular es el Ozempic, un medicamento que se prescribe off label para la obesidad. La molécula es la misma que la de Wegovy -semaglutida- pero la dosis está pensada para personas con diabetes tipo 2, para controlar sus niveles de azúcar y la función hepática. El precio de su presentación en 0,25 y 0,5 mg/dosis x 3ml es de $384.327, mientras que a partir de 1mg/dosis x 3ml cuesta $653.358. En el mercado también está la semaglutida de Elea, Dutide. El laboratorio se posicionó como «líder en innovación» al ser el primero en ofrecer una formulación vía oral. De esta manera se «facilita la administración y mejora la calidad de vida de los pacientes». Es una opción más cómoda y discreta. Todas las cajas de Dutide vienen con 30 comprimidos y su costo depende de la cantidad de miligramos. El envase de 3mg se consigue a $270.230, el de 7 mg cuesta $300.256 y las pastillas de 14 mg suben a $510.435. Por otra parte, el laboratorio está pronto a lanzar una solución similar al Ozempic, que saldrá a la venta en la tercera semana de mayo. El Dutide inyectable ya tiene la aprobación de la ANMAT y, según reveló Elea, cuatro jeringas de 1 mg tendrán un valor de $128.400. El laboratorio también está trabajando en una réplica del Wegovy, aún bajo estudio de la ANMAT. Su aprobación podría ocurrir recién a fin de año, por lo que todavía habrá que esperar. Consultado sobre el tema, Novo Nordisk no mostró preocupación ante un producto «que no conoce y que no está aprobado ni disponible». /iProfesional

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Salud

Más de 5 millones de afiliados al PAMI no consiguen turnos ni tratamientos en sanatorios

El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real.

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El foco del problema no pasa solamente por los atrasos en los pagos. El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato alarmante: desde diciembre el organismo no otorgó ningún tipo de actualización significativa a los prestadores sanatoriales, pese al brutal incremento de costos que atraviesa todo el sistema de salud.

 

Los costos de medicamentos, insumos médicos, prótesis, tecnología sanitaria, alquileres, salarios del personal, servicios públicos y gastos operativos generales aumentan de manera sostenida mes tras mes. La inflación médica corre muy por encima de cualquier reconocimiento arancelario que otorga el organismo. La ecuación ya no cierra.

Los sanatorios trabajan bajo déficit operativo permanente y muchos están absorbiendo pérdidas económicas solamente para evitar interrumpir prestaciones o cerrar sus puertas. Pero ese esfuerzo tiene un límite. En distintas regiones del país —especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior— empieza a crecer el temor a cierres masivos por asfixia financiera.

La situación se vuelve todavía más delicada por la deuda acumulada con los prestadores, que ronda los $500.000 millones, y por los múltiples reclamos vinculados a débitos inconsultos realizados sobre facturas desde el año 2020 hasta la actualidad, muchos de ellos sin respuesta ni revisión administrativa.

 

Las clínicas denuncian descuentos arbitrarios y expedientes paralizados mientras continúan sosteniendo prestaciones esenciales para millones de jubilados.

El impacto humano ya empezó. Cada vez cuesta más conseguir turnos, sostener especialidades críticas o garantizar continuidad en tratamientos complejos. Crecen las renuncias de profesionales, se reducen planteles médicos y muchas instituciones tienen enormes dificultades para cubrir guardias y áreas sensibles. Médicos, enfermeros y trabajadores de la salud sostienen el sistema bajo una presión económica y emocional extrema.

 

 

Pero quienes terminan pagando las consecuencias más duras son los jubilados.

Porque detrás de cada prestación desfinanciada hay un abuelo esperando una operación, un estudio, una internación o un medicamento. Hay familias enteras viviendo con angustia la incertidumbre de no saber si podrán continuar un tratamiento. Hay adultos mayores que dependen exclusivamente del PAMI para acceder a atención médica y que hoy empiezan a sentir cómo el sistema se deteriora lentamente frente a sus ojos.

 

El problema afecta de manera directa a más de 5,5 millones de jubilados y pensionados en toda la Argentina.

La salud de la tercera edad no puede transformarse en una variable de ajuste fiscal. Cuando el Estado desfinancia la estructura sanitaria, el daño no aparece primero en una planilla contable. Aparece en las guardias colapsadas, en las camas que faltan, en los médicos que se van, en las clínicas que cierran y en el miedo de miles de adultos mayores que sienten que el sistema comienza a abandonarlos.

Lo más preocupante es que esta crisis avanza en silencio. No hay una explosión inmediata ni una foto única del colapso. Hay un desgaste progresivo, permanente y cada vez más profundo. Y cuando el sistema que atiende a millones de jubilados empieza a romperse, las consecuencias humanas son devastadoras.

Todavía hay tiempo para evitar una crisis sanitaria mucho mayor. Pero para eso primero hace falta reconocer la magnitud del problema y dejar de esconder detrás del discurso del ajuste una realidad que golpea todos los días a los sectores más vulnerables.

Porque cuando el PAMI ahoga financieramente a clínicas y sanatorios, no solamente cierran instituciones médicas. Los que terminan quedando desprotegidos son los abuelos argentinos. / Perfil

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Salud

El PAMI dio de baja a 1500 prestadores por graves irregularidades y fraude

Las investigaciones internas en PAMI arrojaron evidencias de cobros indebidos, falta de documentación y condiciones inadecuadas en clínicas.

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El PAMI dio de baja a más de 1.500 prestadores en todo el país por graves irregularidades, y sumó dos nuevas denuncias penales por casos de corrupción en las provincias de Tucumán y Chaco.

El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), a cargo de su director ejecutivo Esteban Leguízamo, informó la decisión a traves de un comunicado oficial difundido junto al Ministerio de Salud de la Nación. Las bajas son el resultado de auditorías permanentes que detectaron tres categorías de incumplimientos: cobros indebidos, facturación de prestaciones inexistentes y establecimientos con condiciones edilicias que no reunían los protocolos de higiene y seguridad exigidos por el organismo. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo.

Dentro de ese proceso de fiscalización se ubica el caso de Sanarte S.R.L., un policonsultorio con múltiples especialidades y prácticas ambulatorias con sede en San Miguel de Tucumán. La auditoría integral detectó un conjunto de faltas que van desde problemas administrativos hasta incumplimientos de la normativa vigente en materia de derechos del paciente.

Entre las observaciones más graves figuran la falta de habilitación municipal actualizada y legajos profesionales incompletos, con ausencia de matrículas e inscripciones de los médicos que atendían a los afiliados.

La auditoría también detectó demoras de hasta 21 días para obtener un turno en especialidades como cardiología, gastroenterología y traumatología, lo que afectó directamente la accesibilidad de los jubilados al sistema.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la modalidad de atención: el establecimiento asignaba turnos cada un minuto bajo un sistema “por orden de llegada”, una práctica que los auditores consideraron incompatible con una atención médica adecuada.

A ese esquema se sumó una cantidad significativa de consultas y estudios transmitidos al PAMI sin respaldo documental, historias clínicas sin firma ni sello profesional, y estudios médicos sin los informes correspondientes. El organismo señaló que estas conductas configuran un incumplimiento de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente.

El caso Chaco: rescisión de contrato y denuncia penal

El segundo caso se tramitó bajo el Expediente EX-2025-32083683-INSSJP-GPM#INSSJP e involucra al médico J.C, prestador perteneciente a la UGL XIII – Chaco del PAMI.

Las actuaciones se originaron a partir de auditorías y controles realizados por las áreas técnicas del Instituto, que detectaron deficiencias en la documentación clínica obligatoria, incumplimientos contractuales e inconsistencias administrativas y médicas en las prestaciones facturadas.

El profesional investigado no logró revertir las observaciones en la instancia de descargo. Según surge del expediente, los descargos presentados fueron considerados insuficientes por el organismo, que además señaló que las conductas detectadas afectaban los mecanismos de control y auditoría del PAMI. Ante ese cuadro, el Instituto resolvió aplicar sanciones administrativas y avanzar con la rescisión del contrato prestacional.

La gravedad de las irregularidades llevó al PAMI a dar un paso adicional: promovió una denuncia penal para que la Justicia determine si las conductas relevadas constituyen delitos. El caso contó con la intervención de equipos jurídicos, áreas técnicas y auditorías prestacionales de la UGL XIII – Chaco. El organismo puso los hechos en conocimiento del Ministerio Público Fiscal, al considerar que las irregularidades comprometían el funcionamiento normal del sistema prestacional.

Un patrón de fraude que se investiga desde 2014.

Ambos casos se inscriben en un proceso de fiscalización más amplio que el PAMI lleva adelante desde que Esteban Leguízamo asumió la conducción del organismo. En noviembre de 2025, el INSSJP denunció ante la Justicia federal una estafa de miles de millones de pesos articulada a través de órdenes médicas electrónicas (OME) falsas, facturaciones sin respaldo y uso indebido de datos personales de afiliados. Esas denuncias dieron lugar a al menos seis causas penales activas en distintas jurisdicciones federales, impulsadas por el organismo y la UFI-PAMI.

En febrero de 2026, nuevas auditorías en cardiología y gastroenterología revelaron volúmenes de prestaciones imposibles de justificar. Uno de los casos documentados por Infobae mostró a un prestador con dos quirófanos que declaró 283 prácticas en 95 pacientes en apenas cinco horas; otro registró 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, asociadas a 326 pacientes distintos, lo que hubiera requerido una jornada de entre 81,5 y 108,7 horas de trabajo continuo.
Frente a ese escenario, el organismo implementó un esquema de control que incluye el monitoreo permanente de los umbrales prestacionales, el uso obligatorio del turnero digital del PAMI, auditorías continuas sobre la conducta de los prestadores y penalizaciones automáticas ante excedentes injustificados.

“Auditar no significa perseguir”, aclararon desde el Instituto, al tiempo que garantizaron que las bajas aplicadas no interrumpirán los tratamientos de los afiliados, ya que el organismo trabaja para mantener la continuidad de las prestaciones a través de la red de atención disponible en todo el territorio nacional. En abril de 2026, el Gobierno reforzó la estructura de control interno con la designación de la doctora María Florencia Zicavo como nueva Síndico General del PAMI.

FUENTE: Infobae

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Salud

Nación adeuda tres meses a farmacias prestadoras del PAMI y peligra la reposición de medicamentos

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Tucumán advirtieron sobre la crítica situación económica que atraviesan los locales por la falta de fondos. Además, expresaron su rechazo a la desregulación de la venta de remedios por internet y alertaron sobre los peligros del mercado ilegal.

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La provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados atraviesa un momento de extrema tensión. La referente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, encendió las alarmas al confirmar que el Gobierno nacional, a través del PAMI, mantiene una severa deuda de tres períodos vencidos con las farmacias locales, lo que pone en jaque la cadena de pagos y la reposición de stock en los mostradores tucumanos.

Pastoriza calificó la situación financiera del sector como crítica. Según detalló, existía un compromiso formal de la obra social de los jubilados para realizar cinco pagos mensuales con el objetivo de ir acortando la brecha de la deuda, apoyándose en el auxilio de fondos provenientes del Ministerio de Economía de la Nación. Sin embargo, llegando a finales de mayo, esos desembolsos no se concretaron según lo pautado. «Este mes tuvimos tres y ya hoy es 27, no están cumpliendo con eso. Supuestamente iban a recibir dinero del Estado Nacional, pero hasta ahora no hay novedad», lamentó la dirigente.

 

Pese a la asfixia económica, desde la institución aclararon que el servicio para los afiliados del PAMI no se encuentra cortado, aunque advirtieron sobre las graves dificultades operativas que ya están sufriendo muchos locales. Al no recibir los pagos correspondientes del Estado, las farmacias no pueden saldar sus deudas con las droguerías, lo que deriva en el corte de las cuentas corrientes y la consecuente imposibilidad de reponer los remedios básicos en las estanterías.

Este complejo escenario impacta de lleno en el eslabón más vulnerable de la cadena: los adultos mayores. Pastoriza señaló que las magras jubilaciones obligan a los afiliados a buscar exclusivamente aquellos medicamentos que cuentan con una cobertura del 100% en el sistema. Esta brutal pérdida del poder adquisitivo se vio reflejada en una caída interanual de las ventas que ronda entre el 30% y el 40%, evidenciando que muchos ciudadanos tuvieron que limitar sus compras a lo estrictamente indispensable, resintiéndose incluso la continuidad de algunos tratamientos.

 

Fuerte rechazo a la venta libre por internet

Más allá del conflicto económico por la deuda nacional, Pastoriza aprovechó la oportunidad para sentar la postura de los profesionales frente a la intención de desregular la comercialización de medicamentos. La referente fue categórica al recordar que en Tucumán rige la Ley Provincial 5483, normativa que prohíbe la venta online y establece que la dispensa de estos productos solo puede realizarse en farmacias físicas, habilitadas y estrictamente controladas por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

La profesional advirtió sobre el grave peligro que representa para la salud pública la proliferación de un mercado paralelo y sin controles estatales. «Se corre mucho el riesgo del origen y de la conservación. No sabemos si es trucho o si está bien usado», explicó. Como ejemplo de esta preocupante tendencia, reveló que recientemente recibieron denuncias sobre la comercialización ilegal de psicofármacos, como el clonazepam, a través de grupos de WhatsApp y sin ningún tipo de receta médica, una práctica delictiva que consideró una verdadera bomba de tiempo para la sociedad. /Los Primeros/

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