La economía sigue dando señales de su funcionamiento a dos velocidades: el PBI saltó un 1,7% interanual en el primer trimestre, traccionado por el agro, el petróleo, la minería y los bancos. Sin embargo, los sectores que más traccionan al empleo, como el comercio y la industria, caen con fuerza por el impacto de la baja de los salarios reales sobre el consumo.
Mientras Bumeran observó a través de una encuesta que al 73% de los trabajadores los sueldos les duran no más de dos semanas, un relevamiento de Indec entre supermercadistas mostró su creciente preocupación por la escasa demanda. Los industriales son pesimistas acerca de la chance de mejorar su producción.
En su informe «Tendencias de Negocios», el INDEC dio a conocer las expectativas para el trimestre mayo-julio de los supermercados e industrias.
Entre supermercadistas, un sector relativamente más optimista que el fabril, se destacó que el 57,3% de las empresas ubicó a la escasa demanda como el principal de los factores que limitan su capacidad de aumentar la actividad comercial. Eso representó un deterioro para esa variable en comparación con el 52,5% que había dado esa respuesta tres meses atrás.
Entre industriales la demanda interna insuficiente también es la principal de las preocupaciones, según el 51,8% de las respuestas. La escasa tracción del consumo interno viene siendo protagonista, junto con la baja de demanda que generó la construcción por el ajuste en la obra pública, de la baja de la producción del sector, uno de los perdedores del modelo.
En ese contexto, el análisis de Bumeran arrojó que el 73% de los trabajadores gasta su sueldo en las primeras dos semanas del mes. Ese informe dijo: «Al 73% de los talentos les dura menos de dos semanas: el 28% afirma que apenas cobra destina el 100% de su sueldo al pago de cuentas; el 21% solamente dos semanas; el 15% menos de una semana; y el 9% una semana. El 18% de los talentos afirma que el salario les alcanza tres semanas; y tan solo el 9% menciona que les dura todo el mes».
Y agregó: «¿Cuáles son los principales gastos que afrontan las personas trabajadoras en Argentina? El 44% de los talentos reconoce el alquiler cómo su principal gasto; el 27% dice que el alimento; el 16% el pago de deudas; el 5% la educación; el 3% en salud; otro 3% en transporte; y el 2% otros gastos». / Bae Negocios
Importaciones de carne en alza: estiman que los ingresos se duplicarán en 2026
Los envíos desde Brasil incluyen cortes muy valorados por el consumidor argentino, como el lomo, el vacío y la nalga, ofrecidos a precios de costo que permiten márgenes excepcionales para las grandes cadenas.
El mercado de la carne vacuna en Argentina está experimentando modificaciones estructurales impulsadas por un aumento sostenido de las importaciones, especialmente desde Brasil, que actúan como un mecanismo para arbitrar los precios locales. Desde el sector cárnico señalan que este crecimiento continúa y las proyecciones indican que los volúmenes de cortes importados podrían duplicarse durante el año, dado que en el mercado local estos cortes se ofrecen en torno a un 25% menos que los equivalentes argentinos.
Auge de las importaciones y su composición
Lo que hasta hace pocos años solía ser una importación marginal —alrededor de 500 toneladas anuales en fechas puntuales— se transformó en un flujo relevante: el año anterior alcanzó las 32.000 toneladas y para este año se proyecta que podrían llegar a las 65.000 toneladas. Según estimaciones del sector, aproximadamente el 80% proviene de Brasil, mientras que el resto lo aportan principalmente Paraguay y Uruguay.
Impacto en precios y estructura comercial
Los envíos desde Brasil incluyen cortes muy valorados por el consumidor argentino, como el lomo, el vacío y la nalga, ofrecidos a precios de costo que permiten márgenes excepcionales para las grandes cadenas. El esquema observado consiste en compras a precios bajos —reportes indican ingresos alrededor de $9.000 por kilo para ciertos cortes— y ventas al público que pueden ubicarse entre $20.000 y $23.000 por kilo, generando una rentabilidad importante para los distribuidores.
En los cortes de mayor circulación popular, los precios de ingreso suelen situarse en rangos inferiores: la tapa de asado promedia $13.000, el lomo alrededor de $9.000 el kilo y la nalga entre $14.000 y $16.000. En consecuencia, los cortes importados resultan en torno a un 25% más baratos que los «made in Argentina», lo que les confiere ventaja competitiva frente al producto local.
Cambio de matriz productiva y comercial
Se advierte un cambio de matriz en la producción y el comercio de carne: Argentina abastece su mercado interno con cortes de menor valor unitario —mayormente importados— y destina los cortes de alto valor a la exportación hacia destinos que pagan primas importantes, como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea. Así, mientras cortes como el bife de chorizo alcanzan precios de exportación en torno a 10 a 12 dólares por kilo, el consumidor doméstico opta por carnes importadas que, aun con diferencias organolépticas, resultan más atractivas por su menor precio.
Esta dinámica convierte a la importación en un «techo» para los precios locales: si los productores intentan subir excesivamente los precios, los supermercados cuentan con la alternativa inmediata de importar para mantener la oferta y controlar aumentos.
Comportamiento del consumo interno
En un contexto de pérdida de poder adquisitivo, el mercado doméstico mostró dos trayectorias divergentes durante el primer semestre de 2026: por un lado, las exportaciones crecieron y ganaron participación; por otro, el consumo interno retrocedió por la menor oferta disponible para el mercado nacional y el efecto de los precios sobre los hogares. El consumo de carne vacuna cayó a niveles históricos, estimándose un consumo por habitante anual de aproximadamente 42-45 kilos, frente a los 55-60 kilos de años previos o los 70 kilos de comienzos de la década de 2010.
Ese retroceso propició un mayor protagonismo de proteínas alternativas en las heladeras argentinas:
Pollo: lidera el consumo con alrededor de 51 kg anuales por habitante, beneficiado por su precio.
Cerdo: se consolidó como una alternativa relevante, con un consumo estimado de 22 a 23 kg anual, ofreciendo precios competitivos.
Huevos: crecieron por su alta densidad proteica y bajo costo; la producción está en niveles récord y el precio de referencia en el AMBA ronda los $5.000 por maple.
Persistencia de ciertos cortes y perspectivas
Pese a la masiva importación, existe al menos un corte que permanece mayoritariamente destinado al consumo interno: el asado argentino, que no forma parte central de las exportaciones y por lo tanto mantiene una oferta doméstica relativamente más estable y accesible en comparación con otros cortes premium.
Desde el sector anticipan que no se esperan aumentos bruscos de precios en el corto plazo, salvo ajustes estacionales, ya que el flujo de carne importada seguiría garantizando el abastecimiento y atenuando presiones alcistas. En términos estructurales, la combinación de mayor apertura comercial, demanda internacional por cortes premium y limitaciones del poder adquisitivo local está reconfigurando el mapa de la producción, el comercio y el consumo de carne en Argentina.
En mayo de 2026 el índice de salarios registró un aumento mensual del 2,2% y una variación interanual del 35,9%. Respecto a diciembre de 2025, el indicador acumula una suba de 15,2%, según publicó este lunes el INDEC.
El crecimiento mensual de 2,2% se explica por comportamientos diferenciados según el sector: el sector privado registrado presentó un incremento del 2,0%, el sector público del 1,5% y el sector privado no registrado del 3,5%. Estas cifras ponen de manifiesto que, si bien el incremento fue generalizado, la mayor dinámica se observó en el ámbito informal o no registrado.
Más de 10 millones de personas ganan menos de $1,5 millones por mes y quedaron debajo de la línea de pobreza
Un informe del INDEC sobre distribución del ingreso reveló que el 80% de los trabajadores relevados en 31 aglomerados urbanos percibe menos de ese monto. La brecha salarial entre varones y mujeres alcanza el 30%.
Más de 10,5 millones de personas reciben ingresos inferiores a $1,5 millones mensuales, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre distribución del ingreso correspondiente al primer trimestre de 2026.
El dato implica que ese grupo de habitantes no alcanza a cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que en abril se ubicó en $1.469.767 para un hogar tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires, parámetro utilizado para establecer la línea de pobreza. En junio, ese valor ascendió a $1.531.473.
La cifra surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva información de 31 conglomerados urbanos donde viven unos 30,1 millones de personas. Dentro de ese universo, 13.125.000 personas están ocupadas y perciben algún tipo de ingreso.
Del total de quienes ganan menos de $1,5 millones mensuales, el 56,5% corresponde a trabajadores formales (7,415 millones de personas), mientras que el 43,5% restante (5,71 millones) pertenece al sector informal, donde los ingresos suelen ser más bajos.
El informe del INDEC también reflejó una importante brecha según género. El ingreso promedio individual durante el primer trimestre fue de $1.153.457, aunque con diferencias marcadas.
Mientras que los varones registraron un ingreso medio de $1.352.247 mensuales, las mujeres alcanzaron $959.030, una diferencia cercana al 30%.
La informalidad golpea a los salarios más bajos
Entre los trabajadores con menores ingresos, la informalidad tiene una fuerte presencia. Un total de 1.314.000 personas perciben hasta $240.000 por mes y, dentro de ese grupo, el 90% trabaja en la informalidad.
En esa franja, 1.182.000 trabajadores no están registrados, mientras que apenas 132.000 cuentan con empleo formal.
La tendencia se invierte a medida que aumentan los ingresos: entre quienes perciben salarios de $2,25 millones a $40 millones, la mayoría son trabajadores registrados. En ese segmento, 1,14 millones son formales (87%) frente a 172.000 informales.
Los salarios crecieron menos que la inflación
El informe también analizó la evolución salarial durante el primer trimestre de 2026. Según el índice del INDEC, los salarios aumentaron 8,3% en ese período, mientras que la inflación acumulada alcanzó el 9,4%.
El sector informal fue el que mostró la mayor suba, con un incremento del 13,7%, mientras que los trabajadores registrados tuvieron una mejora del 6,8%.
Dentro del empleo formal, el sector privado acumuló una suba del 5,8%, por debajo del empleo público, que registró un aumento del 9,1%.
Crece el empleo informal
El relevamiento también mostró que la cantidad total de asalariados privados aumentó cerca de 1% interanual, aunque ese crecimiento estuvo acompañado por una mayor informalidad.
Actualmente, 5,71 millones de trabajadores se desempeñan sin registración, sobre un total de 13,125 millones de ocupados, lo que representa una tasa de informalidad del 43,5%, superior al 42,5% registrado un año atrás.
Dentro del sector privado, el servicio doméstico continúa siendo la actividad con mayor nivel de empleo no registrado, con una informalidad del 72,8%.