El empleo formal cayó por 12 meses consecutivos, la peor racha en 15 años en Argentina
El informe de la Fundación Mediterránea documenta una tendencia de más de un año de retroceso en el empleo asalariado privado registrado, en cambio las cifras del Indec para el primer trimestre señalan un aumento de 0,9.
Los datos recientes muestran una clara pérdida de empleo privado formal en la Argentina que se refleja en la caída de puestos registrados, la reducción del poder de compra salarial y el crecimiento de la informalidad laboral. El Ieral de la Fundación Mediterránea publicó un informe que documenta una tendencia de más de un año de retroceso en el empleo asalariado privado registrado, mientras que las cifras del Indec para el primer trimestre señalan un aumento de 0,9 puntos porcentuales en la tasa de desempleo respecto al mismo periodo de 2023, aunque con limitaciones de comparabilidad.
Secuencia de pérdida y niveles actuales
Según el análisis firmado por la economista Laura Caullo, el empleo asalariado privado registrado acumula doce meses consecutivos de caída, la secuencia más larga observada en la serie disponible desde 2009. A partir de noviembre de 2023 se perdieron 241.000 puestos en el sector privado. Tras un ajuste inicial, la primera mitad de 2024 mostró una estabilización y una recuperación parcial, alcanzándose 6,27 millones de empleados registrados en mayo de 2025. No obstante, a partir de entonces la caída se reanudó y, mes a mes, el empleo privado registrado retrocedió hasta ubicarse en 6,13 millones en mayo de 2026, es decir 135.000 puestos menos que doce meses antes.
Crecimiento de la informalidad y precarización
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) registra un aumento notable de empleos no registrados: en los últimos dos años se crearon 603.600 puestos informales mientras que se perdieron 246.000 puestos registrados. Este fenómeno se vincula con procesos de subempleo, precarización salarial y la denominada “uberización” de la economía, donde trabajadores optan por tareas informales que ofrecen mayor flexibilidad horaria aunque no necesariamente mejores ingresos reales.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) quedó fijado en 383.800 pesos mensuales a partir de septiembre. El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, señaló que el SMVM aumentó nominalmente unas 18 veces desde la pandemia, pero el salario real —medido en poder adquisitivo de la canasta— cayó alrededor de 40% desde diciembre de 2023. Ese deterioro del salario real contribuye al crecimiento de la informalidad y a la búsqueda de ingresos complementarios.
Transformación del mercado laboral: monotributo y calidad del empleo
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registró un aumento del 8% en las altas de monotributistas. El estudio advierte que los empleos formales perdidos son reemplazados solo parcialmente por ocupaciones más precarias y desprotegidas, lo que conlleva un aumento de la subocupación y una reducción de las oportunidades laborales de calidad.
Comportamiento sectorial y perspectivas
El informe del Ieral muestra marcadas diferencias entre sectores y entre provincias. Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado privado registrado se contrajo alrededor de 3,8%, pero con fuerte dispersión: la industria manufacturera perdió cerca de 85.600 empleos y la construcción otros 62.700, sumando en conjunto 148.300 puestos menos. También registraron caídas transporte (-25.700), inmobiliario (-24.500), comercio (-13.600), hoteles y restaurantes (-10.900), finanzas (-8.600) y minería y energía (-7.900). En contraste, el agro incorporó alrededor de 13.400 trabajadores.
La dispersión entre actividades explica parte de la expectativa de que el empleo privado registrado no se recupere en lo que resta del año. El economista José Vargas consideró que la economía atraviesa un «reacomodamiento bastante grande» que demorará en estabilizarse. Señaló además que las actividades intensivas en mano de obra se han reducido, mientras que han crecido aquellas más capital-intensivas con menor impacto sobre el empleo.
Implicancias estructurales
El trabajo del Ieral subraya que la divergencia entre sectores intensivos en trabajo y sectores intensivos en capital será clave en adelante. Una economía puede recuperar producción sin recuperar empleo en la misma proporción: actividades como minería, energía, hidrocarburos y ciertas ramas del agro pueden aumentar producción, inversión y exportaciones sin demandar la misma cantidad de trabajadores por unidad de producto que la construcción, el comercio, buena parte de la industria o los servicios. Esa reconfiguración del mercado laboral sugiere meses adicionales de ajuste y plantea interrogantes sobre la recuperación de empleos de calidad en el corto plazo.
En suma, la evolución reciente del empleo privado formal en la Argentina refleja una pérdida sostenida de puestos registrados, una contracción del salario real y una expansión de la informalidad que modifica la composición y la calidad del trabajo. Los efectos sectoriales y la creciente predominancia de actividades capital-intensivas dificultan una recuperación rápida del empleo registrado y auguran un período de transición en el mercado laboral.
Las ventas por el Día de la Madre 2026 bajaron 1,4% interanual
Con este resultado se acumulan cinco caídas interanuales consecutivas para la misma fecha, confirmando la persistencia de un consumo acotado por presupuestos familiares estrictos,
Las ventas en los comercios minoristas pymes durante el Día de la Madre registraron un descenso del 1,4% frente al mismo período del año anterior, medidas a precios constantes. Con este resultado se acumulan cinco caídas interanuales consecutivas para la misma fecha, confirmando la persistencia de un consumo acotado por presupuestos familiares estrictos, donde el financiamiento en cuotas y las promociones operaron como herramientas indispensables para atenuar la retracción de la actividad comercial.
El ticket promedio se ubicó en $ 63.197. A pesar de la disponibilidad de descuentos, promociones y opciones de financiación, las herramientas comerciales funcionaron principalmente para sostener la actividad operativa y generar liquidez, sin alterar el patrón de compra cauteloso del consumidor. El resultado confirma un escenario de demanda contenida, donde el público priorizó artículos de menor valor unitario antes que compras de mayor escala.
Respecto a la incidencia de la festividad en las ventas del mes, el 39,9% de los comercios relevados consideró que el impacto fue moderado, mientras que un 31,7% señaló que suma, pero no cambia el panorama. Por su parte, un 19,3% indicó que no generó impacto en su actividad y solo el 9% la definió como clave para traccionar las ventas mensuales, confirmando que la fecha actuó como un alivio temporal más que como un impulso sostenido para el sector minorista.
El 51,3% de los comercios señaló que las ventas se ubicaron en niveles iguales a los esperados, mientras que un 32,5% reportó resultados por debajo de sus estimaciones (29,4% peor y 3,1% mucho peor). Por su parte, el 16,2% restante manifestó haber superado sus previsiones iniciales (15,2% mejor y 1% mucho mejor). En conjunto, la distribución refleja un desempeño mayormente alineado con las proyecciones, aunque con más comercios por debajo de lo esperado que por encima, en un marco de prudencia donde la fecha mantuvo su relevancia tradicional, pero sin generar un quiebre en la tendencia general de demanda contenida.
El monto promedio por operación exhibió una marcada dispersión entre los rubros relevados. Por encima del promedio general ponderado ($ 63.197) se posicionaron Cosméticos y perfumería ($ 88.000), Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video ($ 72.581) y Calzado y marroquinería ($ 67.332). En contraste, por debajo de la media se ubicaron Equipos periféricos, accesorios y celulares ($ 60.089), Indumentaria ($ 55.416) y Librería ($ 37.638), estableciendo este último el menor registro del relevamiento.
Análisis sectorial
De los seis rubros relevados, cuatro registraron caídas interanuales en sus ventas y dos exhibieron variaciones positivas, con un promedio ponderado que arrojó una retracción del 1,4%. Las bajas se produjeron en Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video (-3,6% anual), seguido por Cosméticos y perfumería (-3,2%), Equipos periféricos, accesorios y celulares (-3,2%) y Calzado y marroquinería (-2,2%). En el extremo opuesto, los incrementos se observaron en Librería (+3,4% anual), mientras que Indumentaria registró un crecimiento marginal (+0,1%).
Calzado y marroquinería.
El sector registró una baja interanual del 2,2%, ubicando su ticket promedio en $ 67.332 a precios corrientes. Si bien la fecha traccionó una mayor afluencia de público respecto a septiembre, el nivel de facturación real continuó condicionado por la cautela del gasto familiar. La demanda se concentró predominantemente en artículos de menor valor unitario, calzado de uso diario y marroquinería pequeña, limitando el crecimiento del ticket promedio.
En el aspecto cualitativo, las ventas dependieron fuertemente de esquemas de financiación en 3 y 6 cuotas y rebajas de hasta el 20%, instrumentos clave para generar liquidez operativa a costa de resignar rentabilidad. Varios comercios advirtieron restricciones crediticias en los consumidores por falta de margen en tarjetas y una marcada reticencia hacia los pares de gama alta. En el balance, las promociones permitieron sostener el volumen físico, operando en un marco de márgenes reducidos.
Cosméticos y perfumería.
El rubro tuvo una caída interanual del 3,2%, con un ticket promedio de $ 88.000 a precios corrientes, ubicándose como el valor unitario más elevado del relevamiento general. El desempeño de los comercios tradicionales se vio fuertemente condicionado por factores climáticos adversos en centros de alta densidad comercial, amortiguando el impacto estacional propio de la fecha.
En el relevamiento sectorial aportado por la cámara del rubro, las precipitaciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior dificultaron la afluencia hacia los locales a la calle durante las jornadas previas. Si bien hacia la tarde del sábado y las primeras horas de la jornada festiva se observó una reactivación del tránsito comercial, la actividad continuó acotada por el clima, limitando el nivel de operaciones en los puntos de venta físicos.
Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video.
El sector exhibió una contracción interanual del 3,6%, registrando un ticket promedio de $ 72.581 a precios corrientes. A pesar del incentivo de la fecha comercial, la demanda continuó condicionada por la restricción presupuestaria de los hogares, volcándose principalmente hacia pequeños electrodomésticos y líneas de menor valor unitario. Los canales de venta digital mostraron un dinamismo superior al de los locales tradicionales, compensando parcialmente la menor concurrencia presencial.
En el análisis cualitativo, la concreción de operaciones estuvo supeditada a plazos extendidos de financiamiento y créditos personales ante la escasez de liquidez en plaza. Los comerciantes destacaron que asumir los costos financieros y las bonificaciones para competir recortaron sensiblemente los márgenes de ganancia unitarios. La falta de esquemas de cuotas sin interés en determinados segmentos limitó la rotación de artículos de mayor tamaño durante la jornada.
Equipos periféricos, accesorios y celulares. El rubro registró una baja interanual del 3,2%, con un ticket promedio de $ 60.089 a precios corrientes. El sector evidenció una menor tracción en comparación con ediciones anteriores, caracterizado por una postergación en la renovación de terminales móviles y un público enfocado en compras de bajo costo. La demanda se concentró casi exclusivamente en artículos complementarios y gadgets accesibles como auriculares, fundas y relojes inteligentes.
Desde la perspectiva cualitativa, las operaciones se concretaron a través de descuentos por pago al contado y esquemas de 3 y 6 cuotas sin interés, mecanismos que permitieron cerrar ventas reduciendo el margen unitario. Los comerciantes reportaron una conducta de compra orientada a regalos menores y de compromiso, supeditada a presupuestos acotados. Asimismo, señalaron que la competencia de productos importados incidió negativamente en el desempeño de los locales tradicionales.
Indumentaria.
El sector presentó una leve variación interanual positiva del 0,1%, situando su ticket promedio en $ 55.416 a precios corrientes. El rubro logró mantenerse en terreno neutro gracias a la estacionalidad de la fecha y a la demanda de prendas livianas de temporada y ropa deportiva. Sin embargo, el comportamiento del público estuvo marcado por decisiones de compra de último momento y una búsqueda rigurosa de precios bajos para ajustar el presupuesto.
En el aspecto cualitativo, el sostenimiento de las operaciones dependió fuertemente de promociones comerciales agresivas, tales como esquemas 2×1, 3×2 en remeras y rebajas de hasta el 20%. La financiación mediante cuotas sin interés y las promociones bancarias locales resultaron determinantes para traccionar ventas, aunque redujeron sensiblemente los márgenes unitarios. De este modo, el sector logró estabilizar el volumen vendido a costa de una menor rentabilidad por operación.
Librería.
El rubro exhibió un incremento interanual del 3,4%, con un ticket promedio de $ 37.638 a precios corrientes, ubicándose como el valor unitario más bajo de todo el relevamiento. El sector se posicionó como una alternativa económica recurrente para la adquisición de obsequios en un escenario de presupuestos restringidos. Asimismo, en algunas plazas locales la realización de eventos específicos, como ferias del libro, complementó la tracción comercial generada por la festividad.
Desde el plano cualitativo, las ventas se concentraron en títulos de cocina, desarrollo personal y opciones de bajo costo, favorecidas por rebajas aplicadas por editoriales y promociones con tarjetas. No obstante, los comerciantes señalaron que los descuentos y los costos asociados a las plataformas de cobro redujeron el margen operativo por operación. Por otra parte, las condiciones climáticas adversas incidieron de manera dispar en la concurrencia a los locales a la calle, por lo que muchos consumidores se volcaron al comercio electrónico.
En medio del debate en el Congreso sobre qué respuesta debería dar el Estado al creciente endeudamiento de las familias argentinas, un nuevo informe reveló que el 67% de la población considera necesaria una intervención frente a la morosidad, aunque la mayoría prefiere que se regulen las condiciones de los créditos antes que avanzar con una condonación de las deudas.
Los datos del Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora muestran que el 56,2% de los argentinos tomó alguna deuda en los últimos seis meses y que, entre quienes recurrieron al financiamiento, el 55,1% lo hizo para cubrir gastos básicos, como alimentos y salud, mientras que otro 21,3% necesitó endeudarse para pagar tarifas y servicios. Apenas el 11,8% utilizó el crédito para comprar bienes durables.
El aumento del endeudamiento está asociado con las dificultades de los hogares para sostener sus gastos mensuales. Según el relevamiento, el 65,3% de los argentinos se queda sin ingresos a más tardar el día 20 de cada mes, mientras que solo el 24,2% logra llegar a fin de mes con el dinero disponible y apenas el 9,8% tiene capacidad de ahorro.
La combinación de ingresos insuficientes y mayores necesidades de financiamiento plantea que, cuando se usa el crédito para comprar alimentos o pagar servicios, las cuotas comprometen parte de los ingresos futuros y pueden generar nuevas necesidades de endeudamiento.
En su análisis, Zentrix advirtió que ese comportamiento es “compatible con un crédito que financia las últimas semanas del mes y que, al pagarse, resta ingreso al mes siguiente”. La dificultad para afrontar los vencimientos se configura así como un riesgo persistente para los hogares que necesitan recurrir al financiamiento para sostener sus gastos cotidianos.
Qué esperan los argentinos que haga el Estado frente a la morosidad
La discusión sobre las posibles medidas para atender el endeudamiento de las familias encontró una posición mayoritaria a favor de la intervención estatal, aunque con diferencias sobre el alcance que debería tener.
El estudio reveló que el 36,1% considera que la morosidad es un problema de toda la sociedad y que el Estado debería hacerse cargo, mientras que otro 30,9% entiende que se trata de una cuestión entre privados, pero igualmente cree necesaria una intervención oficial. En cambio, el 29,1% sostiene que el Estado no debería intervenir.
Entre quienes reclaman alguna respuesta estatal, el 61,3% prefiere que se regulen el otorgamiento y las condiciones de los créditos, mientras que el 23,6% se inclina por una refinanciación de las deudas a través del Banco Central. Solo el 7,5% considera que deberían condonarse por ley.
“Es una demanda de reglas más que de rescate”, sostuvo Zentrix en su análisis, al señalar que las dificultades para afrontar los compromisos financieros están vinculadas con necesidades recurrentes de financiamiento y no solamente con situaciones excepcionales.
Los resultados incorporan una dimensión al debate parlamentario sobre el tratamiento de las deudas. La mayoría de quienes piden intervención se inclina por modificar las condiciones de acceso y devolución de los préstamos, mientras que las alternativas de refinanciación y condonación reúnen un respaldo considerablemente menor.
Los sectores que más se endeudan para cubrir gastos básicos
Las diferencias en el uso del crédito reflejan las desigualdades en la capacidad de compra de los hogares. Mientras que el 68,1% de las personas de clase baja tomó alguna deuda durante los últimos seis meses, la proporción se reduce al 47,1% en la clase media y al 36,5% en la clase alta, de acuerdo con el sondeo realizado por Zentrix.
Entre los sectores de menores ingresos que se endeudaron, el 65,5% necesitó financiamiento para cubrir alimentos y gastos de salud. En cambio, entre las personas de mayores recursos, el 63,4% utilizó los préstamos para comprar bienes durables.
La situación de la clase media presenta otra particularidad, ya que el 29% de quienes tomaron deuda lo hizo para pagar tarifas y servicios, la proporción más elevada de los tres sectores socioeconómicos. En la clase baja, ese porcentaje fue del 18,2% y en la alta, del 4,7%.
La presión sobre los ingresos también es desigual. En los hogares de menores recursos, el 59,6% se queda sin dinero a más tardar el día 15 del mes y el 83,3% no supera el día 20. Además, apenas el 0,9% consigue ahorrar, lo que reduce las posibilidades de afrontar gastos imprevistos sin recurrir al financiamiento.
Las dificultades no se limitan a los sectores de menores ingresos. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 72% se queda sin dinero a más tardar el día 20 y el 60,9% tomó deuda durante los últimos seis meses. En ese grupo, solo el 3% logra ahorrar.
El deterioro de la capacidad de compra también se refleja en la percepción sobre los salarios. El 81,8% de los consultados por la consultora considera que sus ingresos no le ganan a la inflación, una proporción que se mantiene por encima del 81% desde marzo.
En ese escenario, el endeudamiento representa una dificultad adicional para las familias que ya destinan sus ingresos al pago de gastos esenciales. La necesidad de afrontar cuotas con salarios que se agotan antes de fin de mes aumenta la exposición a posibles atrasos y explica por qué la discusión sobre la morosidad empezó a incorporar el papel que debería asumir el Estado frente a las condiciones de financiamiento de los hogares.
El posteo de Dibu Martínez desde el hospital luego de ser operado de la fractura en la mandíbula
La lesión se produjo durante la victoria de Chelsea por 2-0 ante Everton, por la Premier League. A los 65 minutos, cuando su equipo ganaba 1-0, Martínez salió a despejar con los puños un centro de Kiernan Dewsbury-Hall y chocó su cabeza contra la del defensor Jarrad Branthwaite.
Emiliano “Dibu” Martínez publicó un mensaje desde el hospital después de ser operado por una fractura de mandíbula que sufrió durante el partido entre Chelsea y Everton. El arquero argentino agradeció los mensajes de apoyo y adelantó que espera volver a jugar en las próximas semanas.
El arquero compartió una imagen desde el hospital y contó que la operación salió bien.
“Gracias a todos por los mensajes, la operación fue bien. Lo más importante es que ganamos y con arco en cero. En unas semanas volvemos ya”, escribió en una publicación en sus redes sociales. En la imagen se lo ve internado, con la zona del golpe inflamada y levantando tres dedos de una mano.
La lesión se produjo durante la victoria de Chelsea por 2-0 ante Everton, por la Premier League. A los 65 minutos, cuando su equipo ganaba 1-0, Martínez salió a despejar con los puños un centro de Kiernan Dewsbury-Hall y chocó su cabeza contra la del defensor Jarrad Branthwaite.
El arquero debió ser reemplazado tras el choque de cabezas con Jarrad Branthwaite.
Los médicos lo atendieron durante unos ocho minutos en el campo de juego. Luego lo inmovilizaron y lo retiraron del Hill Dickinson Stadium en una camilla, con asistencia de oxígeno. El arquero, de 34 años, fue trasladado a un hospital para realizarse estudios.
El entrenador del Chelsea, Xabi Alonso, confirmó al terminar el encuentro que Martínez estaba consciente y que había sido llevado al centro médico para someterse a pruebas. “Por lo que sé, salió del estadio consciente. Ahora mismo está en el hospital haciéndose unas pruebas por precaución. Pero esto es lo que sé hasta ahora”, dijo.
En la conferencia de prensa, el técnico reiteró que el cuerpo médico todavía esperaba información más precisa. “Sobre Emi, lo que sabemos es que salió del estadio consciente, y ahora mismo está en el hospital haciéndose pruebas por precaución, así que tenemos que esperar. Y, desde luego, esperemos que no sea nada grave, pero por ahora tenemos que esperar”, expresó.
Alonso también describió el episodio como una conmoción cerebral, aunque aclaró que no contaba con más detalles sobre el diagnóstico. “Fue una conmoción cerebral, pero más allá de eso, yo solo vi un fragmento del video y ahora tenemos que esperar”, agregó.
Antes de la publicación del arquero, su esposa, Mandinha Martínez, había compartido un mensaje para transmitir tranquilidad. “Gracias a todos por los mensajes tan lindos y por estar pendientes de Emi. Está bien, no es nada grave y pronto volverá a ser el de siempre. Gracias de corazón por tanto cariño y apoyo”, escribió.
Mandinha Martínez agradeció los mensajes y señaló que el arquero se encontraba bien.
El periodista Gastón Edul informó que los resultados de la tomografía de cabeza y de los estudios de espalda y cuello fueron favorables, y que el arquero tenía una lesión ósea en la mandíbula. Más tarde, agregó que Martínez debía ser operado por esa lesión.
De acuerdo con la información difundida sobre el diagnóstico, el choque le provocó una fractura de maxilar. Hasta el momento del mensaje del jugador, Chelsea no había publicado un parte médico oficial con precisiones sobre la lesión ni sobre los plazos de recuperación.
La transmisión de ESPN señaló que el arquero podría permanecer alrededor de un mes y medio fuera de las canchas y que no estaría disponible para la próxima convocatoria de la Selección argentina, prevista para noviembre. El plazo dependerá de cómo evolucione después de la intervención. En su publicación, Martínez expresó que espera regresar “en unas semanas”.