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Economía

«Para bajar la alta inflación se necesita no menos de 5 años»

Augusto Costa es uno lo los que suena como posible ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires si triunfa el Frente de Todos en las próximas elecciones. Se manifiesta preocupado por la actual situación económica pero no estima que la Argentina pueda caer en una hiperinflación.

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Augusto Costa, economista, amigo de Axel Kicillof y posible ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires si triunfa el Frente de Todos en las próximas elecciones, estuvo al frente de la secretaría de Comercio Interior previo a su paso por Cancillería, durante el gobierno que presidió Cristina Kirchner.

De su gestión se recuerda la decisión de establecer Precios Cuidados y el Observatorio de Precios y quizás esta experiencia fue la que lo impulso a escribir el libro “Todo Precio es Político”. Allí se revela cómo se diseñó el programa de Precios Cuidados, cómo funcionan las cadenas de valor, entre otros temas. Hincha de Vélez y fanático del fútbol, actualmente trabaja en la Auditoria General de la Nación y dirige el centro Cultural Moran. También es músico compone temas y es bajista.

Se manifiesta preocupado por la actual situación económica pero no estima que la Argentina pueda caer en una hiperinflación. Apuesta a la efectividad de un acuerdo de precios y salarios y espera que no ocurra otra devaluación. También alerta acerca del elevado endeudamiento de la provincia de Buenos Aires.

A continuación, los principales aspectos de la entrevista con Ámbito.

Periodista: ¿Por qué escribió un libro sobre precios?

Augusto Costa: Porque queramos o no, los precios nos atraviesan todos los días. Por más que no nos preguntemos porqué las cosas valen lo que valen, entender el fenómeno de cómo se forman los precios en los mercados nos ayuda a comprender cómo funciona la sociedad en que vivimos. En el libro lo que intenté hacer es darle herramientas a las personas que no tienen mayor conocimiento sobre economía, para que puedan entender cuáles son las políticas que el Estado puede implementar para mejorar las condiciones de vida de diferentes sectores de la población. Porque el Estado, en definitiva, está permanentemente decidiendo quiénes se van a beneficiar del esquema económico vigente.

P.: ¿El Estado o los empresarios “malos”?

A.C.: El Estado. ¿Por qué el libro se llama “Todo precio es político”?, porque en economía hay una discusión respecto a cómo se tienen que determinar los precios. Vamos a ponerlo en extremos opuestos, están las versiones más liberales o neoclásica que dice que todo lo tiene que resolver el mercado, porque cuando la oferta y la demanda determina en cada uno de los mercados cuánto se intercambia y a qué precio, se supone que eso refleja las condiciones de la economía y eso garantiza la eficiencia en la asignación de los recursos. Del otro lado te dicen que si en una economía no funciona competitivamente en realidad lo que ocurre es que los que tienen más poder en los mercados se apropian de más de lo que les corresponde.

P.: ¿Y cómo es la situación en la Argentina?

A.C.: La economía argentina es muy concentrada. Históricamente lo fue y en los últimos años se produjo un proceso de concentración muy grande. Porqué los precios son políticos. Si el Estado decide no intervenir en los mercados y los precios los fije la oferta y la demanda, está tomando una decisión política que permite que los más poderosos se aprovechen de su situación. Esos precios tienen un componente político que está basado en esa decisión. Porque hay que distinguir entre suba de precios y nivel de precios. Es distinto cuánto valen las cosas y porqué suben los precios. Cuánto valen las cosas tiene que ver con la concentración del mercado. Entonces, cuando hay mucha concentración, lo que hacen las empresas que tienen poder es tratar de vender menos y cobrar más caro para tener más margen y rentabilidad, pero esto obviamente afecta el acceso a bienes y servicios a ciertos sectores de la población que no pueden pagar estos precios. Por eso el Estado tiene que intervenir para evitar que esa política de las empresas determine precios superiores que los resultarían en condiciones de competencia.

P.: ¿Y de qué depende la suba de precios?

A.C.: Esta es una discusión completamente distinta que tiene que ver con cuáles son los factores que determinan que los precios suban en la economía. También se dan discusiones sobre cuáles son las visiones y por lo tanto las herramientas para combatir la inflación. Desde mi perspectiva, la inflación es un fenómeno multicausal, complejo donde intervienen desde el tipo de cambio, las políticas tarifarias del Estado, los precios internacionales, lo que se denomina puja distributiva entre los asalariados y los empresarios y por supuesto también la política pública sobre el manejo del déficit, de la emisión monetaria y en última instancia el nivel de demanda agregada de la economía. Todo ese combo de variables determina que los precios suban o se mantengan estables.

P.: Mucha gente se pregunta ahora que no se emite y se baja el déficit primario ¿por qué tenemos tan alto nivel de inflación?

A.C.: Este punto es central, lo que quedó en evidencia con el gobierno de Macri una interpretación que atribuye la dinámica inflacionaria estrictamente a factores monetarios, particularmente a la política monetaria y a le tasa de interés del Banco Central.

Entonces vemos qué pasa cuando vienen con un único instrumento que es poner la tasa de interés por las nubes, tratar de contener la oferta monetaria y ajustar el gasto, entiendo que de esa manera se va a resolver la inflación, y se olvidan de otros factores como el rol de la devaluación y su efecto en los precios internos, o el marco tarifario en los costos generales de la economía y como esto presiona en la formación de los precios o el rol de los formadores de precios que pueden aprovecharse para mejorar sus márgenes y esto da impulso a la inflación, o la puja distributiva.

P.: ¿Existe algún país que haya logrado bajar la inflación aplicando solo la política de no emisión?

A.C.: Yo no conozco. Cuando uno mira la inflación dependiendo el contexto y el país puede tener diferentes determinantes. No se pueden extrapolar experiencias de otros países a todo tiempo y lugar. Si en algún país funcionó que subiendo la tasa de interés bajó la inflación, eso no quiere decir que pueda funcionar en Argentina.

P: ¿Cuando estuvo al frente de la Secretaria de Comercio puedo realmente constatar si hay concentración de sectores?

A.C.: En mayor o menor medida hay concentración en casi todos los sectores. En los que es bienes de consumo masivo, alimentos, limpieza higiene, bebidas generalmente hay 3, 4, o 5 empresas que concentran una gran proporción del mercado. Por ejemplo, en el caso del pan que compramos en el supermercado una sola empresa con 3 marcas representa el 80% del mercado.

En el caso de cervezas solo dos representan el 75% del mercado, yerba entre 4 o 5 empresas el 60%, champús 4 empresas. En lavandina una sola representa más del 60% de las ventas. En lácteos tenemos una sola empresa con cada vez más tiene participación en el mercado. Snacks, en conservas, en mermeladas. En insumos difundidos, una de aluminio. En el caso de los medicamentos lo que ocurre es que cada laboratorio se especializa en algún tipo de droga, es decir que para cada droga sí existe mucha concentración. Hasta los técnicos del FMI mencionaron el tema de la concentración. Por eso uno tiene que analizar la formación de precios en toda la cadena de valor y ver cómo en cada uno de los eslabones hay unos pocos actores. El Estado tiene que evitar los abusos de los que tienen el poder en cada uno de los eslabones y fomentar la competencia.

P.: ¿Usted considera que lo lograron cuando estuvieron al frente del gobierno?

A.C.: No, quedó trunca esa tarea. Vimos con mucha preocupación que en nuestro gobierno subió mucho la concentración, tomamos cartas en el asunto e implementamos Precios Cuidados, que significó intervenir en las cadenas de valor para garantizar accesos a góndolas a pequeñas y medianas empresas que difícilmente pueden vender en las grandes cadenas. Determinar cómo se distribuye el ingreso entre quien provee y comercializa, porque nosotros acordamos precios de venta del productor y del minorista, es decir en toda la cadena. Creamos una ley de Observatorio de Precios para toda la cadena de valor. Todas estas políticas fueron desvirtuadas o directamente discontinuadas por el gobierno de Macri porque entienden que el Estado no debe participar en la fijación de precios y todo debe quedar librado al mercado.

P.: El Estado contribuye a la formación de costos con su carga tributaria…

A.C.: Sí, con la carga tributaria y con la regulación, por eso concluyo que todo precio es político, porque según los impuestos que establezca el Estado o quienes se los fija o qué tipo de regulaciones establece y a quienes, hay una decisión política. Y cuando el Estado no interviene también hay una decisión política. Lo preocupante es que hay un gran descontrol, porque el Estado dejó de controlar y de utilizar herramientas cuando hay temas de competencia desleal.

P.: ¿Cuando estuvo al frente de la Secretaria de Comercio contaba con inspectores y herramientas suficientes?

A.C.: No, nos faltaban inspectores y herramientas legales. Mucha gente cree que cuando suben los precios, el Estado puede hacer algo. Lo único que puede hacer es aplicar ciertas herramientas, pero no impedir la venta de dicho producto a un precio alto porque el que fija los precios es el empresario (sea productor, distribuidor o vendedor). Por eso nosotros establecimos Precios Cuidados donde voluntariamente los integrantes de la cadena de valor acordaron con el gobierno abastecer productos a un determinado valor y por un determinado tiempo.

P.: Entonces, según su experiencia, ¿cuál es la base para que un acuerdo de precios y salarios funcione?

A.C.: Se necesita que los acuerdos sean formales, que no sean pactos de palabra, que el no cumplimiento implique algún tipo de sanción, recordemos además que hablo de acuerdos voluntarios. Que el Estado cumpla con el rol de garante del acuerdo. Es decir, si los empresarios acordaron mantener los precios y los trabajadores no reclamar aumentos durante el periodo del acuerdo, que el Estado controle que ambos compromisos se cumplan.

P.: Estos acuerdos tienen como objetivo frenar la inflación pero ¿cómo se puede lograr cuando el Tesoro Nacional por ejemplo, tiene muchos gastos ajustados a inflación pasada?

A.C.: La única forma es des indexando la economía gradualmente. Uno viene arrastrando una inercia inflacionaria, pero justamente lo que se debe hacer es ir fijando objetivos de evolución de precios, de gasto público, fijación de metas para variables clave como precios, salarios y manejo de las cuentas públicas que deben tener consistencia entre sí. Si no hay consistencia entre las metas de diferentes ámbitos y no hay control de las metas, cualquier acuerdo de precios y salarios estará destinado al fracaso. Creo que el desafío hoy es entender que esto no se puede hacer de un día para el otro. Hay que pensar que en un contexto inflacionario, con mucha inercia inflacionaria, los objetivos deben ser graduales, cumplibles pero que marquen un camino. Tenemos que hablar de un periodo de no menos de 5 años con el objetivo de ir bajando la tasa de inflación de los niveles altísimos de hoy en día hasta niveles razonables que favorezcan la dinámica económica. Porque si no logramos esto, va a ser muy difícil que la economía pueda funcionar a mediano plazo.

P.: ¿Cómo juega la tasa de interés?

A.C.: La tasa de interés juega de muchas maneras, determina el costo de acceso para el financiamiento para la inversión y el capital de trabajo. Con la tasa de interés que tenemos hoy en día la economía no puede funcionar, porque antes de invertir en una maquina o en una inversión productiva, a cualquiera le conviene más invertir en instrumentos financieros por su alta rentabilidad. La tasa de intereses tiene que ir bajando gradualmente para poder reactivar la economía, pero se tiene que hacer de manera tal que con el desarme de las Leliqs todos esos pesos que se van liberando y conforme se va bajando las tasas de interés, vayan al consumo, la producción, a financiar gasto interno y no a dólar.

P.: ¿Cómo evita que no se vaya a dólar?

A.C.: Con una política consistente y que genere confianza. Si uno dice vamos a desarmar las Leliqs, vamos a bajar la tasa, pero quien tiene pesos en la mano dice yo voy al dólar porque se viene otra devaluación… y ahí aparece otro factor que son las regulaciones del mercado cambiario y de capitales. Se necesita una política consistente para poder generar condiciones para que lo incentivos a una economía financiera se trasformen en incentivos a una economía con producción y con empleo. Pero también que esto último no impacte a los precios, entonces hay que ganar por mayor volumen, no por mayores precios.

Resumiendo esto es: acuerdo de precios y salarios; políticas consistentes y el Estado garante de todo este esquema.

P.: ¿Qué precios considera que son importantes controlar en la economía argentina, por ejemplo, las tarifas?

A.C.: En el caso de tarifas hay que tener un esquema regulatorio que vaya actualizando los precios de manera de que no afecte a la inversión por un lado, pero que tampoco afecte el poder adquisitivo de los consumidores y que no genere presiones inflacionarias.

P.: ¿Cómo se logra esa ecuación?

A.C.: Es un equilibrio. En un esquema de actualización periódica de precios de servicios básicos se puede lograr un equilibrio de estos objetivos. En economía, la misma medida puede tener impactos contradictorios. El arte de gobernar es encontrar el equilibrio justo.

P: ¿Entonces usted está de acuerdo con que el manejo de la economía debe estar concentrado?

A.C.: Hoy lo que necesita la Argentina es una gran coordinación de la política y esto significa un plan consistente a nivel nacional, provincial y municipal y que entre ministerios no haya políticas contradictorias. Con el grado de libertad que tenemos hoy y la delicada situación que enfrentamos, para hacer política económica tenemos que tener un plan consistente y coordinado o sino vamos a tener serias dificultades. Creo que este es el gran desafío del próximo gobierno.

P.: ¿Cómo cree que debe financiarse el déficit fiscal?

A.C.: No hay muchas fuentes de financiamiento, pero cuando uno habla de déficit quiere decir que los ingresos del Estado no alcanzan para cubrir sus gastos. Uno puede subir los ingresos o bajar el gasto o una mezcla de ambas cosas. Tomar deuda es una posibilidad muy limitada y la alternativa de financiar déficit con emisión monetaria hay que manejarla con mucha prudencia para no generar otro tipo de consecuencia. Entonces, la clave pasa por la recuperación de la economía a través de políticas que incentiven la demanda que pueden generar un empeoramiento transitorio de las cuentas públicas (porque el Estado lleva políticas que recomponen ingresos a algunos sectores rezagados) pero que luego se traduce en una reactivación económica que termina subiendo los ingresos del Tesoro. Por varios motivos, la prioridad es poner la economía en marcha para que se vayan revirtiendo los niveles de pobreza, desocupación y que aumente el nivel de producción y de rentabilidad de las empresas.

También hay que ayudar a financiar a las empresas en inversión, capital y trabajo. Claro con financiamiento razonable.

P.: Algunos economistas alertan acerca del riesgo de que Argentina pueda caer en una hiperinflación. ¿Cuál es su opinión?

A.C.: Yo no creo que estemos cerca de una hiperinflación. Si estamos en una dinámica que definitivamente se debe frenar.

P.: ¿Ve al gobierno intentando frenar la inflación?

A.C.: No, seguro que no. Este gobierno no encuentra las herramientas para frenar una situación que iba a ser muy fácil de resolver y creo que se le fue de las manos, pero tampoco veo una hiperinflación a la vuelta de la esquina. Creo que estamos a tiempo aplicando las políticas adecuadas.

P.: ¿Cree que el futuro gobierno se encontrará casi sin reservas en el Banco Central?

A.C.: La verdad es que si se analiza, la situación de las reservas es preocupante. La situación de las reservas para el próximo gobierno no será óptima.

P.: ¿Teme que venga ocurra otra devaluación? ¿Existe el riesgo?

A.C.: Esperemos que no. Pero respondiendo a si existe el riesgo, con la vulnerabilidad que tiene esta economía, cualquier shock externo la puede afectar. Porque el gobierno de Macri llevó a la economía a un nivel de fragilidad en donde todo puede pasar.

P.: Algunos analistas dicen que el 28 de octubre, de confirmarse el resultado de las PASO, esta situación podrá tranquilizarse o asustar…

A.C.: Creo que los mercados ya descontaron con el resultado de las PASO, el resultado que más temían, entonces – en principio – no debería haber mayores alteraciones. En el fondo, lo mejor sería que se defina el resultado en octubre ya que daría certidumbre respecto a lo que se viene. También Alberto Fernández y sus voceros económicos estuvieron especialmente preocupados por trasmitir tranquilidad y van a tomar las medidas que haya que tomar.

P.: ¿Usted ve como positivas a las retenciones?

A.C.: Las retenciones en ciertas circunstancias, tienen un rol importante porque las devaluaciones o los precios internacionales muy altos generan transferencias de riqueza muy fuertes. Nosotros pensamos más allá del instrumento puntual, siempre hay que tener en cuenta aplicar políticas segmentadas, porque un instrumento horizontal puede tener diferentes impactos como, por ejemplo, en las economías regionales o mismo en el campo.

P.: ¿Qué nivel de endeudamiento tiene la provincia de Buenos Aires?

A.C.: La provincia de Buenos Aires tiene una deuda de unos 12.000 mil millones de dólares de las cuales el 80% está nominada en dólares. Es enero hay vencimientos por más de 500 millones de dólares pero todavía no tenemos real dimensión de cuál es la situación de caja que dejará este gobierno porque no hay información pública.

Economía

Musk, más rico que 3.800 millones de personas juntas tras la salida a bolsa de SpaceX

La compañía de Elon Musk debutó en el Nasdaq con una suba de más del 20% y alcanzó una valuación cercana a los US$2 billones.

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SpaceX salió a cotizar en la bolsa de Nueva York y provocó un sacudón histórico en Wall Street. Las acciones de la compañía fundada por Elon Musk se dispararon más de un 20% en su debut en el Nasdaq y alcanzaron los US$166, en el marco de la mayor oferta pública inicial de la historia.

La operación llevó la valuación de la empresa a cerca de US$2 billones y convirtió a Musk en el primer billonario del mundo. La compañía había fijado el precio de más de 555 millones de acciones en US$135 cada una, con una valuación inicial cercana a los US$1,8 billones.

El debut bursátil de SpaceX generó una enorme expectativa entre los inversores. La empresa, que comenzó como una compañía aeroespacial, hoy también concentra proyectos vinculados a satélites e inteligencia artificial, y cotiza bajo el símbolo “SPCX”.

Durante un evento realizado en Starbase, Texas, Musk celebró la salida a bolsa y volvió a insistir en sus objetivos de largo plazo. “SpaceX quiere ser capaz de llevarte a la Luna, llevarte a Marte y, en última instancia, más allá”, afirmó.

El salto de la acción también consolidó a SpaceX entre las empresas más valiosas de Estados Unidos, por encima de compañías como Tesla, Meta y Walmart. Según Bloomberg, la demanda por la oferta fue más de cuatro veces superior a la cantidad inicial disponible.

La operación podría recaudar más de US$75.000 millones y, si se ejecutan opciones sobre acciones adicionales, el monto total podría superar los US$86.000 millones. Además, se espera que la salida a bolsa genere miles de nuevos millonarios entre empleados actuales, exempleados e inversores que acompañaron el crecimiento de la empresa durante casi 25 años.

Sin embargo, el debut también abrió cuestionamientos por la dimensión de la fortuna de Musk. Según un análisis de Oxfam, la salida a bolsa de SpaceX hará que el empresario acumule más riqueza que el 46% más pobre de la población mundial, es decir, más que unas 3.800 millones de personas juntas.

La organización sostuvo que este hito refleja décadas de marcos regulatorios y políticas fiscales favorables a los grandes patrimonios. También remarcó que una quinta parte de los ingresos de SpaceX proviene de contratos con el Gobierno federal de Estados Unidos.

Oxfam calculó además que, si Musk gastara un millón de dólares por día, necesitaría 2.740 años para agotar su fortuna. La entidad también afirmó que un impuesto único del 10% sobre ese patrimonio alcanzaría para financiar durante un año la erradicación de la pobreza extrema en el mundo.

Aunque SpaceX muestra un fuerte crecimiento, sus números también generan cautela. La empresa registró ingresos por US$18.700 millones en 2025, pero tuvo pérdidas netas por US$4.900 millones, atribuidas principalmente a inversiones vinculadas al desarrollo de capacidades de inteligencia artificial.

Con su llegada al mercado, SpaceX no solo marcó un récord financiero, sino que también volvió a poner en debate el poder económico de Musk, su dependencia de contratos públicos y la concentración de riqueza en manos de los grandes magnates tecnológicos.

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Economía

La inflación de mayo en Tucumán fue del 2,2%

En lo que va del año, el acumulado alcanza el 15,2% en la provincia y el 14,7% en el país.

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La inflación de mayo en Tucumán fue del 2,2%, según informó la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP), mientras que a nivel nacional el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 2,1%, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. En lo que va del año, el acumulado alcanza el 15,2% en la provincia y el 14,7% en el país.

El economista Raúl García señaló que los registros estuvieron dentro de las previsiones de los especialistas. «Se esperaba un valor ligeramente superior al 2% y finalmente fue 2,1% a nivel nacional. En Tucumán fue 2,2% y en el NOA también fue 2,1%», explicó.

En este sentido, sostuvo que la inflación acumulada ronda el 15% en los primeros cinco meses del año y consideró que «la proyección sería que deberíamos terminar el año entre 29 y 30 por ciento más o menos».

Respecto a la meta inflacionaria contemplada en el Presupuesto 2026, García afirmó que ya quedó desactualizada. «Había una expectativa demasiado optimista de parte del Gobierno nacional a la hora de presentar el presupuesto. En mayo ya estamos por encima de la meta de inflación que tenía prevista», indicó.

Al analizar las diferencias entre los distintos rubros, el economista explicó por qué la categoría Comunicación registró en Tucumán una suba del 11,3%, muy por encima del promedio general. «Comunicación incluye gastos de celulares y servicios de telefonía. Aumentó más del 11%, pero no impacta tanto en el índice porque tiene un peso menor que otros rubros como alimentos», detalló.

En ese sentido, remarcó que los alimentos continúan siendo determinantes en la medición de la inflación. «Alimentos impacta cerca del 40% en el índice. Por eso, cuando aumenta aunque sea un poco, se hace sentir mucho en el promedio final», explicó.

García también se refirió a la percepción de los consumidores que muchas veces consideran que los aumentos son mayores a los informados oficialmente. Al respecto, señaló que los índices se elaboran a partir de una amplia recolección de datos. «En Tucumán se procesan alrededor de 31.000 precios por mes. Hay artículos que aumentan mucho y otros que incluso pueden bajar, por eso el resultado final es un promedio», señaló.

Además, comentó que realizó un análisis comparando la evolución de los alimentos, los salarios y los servicios desde comienzos de 2023. «Los alimentos han aumentado más que los salarios. Eso significa que hoy las familias destinan una mayor proporción de sus ingresos a comprar alimentos que hace dos o tres años», advirtió.

Por último, se mostró optimista respecto a la evolución de los precios durante los próximos meses. «Estamos en una tendencia descendente. Es probable que lleguemos a una inflación cercana al 1% hacia fin de año, con algunos rubros por debajo y otros por encima de ese nivel», concluyó. /LV12/

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Economía

Las provincias volvieron al déficit y cerraron 2025 con un rojo del 0,4% del PBI

Tras el ajuste de 2024, las provincias volvieron al rojo en 2025. El aumento del gasto por encima de los ingresos y la caída de las transferencias explican el deterioro fiscal.

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Un informe de la Fundación Mediterránea destaca que en 2025 las provincias argentinas terminaron con un déficit financiero del 0,4% del PBI, lo que marcó un deterioro importante respecto de 2024, cuando habían concluido con un superávit de 0,1% del PBI.

«En el año 2025 el conjunto de provincias habría finalizado con un déficit financiero de alrededor de 0,4% del PIB, cuando en 2024 se había observado un superávit del 0,1%», señala el reporte.

«Tras una caída real de ingresos del 12,8% en 2024 y un ajuste en el gasto del 14,9%, las provincias pudieron exhibir en ese año un superávit financiero de 0,1% del PBI», explica el trabajo.

En ese sentido, señala que «en 2025 revirtieron el ajuste, ya que las erogaciones crecieron más (6,5%) que los ingresos (2,9%), por lo que volvieron al déficit financiero».

El deterioro de la situación fiscal de las provincias el año pasado tuvo como trasfondo las elecciones, que implican un incremento del gasto, un freno de la actividad y un recorte de las transferencias a los estados subnacionales.

«Si se considera la evolución acumulada entre 2023 y 2025, los ingresos totales de las provincias cayeron 10,3% en valores constantes, mientras que sus erogaciones bajaron 9,4%», indica el estudio.

En cambio, la Fundación Mediterránea sostiene que, a nivel del sector público nacional, los ingresos totales disminuyeron un 8,1%, mientras que el ajuste del gasto total fue equivalente al 27,6%.

«Resulta claro que, tras la baja del gasto provincial observada en 2024, siguió un desajuste fiscal que ahora vuelve a colocar a la mayoría de las provincias en déficit fiscal», afirma la entidad con sede en Córdoba.

El trabajo indica que «en el acumulado entre 2023 y 2025, el gasto total en provincias habría caído un 9% en valores constantes, con una reducción del 6% en el gasto corriente y del 30% en el gasto de capital».

«En dicho acumulado de dos años, la mayor caída del gasto total ocurrió en San Luis, con -30,3%, seguida por La Rioja (-25,0%) y Catamarca (-20,6%), mientras que solo cuatro provincias incrementaron sus erogaciones en ese lapso: Neuquén (17,3%), Chubut (7,7%), La Pampa (4,9%) y Río Negro (0,1%)», detalla el reporte.

El estudio agrega que «por lo general, la mayor parte del ajuste en las provincias que redujeron sus erogaciones en los últimos dos años ocurrió en el gasto de capital, porque resulta políticamente más sencillo de recortar y debido a la fuerte reducción de las transferencias de capital nacionales en ese período».

Provincias con mayor superávit

La provincia con mayor superávit corriente en 2025 fue Santiago del Estero, equivalente al 42% de su gasto corriente. Le siguieron Jujuy y CABA, con 25% y 21%, respectivamente.

Cinco provincias exhibieron déficit corriente, por lo que debieron buscar financiamiento o ingresos de capital para cubrir sus erogaciones corrientes: Tierra del Fuego (-13%)Santa Cruz (-6%)Chaco (-4%)Chubut (-2%) y Río Negro (-1%).

Las provincias pierden recursos en 2026

Por su parte, la consultora Politikon Chaco reportó datos de 13 distritos: Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tucumán y Tierra del Fuego.

Este conjunto mantuvo un superávit económico de $1,87 billones en el primer trimestre de este año, aunque representó una caída del 22% respecto del obtenido en igual período de 2025. Cabe recordar que, estacionalmente, las provincias suelen registrar superávit durante los primeros tres meses del año.

Los ingresos corrientes sumaron $14,3 billones, con una caída real del 3,6%, mientras que los gastos corrientes ascendieron a $12,4 billones, con una leve mejora del 0,1%. /ámbito/

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