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Argentina

«No alcanzamos los objetivos de fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación»

Alberto Fernández, brindó un balance de su gestión en su último mensaje como presidente.

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En su último mensaje grabado a través de cadena nacional, el presidente Alberto Fernández, aseguró este viernes «entrega el gobierno en paz» y lamentó «no haber podido terminar con la grieta» que «separa y enfrenta» a los argentinos.

“He aprendido que para cerrar la grieta no hace falta someter al otro. No se trata de ver quien impone su relato. Lo que hace falta es caminar junto al otro. Aprender a profundizar los acuerdos y a minimizar las diferencias”, señaló el jefe de Estado.

Reconoció que su administración no alcanzó los objetivos que se propuso «en el fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación y la disminución de la pobreza». «Fue porque las circunstancias y el contexto no nos acompañaron y también porque deberíamos haberlo hecho mejor o diferente», señaló el mandatario sobre el cierre de su gestión.

Fernández anunció que «el año entrante ingresarán, producto de exportaciones agrícolas, de gas y de litio, alrededor de 35.000 millones de dólares, gracias al gasoducto que construimos, dejaremos de gastar 5.000 millones de dólares para importar gas licuado. De aquí hasta el 2030 las estimaciones marcan que las exportaciones sumadas de bienes y servicios crecerán el 80%».

En ese sentido evaluó que habrá «un escenario favorable» de cara al 2024, por lo que «no es razonable pensar en un ajuste que detenga nuestra producción y restrinja el empleo y el consumo», en referencia a las primeras medidas que deslizó el presidente electo, Javier Milei.

«Debemos cuidar que, bajo el argumento de querer resolver el problema fiscal, no se vulneren los derechos de los que trabajan ni se frustren las aspiraciones de los que invierten y producen», remarcó el jefe de Estado.

Querido Pueblo Argentino:

Hace exactamente 40 años transitábamos las últimas horas de la más feroz dictadura militar de nuestra historia. Lo hacíamos con esperanza por el futuro, y con el secreto terror de que pudiera volver a repetirse el círculo de autoritarismo y espanto que marcó buena parte de nuestro siglo XX.

Lo logramos. Fuimos capaces.

La dictadura, con sus secuelas personales, políticas y económicas, tardó años en terminar de irse. Y la democracia transitó muchos vaivenes hasta consolidarse. Y acá estamos, cuarenta años después, en las vísperas de un nuevo traspaso presidencial.

Y a mí, que entonces era un joven abogado recién recibido en la Universidad pública, tampoco me estaba dado pensar en aquel momento que el pueblo de mi patria me concedería el inmenso honor de llegar a este día como presidente de los argentinos y las argentinas. Por eso hoy, en la última jornada del mandato Presidencial con el que la ciudadanía me distinguió, quiero repasar algunos hitos de estos años, para compartir los aciertos, reflexionar sobre aquello que erramos, decirles a quienes nos sucederán cuál es el estado del Estado que van a recibir y agradecer el esfuerzo, el sacrificio y la generosidad de tantos y tantas que en este tiempo no bajaron sus brazos.

El 10 de diciembre es el símbolo inapelable de un consenso democrático que en cuatro décadas de vigencia sostuvo, aún con dificultades, la convivencia plural y el fortalecimiento de las instituciones republicanas.

También expresa los desafíos inconclusos. En este tiempo, no hemos logrado resolver una matriz económica sólida que permita el acceso a una vida digna para todos y todas. Ampliamos derechos, pero faltan. Pusimos la Justicia Social como horizonte, pero no la alcanzamos.

Asumí el gobierno en diciembre del 2019 en una situación calamitosa, dejada por el gobierno que me precedió, con altísimos índices de pobreza e inflación y una deuda que nos comprometía por generaciones.

Soy plenamente consciente de que el voto popular de ese momento expresaba la esperanza de terminar de una vez y para siempre con esa herencia y que no logramos plenamente el cometido.

Argentina es un país mucho mejor que hace cuatro años: con más trabajo, más obras de infraestructura construidas, más viviendas, más industria, más universidades, más derechos para las mujeres y disidencias, más desarrollo de ciencia y tecnología. Somos un país inserto en el mundo con autonomía, que rechaza los hegemonismos y lucha por el multilateralismo y que lidera la unidad de Latinoamérica.

En este tiempo de reflexión, no puedo negar que tengo sensaciones encontradas.

Siento satisfacción con todo lo hecho y construido, con los enormes avances que hemos logrado en muchas áreas, con el crecimiento que se verifica en muchos ámbitos sociales y económicos.

Pero también siento pesar por no haber podido concretar todo lo que nos propusimos alcanzar. Lo que faltó hacer, lo que nos impidieron hacer, lo que no debimos hacer o lo que debimos haber hecho de otro modo. Sé que en todo tengo responsabilidad. Aun cuando fue singular el momento en que nos tocó gobernar y aun cuando el contexto argentino tornó todo más complejo, no estoy aquí para cargar culpas en otros.

Entrego el gobierno en paz, hemos custodiado las instituciones de la democracia con convicción y compromiso. Lo hemos hecho de la mano de este Pueblo de la Nación argentina que ha sabido demostrar, en las circunstancias más adversas, que conoce la dimensión exacta de lo que ha costado esta institucionalidad. Confío en mi pueblo, en su madurez política y en su capacidad de defender y preservar los valores de la vida en común y cada uno de los derechos que ha sabido conquistar.

En este particular momento del mundo donde los discursos de odio y la confrontación degradan el debate, deshumanizan la convivencia y espiralizan la violencia y la incertidumbre, quienes ocupamos lugares públicos tenemos la obligación de estar serenos y recuperar el diálogo. Si algo me reprocho, es no haber podido terminar con la grieta que nos separa y nos enfrenta. He aprendido que para cerrar la grieta no hace falta someter al otro. No se trata de ver quien impone su relato. Lo que hace falta es caminar junto al otro. Aprender a profundizar los acuerdos y a minimizar las diferencias. Argentina es un maravilloso país del que todas y todos debemos estar orgullosos. Ese amor y ese orgullo deben ser la base común sobre la que aceptamos nuestras discrepancias y construimos nuestras coincidencias.

Los factores de poder siempre buscan domesticar al pueblo sin importarles lo que al pueblo le cuesta satisfacer tanta avaricia.

En estos cuatro años hemos sufrido los efectos negativos de una deuda que irresponsablemente tomó el gobierno que me precedió. Esa es la principal causa de nuestra crisis social y económica. El acuerdo que firmamos con el FMI hizo posible postergar pagos que jamás hubiéramos podido enfrentar con la economía recesiva que recibimos. Solo hay que recordar que esa deuda nos obligaba a pagar entre 2021 y 2022 la suma de 37.000 millones de dólares. De esa deuda, tomada irregularmente, denunciada ante los tribunales federales y que ahora el mismo FMI comienza a indagar, no ha quedado en Argentina un solo dólar. Esos dólares tomados por el macrismo no sirvieron para fundar escuelas, hospitales o rutas. Todo se ha fugado especulativamente, profundizando la constitución de activos externos.

Supimos desde el primer momento que debíamos afrontar desafíos que conocíamos bien. Vinimos a poner de pie un país que habían dejado de rodillas. Íbamos tras ese objetivo cuando apenas en el día 99 de nuestra gestión empezaron a sucederse desafíos tan inesperados como fatales. Una pandemia que arrasó con 15 millones de vidas en el mundo. Una guerra que distorsionó todos los precios de la energía y los alimentos. Finalmente, una sequía que terminó con el 23% de nuestras exportaciones. Les hicimos frente. Cuando enumero esa sucesión de conflictos busco poner de relieve cuales fueron las dificultades que debimos enfrentar. No pretendo que sirvan de excusa por nuestros eventuales errores.

En la pandemia preservamos la salud sin abandonar a nadie a su suerte. Recompusimos un sistema de salud quebrado. En poco más de un trimestre, terminamos la construcción de hospitales que habían dejado de construirse, ampliamos los centros de atención médica y creamos 40 hospitales modulares en distintos lugares del país. Las más de 4.000 camas de terapia intensiva provistas de respiradores automáticos aseguraron que todos y todas tuvieran la asistencia médica que necesitaban.

Decidimos proteger a nuestra ciudadanía por sobre cualquier otra cosa. Les pedimos que permanecieran en sus casas porque era la única herramienta que la medicina recomendaba.

Estuvimos en el grupo de países que iniciamos la inmunidad de sus pueblos y llevamos adelante el plan de vacunación más grande que nuestra historia registra. Buscamos vacunas en todo el mundo. Fuimos parte de la producción de las mismas. Al día de hoy, hemos inoculado más de 130 millones de dosis de esas vacunas. También hemos desarrollado nuestra propia vacuna, en un hito para la ciencia argentina. Formamos parte de los países que consiguieron altos niveles de inmunidad.

Mi eterna gratitud a los hombres y mujeres de nuestro sistema de salud que dieron todo de sí para salvar vidas.

Priorizamos la salud, pero lo hicimos protegiendo el sistema económico.

Pusimos el Estado al servicio del cuidado de la gente, de los empleos y de los ingresos. Creamos la Asistencia al Trabajo y la Producción, ayudamos a las empresas, y millones de trabajadores pudieron mantener sus salarios mientras las fábricas, oficinas y comercios estaban cerradas. Con el Ingreso Familiar de Emergencia auxiliamos a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Más de 9 millones de personas recibieron el auxilio. Otorgamos créditos blandos a pequeñas y medianas empresas para que pudieran sostenerse. También otorgamos créditos blandos para que el consumo no cayera. Cuando la pandemia empezó a ceder, creamos el PREVIAJE para dar impulso a los sectores más castigados en la emergencia: la hotelería y el sector gastronómico.

Con la guerra, que disparó los precios de la energía, enfrentamos un nuevo dilema: debimos decidir si preservábamos las reservas monetarias y parábamos las importaciones o garantizábamos las importaciones de insumos para no detener la producción y el trabajo. Optamos por defender la producción y el trabajo, y fue la mejor opción para nuestro país. Mientras el mundo sufría cortes programados y veíamos a las grandes capitales apagadas, atravesamos el invierno con las fábricas produciendo sin alteraciones y con los hogares argentinos con un suministro ininterrumpido.

Ante la sequía, que nos privó de 23.000 millones de dólares, apostamos a administrar las divisas para asegurar la importación de insumos que garantizaran la producción. La tasa de inversión del primer semestre fue la más alta de los últimos 15 años. La actividad económica está 7,5% por encima de lo registrado en 2019. Casi el 67% de la capacidad industrial instalada está siendo utilizada, el registro más alto desde 2016.

La Argentina vio crecer su economía un 16% entre 2021 y 2022. El empleo registrado comenzó un crecimiento que lleva 37 meses ininterrumpidos, el lapso más prolongado de creación de empleo observado en democracia. El empleo industrial es el más alto de los últimos seis años. Con el empleo aumentó el consumo y así registramos treinta meses consecutivos de crecimiento. El consumo privado hoy es un 10% mayor que antes de la pandemia.

El mercado de trabajo continuó mejorando sus indicadores. La conflictividad laboral observada en nuestro mandato, ha sido la más baja de los últimos doce años. La tasa de empleo se ubica en niveles récord de 44,6%; la tasa de desocupación presentó niveles mínimos en términos históricos: 6,2%. El total del empleo registrado llegó a niveles máximos desde 2012 con 13.320.000 ocupados.

Con la Ley 27.570 promovimos nuevas tecnologías, generamos valor agregado, fomentamos el empleo de calidad y aumentamos las exportaciones de las empresas basadas en el conocimiento.

Para reforzar el proceso de recuperación del poder adquisitivo jamás suspendimos ni pusimos topes a las negociaciones paritarias. Eliminamos el Impuesto a las Ganancias para quienes trabajan.

En la misma dirección, cuidamos el consumo y comercio. Con Ahora 12, contando solo los primeros 7 meses del año que termina, las ventas del programa alcanzaron un nuevo récord en operaciones. Eso implicó un aumento superior al 100% con respecto al mismo período de 2022.

Para garantizar un desarrollo justo y federal, a lo largo de todo nuestro mandato, transferimos recursos a las provincias. Hace apenas una semana transferimos 230.000 millones de pesos, destinados al pago de sueldos y aguinaldos. El gobierno entrante encontrará en la caja del Estado Nacional más de1 billón de pesos. La ciudadanía merece saberlo, porque cada peso le pertenece.

En materia de energía, gracias al Plan Gas.AR incrementamos los niveles de producción de gas. Argentina logró un nuevo récord de producción de gas no convencional en Vaca Muerta: 62,3 millones m3 diarios.

La minería alcanzó nuevos récords en creación de trabajo y exportaciones. El sector marca 29 meses consecutivos con incrementos interanuales en la cantidad de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, las exportaciones de minerales representan el valor exportado más alto desde 2013.

Promovimos la tecnología en materia agrícola: aprobamos y lanzamos el trigo HB4, que le permite a la semilla crecer en condiciones de estrés hídrico. Hoy, esa semilla transgénica desarrollada científica y tecnológicamente en Argentina ha sido aprobada en Estados Unidos, Brasil, Colombia, Australia y Nueva Zelanda.

Estamos orgullosos de haber impulsado la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Tuvimos la inversión más federal de la historia en materia de ciencia y tecnología. Argentina no está condenada a vivir importando tecnología. Tenemos a científicos y científicas de probada calidad para poder desplegar la tecnología que necesitamos. Así lo prueban los múltiples reconocimientos internacionales en todas las disciplinas. Impulsar nuestra ciencia es un imperativo para vivir en el siglo XXI. No es justo ni inteligente retrotraer la Argentina a las lógicas del siglo XIX.

La salud de argentinos y argentinas ha vuelto a ser una prioridad para el Estado. En el año 2021, la tasa de mortalidad infantil registró a nivel nacional un nuevo descenso, llegando al ocho por mil. Es el índice más bajo de mortalidad infantil de la historia. Ese dato significa miles de vidas que se salvan y tienen futuro. Este descenso de la mortalidad infantil se explica, entre otras acciones, por el impacto de la “Ley de los 1000 días”, que hemos impulsado y sancionado para la atención y el cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia.

Este gobierno acompañó las transformaciones que reclamaba la marea del feminismo en las calles, y así logramos hacer historia: conseguimos sancionar el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Era una deuda de la democracia, siguiendo el camino de ampliación de derechos individuales que tuvo tantos avances en democracia y que debe continuar. Con la sanción de la ley y la implementación de la Educación Sexual Integral, logramos en apenas dos años un descenso del 40% en la mortalidad materna por embarazo terminado en aborto y se redujeron a menos de la mitad los embarazos en niñas y adolescentes. También en nuestro gobierno avanzamos en los derechos de las personas trans y avanzamos en el fortalecimiento de las políticas de cuidado con los aportes jubilatorios por tareas de cuidado, la construcción en todo el país de jardines maternales y centros de primera infancia y el envío de la ley de licencias paternales.

El futuro habita en nuestras escuelas, y hemos trabajado para que la educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad llegue a todos y todas. Construimos jardines y universidades, entregamos libros de texto y distribuimos cerca de 2 millones de Becas Progresar. Es una historia de guardapolvos blancos que ha llevado a los hijos de nuestro pueblo a las universidades públicas y lo más alto de la vida científica del mundo.

Gracias al Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES, tenemos un sistema de seguridad social sólido y confiable. Durante nuestra gestión, alcanzó los US$ 76.000 millones, el valor más alto de su historia. Y en estos cuatro años creció 117%. Es el fondo financiero más importante de América Latina. Y es de todas y todos los argentinos.

Quiero hacer un reconocimiento especial a las empresas estatales que han demostrado la capacidad de trabajo y de crecimiento que tiene el Estado.

Por un lado, Aerolíneas Argentinas termina con un balance positivo de USD 32 millones y sin necesidad de haber ejecutado un solo peso del presupuesto asignado por parte del Estado. Lo logra por primera vez desde su reestatización. También ha sido récord la cantidad de pasajeros transportados, llegando a los 14 millones de personas. Es un verdadero orgullo nuestra aerolínea de bandera.

Por otro lado, quiero resaltar el extraordinario trabajo que ha hecho YPF contando con ganancias que alcanzaron los 926 millones de dólares y una producción de petróleo que promedió los 237 mil barriles diarios, un crecimiento del 5%. YPF es una marca de nuestra identidad nacional, pero sobre todo es una pieza clave en la matriz productiva y en nuestra soberanía energética.

Además, ARSAT volvió a demostrar su importancia en el mundo actual generando un incremento en sus ingresos del 823% durante nuestra gestión. ARSAT ha garantizado el acceso al servicio de las telecomunicaciones en todo el país, conectando a los argentinos con infraestructura terrestre y satelital. No solo ha generado valor para la nación, si no que también vino a reconocer un derecho de los argentinos.

Durante este gobierno, AYSA construyó 4000 km de redes, incluyó a un millón y medio de vecinos en redes de agua potable y otros tantos en redes de cloacas. Inició junto al Banco Mundial la obra Sistema Riachuelo, de la que ya terminó la primera etapa, y que es la obra de infraestructura más importante del área metropolitana en 70 años que beneficia a casi seis millones de habitantes.

Iniciamos 7.000 obras públicas y terminamos 4.000 de ellas. Hemos intervenido 18.000 kilómetros de rutas a lo largo y a lo ancho de la Patria. Puentes, túneles, obras enormes y obras pequeñas pero imprescindibles para una comunidad. No existe un municipio en Argentina que no haya recibido alguna obra pública de parte del Gobierno Nacional.

Desarrollamos obra pública para ganar pujanza en cada rincón de la Argentina. Lo hicimos de forma transparente, lo hicimos con la fuerza, el talento y el trabajo argentino. Lo hicimos con los más de cuatros cientos mil trabajadores de la construcción que se incorporaron al aparato productivo. Los datos dan cuenta que terminamos siendo el gobierno que más obra pública desarrolló en su mandato.

Así lo atestiguan:

El Acueducto “El Impenetrable” construido para el abastecimiento de agua potable de miles de personas que habitan el monte chaqueño.

Las inversiones en el Instituto Malbrán y los casi 40 hospitales modulares que le devolvieron dignidad y orgullo a nuestra salud pública.

Los edificios y otras obras edilicias que desarrollamos en universidades nacionales de todo el país y que beneficiaron a más de 1.5 millón de estudiantes.

El Tronador II, el primer cohete que se produce en Argentina para poner en órbita los satélites que nosotros mismos estamos construyendo.

El reactor CAREM, el primer reactor nuclear argentino de baja potencia construido en más de un 80% en la ciudad de Lima, Provincia de Buenos Aires.

El gasoducto Néstor Kirchner, la mayor obra pública hecha en democracia en poco más de nueve meses, que nos permitirá ahorrar cerca de 5.000 millones de dólares que hasta aquí gastábamos importando gas licuado.

Las más de 141.000 viviendas que edificamos y entregamos a familias argentinas que soñaban con tener un techo propio y también lo atestiguan las 96.000 viviendas que se están construyendo. También dimos créditos para la compra de lotes con servicios, para la construcción de la casa propia o para la ampliación de ellas.

Si el plan de viviendas que nosotros impulsamos continuara, el año entrante otras 50.000 familias estarían accediendo a su vivienda propia. Ahí está la trascendencia de un Estado presente. Si el Estado no lo hace no habrá nadie en el mercado que se preocupe de hacerlo.

Todas son obras concretas, reales, materiales, que quedan de una vez y para siempre en el corazón de nuestra patria. Y todas las personas que han sido alcanzadas por esas obras, hoy viven un poco mejor.

Quienes hoy tienen una casa y antes no la tenían, quienes hoy tienen agua potable, quienes accedieron a una notebook o una beca para estudiar, a quienes se fueron de vacaciones por primera vez, quienes se han atendido en un hospital de su barrio donde antes no había presencia del Estado, quienes consiguieron un trabajo formal. Todos ellos han incorporado lo que antes era un sueño, a la realidad de su vida cotidiana. Y no hay nada más emancipador que cumplir nuestros sueños.

Esta es una radiografía, ni siquiera pormenorizada, del estado en que el nuevo gobierno encontrará a nuestro país. Un país más federal, más justo, más potente, con enormes posibilidades de avanzar en el camino marcado.

Está claro que en la vida cotidiana y en el debate público, pesan muchas veces más los debe que el haber, sobre todo cuando tienen que ver con el esfuerzo de llevar adelante el día a día. Sabemos que no alcanzamos los objetivos que nos propusimos en el fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación y la disminución de la pobreza. Porque las circunstancias y el contexto no nos acompañaron y también porque deberíamos haberlo hecho mejor o diferente o porque no encontramos las herramientas adecuadas.

El año entrante ingresarán, producto de nuestras exportaciones agrícolas y ganaderas, de nuestras exportaciones de gas y de litio, alrededor de 35.000 millones de dólares. Además, gracias al gasoducto que construimos, dejaremos de gastar 5.000 millones de dólares para importar gas licuado.

De aquí hasta el 2030 las estimaciones marcan que las exportaciones sumadas de bienes y servicios crecerán el 80%.

Con semejante escenario no es razonable pensar en un ajuste que detenga nuestra producción y restrinja el empleo y el consumo que tanto nos ha costado recuperar. Debemos cuidar que bajo el argumento de querer resolver el problema fiscal, no se vulneren los derechos de los que trabajan ni se frustren las aspiraciones de los que invierten y producen.

Hemos mejorado los niveles de calidad institucional que hace años reclamaba la ciudadanía en nuestro país: división de poderes, respeto a las libertades y a la diversidad, eliminación de los mecanismos de inteligencia política interna y de persecución ilegal.

La libertad de expresión fue absoluta. La libertad de prensa fue absoluta. He sido injuriado, calumniado, difamado y lo he soportado sin denunciar a ningún periodista ni ningún medio. Sin perseguirlos ni judicial ni económicamente. Jamás hemos usado la estructura del Estado para acallar alguna voz.

Quien quiso manifestar sus quejas en el espacio público pudo hacerlo. Nuestras fuerzas de seguridad jamás fueron acusadas de haber ejercido violencia institucional.

Actuamos de buena fe y hemos trabajado honradamente. Como alguna vez dije, he dejado todo de mí en estos cuatro años de esfuerzo y solo me he llevado el enorme honor que me han concedido de presidir esta Patria que tanto amo.

Lo he hecho junto a un extraordinario equipo de colaboradores y quiero hoy agradecerle a quienes me acompañaron en la función pública desde el gobierno nacional y también a las y los gobernadores, intendentes y a todos quienes dedican cada día de su vida a la única herramienta real de transformación en democracia: la política.

Como siempre nos marcaba Néstor, como siempre creyó Cristina, estoy convencido de que hacemos política para poder transformar la Patria. Mi reconocimiento también a ellos.

Me llevo la persistente alegría de aquella madrugada en que aterrizó el avión con las primeras vacunas, la incertidumbre de una nueva guerra, la emoción de cada familia que recibió una casa, el terror de la noche en que atentaron contra la vicepresidenta, el orgullo de haber puesto en marcha el gasoducto que cambia de una vez y para siempre nuestra matriz energética, la dignidad de haber llevado agua potable al impenetrable chaqueño, la decisión de seguir reclamando en donde me toque estar la inmediata liberación de los rehenes que Hamas tiene ocultos en algún lugar de Gaza.

Guardo conmigo el dolor profundo de no haber llegado a mejorar la vida de quienes aún están en la pobreza.

No voy a elegir el lugar cómodo de esperar el juicio de la historia que suele ser benévola con los ex presidentes porque oculta los claroscuros del presente. Escucho y me hago cargo del juicio de mis contemporáneos. De su entusiasmo, sus enojos y sus críticas.

Por eso, no importa dónde me toque estar a partir de mañana. En el mismo momento en que entregue los atributos del poder, volveré a ser aquel joven abogado guiado por la búsqueda de la libertad, la igualdad y la fraternidad dispuesto a darlo todo por construir junto a mis compatriotas una sociedad justa que se desarrolle en paz. Siempre junto a cada uno de ustedes. Siempre agradecido por el inmenso honor que me dispensaron.

A 40 años de Democracia, defendámosla cada día, como nos enseñaron las Abuelas y las Madres de Plaza de mayo, y todos y todas quienes nos marcaron el camino. Más y mejor democracia, siempre.

MB

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Netflix presenta su nueva serie documental sobre la desaparición del ARA San Juan

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“ARA San Juan: el submarino que desapareció” se estrena globalmente el 7 de marzo.

Netflix anunció el estreno de una nueva serie documental hecha en ArgentinaARA San Juan: el submarino que desapareció. Estará disponible a partir del 7 de marzo a nivel global.

La serie producida por Cactus Cine y Marcos Sacchetti con la dirección de Mauricio Albornoz Iniesta, intenta comprender qué fue lo que realmente pasó con el submarino que desapareció el 15 de noviembre del 2027 con 44 tripulantes a bordo.

“Nos motivó la necesidad de esclarecer las diversas hipótesis en torno a la desaparición del submarino ARA San Juan. Esta serie documental busca honrar la memoria de los 44 tripulantes fallecidos y la lucha de sus familias, quienes perseveran incansablemente en la búsqueda de respuestas”, señalan los productores Nicolás Carreras y Marcos Sacchetti.

La docuserie cuenta con 8 episodios de media hora en donde se invita a la audiencia a reflexionar y explorar diferentes teorías que surgieron en torno a la desaparecidos del submarino.

El documental presenta material de archivo, imágenes exclusivas y testimonios inéditos que reconstruyen una compleja historia de negligencias, encubrimientos, irregularidades e intereses ocultos en torno al trágico evento.

¿Qué pasó con el ARA San Juan?

El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan se hundió, desapareciendo de los radares con 44 tripulantes a bordo. Un año después, fue encontrado a más de 900 metros y a 500 metros de la costa patagónica.

El 8 de noviembre de 2017, la nave partió de la base naval de Ushuaia en una misión de patrullaje por el litoral marítimo argentino. Un día antes de su desaparición, el submarino reportó un desperfecto eléctrico y un principio de incendio en su sala de máquinas, que fue subsanado por la tripulación.

El último contacto conocido del submarino fue con la base naval de Mar del Plata, cuando se encontraba a 432 kilómetros de la costa patagónica, a la altura del Golfo San Jorge.

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Científicos argentinos desarrollaron un protector solar que funciona también como repelente

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Especialistas del Conicet se encuentran trabajando en la creación de un producto de triple acción de nombre Reprotector UV, que es una emulsión que permite al mismo tiempo protegerse del sol, funcionar como repelente de mosquitos y que a su vez cuanta con propiedades inflamatorias.
En el programa Media Mañana, Marcos Grunhut, investigador del CONICET y del Instituto de Química del Sur (INQUISUR) de la Universidad Nacional del Sur, brindó detalles de la investigación que generó el desarrollo de este producto.

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Horóscopo del viernes 23 de febrero de 2024: predicciones en salud, dinero y amor

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La información de los astros que necesitás saber. El horóscopo día por día en el nuevo año. No te lo pierdas.

Todo lo que va a pasarnos está en el horóscopo de este viernes 23 de febrero de 2024 de todos los signos: las predicciones en salud, dinero y amor que se vienen, lo que hay que saber de bueno y de qué temas debemos cuidarnos.

HORÓSCOPO DEL VIERNES 23 DE FEBRERO

ARIES (21 DE MARZO AL 20 DE ABRIL)

Propuesta interesante en el área de las actividades. Deberán elegir entre dos opciones en una situación que se les presenta. Los argumentos que les plantean acerca de un asunto de papeles son válidos. Reconocer que hay veces

TAURO (21 DE ABRIL AL 21 DE MAYO)

Retoman una actividad que creían ya finalizada. Sus intenciones de reconciliarse con la persona que desean serán bien recibidas. No acumulen nervios y anímense a decir lo que necesitan decir. El punto es sincerarse, poder conectarse con la verdad interna.

GÉMINIS (22 DE MAYO AL 20 DE JUNIO)

Planteo válido en el lugar de trabajo, sus pedidos serán considerados y aceptados. Motívense más en tratar de lograr el equilibrio que esperan. No todo está perdido con esa persona que les interesa. Intentar sería la premisa, si no arriesgamos no tenemos respuesta.

CÁNCER (21 DE JUNIO AL 22 DE JULIO)

Una nueva posibilidad les pedirán en el plano afectivo. Las cosas con buena voluntad podrían marchar bien. Se impone en ustedes una sensación nueva de lograr liberarse. Reconocernos por dentro, buscar en nosotros las respuestas, escucharnos pero siempre escuchar a los demás.

LEO (23 DE JULIO AL 22 DE AGOSTO)

Sentirán que no les importará un impedimento que tienen para lograr estar con la persona que les gusta. Los trámites de la semana estarán entorpecidos por su falta de tiempo. Finalmente se acercan buenas nuevas en acuerdos, firmas, convenios, contratos o trámites importantes.

VIRGO (23 DE AGOSTO AL 21 DE SEPTIEMBRE)

Una nueva posibilidad de realizar un viaje se les presentará. Traten de organizar sus cosas sin ocupar todo su tiempo, dejen algo para la el esparcimiento. Tienen un enfoque nuevo desde donde pueden reconocer las partes de la vida que no les eran importantes.

LIBRA (22 DE SEPTIEMBRE AL 22 DE OCTUBRE)

Una situación nueva en el plano afectivo los impactará. Sepamos que a veces las cosas se dan sin poder pensarlas demasiado. En sus lugares de trabajo son más queridos de lo que imaginan. Sentir sin que implique sufrir, actitud que todos los librianos debieran trabajar.

ESCORPIO (23 DE OCTUBRE AL 22 DE NOVIEMBRE)

Usen sus energías sin autodestruirse. Hay cosas que no deberían angustiarlos. Pongan buena disposición frente a propuestas que les llegan acerca de una cuestión de papeles. No sean alarmistas y procuren esperar, las cosas del corazón tienen también sus tiempos.

SAGITARIO (23 DE NOVIEMBRE AL 21 DE DICIEMBRE)

Un día como para que el estado anímico no caiga. Las cosas están encaminadas, deberían aceptar los tiempos que a veces hay que esperar. Concretan una entrevista que añoraban, se avecina un éxito. Saber que en esta tierra nos manejamos con el tiempo.

CAPRICORNIO (22 DE DICIEMBRE AL 20 DE ENERO)

La sensación de frustración debería desaparecer, revean sus problemas y evalúen cuáles pueden no considerarlos problemas. No es bueno vivir quejándonos. Una invitación especial les llega a través de alguien que quiere ayudarlos. Liberación de angustias viejas.

ACUARIO (21 DE ENERO AL 18 DE FEBRERO)

Aprecio especial de alguien que los quiere ayudar en el plano laboral. Su honestidad será premiada. Una sensación de amor los cubrirá y los hará reaccionar favorablemente con respecto a sus parejas. Entender que el amor es la gran solución, siempre y en todo lugar.

PISCIS (19 DE FEBRERO AL 20 DE MARZO)

Sorpresa agradable en el plano afectivo. Reciben una propuesta que los tentará con respecto a un negocio. Sus cosas pueden mejorar si ponen su buena voluntad, es bueno reconocer que mucho depende de nosotros mismos, la actitud frente a las cosas, lo es todo.

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