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Economía

El Gobierno acelera la motosierra en subsidios y obras públicas

La actualización por inflación en haberes y programas sociales hizo crecer más de 30% en términos reales esas erogaciones, según estimaciones privadas.

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El gasto público en febrero mostró otro salto interanual por la baja base de comparación con el 2024 y porque algunos componentes tienen actualizaciones atadas a la inflación, lo que los hace mucho más inflexibles, como las jubilaciones y los programas sociales más relevantes. Por esa razón, el Gobierno profundizó el ajuste en subsidios, gasto en salarios públicos y obra pública, que prácticamente dejó de tener peso en el presupuesto.

Así surge de los números de febrero elaborados por la consultora Analytica que, en base a datos oficiales devengados -es decir compromisos de pago no necesariamente ejecutados, a diferencia del método base-caja con el que se realizan los informes oficiales todos los meses- midió que en febrero el gasto creció casi 11% en comparación con igual mes del año pasado. En enero ese incremento había sido de 21 por ciento.

Parte de la explicación es que los primeros meses de 2024 fueron los de mayor licuación de gasto por la escalada inflacionaria tras la devaluación de diciembre de 2023. Una vez que el Gobierno estableció por decreto una fórmula para que los haberes previsionales y la Asignación Universal por Hijo (AUH) se actualicen por inflación, al ritmo de gasto empezó a caer a un ritmo menor.

Analytica mostró que el gasto primario real devengado creció 10,8% interanual, y en el acumulado del primer bimestre, la suba fue del 15,5%; que entre los rubros con mayor incremento real respecto a 2024 figuran las transferencias a provincias (49,9%), asignaciones familiares y AUH (35%) y jubilaciones y pensiones (32,1 por ciento); y que todavía se sostienen fuertes caídas en obra pública (-68,3%) y subsidios económicos (-55,6%), con bajas en energía (-59,3%) y transporte (-50 por ciento).

Parte de la explicación está relacionada a que los primeros meses fueron los de mayor licuación de gasto por la escalada inflacionaria que le siguió a la devaluación de diciembre de 2023

Respecto al gasto en haberes, la consultora explicó que creció 38% interanual en febrero, lo que implicaría, desde un año atrás, una suba del haber mínimo en 54,8% real. Sin embargo, el efecto “base de comparación” es claro, ya que los refuerzos previsionales perdieron 23,7% de su poder adquisitivo en el último año, midió la consultora, que calculó que, sin bono, el haber mínimo cubre 110% de la canasta básica total para un adulto mayor y que con bono, la cobertura sube a 139 por ciento. Si la inflación se desacelera, el gasto en jubilaciones y pensiones podría aumentar 12,9% anual. Si la inflación se acelera, el incremento sería menor, del 6,6% interanual. Esto es así porque existe un rezago: las jubilaciones aumentan según el número de inflación de dos meses antes.

El Gobierno busca sostener el ajuste fiscal este año para asegurarse equilibrio en las cuentas públicas. De todas formas, en 2024 hubo ingresos extraordinarios que este año ya no estarán. Pero si la economía creciera ese 5% que esperan el Gobierno y el FMI, los ingresos tributarios asociados a la actividad también deberían mejorar.

Una primera muestra de un efecto atenuador de ese tipo podría verse en el caso del recorte de alícuotas de derechos de exportación. El costo fiscal estimado en los despachos oficiales ronda los USD 800 millones, aunque algunas proyecciones privadas lo elevan a más de USD 1.000 millones, según el grado de aceleración de liquidaciones.

En términos de gasto, SBS advirtió que la baja de la inflación le quitará “batería” a la “licuadora” por lo que el Gobierno debería apuntar a otro tipo de medidas y más “motosierra”. Según la consultor financiera, “todavía hay espacio para reducciones en gasto salarial y subsidios económicos”.

En tanto, Empiria planteó que repetir este año el desempeño fiscal de 2024, “es decir, un excedente financiero de 0,3% del PBI, luce desafiante”. Según su informe, “por ciertos ingresos con los que el fisco este año no podrá contar, que denominó déficit inercial, el Gobierno requerirá de medidas para compensar esa pérdida”.

Todavía se sostienen fuertes caídas en obra pública (-68,3%) y subsidios económicos (-55,6%), con bajas en energía (-59,3%) y transporte (-50 por ciento)

Ese punto de partida fiscal de este año estaría marcado por recaudación que no habrá en 2025 como el impuesto PAIS, que se extinguió a fines de 2024, y medidas incluidas en el paquete fiscal, como el blanqueo, la moratoria y el anticipo de Bienes Personales. Por esa vía suman 1,5% del PBI, y por gastos con aumentos automáticos. como jubilaciones y Asignación Universal por Hijo, habrá otro 0,3% del PBI”.

Lo que suceda con el gasto y el perfil del ajuste de las cuentas públicas para asegurar el superávit es un dato decisivo en medio de las negociaciones aún en marcha con el FMI para un acuerdo nuevo. El Gobierno suele usar como carta a favor en ese ida y vuelta que el compromiso fiscal fue tan marcado en 2024 que el equipo económico mostró sobrecumplimiento de las metas de superávit.

El Fondo tiene sus propios planteos sobre este aspecto. En el último documento elaborado por el staff, publicado en enero, reconoció la transición rápida hacia el superávit que decidió el gobierno libertario, aunque hizo objeciones sobre el perfil de ese ajuste y cómo debería ser en adelante. “Para mantener y consolidar los avances iniciales en la estabilización probablemente será necesario ampliar el esfuerzo de reforma fiscal y mejorar aún más las condiciones sociales para fortalecer la aceptación de la población”, escribieron los técnicos.

“Además de las medidas fiscales de alta calidad (mejora de la progresividad del impuesto a la renta personal y reducción de los subsidios), una parte considerable de la recuperación fiscal inicial se logró mediante profundos recortes al gasto discrecional, incluida la inversión pública y los salarios, así como medidas de ingresos temporales o puntuales”, en referencia al impuesto PAIS o las incluidas en el paquete fiscal.

“A medida que se afiance la estabilidad macroeconómica, las políticas deberán orientarse hacia lograr que los avances fiscales sean más duraderos abordando las rigideces fiscales estructurales: haciendo que la recuperación de costos de las tarifas de energía sea automática, mejorando la sostenibilidad del sistema de pensiones y la masa salarial pública, reduciendo la naturaleza distorsionante y la complejidad del sistema tributario y mejorando la flexibilidad en las relaciones fiscales con las provincias”, consideró el organismo.

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Una familia tipo necesitó $1.531.473 en junio para superar la línea de pobreza

Según publicó el INDEC, la canasta básica registró un aumento del 2,2%.

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este martes que una familia de cuatro integrantes necesitó en junio $ 1.531.473 para no ser considerada pobre. Este valor corresponde a la Canasta Básica Total (CBT), que registró un incremento del 2,2% respecto al mes anterior.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, tuvo una suba menor, del 1,3%. Así, el mismo grupo familiar (compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31, un niño de 6 y una niña de 8) requirió $ 689.853 exclusivamente para cubrir sus necesidades proteicas y calóricas mínimas.

 

 

 

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La inflación de junio fue de 1,9%, según el Indec

El INDEC informó la variación correspondiente al sexto mes del año. Los rubros que más y menos presionaron sobre el índice general.

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La inflación de junio fue de 1,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un alza de 33,5% en doce meses y marcó una nueva desaceleración en la dinámica de la suba del costo de vida.

Este, a su vez, fue el valor más bajo en diez meses, cuando cerró con el mismo número en agosto de 2025.

https://x.com/INDECArgentina/status/2077106005159149681?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2077106005159149681%7Ctwgr%5E04b5bed9b1387b4d62e0b75f7a093f99c9a59311%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.lv12.com.ar%2Finflacion%2Fla-inflacion-junio-fue-19-n200760

La última vez que la tasa inflacionaria registró un alza fue en marzo de este año, tras haber alcanzado un valor de 3,4%. En los meses venideros, la tendencia se consolidó a la baja y alcanza el tercer mes consecutivo con una desaceleración: abril (2,6%), mayo (2,1%) y junio (1,9%).

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Casi siete de cada 10 empresas registraron despidos durante la primera mitad del año

Casi el 70% de las empresas registraron despidos en la primera mitad del año, con la reducción de costos como el principal motivo.

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Casi el 70% de las empresas registraron despidos en la primera mitad del año, con la reducción de costos como el principal motivo, según un estudio privado realizado por la plataforma de recursos humanos Bumeran. La investigación abarcó dos universos, los expertos en RRHH y los propios trabajadores y registró números similares en ambos: El 67% de los especiliastas afirmó que en su organización hubo despidos en el primer semestre y el 33% respondió lo contrario. Entre los trabajadores, la proporción fue de 69% y 31%, respectivamente.

En 2025, el porcentaje de respuestas de especialistas que admitía despidos en sus empresas durante el primer semestre era 26 puntos porcentuales menor: el 44% mencionaba que había realizado despidos, frente al 56% que no.

El informe “Salarios y contrataciones” también consignó que el 61% de los especialistas en recursos humanos señaló la reducción de costos como la razón principal detrás de las desvinculaciones. Otras causas mencionadas fueron el desempeño insuficiente del personal (37%), el impacto de la situación económica general (30%), el cierre de departamentos o líneas de negocio (19%), otros motivos (8%) y fusiones o adquisiciones (2%). En cuanto a los trabajadores, el 13% reconoció haber perdido su empleo durante los primeros seis meses del año, mientras que el 87% indicó que mantuvo su puesto.

Respecto a la evolución de los salarios, surgieron diferencias notables entre las percepciones de empleadores y empleados. El 64% de los trabajadores manifestó no haber recibido un aumento salarial en lo que va de 2026, mientras que el 36% sí indicó una mejora en sus ingresos. Sobre el tipo de incremento, el 69% reportó que se trató de una actualización por inflación, el 20% señaló un aumento real y el 11% mencionó ambos tipos de ajuste.

Desde la mirada de los especialistas en recursos humanos, el 68% de las organizaciones no planea otorgar incrementos salariales en la segunda mitad del año. Solo el 32% tiene previsto algún tipo de aumento, y dentro de ese grupo, el 68% anticipa que será una actualización por inflación, el 13% prevé un aumento real y el 19% contempla ambos mecanismos. El año pasado, el 68% de los expertos proyectaba aumentos para el segundo semestre, lo que marca un cambio significativo en las perspectivas empresariales.

Política laboral del Gobierno

En cuanto a las políticas laborales implementadas por el Gobierno, el 50% de los especialistas en recursos humanos calificó esas medidas como malas o muy malas, el 31% las consideró regulares y el 19% las evaluó en forma positiva. Para los trabajadores, el 53% expresó una valoración negativa o muy negativa, el 28% las juzgó regulares y el 19% las vio de modo favorable.

El impacto de las políticas gubernamentales también fue percibido como negativo por la mayoría: el 57% de los expertos en RRHH sostuvo que el efecto fue adverso, el 36% lo describió como regular y solo el 7% lo catalogó como positivo. Entre los trabajadores, el 58% estimó que el impacto fue negativo, el 33% regular y el 9% positivo.

En el plano de las proyecciones, el 34% de los especialistas en recursos humanos anticipó una evolución negativa del mercado laboral para la segunda mitad del año, con el 23% previendo un escenario malo y el 11% uno muy malo. Un 42% proyectó una evolución regular, mientras que apenas un 24% espera una evolución positiva, con un 21% que pronosticó un contexto bueno y solo un 3% que anticipó un panorama muy bueno. Entre los trabajadores, el 55% consideró que el impacto de las medidas gubernamentales va a seguir siendo negativo en los próximos meses, el 25% espera un escenario regular y el 20% confía en que será positivo.

En relación con la plantilla de personal, el 51% de las organizaciones planea mantener la cantidad de empleados durante la segunda mitad del año, el 35% prevé reducirla y solamente el 15% anticipa incrementarla. “Estos datos reflejan un contexto en el que las decisiones de contratación están atravesadas por la prudencia y la necesidad de sostener la operación”, explica Federico Barni, CEO de Bumeran.

Tanto los expertos en recursos humanos como los trabajadores coincidieron en señalar que la reducción de costos fue el factor decisivo en la mayoría de los despidos reportados. Las diferencias aparecen en la percepción sobre las políticas oficiales y sus efectos sobre el mercado laboral, donde ambos grupos manifestaron una visión predominantemente negativa, aunque con matices en la intensidad de la evaluación.

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