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Economía

Automotrices no aplicarán aumentos de precios en abril

Esta estrategia se mantiene pese a que la inflación sigue al alza, con un 2,9% tanto en enero como en febrero según el Indec, y se espera un guarismo similar para marzo.

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El mercado automotor argentino atraviesa un momento de transición donde la estabilidad de precios se vuelve una herramienta clave para sostener el ritmo de ventas. En abril, las principales terminales decidieron evitar aumentos generalizados y avanzar con estrategias más quirúrgicas, combinando congelamiento de listas con promociones y leves ajustes.

 

 

Esta estrategia se mantiene pese a que la inflación se mantiene al alza, con un 2,9% tanto en enero como en febrero según el Indec, y se espera un guarismo similar para marzo.

En el caso de Ford, la marca mantiene sin cambios gran parte de su gama, incluyendo modelos como MaverickRanger RaptorF-150 HEVTransit y Mustang. Sin embargo, introduce modificaciones puntuales: la Ranger presenta variaciones según versión, con subas del 1% en XLT y Limited, bajas del 2% en variantes V6 y una reducción más fuerte del 5% en la versión Black.

 

También hay ajustes en SUV, donde la Territory baja un 4%, mientras que Bronco Sport y Everest reducen sus valores un 2%. En pick-ups grandes, la F-150 Tremor retrocede un 3,5%, en una clara búsqueda de posicionamiento.
Automotrices sin aumentos: listas estables y foco en financiación para sostener ventas

En paralelo, Toyota mantiene su esquema sin sobresaltos, con una amplia gama que cubre desde autos accesibles hasta modelos premium. El Yaris arranca en $34,2 millones, mientras que el Corolla se ubica desde $44 millones. En SUV, el Corolla Cross supera los $51 millones, y la Hilux —clave del mercado— va desde $40,5 millones hasta más de $89 millones en sus versiones tope. En el extremo superior, aparecen modelos como SW4 (desde $91,5 millones) y propuestas globales como Land Cruiser 300 (u$s164.000).

Por el lado de Chevrolet, la estrategia también pasa por sostener precios y ofrecer una gama competitiva. El Onix se posiciona entre $31,5 y $38 millones, mientras que el Tracker —uno de los SUV más demandados— va de $39,1 a $49 millones. En pick-ups, la S10 cubre un amplio rango entre $41,2 y $73,8 millones, y la Montana se consolida como opción intermedia desde $39,4 millones. En segmentos superiores, la Trailblazer roza los $80 millones y la Silverado supera los $130 millones.

Economía

El Gobierno definió un precio base y reintegros para usuarios de gas envasado

Los usuarios registrados podrán recibir hasta $9.593 por garrafa y se pagará a través de cuentas bancarias o billeteras digitales.

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El Gobierno avanzó con la implementación del nuevo esquema de subsidios y definió cómo se aplicará la asistencia de reintegros para usuarios de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) de 10 kilos, que se inscriban en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) para recibir una asistencia económica por su consumo.

El esquema prevé un reintegro sobre dos garrafas mensuales entre abril y septiembre y de una garrafa durante el resto del año, según el calendario fijado por la normativa.

En cuanto al monto, la disposición fijó un valor inicial de $9.593 por garrafa, que podrá actualizarse periódicamente en función del precio del butano y los costos asociados definidos por la Secretaría de Energía.

El beneficio se instrumentará mediante un sistema de reintegros en cuentas bancarias, con la participación del Banco de la Nación Argentina, que pondrá a disposición herramientas digitales para facilitar los pagos. Además, se prevé que otras entidades financieras puedan sumarse en el futuro.

-Para acceder, los usuarios deberán completar sus datos en el registro oficial a través del sitio web de subsidios, lo que permitirá conformar el padrón de beneficiarios dentro del nuevo esquema-

La medida también establece que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) aportará información sobre los ingresos de los hogares, que será utilizada como complemento para evaluar la inclusión en el régimen.

FUENTE: Ámbito

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Economía

Se perdieron más de 290 mil puestos de trabajo durante la Era Milei

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que el sector «Administración Pública» es el más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo.

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A través de su informe «Dinámica laboral y empresarial«, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que entre noviembre de 2023 y enero de 2026 se redujo la cantidad de empleadores en 24.180 casos: más de 30 por día.

Detalla el CEPA que tanto en términos absolutos como relativos, «Servicio de transporte y almacenamiento» es el sector más afectado, con una pérdida de 5.899 empleadores, lo que representa una pérdida del 14,9%.

En el mismo período, el CEPA reveló que se perdieron 290.123 puestos de trabajo registrados en unidades productivas: casi 366 por día.
En este caso, el sector «Administración Pública» es el más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo, con una disminución de 86.108 trabajadores.
En términos relativos, en tanto, el sector más afectado es la «Construcción«, con una pérdida del 17,8% de su personal.En el sector de trabajadoras y trabajadores en casas particulares, por su parte, se perdieron 27.056 puestos de trabajo registrados: casi 36 por día.

Agrega el análisis del CEPA que en cuanto a la reducción de empleadores, se observa que los principales afectados son las empresas de hasta 500 trabajadoras y trabajadores, donde se registran 24.117 empresas menos (99,74% del total).

Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores y trabajadoras explican solo el 0,26% de los cierres (63 casos).

En este punto, agrega el informe que la expulsión de trabajadores es mayor en las empresas de mayor porte: 186.771 trabajadoras y trabajadores (64,38% de la pérdida de empleo); mientras que en las firmas de menos de 500 trabajadoras y trabajadores, se perdieron 103.352 empleos (35,62% del total).

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Economía

Nación se quedó con más de US$ 2.000 millones que pertenecen a las provincias

Mientras cae el consumo, la recaudación crece por la suba de alícuotas. Se profundiza el reclamo de intendentes y gobernadores por el impacto en los precios y la falta de recursos para obras viales esenciales.

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Más del 60% de lo recaudado por el impuesto a los combustibles debe ser transferido a las provincias bajo diferentes conceptos, pero el Gobierno nacional lo retiene. Las pérdidas que esta maniobra arrojó para las jurisdicciones del interior el año pasado rozan los 3 billones de pesos, equivalentes a unos 2.000 millones de dólares.

 

La composición del precio del combustible refleja la magnitud del despojo. De los $2.000 que ronda en promedio el litro de nafta, unos $932 corresponden a impuestos. De ese total, alrededor de $830 quedan en manos de la Nación a través del IVA, el impuesto a los débitos y créditos y los gravámenes específicos sobre los combustibles. Por su parte, las provincias reciben directamente apenas $60 (equivalentes al 3% de Ingresos Brutos) y los municipios, $42 por sus tasas.

Sin embargo, el punto de conflicto no se limita a cómo se reparte el precio final en el surtidor. El problema central es que una parte sustancial de los fondos que la ley asigna para financiar infraestructura provincial no se ejecuta en los destinos previstos y termina siendo absorbida por el Tesoro Nacional.

 

Desvío de fondos: lo que marca la ley

De acuerdo con la legislación vigente, la recaudación del impuesto a los combustibles debe distribuirse del siguiente modo:

  • 28,69% al sistema de seguridad social.
  • 28,58% al Sistema de Infraestructura de Transporte (obras viales y Sisvial).
  • 15,07% al Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI).
  • 10,40% a la Nación.
  • 10,40% directamente a las provincias.
  • 4,31% al Fideicomiso de Infraestructura Hídrica.
  • 2,55% a Compensación del Transporte Público (subsidios).

La cuenta es simple: el 60,91% del componente tributario debe ser invertido en las provincias, ya sea con transferencia directa o mediante el financiamiento para obras públicas, viviendas y subsidios. Sin embargo, la Nación se apropia de ese dinero y solo coparticipa lo que corresponde al IVA.

El año pasado, la recaudación de este gravamen fue de casi 5 billones de pesos. A las provincias deberían haberles correspondido unos $540.000 millones en forma directa y más de 2 billones por financiamiento de obras en sus distritos.

Caída del consumo, pero aumento de recaudación

El impuesto a los combustibles es el único tributo que creció en lo que va del año, contrastando con la caída generalizada de la recaudación (los derechos de exportación bajaron un 40,2% y el IVA un 13,6%).

 

La recaudación por combustibles líquidos, en cambio, aumentó un 18,8% en el primer bimestre. Esta suba no responde a un mayor consumo —ya que las ventas marcaron su peor registro desde 2021 con una caída interanual del 1,7%— sino a la actualización constante de las alícuotas. Esta decisión del Gobierno busca compensar la pérdida de ingresos tras el fin del Impuesto PAIS, utilizando el tributo al combustible como una herramienta de ajuste fiscal que termina castigando directamente al consumidor y a las provincias.

El impacto en las rutas: deterioro crítico y riesgo vial

El área más perjudicada por esta retención es la infraestructura vial. Recientes informes legislativos denuncian que la Nación no transfirió más de $1,16 billones que debían girarse al Sistema Vial Integrado entre 2024 y los primeros meses de 2026.

El impacto de este desfinanciamiento está a la vista de todos los conductores. Según datos recientes de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA), entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo. La falta de presupuesto paralizó el bacheo, la repavimentación y el mantenimiento de banquinas y señalización.

Este abandono tiene dos consecuencias graves:

  1. Pérdida de vidas: la falta de mantenimiento dispara los índices de siniestralidad. En provincias como Río Negro o Neuquén, ONG de seguridad vial han reportado incrementos alarmantes en la cantidad de accidentes fatales sobre los corredores nacionales más deteriorados.
  2. Efecto cascada y sobrecostos: los especialistas en infraestructura advierten que por cada peso que el Estado ahorra hoy en mantenimiento preventivo, deberá gastar entre tres y cinco veces más en el futuro para reconstruir vías completamente arruinadas. Además, las rutas rotas encarecen drásticamente los costos logísticos para las economías regionales.

Denuncias formales y tensión internacional

Informes de la Federación Argentina de Municipios (FAM) ya habían señalado los desvíos. En 2025, Vialidad Nacional debió recibir $2,25 billones de presupuesto, pero percibió apenas $1,2 billones. Esa diferencia multimillonaria nunca se aplicó a su destino original.

En este contexto, los intendentes que se movilizaron esta semana a las puertas del Ministerio de Economía advirtieron sobre graves irregularidades y no descartaron avanzar con una denuncia judicial penal si no obtienen respuestas por parte de la administración del ministro Luis Caputo.

Para agravar el panorama, el escenario internacional suma presión al surtidor. El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares, lo que ya derivó en aumentos de entre el 15% y el 21% en los combustibles durante el último mes, asfixiando aún más el bolsillo de los usuarios.

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