Una serie de correos electrónicos cruzados entre el Ministerio de Salud y la compañía norteamericana Pfizer entre el 11 y el 15 de diciembre pasados, que vio LA NACION, muestran los motivos detrás de la pelea entre ambas partes, que le impiden a la Argentina hasta ahora cerrar un acuerdo con el laboratorio para hacerse de una de las alternativas más codiciadas en la pelea contra el covid.
La documentación analizada muestra la molestia del titular de Salud, Ginés González García, con el laboratorio, enumera reproches y denuncia presiones, pero deja la puerta abierta a un futuro acuerdo.
También revela que el gobierno argentino, según sus términos, modificó el marco normativo hasta el límite de lo permitido e hizo piruetas legislativas para contar con la vacuna de Pfizer y otras alternativas, algo que incrementó el enojo de Salud ante la negativa de la empresa.
Del otro lado, el gerente general del laboratorio en la Argentina, Nicolás Vaquer, mencionó que las demoras en la negociación, sumadas a motivos clínicos, dilataron la llegada de la vacuna al país de acuerdo con un cronograma conversado a mediados del año pasado.
El primer capítulo de la historia que se cuenta en estas líneas comenzó el último 11 de diciembre. A las 16.08 salió el correo electrónico desde la secretaría privada de González García con destino a la casilla de Nicolás Vaquer. Llevaba adjunto una carta firmada por el ministro de Salud.
El texto tiene una prosa fría y reconstruye las facilidades que le dio la Argentina a Pfizer para desarrollar la vacuna, entre las que se destacan la «plena disposición» del Hospital Militar Central para el trabajo clínico.
A las 16.08 salió el correo electrónico desde la secretaría privada de González García con destino a la casilla de Nicolás Vaquer. Llevaba adjunto una carta firmada por el ministro de Salud.
La carta de González García recuerda que el Gobierno y Pfizer suscribieron un acuerdo de confidencialidad donde se evaluaron alternativas de suministro, plazos de entrega, cantidades y precio. Luego se enumeran los problemas: «…se ofreció reemplazar condiciones de indemnidad por una póliza o seguro de caución en Nueva York, pero estas no fueron aceptadas por Pfizer.. … Se pretendió imponer al Gobierno Argentino que aceptara firmar el contrato en un plazo de una semana, sin contemplar los principios que deben primar en toda la actuación de la Administración Pública».
Pfizer y otros vacunas
Párrafos más adelante, González García repasó los pasos de la Casa Rosada para adaptar el marco normativo de la Argentina a las demandas de quienes producen las vacunas. Allí aparecen elementos nuevos: «Distintos proveedores de la industria farmacéutica solicitaron al gobierno argentino condiciones tales como la prórroga de jurisdicción, indemnidad patrimonial y confidencialidad. Entre ellos, Pfizer reclamó además condiciones de inmunidad que exceden las que brinda el Estado argentino a organismos internacionales o programas de organismos multilaterales», reconoció el ministro de Salud.
Según la interpretación del Gobierno documentada en las copias que vio LA NACION, la Casa Rosada considera que la empresa norteamericana insistió con posterioridad a las normas sancionadas en la necesidad de contemplar cláusulas con requerimientos más importantes que superan las excepcionalidades previstas.
Dos son los puntos clave: condiciones de indemnidad (prohibición de represalias) y de reconocimiento de pérdidas que, según González García, exceden las posibilidades del Estado.
Ultima página de la carta envida por González García al gerente general de Pfizer. Habla de la posibilidad de contratar un seguro en Nueva York.
La respuesta a González García llegó cuatro días después, por la noche. El 15 de diciembre pasado a las 23.34 Nicolás Vaquer, de Pfizer, le contestó, también por carta enviada electrónicamente, al ministro de Salud. Su secretaría privada confirmó haber recibido la comunicación a las 11.02 del día siguiente.
La nota de Vaquer ensaya algunos reproches en una redacción más amistosa que la de González García, pero puntualiza mejor que nadie las diferencias entre el Gobierno y el laboratorio norteamericano.
Dos puntos impiden el acuerdo con Pfizer
En una referencia a una conversación con el subsecretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, menciona dos puntos pendientes de resolución. Tal como aparecen escritos, son: «1) El supuesto de negligencia como excepción a la indemnidad en la ley. 2) La limitación de bienes, que tornan prácticamente imposible la ejecución de la indemnidad».
El primer punto, que introdujo en la ley la diputada Graciela Ocaña, pero fue sostenido por el ministro de Salud, sugiere que Pfizer entiende que la inclusión de la negligencia (alguna cuestión que haga que algo salga mal) le quita a la empresa los beneficios asociados a la indemnidad, algo que limitaría su responsabilidad en caso de reclamos patrimoniales o de otro tipo.
Dicho en otros términos: el temor de la empresa es que la indemnidad no aplique cuando haya negligencia. Versiones periodísticas indican que debajo de esa argumentación hay otra pelea por la logística de la vacuna, compleja dado que requiere de bajas temperaturas. LA NACION no puede corroborar esa versión a partir de diversos documentos que obtuvo en respuesta a pedidos de información amparados por la ley.
La respuesta a González García llegó cuatro días después, por la noche. El 15 de diciembre pasado a las 23.34 Nicolás Vaquer, de Pfizer, le contestó, también por carta enviada electrónicamente, al ministro de Salud. Su secretaría privada confirmó haber recibido la comunicación a las 11.02 del día si
El término «negligencia» es también para González García el nudo de la disputa. En una presentación en comisión en Diputados, el ministro sostuvo que la empresa no «quería que estuviera» esa palabra.
El hecho de que el término esté escrito en la carta que la empresa le envió al ministro acredita versiones anteriores de González García.
Otros gobiernos de la región, recordó Pfizer en la nota, aceptaron ceder en ese punto.
El segundo punto en discordia, estimaron fuentes consultadas, apunta a resolver el primero. Como se «coló» la negligencia, el laboratorio pidió una cobertura económica ante juicios que debía correr por cuenta del Estado. Por eso, la salida estaría en un seguro de caución en Nueva York. Puede tratarse de una cifra gigantesca.
Aunque lejano, el último punto es el que estaría más cerca de resolverse, según el texto de Vaquer a González García, ya que la opción de la póliza en Estados Unidos, como propuso el gobierno argentino, «podría ser un punto válido» para abordarlo según Pfizer.
Más de 5 millones de afiliados al PAMI no consiguen turnos ni tratamientos en sanatorios
El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real.
El foco del problema no pasa solamente por los atrasos en los pagos. El verdadero núcleo de la crisis está en los valores que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo de la evolución del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato alarmante: desde diciembre el organismo no otorgó ningún tipo de actualización significativa a los prestadores sanatoriales, pese al brutal incremento de costos que atraviesa todo el sistema de salud.
Los costos de medicamentos, insumos médicos, prótesis, tecnología sanitaria, alquileres, salarios del personal, servicios públicos y gastos operativos generales aumentan de manera sostenida mes tras mes. La inflación médica corre muy por encima de cualquier reconocimiento arancelario que otorga el organismo. La ecuación ya no cierra.
Los sanatorios trabajan bajo déficit operativo permanente y muchos están absorbiendo pérdidas económicas solamente para evitar interrumpir prestaciones o cerrar sus puertas. Pero ese esfuerzo tiene un límite. En distintas regiones del país —especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior— empieza a crecer el temor a cierres masivos por asfixia financiera.
La situación se vuelve todavía más delicada por la deuda acumulada con los prestadores, que ronda los $500.000 millones, y por los múltiples reclamos vinculados a débitos inconsultos realizados sobre facturas desde el año 2020 hasta la actualidad, muchos de ellos sin respuesta ni revisión administrativa.
Las clínicas denuncian descuentos arbitrarios y expedientes paralizados mientras continúan sosteniendo prestaciones esenciales para millones de jubilados.
El impacto humano ya empezó. Cada vez cuesta más conseguir turnos, sostener especialidades críticas o garantizar continuidad en tratamientos complejos. Crecen las renuncias de profesionales, se reducen planteles médicos y muchas instituciones tienen enormes dificultades para cubrir guardias y áreas sensibles. Médicos, enfermeros y trabajadores de la salud sostienen el sistema bajo una presión económica y emocional extrema.
Pero quienes terminan pagando las consecuencias más duras son los jubilados.
Porque detrás de cada prestación desfinanciada hay un abuelo esperando una operación, un estudio, una internación o un medicamento. Hay familias enteras viviendo con angustia la incertidumbre de no saber si podrán continuar un tratamiento. Hay adultos mayores que dependen exclusivamente del PAMI para acceder a atención médica y que hoy empiezan a sentir cómo el sistema se deteriora lentamente frente a sus ojos.
El problema afecta de manera directa a más de 5,5 millones de jubilados y pensionados en toda la Argentina.
La salud de la tercera edad no puede transformarse en una variable de ajuste fiscal. Cuando el Estado desfinancia la estructura sanitaria, el daño no aparece primero en una planilla contable. Aparece en las guardias colapsadas, en las camas que faltan, en los médicos que se van, en las clínicas que cierran y en el miedo de miles de adultos mayores que sienten que el sistema comienza a abandonarlos.
Lo más preocupante es que esta crisis avanza en silencio. No hay una explosión inmediata ni una foto única del colapso. Hay un desgaste progresivo, permanente y cada vez más profundo. Y cuando el sistema que atiende a millones de jubilados empieza a romperse, las consecuencias humanas son devastadoras.
Todavía hay tiempo para evitar una crisis sanitaria mucho mayor. Pero para eso primero hace falta reconocer la magnitud del problema y dejar de esconder detrás del discurso del ajuste una realidad que golpea todos los días a los sectores más vulnerables.
Porque cuando el PAMI ahoga financieramente a clínicas y sanatorios, no solamente cierran instituciones médicas. Los que terminan quedando desprotegidos son los abuelos argentinos. / Perfil
El PAMI dio de baja a más de 1.500 prestadores en todo el país por graves irregularidades, y sumó dos nuevas denuncias penales por casos de corrupción en las provincias de Tucumán y Chaco.
El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), a cargo de su director ejecutivo Esteban Leguízamo, informó la decisión a traves de un comunicado oficial difundido junto al Ministerio de Salud de la Nación. Las bajas son el resultado de auditorías permanentes que detectaron tres categorías de incumplimientos: cobros indebidos, facturación de prestaciones inexistentes y establecimientos con condiciones edilicias que no reunían los protocolos de higiene y seguridad exigidos por el organismo. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo.
Dentro de ese proceso de fiscalización se ubica el caso de Sanarte S.R.L., un policonsultorio con múltiples especialidades y prácticas ambulatorias con sede en San Miguel de Tucumán. La auditoría integral detectó un conjunto de faltas que van desde problemas administrativos hasta incumplimientos de la normativa vigente en materia de derechos del paciente.
Entre las observaciones más graves figuran la falta de habilitación municipal actualizada y legajos profesionales incompletos, con ausencia de matrículas e inscripciones de los médicos que atendían a los afiliados.
La auditoría también detectó demoras de hasta 21 días para obtener un turno en especialidades como cardiología, gastroenterología y traumatología, lo que afectó directamente la accesibilidad de los jubilados al sistema.
Uno de los hallazgos más llamativos fue la modalidad de atención: el establecimiento asignaba turnos cada un minuto bajo un sistema “por orden de llegada”, una práctica que los auditores consideraron incompatible con una atención médica adecuada.
A ese esquema se sumó una cantidad significativa de consultas y estudios transmitidos al PAMI sin respaldo documental, historias clínicas sin firma ni sello profesional, y estudios médicos sin los informes correspondientes. El organismo señaló que estas conductas configuran un incumplimiento de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente.
El caso Chaco: rescisión de contrato y denuncia penal
El segundo caso se tramitó bajo el Expediente EX-2025-32083683-INSSJP-GPM#INSSJP e involucra al médico J.C, prestador perteneciente a la UGL XIII – Chaco del PAMI.
Las actuaciones se originaron a partir de auditorías y controles realizados por las áreas técnicas del Instituto, que detectaron deficiencias en la documentación clínica obligatoria, incumplimientos contractuales e inconsistencias administrativas y médicas en las prestaciones facturadas.
El profesional investigado no logró revertir las observaciones en la instancia de descargo. Según surge del expediente, los descargos presentados fueron considerados insuficientes por el organismo, que además señaló que las conductas detectadas afectaban los mecanismos de control y auditoría del PAMI. Ante ese cuadro, el Instituto resolvió aplicar sanciones administrativas y avanzar con la rescisión del contrato prestacional.
La gravedad de las irregularidades llevó al PAMI a dar un paso adicional: promovió una denuncia penal para que la Justicia determine si las conductas relevadas constituyen delitos. El caso contó con la intervención de equipos jurídicos, áreas técnicas y auditorías prestacionales de la UGL XIII – Chaco. El organismo puso los hechos en conocimiento del Ministerio Público Fiscal, al considerar que las irregularidades comprometían el funcionamiento normal del sistema prestacional.
Un patrón de fraude que se investiga desde 2014.
Ambos casos se inscriben en un proceso de fiscalización más amplio que el PAMI lleva adelante desde que Esteban Leguízamo asumió la conducción del organismo. En noviembre de 2025, el INSSJP denunció ante la Justicia federal una estafa de miles de millones de pesos articulada a través de órdenes médicas electrónicas (OME) falsas, facturaciones sin respaldo y uso indebido de datos personales de afiliados. Esas denuncias dieron lugar a al menos seis causas penales activas en distintas jurisdicciones federales, impulsadas por el organismo y la UFI-PAMI.
En febrero de 2026, nuevas auditorías en cardiología y gastroenterología revelaron volúmenes de prestaciones imposibles de justificar. Uno de los casos documentados por Infobae mostró a un prestador con dos quirófanos que declaró 283 prácticas en 95 pacientes en apenas cinco horas; otro registró 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, asociadas a 326 pacientes distintos, lo que hubiera requerido una jornada de entre 81,5 y 108,7 horas de trabajo continuo.
Frente a ese escenario, el organismo implementó un esquema de control que incluye el monitoreo permanente de los umbrales prestacionales, el uso obligatorio del turnero digital del PAMI, auditorías continuas sobre la conducta de los prestadores y penalizaciones automáticas ante excedentes injustificados.
“Auditar no significa perseguir”, aclararon desde el Instituto, al tiempo que garantizaron que las bajas aplicadas no interrumpirán los tratamientos de los afiliados, ya que el organismo trabaja para mantener la continuidad de las prestaciones a través de la red de atención disponible en todo el territorio nacional. En abril de 2026, el Gobierno reforzó la estructura de control interno con la designación de la doctora María Florencia Zicavo como nueva Síndico General del PAMI.
Nación adeuda tres meses a farmacias prestadoras del PAMI y peligra la reposición de medicamentos
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Tucumán advirtieron sobre la crítica situación económica que atraviesan los locales por la falta de fondos. Además, expresaron su rechazo a la desregulación de la venta de remedios por internet y alertaron sobre los peligros del mercado ilegal.
La provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados atraviesa un momento de extrema tensión. La referente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Verónica Pastoriza, encendió las alarmas al confirmar que el Gobierno nacional, a través del PAMI, mantiene una severa deuda de tres períodos vencidos con las farmacias locales, lo que pone en jaque la cadena de pagos y la reposición de stock en los mostradores tucumanos.
Pastoriza calificó la situación financiera del sector como crítica. Según detalló, existía un compromiso formal de la obra social de los jubilados para realizar cinco pagos mensuales con el objetivo de ir acortando la brecha de la deuda, apoyándose en el auxilio de fondos provenientes del Ministerio de Economía de la Nación. Sin embargo, llegando a finales de mayo, esos desembolsos no se concretaron según lo pautado. «Este mes tuvimos tres y ya hoy es 27, no están cumpliendo con eso. Supuestamente iban a recibir dinero del Estado Nacional, pero hasta ahora no hay novedad», lamentó la dirigente.
Pese a la asfixia económica, desde la institución aclararon que el servicio para los afiliados del PAMI no se encuentra cortado, aunque advirtieron sobre las graves dificultades operativas que ya están sufriendo muchos locales. Al no recibir los pagos correspondientes del Estado, las farmacias no pueden saldar sus deudas con las droguerías, lo que deriva en el corte de las cuentas corrientes y la consecuente imposibilidad de reponer los remedios básicos en las estanterías.
Este complejo escenario impacta de lleno en el eslabón más vulnerable de la cadena: los adultos mayores. Pastoriza señaló que las magras jubilaciones obligan a los afiliados a buscar exclusivamente aquellos medicamentos que cuentan con una cobertura del 100% en el sistema. Esta brutal pérdida del poder adquisitivo se vio reflejada en una caída interanual de las ventas que ronda entre el 30% y el 40%, evidenciando que muchos ciudadanos tuvieron que limitar sus compras a lo estrictamente indispensable, resintiéndose incluso la continuidad de algunos tratamientos.
Fuerte rechazo a la venta libre por internet
Más allá del conflicto económico por la deuda nacional, Pastoriza aprovechó la oportunidad para sentar la postura de los profesionales frente a la intención de desregular la comercialización de medicamentos. La referente fue categórica al recordar que en Tucumán rige la Ley Provincial 5483, normativa que prohíbe la venta online y establece que la dispensa de estos productos solo puede realizarse en farmacias físicas, habilitadas y estrictamente controladas por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).
La profesional advirtió sobre el grave peligro que representa para la salud pública la proliferación de un mercado paralelo y sin controles estatales. «Se corre mucho el riesgo del origen y de la conservación. No sabemos si es trucho o si está bien usado», explicó. Como ejemplo de esta preocupante tendencia, reveló que recientemente recibieron denuncias sobre la comercialización ilegal de psicofármacos, como el clonazepam, a través de grupos de WhatsApp y sin ningún tipo de receta médica, una práctica delictiva que consideró una verdadera bomba de tiempo para la sociedad. /Los Primeros/