Donald Trump puso sobre la mesa la cuestión Malvinas para presionar a Londres a aumentar sus gastos de defensa en la OTAN y alinearse a su política exterior y la guerra en Irán.
No fue algo sorpresivo. El presidente estadounidense blanqueó este lunes lo que venía siendo un manejo diplomático fiel a su estilo de coacción a sus aliados más cercanos. Solo que está vez la zanahoria que va delante del garrote lleva el mapa de una causa nacional.
El mensaje es simple, aunque poco creíble: o aumenta el gasto militar o EE.UU. abandona el respaldo a Gran Bretaña en el caso Malvinas. “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, respondió Trump a periodistas que lo consultaron en el Despacho Oval sobre este tema.
No admitió ni negó un cambio en la postura norteamericana sobre el archipiélago austral. Fue, como siempre, lo suficientemente impreciso para dejar la amenaza flotando en el mundo de la geopolítica global.
No hubo nada nuevo en el horizonte. Sus declaraciones no son el preludio de un cambio en la posición histórica de los gobiernos estadounidenses a favor del Reino Unido. Más allá de una postura oficial de neutralidad, Washington reconoce la administración británica de las islas.
El presidente Javier Milei se refirió a los dichos de Donald Trump, quien ayer se mostró dispuesto a revisar la postura histórica de los Estados Unidos sobre la soberanía de las Islas Malvinas. «Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada de los argentinos”, sostuvo el mandatario.
En declaraciones al periodista Luis Gasulla en radio El Observador, Milei anticipó que hablarán de la cuestión en la reunión de Gabinete convocada para este martes.
Milei, sin profundizar en detalles, confirmó que el tema estaría en la agenda del encuentro ministerial: “Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, afirmó.
Trump dijo que revisa la posición de Estados Unidos sobre las Malvinas, y Milei lo abordará en gabinete
El lunes 31 de agosto, Trump afirmó ante periodistas en el Salón Oval que su gobierno está evaluando su postura sobre el archipiélago del Atlántico Sur, administrado por el Reino Unido pero reclamado por Argentina. “Siempre reviso cada posición. Es solo una de muchas”, respondió el mandatario estadounidense cuando fue consultado al respecto. Washington sostuvo históricamente una posición de neutralidad en el conflicto de soberanía desde la guerra de 1982, sin tomar partido por ninguno de los dos países. Referenciageográfica
Gasulla, al cierre del diálogo, aludió a Malvinas entre las posibles novedades del año, junto a la Fórmula 1 y una eventual visita del Papa al país.
El mandatario también anticipó que la reunión de gabinete tendría como disparador un artículo del ministro Federico Sturzenegger, quien —según describió Milei— “demuestra con siete variables muy fuertes, una a una, cada una de las mentiras que se dedican a propagar determinados periodistas y determinados medios de comunicación que no quieren que a la Argentina le vaya bien”. Luego, indicó, se pasaría al repaso habitual de los ministerios
¿Una nueva bravuconada o un cambio de posición?
Trump viene presionando al nuevo gobierno del premier británico, Andy Burnham, para que aumente el gasto de defensa. Quiere que Londres se acerque al objetivo del 5% del PBI en gasto militar que impulsa el Pentágono en la OTAN.
Pero el nuevo ejecutivo británico prepara un presupuesto que prevé un compromiso de gasto de solo el 3% para 2030, algo que en Washington consideran insuficiente.
El diario británico The Telegraph fue el primero en advertir que la Casa Blanca estaba utilizando la carta Malvinas para presionar al Reino Unido.
Pero el enojo de Trump hacia Londres no solo se recuesta en los fondos de defensa. La ira se hizo palpable ante la falta de acompañamiento británico a la guerra contra Irán, algo que se hizo extensivo a todos sus socios europeos.
“Es sin dudas una presión a Londres. No es solo con respecto a la OTAN. Estados Unidos espera que el Reino Unido vaya y se alinee con su política exterior en todo sentido”, dijo el analista internacional Mauro Enbe.
Para el especialista, “la cuestión de Malvinas es un tema sensible. Siempre lo fue. Porque si vamos al análisis concreto, el Atlántico Sur no es de Estados Unidos, que es la potencia marítima más poderosa del mundo, sino del Reino Unido. Y Malvinas es la base de poder del Reino Unido en el Atlántico Sur”.
Además, afirmó: “Me parece que no dejaría de ser algo declarativo y de presión para el Reino Unido, no sólo para estar alineado con Estados Unidos, sino también por ejemplo con el tema Irán. Trump entiende que puede golpear más a Londres que a la Unión Europea porque históricamente el Reino Unido siempre estuvo con Estados Unidos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial”, indicó.
La amenaza Malvinas se recuesta además en la aceitada relación que Trump mantiene con Javier Milei. Pero esas relaciones afines no alcanzarían pos sí solas para torcer la política norteamericana sobre el conflicto austral.
Ernesto Alonso, fundador y secretario de derechos humanos del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas de La Plata, dijo que “detrás de esta bravuconada hay una planificación que no nos va a favorecer a los argentinos”.
Para Alonso, “la neutralidad de Estados Unidos con respecto al reclamo de soberanía sobre Malvinas está siempre inclinada hacia el lado británico”.
“El cambio de posición de Estados Unidos no va a suceder nunca. Así como Trump ha apretado a todo el mundo, ahora está apretando al Reino Unido para que ponga fondos en la OTAN”, afirmó.
Trump viene presionando a sus socios de la Alianza Atlántica para que aumenten sus gastos de defensa a fin de hacer frente a la guerra en Ucrania y al conflicto en Irán, del que los miembros europeos del pacto atlantico se mantuvieron al margen.
“Nos están haciendo un juego de pinzas. El Reino Unido planteó tres fases: la instalación de una fuerza militar y el fortalecimiento del enclave que hoy se sustenta con las regalías de pesca. Eso le aporta el 60% del presupuesto”, señaló.
Además, dijo: “La segunda fase es el petróleo. Empezaron a explorar hace años y ya están en condiciones de extraer el crudo. Eso es Vaca Muerta II”. “La tercera fase es la Antártida”, advirtió.
Para Alonso, más allá de las amenazas a Londres, “Estados Unidos está presionando al gobierno de Milei porque nos quiere meter una base de la cuarta flota en Ushuaia. Son maniobras de aproximación. Necesitan un punto logístico para la explotación offshore en el área continental”, sostuvo. / TN