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Policiales

Tucumán: la foto que más angustia a quienes buscan al nene de 3 años a orillas del Salí

Sin novedades sobre Brian Exequiel Galván, los chicos del lugar se bañan en las aguas turbulentas como si nada, mientras 200 policías peinan las costas.

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Tucumán: la foto que más angustia a quienes buscan al nene de 3 años a orillas del Salí

La foto llega por WhatsApp a Clarín desde Banda del Río Salí, en Tucumán, a unos diez kilómetros de la capital de esa provincia. La manda uno de los policías que comanda el rastrillaje en el que participan más de 200 efectivos y que busca respuesta a la pregunta que mantiene en vilo a los tucumanos: ¿dónde está Brian Exequiel Galván (3)? “Mientras buscamos… Sin palabras”, dice el texto que acompaña la imagen que más les duele a los rescatistas.

Se trata de dos chicos bañándose en el peligroso río Salí, el mismo que, según una de las hipótesis sobre la desaparición de Brian, podría habérselo llevado el 14 de febrero, el último día en que se supo de él. En la causa se investiga un abanico de posibilidades, incluso la trata de personas.

“El río es su vida”, intenta el policía explicar lo inexplicable sobre la foto, y cuenta que ellos sacan del agua a los chicos mientras rastrillan para dar con Brian, pero para los pobladores que viven en los márgenes del Salí, bañarse allí es como jugar en el patio de su casa.

Brian Exequiel Galván (3) desapareció el 14 de febrero en Banda del Río Salí, Tucumán.

Brian Exequiel Galván (3) desapareció el 14 de febrero en Banda del Río Salí, Tucumán.

“Es un hábito. Todos los chicos juegan, se tiran y salen por el costadito. Es como una aventura para ellos, no entienden de la peligrosidad”, decía el martes la misma fuente. Lo curioso en el caso de Brian es que su abuela, Olga Rojas, le aseguró a Clarín que el nene es «muy obediente» y «nunca se iba al río».

Lo cierto es que los canes de la Policía de Tucumán hallaron el último rastro de Brian a unos seis metros de una orilla que sube y baja al compás del crecimiento del caudal del río. A unos metros de allí estaba la bicicleta azul de nene, tirada, muy cerca de los fondos de la casa de la tía abuela del chico, Verónica.

Mientras esto ocurre, la búsqueda de Brian, que se activó el domingo al atardecer, sigue sin arrojar resultados y se llena de datos falsos.

Ahora son unos 200 policías, bomberos, municipales y perros los que lo buscan peinando los márgenes del río, navegando sus aguas en kayak, y monitoreando desde el aire con drones y un helicóptero.

Más de 200 policías, bomberos y municipales buscan a Brian por aire, tierra y agua.

Más de 200 policías, bomberos y municipales buscan a Brian por aire, tierra y agua.

“Continuamos buscando por aire; por tierra, con caballería y con los perros adiestrados de la policía; y por agua, con canoas”, detalló el comisario Carlos Valdez, Jefe de la Unidad Regional Este.

El director general de Bomberos de la Policía, comisario mayor Segundo Herrera, explicó: “Estamos recorriendo el cauce del Río Salí desde el puente Lucas Córdoba hasta el puente de Santa Rosa de Leales. El trayecto se está haciendo por ambos lados de la costa del río, y en lancha”.

Los vecinos y lugareños ayudan, los familiares siguen desesperados. “Es tan chiquitito y no sé qué le está pasando: si tiene hambre, si le han hecho algo…”, se angustiaba Olga el martes durante el llamado de Clarín. Y suplicaba: “Si alguien lo ve que avise, que llame a la Policía; que me lo busquen bien, que tiene que aparecer… Sí o sí”.

Cuando «se esfumó» del barrio La Milagrosa, el domingo alrededor de las 18, Brian vestía un short blanco con lunares rojos y crocs negras.

Sus fotos, con el pelo castaño y rizado, inundan los medios, las tiene la Prefectura, la Policía, están en los peajes y hospitales nacionales, y hasta en las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, donde desemboca el bravo Río Salí, que se alimenta del Dique El Cadillal, ubicado en Tafí Viejo.

La policía busca en las orillas del caudaloso Río Salí.

La policía busca en las orillas del caudaloso Río Salí.

Un dato aporta el jefe de Bomberos: «Se abrieron las compuertas del dique«. A esta altura del año, según las fuentes consultadas, el río se pone bravo. Las aguas bajan torrentosas, el caudal crece —el clima de los últimos días favoreció que eso ocurriera—, el río llega a tener un ancho de hasta 30 metros y casi la altura de un adulto promedio de profundidad.

Pistas falsas

Sin embargo, la hipótesis de que lo haya arrastrado la corriente no es la única que se investiga. A la vez se revisan cámaras de seguridad, se le tomó testimonio a los vecinos e, incluso, a la familia que vio a Brian por última vez. Y es ahí donde las pistas falsas ensucian el caso.

Olga Rojas le contó este miércoles a Clarín que recibieron un llamado anónimo en el que acusaban al padre biológico de Brian de tenerlo oculto en su casa. Los vecinos fueron hasta allí, el hombre intentó escapar y lo tiraron de la moto. «Está detenido porque no quiso ir a la comisaría, mi hija está destrozada y el nene no aparece», resumió la abuela del nene.

«Otros dos allanamientos se hicieron por orden de la Justicia en casas vecinas a la de Brian con perros rastreadores en base a dichos, pero dieron resultado negativo», agregaron las fuentes del caso consultadas.

Olga Rojas, la abuela de Brian Exequiel Galván (3). Captura de pantalla TN.

Olga Rojas, la abuela de Brian Exequiel Galván (3). Captura de pantalla TN.

Fue el domingo, cerca de las 17 y mientras andaba en su bicicleta azul por la vereda, que el nene pidió permiso para ir a jugar a la casa de un vecinito, a una cuadra de su casa. Se lo dieron. Mientras estaba allí, Malena, la mamá del amiguito, le avisó a Brian que ellos tenían que irse por lo que él debía regresar a su casa, según consta en la investigación.

Algunos vecinos lo vieron. Y después no lo vieron más. La abuela de Brian, que lo crió desde bebé como a uno más de sus seis hijos, contó que, incluso, gente que estaba a orillas del Salí, donde se pierde el rastro del nene, no lo vio ese domingo por ese lugar.

El misterio sobre el paradero de Brian aumenta con las horas, la ansiedad y el desconsuelo aún más, empantanados por los datos falsos… Mientras tanto, otros chicos se bañan como si nada en las peligrosas aguas del Río Salí, ante el desasosiego de los rescatistas.

LGP

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Picadas clandestinas: secuestraron 24 vehículos y multaron a más de 20 motociclistas en Famaillá

Este fin de semana se desarrolló un amplio operativo contra las picadas ilegales en Famaillá.

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En el marco de un fuerte plan de seguridad preventiva orientada a erradicar las carreras clandestinas de motocicletas, la Policía de Tucumán desplegó un masivo procedimiento en la ciudad de Famaillá que culminó con el secuestro de decenas de vehículos y múltiples personas sancionadas.

El despliegue estuvo a cargo de efectivos de la Unidad Regional Oeste, en un trabajo conjunto que integró a personal de la Infantería Oeste, la Patrulla Motorizada y la Comisaría de Famaillá.

Durante los controles, las fuerzas de seguridad lograron interceptar e identificar a los participantes de estas maniobras peligrosas, por lo cual se retuvieron preventivamente 22 motocicletas y 2 automóviles por faltas graves a la Ley Nacional de Tránsito y 22 personas fueron identificadas e infraccionadas bajo las disposiciones del Código Procesal Penal de Tucumán.

«Este tipo de acciones buscan reafirmar el compromiso de la fuerza con la prevención, el orden público y la seguridad vial de todos los tucumanos», destacaron desde la cúpula policial.

Las autoridades anticiparon que este tipo de controles sorpresivos se mantendrán de forma periódica en distintos puntos estratégicos de la zona oeste para combatir el peligro que representan las picadas ilegales para la comunidad.

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«Mi hermana está enterrada en algún lugar del Colegio San Francisco»

La fuerte revelación de Liliana Argañaraz a 20 años del crimen de Bety.

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A casi 20 años del asesinato de la docente Ángela Beatriz «Betty» Argañaraz, una de las causas criminales más conmocionantes de la historia de Tucumán volvió a cobrar impulso tras una impactante revelación de su hermana, Liliana Argañaraz, quien aseguró haber recibido información sobre el posible lugar donde estarían los restos de la maestra, desaparecida desde el 31 de julio de 2006.

Aunque en 2009 la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández a 20 años de prisión por el homicidio de Betty Argañaraz, el cuerpo de la docente nunca fue encontrado. Esa ausencia convirtió al expediente en uno de los primeros casos de la provincia con condena firme por homicidio sin la aparición del cadáver, pero para la familia la búsqueda nunca terminó.

En una extensa entrevista, Liliana Argañaraz sostuvo que durante estos años logró acceder a una información que considera de enorme importancia para esclarecer definitivamente el caso. Según relató, una persona le aseguró conocer dónde se encuentran los restos de su hermana, aunque el miedo le impide declarar formalmente ante la Justicia.

«Mi hermana está en algún lugar dentro del Colegio San Francisco«, afirmó Liliana, al revelar que esa versión le fue transmitida por un testigo que teme por su vida y que, por esa razón, se niega a brindar una declaración judicial.

La hermana de Betty explicó que incluso llegó a reunirse personalmente con esa persona para escuchar su relato. Describió ese encuentro como uno de los momentos de mayor tensión que vivió desde el crimen de la docente y aseguró que comprendió el temor del informante al percibir el nivel de miedo con el que hablaba del caso.

Pese a considerar que se trata de una pista concreta, lamentó que no haya encontrado respuestas por parte de las autoridades judiciales para profundizar esa línea de investigación. Según afirmó, durante los últimos años intentó comunicarse con integrantes del Ministerio Público Fiscal para transmitir la información y solicitar que se designara una fiscalía que continuara la búsqueda de los restos, pero aseguró que sus pedidos nunca prosperaron.

Liliana expresó que la familia siente que, una vez obtenidas las condenas en 2009, la investigación quedó prácticamente paralizada.

«Para la Justicia este caso sentó jurisprudencia porque hubo condena sin cuerpo, pero para nosotros Betty sigue desaparecida. Nosotros todavía no pudimos recuperarla», manifestó al explicar que el principal objetivo de la familia continúa siendo encontrar los restos para darle una sepultura.

La mujer también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que actualmente no existe una investigación activa destinada exclusivamente a localizar el cuerpo de la docente. En ese sentido, dijo sentir miedo e impotencia al no tener un ámbito institucional donde aportar nuevos datos.

Además, volvió a insistir con una hipótesis que mantiene desde hace años: que Susana Acosta y Nélida Fernández no actuaron solas.

A criterio de Liliana, resulta imposible que dos personas hayan logrado ocultar durante dos décadas el cuerpo de Betty sin recibir ayuda de terceros. Por ello, reiteró su convencimiento de que existieron cómplices que colaboraron en el encubrimiento del crimen y que todavía permanecen en silencio.

También expresó sus sospechas sobre la existencia de personas con influencia dentro de ámbitos institucionales y eclesiásticos que, según considera, nunca aportaron toda la información que conocían sobre lo ocurrido.

Para la familia, la falta de hallazgo de los restos representa la herida más profunda que dejó el crimen. Liliana afirmó que no busca revancha ni nuevas condenas, sino únicamente conocer toda la verdad y recuperar el cuerpo de su hermana para poder cerrar un duelo que lleva abierto dos décadas.

«Lo único que necesitamos como familia es recuperar sus restos, darle una cristiana sepultura y terminar con esta herida que sigue abierta desde hace 20 años», sostuvo.

Finalmente, renovó el pedido a la comunidad tucumana para que cualquier persona que posea información se anime a romper el silencio. Aseguró que todavía hay personas que conocen lo ocurrido y que el temor o los pactos de silencio han impedido avanzar en el esclarecimiento total del caso.

Al cumplirse dos décadas del asesinato de Betty Argañaraz, la familia insiste en que la condena de las responsables no alcanzó para hacer justicia mientras el cuerpo de la docente continúe desaparecido. Para Liliana, encontrar los restos es la única deuda pendiente de una causa que marcó para siempre la historia judicial de Tucumán y que, pese al paso del tiempo, sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre el destino final de la maestra.

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Crimen Paulina Lebbos: Mercado no habló y la declaración de testigos avaló su defensa

El próximo lunes se conocerá si la justicia condena o absuelve a la mejor amiga de la joven asesinada en 2006.

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Virginia Mercado comenzó a ser juzgada por el presunto encubrimiento relacionado con el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido el 26 de febrero de 2006. La causa principal, que investiga quién mató a la joven, lleva más de veinte años sin una respuesta concluyente. El juicio que se inició se desprende de ese expediente mayor y cuestiona si la amiga de la víctima ocultó información que impidió el esclarecimiento del homicidio.

 

Contexto de la noche del hecho

Según las declaraciones recabadas a lo largo de las investigaciones, Mercado fue quien compartió los últimos momentos conocidos con Paulina. Ambas habían estado en el boliche Gitana, en la zona de El Abasto, y luego tomaron un remise alrededor de las 6 desde la intersección de avenida Alem y pasaje Gutiérrez. La testigo describió el vehículo como de color bordó, sin poder precisar si se trató de un Fiat Duna o un Renault 9. Las dos mujeres se dirigieron al departamento de Mercado; ésta recuperó una mochila de Paulina, se la entregó y la vio partir. Paulina le dijo que iba a la casa de su pareja y padre de su hija, César Soto. Ese fue, en síntesis, el aporte más concreto que brindó Mercado a la causa durante los años.

Acusaciones y contradicciones

En 2019, ante contradicciones y omisiones en la declaración de Mercado, los jueces Carlos CaramuttiRafael Macoritto y Dante Ibáñez ordenaron investigarla por falso testimonio y encubrimiento. En febrero de 2026 sus defensores alcanzaron un acuerdo con la fiscalía para un juicio abreviado en el que la acusada reconocería haber mentido y recibiría una pena de prisión condicional. Sin embargo, el juez Patricio Prado rechazó ese acuerdo. En su resolución, el magistrado cuestionó que la imputada admitiera culpabilidad sin poder recordar los hechos esenciales: “la imputada incurrió en respuestas evasivas y absoluta falta de precisión respecto de los extremos fácticos que constituyen el núcleo de la acusación”, señaló, y concluyó que la admisión de culpa era incompatible con la falta de recuerdo sobre las circunstancias del hecho. Por ese motivo se ordenó que el caso siguiera en un juicio oral.

 

Desarrollo del juicio oral

En la audiencia inicial, presidida por el juez Eduardo Romero Lascano, dos decisiones procesales destacaron: se negó la posibilidad de que Alberto Lebbos, padre de la víctima, y su abogado, Juan Mussi, se constituyeran como querellantes porque el delito que se investiga es contra la administración pública y el Estado no asumió ese rol; y la imputada, amparándose en sus derechos, se negó a declarar y a responder preguntas.

Testificaron, presencialmente y por Zoom, quienes acompañaron a Paulina y a Virginia la madrugada del hecho: Gisella RemisDiego MartínClaudia CequeiraJimena Mercado (hermana de la acusada) y Alejandro Aramayo. Ninguno aportó datos que permitieran confirmar un encubrimiento o esclarecer qué ocurrió con la joven. Asimismo declaró el psicólogo Christian Raddi, quien expuso sobre los procesos de la memoria y las razones por las que las personas pueden olvidar o distorsionar recuerdos.

 

Próximos pasos y posible desenlace

Finalizada la etapa de testimonios y de incorporación de pruebas, el juez dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando la fiscal Marta Jerez y el defensor Elías Abi Cheble presentarán los alegatos finales. Tras los alegatos, quedará en manos de Romero Lascano resolver el caso. Hasta el momento, no hay elementos que permitan prever una condena; de repetirse el desenlace de episodios anteriores, la causa podría culminar sin responsables por falta de pruebas, como ocurrió en otras etapas del expediente (por ejemplo, con la investigación contra Sergio Kaleñuk y con la absolución de César Soto).

Repercusiones humanas y dudas abiertas

Mercado admitió a principios de año no haber dicho la verdad, pero no explicó qué parte de sus declaraciones fue falsa ni a quién habría favorecido con ese ocultamiento. Sus allegados sostienen que buscó poner fin a un proceso que, según ella, le arruinó la vida y le generó problemas de salud. Por su parte, Alberto Lebbos mantiene la convicción de que existió un plan para ocultar la identidad del asesino y reclamó, de manera impugnada, que no se le permitió intervenir en la causa para aportar pruebas.

El lunes próximo el tribunal conocerá los alegatos y, con ello, se definirá si este juicio se suma a la larga lista de actos procesales que no condujeron al esclarecimiento definitivo del asesinato de Paulina Lebbos, o bien si aportará elementos suficientes para una decisión condenatoria. A 20 años y cinco meses del crimen, la pregunta que continúa sin respuesta es la misma: ¿quién es el asesino?

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