El cotejo entre los dirigidos por Julio César Falcioni y los cordobeses, se disputó en el estadio Monumental José Fierro.
Con este resultado, el Decano acumula 9 puntos, ubicándose en la 5 posición, mientras que La Gloria tiene 13 unidades y por ahora es líder en la zona A.
Dos estilos bien marcados, una misma historia: ninguno pudo imponerla. Atlético Tucumán e Instituto se repartieron la pelota, las intenciones y las pocas situaciones, pero terminaron chocando contra sus propias limitaciones y firmaron un 0-0 que dejó más conforme al que llegó para cuidar el arco que al que quiso jugar con la pelota.
Falcioni volvió a mostrar qué quiere de su Atlético: orden, bloques cortos y paciencia para esperar el momento de atacar. El Decano arma sus equipos de atrás hacia adelante y los números empiezan a darle la razón. En seis fechas, solamente recibió goles en una. Otra valla invicta para un equipo que tiene claro dónde construir su identidad. El problema aparece del otro lado: todavía le cuesta encontrar peso en los metros finales. Los delanteros no terminan de responder y el gol sigue siendo una cuenta pendiente.
Enfrente estuvo Instituto, el equipo del Traductor Flores, con otra propuesta. La Gloria quiere tener la pelota, hacerla circular y controlar los partidos desde la posesión. Pero esta vez tampoco consiguió transformar esa intención en peligro. Entre un Atlético que esperaba y un Instituto que no encontraba cómo romperlo, el partido se fue quedando sin caminos.
El dato lo pinta casi de cuerpo entero: apenas hubo cuatro remates al arco en 90 minutos. La más clara fue para Instituto, cuando Alex Luna sacó un remate que terminó estrellándose contra el palo. Poco más. Demasiado poco para dos equipos que llegaban arriba y que, en teoría, tenían argumentos para ofrecer algo más.
El partido también tuvo su capítulo con el VAR. A los 32 minutos del segundo tiempo, Nicolás Laméndola había sido expulsado por Andrés Merlos tras recibir la segunda amarilla por una infracción sobre Matías Gallardo. Pero el VAR llamó al árbitro: al revisar la acción, Merlos entendió que el contacto merecía otra interpretación y corrigió su decisión. Roja afuera. Atlético siguió con once y el partido recuperó su equilibrio.
Después, nada. Instituto siguió siendo el equipo que quiso tener la pelota y Atlético, el que esperó su oportunidad. Pero ninguno logró llevar el partido a su terreno. El empate terminó siendo la consecuencia lógica de dos propuestas que esta vez quedaron neutralizadas.
Para Instituto, el 0-0 tiene el premio de sostenerlo en la cima de la Zona A. Para Atlético, el punto lo deja quinto en la Zona B y confirma algo que Falcioni viene construyendo: una defensa que ya parece garantía. El Decano no concede, pero necesita empezar a encontrar la llave del gol.
Porque atrás, Atlético está cada vez más firme. Ahora le falta lo más difícil: empezar a lastimar. /
Olé