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Salud

Un grupo de científicos argentinos comparó las tres vacunas contra el COVID-19 que se están aplicando

Se tuvo acceso a un trabajo de investigación sobre los hallazgos de Pfizer/BioNTech, Moderna y Sputnik V. Sobre esta última remarcan la falta de documentación sobre la Fase 3 y cuestionan su temprana aprobación

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La apuesta de estas tres vacunas contra el COVID-19 –Pfizer-Biontech (EEUU-Alemania), Moderna (EEUU) y Sputnik V (Rusia)– continúa con su incansable carrera de obstáculos, a pesar de las aprobaciones recibidas de las distintas agencias y organismos de regulación. Hasta hoy, el sello aprobatorio ocurrió bajo el contexto y uso de emergencia, tal como lo establece la actual pandemia global por el virus SARS-COV-2.

Elaborado por dos prestigiosas científicas argentinas, ellas son Mirna Biglione, médica especialista en Alergia e Inmunología del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS UBA-CONICET) desde Buenos Aires, Argentina; y Laura Bover, doctora en Biología Celular, Oncología, y Química Biológica de la UBA, desde la Universidad de Texas, Estados Unidos. Las científicas y sus equipos recopilaron datos obtenidos hasta el 1 de enero 2021 y compararon su eficacia, componentes y contraindicaciones.

En diálogo exclusivo desde Texas, la doctora en Biología Celular Laura Bover explicó: “Los datos que relevamos los obtuvimos de las referencias que figuran al pie de la tabla, analizando documentos y sitios web de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), de un documento llamado “Lineamientos” publicado por el Ministerio de Salud de Argentina e información que presenta el sitio web de Gamaleya para Sputnik V”.

En el sitio web de la FDA no tienen trabajos científicos de Sputnik en Fase III. Sólo hay una nota de Reuters y esos mismos datos son los que publica la cartera sanitaria local y el gobierno argentino”, alertó Bover, aunque apuntó que “afirman desde Gamaleya que próximamente los compartirán”.

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De acuerdo a Bover, quien es actualmente directora del laboratorio de Anticuerpos Monoclonales del M.D. Anderson Cancer Center, el hospital número uno en el mundo para tratamientos contra el cáncer y lidera un grupo internacional de 60 científicos e investigadores que estudia la utilización del plasma de pacientes recuperados de COVID-19 como forma de tratamiento, “los porcentajes presentados se muestran así, como porcentajes pero no están los datos demográficos de los participantes en el estudio. Como si aparecen en las publicaciones de The New England Journal of Medicine (NEJM), la revista científica de alto impacto donde se publicaron los Fase III de Pfizer-Biontech y de Moderna. También allí se publicaron los datos del estudio clínico sobre plasma del Hospital Italiano. Gamaleya se supone que está preparando un estudio similar”.

Las diferencias también las vimos en las autorizaciones de uso de emergencia, realizadas para Moderna y Pfizer por FDA en USA y algunos otros países. Sputnik fue aprobada tempranamente en Rusia y autorizada para uso de emergencia en Argentina”, añadió.

Mirna Biglione, desde Buenos Aires, y médica especialista en Alergia e Inmunología, del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) UBA-CONICET, explicó en referencia a la dificultad de compilar los datos oficiales y científicos de las vacunas: “cuando los datos de Fase III están publicados en revistas internacionales de referencia como lo es en este caso el NEJM, uno cuenta con datos fidedignosPor el momento se cuenta con una publicación para la vacuna Sputnik V en una revista internacional pero de Fase I y II, faltarían los de Fase III. Hay que considerar otra situación, que los datos muestran que los participantes tanto en el caso de Moderna como de Pfizer son más respecto a los que formaron parte de Sputnik V”.

“En la Argentina contamos con los documentos que brinda el Ministerio de Salud, y en la página del Centro Gamaleya hay información que brinda Reuters, pero no contamos con datos tan exhaustivos en el caso de Sputnik V como sucede con Moderna/NIH y Pfizer/BioNTech, seguramente próximamente los publicarán”, añadió

Para la investigadora del INBIRS, no debemos olvidarnos que estamos ante una pandemia, las personas están cansadas. Ya son muchos días, vivimos cuarentenas y en algunos casos cuesta tomar conciencia en lo que respecta a los hábitos de protección individual: cómo usar de manera correcta el barbijo cuando uno no ve al virus. “Nuestro enemigo es invisible y la mayoría de las personas que se infectaron cuentan que tuvieron síntomas leves y eso no ayuda para que se tome conciencia de la importancia de lo que implica la enfermedad, especialmente para los médicos, enfermeros, ambulancieros, camilleros; aquellos que están viendo la otra cara de la moneda, la realidad del contacto con pacientes en terapia intensiva, moderados, graves o severos que siguen falleciendo en todo el mundo y aquí en la Argentina también”, aseveró Biglione.

“Estamos viviendo una situación nuevamente complicada y difícil en la Argentina, y por ello en este contexto debemos considerar que el avance científico que hubo con el desarrollo de vacunas más avanzadas que están dando una eficacia mayor al 90% es un gran logro y es la herramienta que tendremos a mano, pero que recién estamos comenzando a utilizar”, analizó.

De acuerdo a la investigadora del INBIRS “No estamos aún vacunados, el virus está entre nosotros, cada vez hay más casos; por eso, el cuidado y la prevención son más clave que nunca: hay que hacer hincapié en preservar a los grupos de riesgo, mayores de edad, personas con comorbilidades como diabetes, obesidad, enfermedad cardíaca, pulmonar crónica, inmunodeficiencia, trasplantados, entre otras”.

Las investigadoras Bover-Biglione compararon los puntos más importantes de estos inoculantes, como la eficaciatipo de tecnología aplicadacomponentesadvertencias y reacciones adversas/limitaciones de cada plataforma. Aquí un detalle de la información de los cuadros:

Tras la información veraz

El primer ítem al que se refirieron fue la eficacia general en la prevención de infección sintomática, a partir de los datos obtenidos del análisis de los estudios de Fase III en curso. La vacuna de Moderna, que cuenta con una autorización de la Unión Europea (UE), de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) a partir de la publicación científica basada en los resultados parciales de Fase III multicéntrico en varios países del mundo al igual que la de Pfizer, mostró una eficacia del 94,1%, con 30.420 participantes, 8 semanas de seguimiento y aprobación al finalizar la Fase III. Cabe señalar que hasta ahora la vacuna del laboratorio de Moderna -en Massachusetts- solo prevé su fabricación para el territorio de los Estados Unidos.

Por su parte, la vacuna de Pfizer-BioNTech registró una eficacia de 95%, con 43.448 participantes, 8 semanas de seguimiento y aprobación definitiva al culminar la Fase III.

En el caso de la vacuna rusa Sputnik V, fue de 91,4%, con 22.714 personas en el ensayo, 3 semanas de seguimiento. Este inoculante fue aprobado en Rusia. “En nuestro país, la vacuna Sputnik se ha aprobado con el acceso a datos que aún no han sido publicados con datos de Fase II que no han sido publicados en revistas cientificas”, mencionaron ambas investigadoras, que confeccionaron los cuadros comparativos para el INBIRS.

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En la eficacia en condiciones preexistentes Moderna informó tener 90,9%, Pfizer 95,3% y en el caso de la vacuna de Gamaleya el dato es desconocido hasta el momentoen mayores de 65 años 86,4%, 94,7% y desconocido (en curso) respectivamente. En relación a la prevención del COVID-19 severo, la de Moderna mostró una efectividad del 97%, Pfizer 88,9% y Sputnik V 100%.

En el caso de las hospitalizaciones por el nuevo coronavirus, la vacuna de Moderna mostró un 89%, 100% de efectividad en el caso de Pfizer y desconocido en la de Gamaleya¿Estas 3 vacunas previenen la infección asintomática? En Moderna, posiblemente, aunque hay poca evidencia, y es un dato desconocido para la de Pfizer y Sputnik V. Tanto en la prevención de la transmisión como en la duración de la inmunidad la información en las 3 es desconocida. “Estos estudios clínicos requieren un seguimiento de hasta d y un número elevado de participantes para concluir observaciones más precisas”, advirtieron las investigadoras.

De acuerdo a lo por Biglione, “existen más datos al día de hoy para las vacunas que publicaron sus resultados de Fase III en NEJM, Pfizer y Moderna, para los efectos adversos, más poblaciones estudiadas, una mayor cantidad de voluntarios incluidos que para la vacuna Sputnik V” y agregó: “Vamos a tener que esperar un tiempo para ver cómo evolucionan los resultados de estos ensayos de Fase III en el caso de todas las vacunas, ya que cabe destacar que están aprobadas para uso de emergencia”.

“Desde el Centro Gamaleya no mostraron aún pruebas suficientes, pero probablemente las tengan. No obstante la OMS sugiere que para que sea valedera una evaluación deben seguirse por al menos 2 meses a los voluntarios de la fase III”, insistió Laura Bover desde Texas, Estados Unidos.

Tres vacunas aprobadas contra el COVID-19

Tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer cuentan con tecnología ARNm de proteína spike S viral (ARN mensajero, lleva la información para que nuestras células sinteticen la proteína). Sputnik se vale de dos adenovirus (Ad) humanos transportadores de ADN (es decir material genético-gen que lleva la información de la proteína spike S).

Las 3 vacunas se administran a partir de una inyección intramuscular, en dos dosis idénticas en el caso de Moderna y Pfizer y dos diferentes (Ad26 y Ad5) en el caso de Sputnik VModerna tiene un tiempo entre dosis de 4 semanas mientras que Sputnik y Pfizer 3 semanas.

El almacenamiento requerido para Moderna es -20°C en freezer regular, Pfizer -70°C en freezer ultra frío y en Sputnik V -20 Celsius, freezer regular, 2-8 Celsius, liofilizada y líquida.

La vacuna de Moderna está pensada para un rango etario de mayores de 18 años, la de Pfizer para mayores de 16 y la de Gamaleya de 18 a 60 años.

Las reacciones adversas más comunes en los 3 casos fueron dolor, hinchazón y enrojecimiento en el sitio de la inyección, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos, dolor muscular y en articulaciones, náuseas, ganglios linfáticos inflamados, síntomas seudogripales y malestar generalEn Moderna, 21,5% de los eventos adversos severos fueron en vacuna y 4% en placebo; en Pfizer 8,8% y 2,1% respectivamente y en Sputnik V los datos son insuficientes al 1 de enero de 2021.

Las precauciones a tener en cuenta en la de Moderna y Pfizer son ante embarazo o sospecha del mismo en personal del área de salud con riesgo, pacientes trasplantados (órganos sólidos) y ante reacciones alérgicas previas severas (anafilaxia) a alimentos, una vacuna, o a otra medicación. Para las 3 vacunas, las advertencias son para personas con COVID-19 previo y tratamientos con anticuerpos monoclonales o plasma, en donde se debería esperar 90 días, vacunas previas más de 14 días (Moderna y Pfizer) y 28 días (Sputnik V), medicaciones que se estén tomando y patologías no mencionadas por insuficiente número de casos estudiados y se aconseja en cada caso consultar con médico de cabecera si es recomendable recibir la vacuna. “Los ensayos clínicos de Fase III concluirían luego de un seguimiento de seis meses, en total dos años”, aseveraron.

El interior de las vacunas

En cuanto a los componentes de las inoculaciones, la de Moderna está compuesta por ARNm (ácido ribonucleico mensajero), lípidos (SM-102, polietilenglicol [PEG] 2000 dimiristoil glicerol [DMG], colesterol y 1,2-diestearoil-sn-glicero-3-fosfocolina [DSPC]), trometamina, clorhidrato de trometamina, ácido acético, acetato de sodio y sacarosa.

Pfizer, por ARNm, lípidos ((4-hidroxibutil) azanodiil) bis(hexano-6,1-diil) bis(2- hidroldecanoato), 2 [(polietilenglicol [PEG]-2000]-N,N-ditetradecilacetamida, 1,2-distearoil-sn-glicero-3-fosfocolina y colesterol), cloruro de potasio, fosfato monobásico de potasio, cloruro de sodio, fosfato dibásico de sodio dihidratado y sacarosa.

En el caso de Sputnik V, Adenovirus 26 y 5 con ADN, Tris (hidroximetil aminometano); cloruro de sodio; sacarosa; cloruro de magnesio hexahidrato; sal sódica dihidrato de EDTA; polisorbato; etanol; 95 % de solvente para preparaciones inyectables hasta 0,5ml.

Máximas y contracara de inocular

De acuerdo a la recopilación de datos de las investigadoras Laura Bover y Mirna Biglione, quienes no deberían recibir la vacuna son aquellas personas que hayan tenido una reacción alérgica severa (anafilaxia, fiebre de 40°C, convulsiones) a la dosis previa de cada una de estas vacunas, a alguno de sus componentes en otras vacunas o medicamentos, en el caso de las 3 vacunas.

Embarazo o sospecha del mismo; lactancia en la de Moderna y Pfizer y en el caso particular de Pfizer/BioNTech aquellos que hayan tenido previa reacción alérgica al compuesto Onpattro (patisirán), medicamento usado para tratar amyloidosis, pues el medicamento y la vacuna utilizan algunos de los mismos lípidos.

Asimismo aclaran que Sputnik V no está autorizada para aquellos que reciben medicación que baje sus defensas; en enfermedades oncohematológica o agudas graves; en exacerbación de enfermedades crónicas con compromiso del estado general; inmunodeficiencias congénitas o adquiridas; trasplantados; embarazadas y mujeres en procesos de lactancia.

Según amplió Bover , “A principio de año todos decían que era una locura hacer una vacuna en 1 año. Ahora que está disponible, todos quieren la vacuna. Los 10-15 años que tarda en llegar a ser aprobada, se requieren para resolver todas esas dudas: quien la puede o no puede recibir, protege por cuantos meses o años, despierta inmunidad humoral (de anticuerpos) o celular (linfocitos T de memoria). Ahora hay que aprenderlo sobre la marcha. Lo que sabemos es que debe despertar los dos tipos de respuesta inmune: humoral (genera anticuerpos) y celular (linfocitos T de memoria)”.

Los adenovirus que se usan como vectores transportando el gen de la proteína S del virus, en el caso de Sputnik son dos diferentes (Ad26 y Ad5). Eso es importante, porque si bien los adenovirus son utilizados como vectores (tipo transportador del ADN) esos dos no tienen mucha prevalencia (circulación) en la población. Los adenovirus son muy comunes y causan distintas enfermedades , resfríos, vías respiratorias, tracto digestivo. Estos como vectores no infectan, sólo llevan el material genético. Y al no ser muy comunes en la población y ser distintos adenovirus en cada dosis, probablemente sean menos rechazados por el sistema inmune que si dieran las dos dosis con el mismo. Porque el sistema inmune ya lo reconoció en la primera dosis y puede desencadenar la respuesta y eliminarlo antes que cumpla su función transportadora. Y al ser poco comunes en la población tenemos menos memoria inmunológica contra ellos”, precisó y detalló: “Esto representa una ventaja para la vacuna, que logrará su cometido de despertar una respuesta inmune contra la proteína S”.

Es probable que todas las vacunas sean buenas y seguras, y eso se demostrará con el tiempo. Es posible que con gran número de vacunados los números de eficacia bajen del 90%, habrá quienes no desarrollen tanta protección. Pero lo más importante a recalcar, es que ninguna vacuna tiene eficacia del 100%. Eso indica que un 5-10% (o más) se pueden contagiar. Y tampoco se sabe si el que se contagie será asintomático, en cuyo caso puede tal vez contagiar a otro porque deja de cuidarse. Es por esto que lo más importante a comunicar es que hay que seguir cuidándonos”, concluyó Laura Bover

Salud

Más de 5 millones de afiliados al PAMI no consiguen turnos ni tratamientos en sanatorios

El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real.

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El foco del problema no pasa solamente por los atrasos en los pagos. El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato alarmante: desde diciembre el organismo no otorgó ningún tipo de actualización significativa a los prestadores sanatoriales, pese al brutal incremento de costos que atraviesa todo el sistema de salud.

 

Los costos de medicamentos, insumos médicos, prótesis, tecnología sanitaria, alquileres, salarios del personal, servicios públicos y gastos operativos generales aumentan de manera sostenida mes tras mes. La inflación médica corre muy por encima de cualquier reconocimiento arancelario que otorga el organismo. La ecuación ya no cierra.

Los sanatorios trabajan bajo déficit operativo permanente y muchos están absorbiendo pérdidas económicas solamente para evitar interrumpir prestaciones o cerrar sus puertas. Pero ese esfuerzo tiene un límite. En distintas regiones del país —especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior— empieza a crecer el temor a cierres masivos por asfixia financiera.

La situación se vuelve todavía más delicada por la deuda acumulada con los prestadores, que ronda los $500.000 millones, y por los múltiples reclamos vinculados a débitos inconsultos realizados sobre facturas desde el año 2020 hasta la actualidad, muchos de ellos sin respuesta ni revisión administrativa.

 

Las clínicas denuncian descuentos arbitrarios y expedientes paralizados mientras continúan sosteniendo prestaciones esenciales para millones de jubilados.

El impacto humano ya empezó. Cada vez cuesta más conseguir turnos, sostener especialidades críticas o garantizar continuidad en tratamientos complejos. Crecen las renuncias de profesionales, se reducen planteles médicos y muchas instituciones tienen enormes dificultades para cubrir guardias y áreas sensibles. Médicos, enfermeros y trabajadores de la salud sostienen el sistema bajo una presión económica y emocional extrema.

 

 

Pero quienes terminan pagando las consecuencias más duras son los jubilados.

Porque detrás de cada prestación desfinanciada hay un abuelo esperando una operación, un estudio, una internación o un medicamento. Hay familias enteras viviendo con angustia la incertidumbre de no saber si podrán continuar un tratamiento. Hay adultos mayores que dependen exclusivamente del PAMI para acceder a atención médica y que hoy empiezan a sentir cómo el sistema se deteriora lentamente frente a sus ojos.

 

El problema afecta de manera directa a más de 5,5 millones de jubilados y pensionados en toda la Argentina.

La salud de la tercera edad no puede transformarse en una variable de ajuste fiscal. Cuando el Estado desfinancia la estructura sanitaria, el daño no aparece primero en una planilla contable. Aparece en las guardias colapsadas, en las camas que faltan, en los médicos que se van, en las clínicas que cierran y en el miedo de miles de adultos mayores que sienten que el sistema comienza a abandonarlos.

Lo más preocupante es que esta crisis avanza en silencio. No hay una explosión inmediata ni una foto única del colapso. Hay un desgaste progresivo, permanente y cada vez más profundo. Y cuando el sistema que atiende a millones de jubilados empieza a romperse, las consecuencias humanas son devastadoras.

Todavía hay tiempo para evitar una crisis sanitaria mucho mayor. Pero para eso primero hace falta reconocer la magnitud del problema y dejar de esconder detrás del discurso del ajuste una realidad que golpea todos los días a los sectores más vulnerables.

Porque cuando el PAMI ahoga financieramente a clínicas y sanatorios, no solamente cierran instituciones médicas. Los que terminan quedando desprotegidos son los abuelos argentinos. / Perfil

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Salud

El PAMI dio de baja a 1500 prestadores por graves irregularidades y fraude

Las investigaciones internas en PAMI arrojaron evidencias de cobros indebidos, falta de documentación y condiciones inadecuadas en clínicas.

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El PAMI dio de baja a más de 1.500 prestadores en todo el país por graves irregularidades, y sumó dos nuevas denuncias penales por casos de corrupción en las provincias de Tucumán y Chaco.

El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), a cargo de su director ejecutivo Esteban Leguízamo, informó la decisión a traves de un comunicado oficial difundido junto al Ministerio de Salud de la Nación. Las bajas son el resultado de auditorías permanentes que detectaron tres categorías de incumplimientos: cobros indebidos, facturación de prestaciones inexistentes y establecimientos con condiciones edilicias que no reunían los protocolos de higiene y seguridad exigidos por el organismo. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo.

Dentro de ese proceso de fiscalización se ubica el caso de Sanarte S.R.L., un policonsultorio con múltiples especialidades y prácticas ambulatorias con sede en San Miguel de Tucumán. La auditoría integral detectó un conjunto de faltas que van desde problemas administrativos hasta incumplimientos de la normativa vigente en materia de derechos del paciente.

Entre las observaciones más graves figuran la falta de habilitación municipal actualizada y legajos profesionales incompletos, con ausencia de matrículas e inscripciones de los médicos que atendían a los afiliados.

La auditoría también detectó demoras de hasta 21 días para obtener un turno en especialidades como cardiología, gastroenterología y traumatología, lo que afectó directamente la accesibilidad de los jubilados al sistema.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la modalidad de atención: el establecimiento asignaba turnos cada un minuto bajo un sistema “por orden de llegada”, una práctica que los auditores consideraron incompatible con una atención médica adecuada.

A ese esquema se sumó una cantidad significativa de consultas y estudios transmitidos al PAMI sin respaldo documental, historias clínicas sin firma ni sello profesional, y estudios médicos sin los informes correspondientes. El organismo señaló que estas conductas configuran un incumplimiento de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente.

El caso Chaco: rescisión de contrato y denuncia penal

El segundo caso se tramitó bajo el Expediente EX-2025-32083683-INSSJP-GPM#INSSJP e involucra al médico J.C, prestador perteneciente a la UGL XIII – Chaco del PAMI.

Las actuaciones se originaron a partir de auditorías y controles realizados por las áreas técnicas del Instituto, que detectaron deficiencias en la documentación clínica obligatoria, incumplimientos contractuales e inconsistencias administrativas y médicas en las prestaciones facturadas.

El profesional investigado no logró revertir las observaciones en la instancia de descargo. Según surge del expediente, los descargos presentados fueron considerados insuficientes por el organismo, que además señaló que las conductas detectadas afectaban los mecanismos de control y auditoría del PAMI. Ante ese cuadro, el Instituto resolvió aplicar sanciones administrativas y avanzar con la rescisión del contrato prestacional.

La gravedad de las irregularidades llevó al PAMI a dar un paso adicional: promovió una denuncia penal para que la Justicia determine si las conductas relevadas constituyen delitos. El caso contó con la intervención de equipos jurídicos, áreas técnicas y auditorías prestacionales de la UGL XIII – Chaco. El organismo puso los hechos en conocimiento del Ministerio Público Fiscal, al considerar que las irregularidades comprometían el funcionamiento normal del sistema prestacional.

Un patrón de fraude que se investiga desde 2014.

Ambos casos se inscriben en un proceso de fiscalización más amplio que el PAMI lleva adelante desde que Esteban Leguízamo asumió la conducción del organismo. En noviembre de 2025, el INSSJP denunció ante la Justicia federal una estafa de miles de millones de pesos articulada a través de órdenes médicas electrónicas (OME) falsas, facturaciones sin respaldo y uso indebido de datos personales de afiliados. Esas denuncias dieron lugar a al menos seis causas penales activas en distintas jurisdicciones federales, impulsadas por el organismo y la UFI-PAMI.

En febrero de 2026, nuevas auditorías en cardiología y gastroenterología revelaron volúmenes de prestaciones imposibles de justificar. Uno de los casos documentados por Infobae mostró a un prestador con dos quirófanos que declaró 283 prácticas en 95 pacientes en apenas cinco horas; otro registró 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, asociadas a 326 pacientes distintos, lo que hubiera requerido una jornada de entre 81,5 y 108,7 horas de trabajo continuo.
Frente a ese escenario, el organismo implementó un esquema de control que incluye el monitoreo permanente de los umbrales prestacionales, el uso obligatorio del turnero digital del PAMI, auditorías continuas sobre la conducta de los prestadores y penalizaciones automáticas ante excedentes injustificados.

“Auditar no significa perseguir”, aclararon desde el Instituto, al tiempo que garantizaron que las bajas aplicadas no interrumpirán los tratamientos de los afiliados, ya que el organismo trabaja para mantener la continuidad de las prestaciones a través de la red de atención disponible en todo el territorio nacional. En abril de 2026, el Gobierno reforzó la estructura de control interno con la designación de la doctora María Florencia Zicavo como nueva Síndico General del PAMI.

FUENTE: Infobae

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Salud

Nación adeuda tres meses a farmacias prestadoras del PAMI y peligra la reposición de medicamentos

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Tucumán advirtieron sobre la crítica situación económica que atraviesan los locales por la falta de fondos. Además, expresaron su rechazo a la desregulación de la venta de remedios por internet y alertaron sobre los peligros del mercado ilegal.

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La provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados atraviesa un momento de extrema tensión. La referente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, encendió las alarmas al confirmar que el Gobierno nacional, a través del PAMI, mantiene una severa deuda de tres períodos vencidos con las farmacias locales, lo que pone en jaque la cadena de pagos y la reposición de stock en los mostradores tucumanos.

Pastoriza calificó la situación financiera del sector como crítica. Según detalló, existía un compromiso formal de la obra social de los jubilados para realizar cinco pagos mensuales con el objetivo de ir acortando la brecha de la deuda, apoyándose en el auxilio de fondos provenientes del Ministerio de Economía de la Nación. Sin embargo, llegando a finales de mayo, esos desembolsos no se concretaron según lo pautado. «Este mes tuvimos tres y ya hoy es 27, no están cumpliendo con eso. Supuestamente iban a recibir dinero del Estado Nacional, pero hasta ahora no hay novedad», lamentó la dirigente.

 

Pese a la asfixia económica, desde la institución aclararon que el servicio para los afiliados del PAMI no se encuentra cortado, aunque advirtieron sobre las graves dificultades operativas que ya están sufriendo muchos locales. Al no recibir los pagos correspondientes del Estado, las farmacias no pueden saldar sus deudas con las droguerías, lo que deriva en el corte de las cuentas corrientes y la consecuente imposibilidad de reponer los remedios básicos en las estanterías.

Este complejo escenario impacta de lleno en el eslabón más vulnerable de la cadena: los adultos mayores. Pastoriza señaló que las magras jubilaciones obligan a los afiliados a buscar exclusivamente aquellos medicamentos que cuentan con una cobertura del 100% en el sistema. Esta brutal pérdida del poder adquisitivo se vio reflejada en una caída interanual de las ventas que ronda entre el 30% y el 40%, evidenciando que muchos ciudadanos tuvieron que limitar sus compras a lo estrictamente indispensable, resintiéndose incluso la continuidad de algunos tratamientos.

 

Fuerte rechazo a la venta libre por internet

Más allá del conflicto económico por la deuda nacional, Pastoriza aprovechó la oportunidad para sentar la postura de los profesionales frente a la intención de desregular la comercialización de medicamentos. La referente fue categórica al recordar que en Tucumán rige la Ley Provincial 5483, normativa que prohíbe la venta online y establece que la dispensa de estos productos solo puede realizarse en farmacias físicas, habilitadas y estrictamente controladas por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

La profesional advirtió sobre el grave peligro que representa para la salud pública la proliferación de un mercado paralelo y sin controles estatales. «Se corre mucho el riesgo del origen y de la conservación. No sabemos si es trucho o si está bien usado», explicó. Como ejemplo de esta preocupante tendencia, reveló que recientemente recibieron denuncias sobre la comercialización ilegal de psicofármacos, como el clonazepam, a través de grupos de WhatsApp y sin ningún tipo de receta médica, una práctica delictiva que consideró una verdadera bomba de tiempo para la sociedad. /Los Primeros/

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