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Argentina

«No alcanzamos los objetivos de fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación»

Alberto Fernández, brindó un balance de su gestión en su último mensaje como presidente.

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En su último mensaje grabado a través de cadena nacional, el presidente Alberto Fernández, aseguró este viernes «entrega el gobierno en paz» y lamentó «no haber podido terminar con la grieta» que «separa y enfrenta» a los argentinos.

“He aprendido que para cerrar la grieta no hace falta someter al otro. No se trata de ver quien impone su relato. Lo que hace falta es caminar junto al otro. Aprender a profundizar los acuerdos y a minimizar las diferencias”, señaló el jefe de Estado.

Reconoció que su administración no alcanzó los objetivos que se propuso «en el fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación y la disminución de la pobreza». «Fue porque las circunstancias y el contexto no nos acompañaron y también porque deberíamos haberlo hecho mejor o diferente», señaló el mandatario sobre el cierre de su gestión.

Fernández anunció que «el año entrante ingresarán, producto de exportaciones agrícolas, de gas y de litio, alrededor de 35.000 millones de dólares, gracias al gasoducto que construimos, dejaremos de gastar 5.000 millones de dólares para importar gas licuado. De aquí hasta el 2030 las estimaciones marcan que las exportaciones sumadas de bienes y servicios crecerán el 80%».

En ese sentido evaluó que habrá «un escenario favorable» de cara al 2024, por lo que «no es razonable pensar en un ajuste que detenga nuestra producción y restrinja el empleo y el consumo», en referencia a las primeras medidas que deslizó el presidente electo, Javier Milei.

«Debemos cuidar que, bajo el argumento de querer resolver el problema fiscal, no se vulneren los derechos de los que trabajan ni se frustren las aspiraciones de los que invierten y producen», remarcó el jefe de Estado.

Querido Pueblo Argentino:

Hace exactamente 40 años transitábamos las últimas horas de la más feroz dictadura militar de nuestra historia. Lo hacíamos con esperanza por el futuro, y con el secreto terror de que pudiera volver a repetirse el círculo de autoritarismo y espanto que marcó buena parte de nuestro siglo XX.

Lo logramos. Fuimos capaces.

La dictadura, con sus secuelas personales, políticas y económicas, tardó años en terminar de irse. Y la democracia transitó muchos vaivenes hasta consolidarse. Y acá estamos, cuarenta años después, en las vísperas de un nuevo traspaso presidencial.

Y a mí, que entonces era un joven abogado recién recibido en la Universidad pública, tampoco me estaba dado pensar en aquel momento que el pueblo de mi patria me concedería el inmenso honor de llegar a este día como presidente de los argentinos y las argentinas. Por eso hoy, en la última jornada del mandato Presidencial con el que la ciudadanía me distinguió, quiero repasar algunos hitos de estos años, para compartir los aciertos, reflexionar sobre aquello que erramos, decirles a quienes nos sucederán cuál es el estado del Estado que van a recibir y agradecer el esfuerzo, el sacrificio y la generosidad de tantos y tantas que en este tiempo no bajaron sus brazos.

El 10 de diciembre es el símbolo inapelable de un consenso democrático que en cuatro décadas de vigencia sostuvo, aún con dificultades, la convivencia plural y el fortalecimiento de las instituciones republicanas.

También expresa los desafíos inconclusos. En este tiempo, no hemos logrado resolver una matriz económica sólida que permita el acceso a una vida digna para todos y todas. Ampliamos derechos, pero faltan. Pusimos la Justicia Social como horizonte, pero no la alcanzamos.

Asumí el gobierno en diciembre del 2019 en una situación calamitosa, dejada por el gobierno que me precedió, con altísimos índices de pobreza e inflación y una deuda que nos comprometía por generaciones.

Soy plenamente consciente de que el voto popular de ese momento expresaba la esperanza de terminar de una vez y para siempre con esa herencia y que no logramos plenamente el cometido.

Argentina es un país mucho mejor que hace cuatro años: con más trabajo, más obras de infraestructura construidas, más viviendas, más industria, más universidades, más derechos para las mujeres y disidencias, más desarrollo de ciencia y tecnología. Somos un país inserto en el mundo con autonomía, que rechaza los hegemonismos y lucha por el multilateralismo y que lidera la unidad de Latinoamérica.

En este tiempo de reflexión, no puedo negar que tengo sensaciones encontradas.

Siento satisfacción con todo lo hecho y construido, con los enormes avances que hemos logrado en muchas áreas, con el crecimiento que se verifica en muchos ámbitos sociales y económicos.

Pero también siento pesar por no haber podido concretar todo lo que nos propusimos alcanzar. Lo que faltó hacer, lo que nos impidieron hacer, lo que no debimos hacer o lo que debimos haber hecho de otro modo. Sé que en todo tengo responsabilidad. Aun cuando fue singular el momento en que nos tocó gobernar y aun cuando el contexto argentino tornó todo más complejo, no estoy aquí para cargar culpas en otros.

Entrego el gobierno en paz, hemos custodiado las instituciones de la democracia con convicción y compromiso. Lo hemos hecho de la mano de este Pueblo de la Nación argentina que ha sabido demostrar, en las circunstancias más adversas, que conoce la dimensión exacta de lo que ha costado esta institucionalidad. Confío en mi pueblo, en su madurez política y en su capacidad de defender y preservar los valores de la vida en común y cada uno de los derechos que ha sabido conquistar.

En este particular momento del mundo donde los discursos de odio y la confrontación degradan el debate, deshumanizan la convivencia y espiralizan la violencia y la incertidumbre, quienes ocupamos lugares públicos tenemos la obligación de estar serenos y recuperar el diálogo. Si algo me reprocho, es no haber podido terminar con la grieta que nos separa y nos enfrenta. He aprendido que para cerrar la grieta no hace falta someter al otro. No se trata de ver quien impone su relato. Lo que hace falta es caminar junto al otro. Aprender a profundizar los acuerdos y a minimizar las diferencias. Argentina es un maravilloso país del que todas y todos debemos estar orgullosos. Ese amor y ese orgullo deben ser la base común sobre la que aceptamos nuestras discrepancias y construimos nuestras coincidencias.

Los factores de poder siempre buscan domesticar al pueblo sin importarles lo que al pueblo le cuesta satisfacer tanta avaricia.

En estos cuatro años hemos sufrido los efectos negativos de una deuda que irresponsablemente tomó el gobierno que me precedió. Esa es la principal causa de nuestra crisis social y económica. El acuerdo que firmamos con el FMI hizo posible postergar pagos que jamás hubiéramos podido enfrentar con la economía recesiva que recibimos. Solo hay que recordar que esa deuda nos obligaba a pagar entre 2021 y 2022 la suma de 37.000 millones de dólares. De esa deuda, tomada irregularmente, denunciada ante los tribunales federales y que ahora el mismo FMI comienza a indagar, no ha quedado en Argentina un solo dólar. Esos dólares tomados por el macrismo no sirvieron para fundar escuelas, hospitales o rutas. Todo se ha fugado especulativamente, profundizando la constitución de activos externos.

Supimos desde el primer momento que debíamos afrontar desafíos que conocíamos bien. Vinimos a poner de pie un país que habían dejado de rodillas. Íbamos tras ese objetivo cuando apenas en el día 99 de nuestra gestión empezaron a sucederse desafíos tan inesperados como fatales. Una pandemia que arrasó con 15 millones de vidas en el mundo. Una guerra que distorsionó todos los precios de la energía y los alimentos. Finalmente, una sequía que terminó con el 23% de nuestras exportaciones. Les hicimos frente. Cuando enumero esa sucesión de conflictos busco poner de relieve cuales fueron las dificultades que debimos enfrentar. No pretendo que sirvan de excusa por nuestros eventuales errores.

En la pandemia preservamos la salud sin abandonar a nadie a su suerte. Recompusimos un sistema de salud quebrado. En poco más de un trimestre, terminamos la construcción de hospitales que habían dejado de construirse, ampliamos los centros de atención médica y creamos 40 hospitales modulares en distintos lugares del país. Las más de 4.000 camas de terapia intensiva provistas de respiradores automáticos aseguraron que todos y todas tuvieran la asistencia médica que necesitaban.

Decidimos proteger a nuestra ciudadanía por sobre cualquier otra cosa. Les pedimos que permanecieran en sus casas porque era la única herramienta que la medicina recomendaba.

Estuvimos en el grupo de países que iniciamos la inmunidad de sus pueblos y llevamos adelante el plan de vacunación más grande que nuestra historia registra. Buscamos vacunas en todo el mundo. Fuimos parte de la producción de las mismas. Al día de hoy, hemos inoculado más de 130 millones de dosis de esas vacunas. También hemos desarrollado nuestra propia vacuna, en un hito para la ciencia argentina. Formamos parte de los países que consiguieron altos niveles de inmunidad.

Mi eterna gratitud a los hombres y mujeres de nuestro sistema de salud que dieron todo de sí para salvar vidas.

Priorizamos la salud, pero lo hicimos protegiendo el sistema económico.

Pusimos el Estado al servicio del cuidado de la gente, de los empleos y de los ingresos. Creamos la Asistencia al Trabajo y la Producción, ayudamos a las empresas, y millones de trabajadores pudieron mantener sus salarios mientras las fábricas, oficinas y comercios estaban cerradas. Con el Ingreso Familiar de Emergencia auxiliamos a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Más de 9 millones de personas recibieron el auxilio. Otorgamos créditos blandos a pequeñas y medianas empresas para que pudieran sostenerse. También otorgamos créditos blandos para que el consumo no cayera. Cuando la pandemia empezó a ceder, creamos el PREVIAJE para dar impulso a los sectores más castigados en la emergencia: la hotelería y el sector gastronómico.

Con la guerra, que disparó los precios de la energía, enfrentamos un nuevo dilema: debimos decidir si preservábamos las reservas monetarias y parábamos las importaciones o garantizábamos las importaciones de insumos para no detener la producción y el trabajo. Optamos por defender la producción y el trabajo, y fue la mejor opción para nuestro país. Mientras el mundo sufría cortes programados y veíamos a las grandes capitales apagadas, atravesamos el invierno con las fábricas produciendo sin alteraciones y con los hogares argentinos con un suministro ininterrumpido.

Ante la sequía, que nos privó de 23.000 millones de dólares, apostamos a administrar las divisas para asegurar la importación de insumos que garantizaran la producción. La tasa de inversión del primer semestre fue la más alta de los últimos 15 años. La actividad económica está 7,5% por encima de lo registrado en 2019. Casi el 67% de la capacidad industrial instalada está siendo utilizada, el registro más alto desde 2016.

La Argentina vio crecer su economía un 16% entre 2021 y 2022. El empleo registrado comenzó un crecimiento que lleva 37 meses ininterrumpidos, el lapso más prolongado de creación de empleo observado en democracia. El empleo industrial es el más alto de los últimos seis años. Con el empleo aumentó el consumo y así registramos treinta meses consecutivos de crecimiento. El consumo privado hoy es un 10% mayor que antes de la pandemia.

El mercado de trabajo continuó mejorando sus indicadores. La conflictividad laboral observada en nuestro mandato, ha sido la más baja de los últimos doce años. La tasa de empleo se ubica en niveles récord de 44,6%; la tasa de desocupación presentó niveles mínimos en términos históricos: 6,2%. El total del empleo registrado llegó a niveles máximos desde 2012 con 13.320.000 ocupados.

Con la Ley 27.570 promovimos nuevas tecnologías, generamos valor agregado, fomentamos el empleo de calidad y aumentamos las exportaciones de las empresas basadas en el conocimiento.

Para reforzar el proceso de recuperación del poder adquisitivo jamás suspendimos ni pusimos topes a las negociaciones paritarias. Eliminamos el Impuesto a las Ganancias para quienes trabajan.

En la misma dirección, cuidamos el consumo y comercio. Con Ahora 12, contando solo los primeros 7 meses del año que termina, las ventas del programa alcanzaron un nuevo récord en operaciones. Eso implicó un aumento superior al 100% con respecto al mismo período de 2022.

Para garantizar un desarrollo justo y federal, a lo largo de todo nuestro mandato, transferimos recursos a las provincias. Hace apenas una semana transferimos 230.000 millones de pesos, destinados al pago de sueldos y aguinaldos. El gobierno entrante encontrará en la caja del Estado Nacional más de1 billón de pesos. La ciudadanía merece saberlo, porque cada peso le pertenece.

En materia de energía, gracias al Plan Gas.AR incrementamos los niveles de producción de gas. Argentina logró un nuevo récord de producción de gas no convencional en Vaca Muerta: 62,3 millones m3 diarios.

La minería alcanzó nuevos récords en creación de trabajo y exportaciones. El sector marca 29 meses consecutivos con incrementos interanuales en la cantidad de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, las exportaciones de minerales representan el valor exportado más alto desde 2013.

Promovimos la tecnología en materia agrícola: aprobamos y lanzamos el trigo HB4, que le permite a la semilla crecer en condiciones de estrés hídrico. Hoy, esa semilla transgénica desarrollada científica y tecnológicamente en Argentina ha sido aprobada en Estados Unidos, Brasil, Colombia, Australia y Nueva Zelanda.

Estamos orgullosos de haber impulsado la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Tuvimos la inversión más federal de la historia en materia de ciencia y tecnología. Argentina no está condenada a vivir importando tecnología. Tenemos a científicos y científicas de probada calidad para poder desplegar la tecnología que necesitamos. Así lo prueban los múltiples reconocimientos internacionales en todas las disciplinas. Impulsar nuestra ciencia es un imperativo para vivir en el siglo XXI. No es justo ni inteligente retrotraer la Argentina a las lógicas del siglo XIX.

La salud de argentinos y argentinas ha vuelto a ser una prioridad para el Estado. En el año 2021, la tasa de mortalidad infantil registró a nivel nacional un nuevo descenso, llegando al ocho por mil. Es el índice más bajo de mortalidad infantil de la historia. Ese dato significa miles de vidas que se salvan y tienen futuro. Este descenso de la mortalidad infantil se explica, entre otras acciones, por el impacto de la “Ley de los 1000 días”, que hemos impulsado y sancionado para la atención y el cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia.

Este gobierno acompañó las transformaciones que reclamaba la marea del feminismo en las calles, y así logramos hacer historia: conseguimos sancionar el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Era una deuda de la democracia, siguiendo el camino de ampliación de derechos individuales que tuvo tantos avances en democracia y que debe continuar. Con la sanción de la ley y la implementación de la Educación Sexual Integral, logramos en apenas dos años un descenso del 40% en la mortalidad materna por embarazo terminado en aborto y se redujeron a menos de la mitad los embarazos en niñas y adolescentes. También en nuestro gobierno avanzamos en los derechos de las personas trans y avanzamos en el fortalecimiento de las políticas de cuidado con los aportes jubilatorios por tareas de cuidado, la construcción en todo el país de jardines maternales y centros de primera infancia y el envío de la ley de licencias paternales.

El futuro habita en nuestras escuelas, y hemos trabajado para que la educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad llegue a todos y todas. Construimos jardines y universidades, entregamos libros de texto y distribuimos cerca de 2 millones de Becas Progresar. Es una historia de guardapolvos blancos que ha llevado a los hijos de nuestro pueblo a las universidades públicas y lo más alto de la vida científica del mundo.

Gracias al Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES, tenemos un sistema de seguridad social sólido y confiable. Durante nuestra gestión, alcanzó los US$ 76.000 millones, el valor más alto de su historia. Y en estos cuatro años creció 117%. Es el fondo financiero más importante de América Latina. Y es de todas y todos los argentinos.

Quiero hacer un reconocimiento especial a las empresas estatales que han demostrado la capacidad de trabajo y de crecimiento que tiene el Estado.

Por un lado, Aerolíneas Argentinas termina con un balance positivo de USD 32 millones y sin necesidad de haber ejecutado un solo peso del presupuesto asignado por parte del Estado. Lo logra por primera vez desde su reestatización. También ha sido récord la cantidad de pasajeros transportados, llegando a los 14 millones de personas. Es un verdadero orgullo nuestra aerolínea de bandera.

Por otro lado, quiero resaltar el extraordinario trabajo que ha hecho YPF contando con ganancias que alcanzaron los 926 millones de dólares y una producción de petróleo que promedió los 237 mil barriles diarios, un crecimiento del 5%. YPF es una marca de nuestra identidad nacional, pero sobre todo es una pieza clave en la matriz productiva y en nuestra soberanía energética.

Además, ARSAT volvió a demostrar su importancia en el mundo actual generando un incremento en sus ingresos del 823% durante nuestra gestión. ARSAT ha garantizado el acceso al servicio de las telecomunicaciones en todo el país, conectando a los argentinos con infraestructura terrestre y satelital. No solo ha generado valor para la nación, si no que también vino a reconocer un derecho de los argentinos.

Durante este gobierno, AYSA construyó 4000 km de redes, incluyó a un millón y medio de vecinos en redes de agua potable y otros tantos en redes de cloacas. Inició junto al Banco Mundial la obra Sistema Riachuelo, de la que ya terminó la primera etapa, y que es la obra de infraestructura más importante del área metropolitana en 70 años que beneficia a casi seis millones de habitantes.

Iniciamos 7.000 obras públicas y terminamos 4.000 de ellas. Hemos intervenido 18.000 kilómetros de rutas a lo largo y a lo ancho de la Patria. Puentes, túneles, obras enormes y obras pequeñas pero imprescindibles para una comunidad. No existe un municipio en Argentina que no haya recibido alguna obra pública de parte del Gobierno Nacional.

Desarrollamos obra pública para ganar pujanza en cada rincón de la Argentina. Lo hicimos de forma transparente, lo hicimos con la fuerza, el talento y el trabajo argentino. Lo hicimos con los más de cuatros cientos mil trabajadores de la construcción que se incorporaron al aparato productivo. Los datos dan cuenta que terminamos siendo el gobierno que más obra pública desarrolló en su mandato.

Así lo atestiguan:

El Acueducto “El Impenetrable” construido para el abastecimiento de agua potable de miles de personas que habitan el monte chaqueño.

Las inversiones en el Instituto Malbrán y los casi 40 hospitales modulares que le devolvieron dignidad y orgullo a nuestra salud pública.

Los edificios y otras obras edilicias que desarrollamos en universidades nacionales de todo el país y que beneficiaron a más de 1.5 millón de estudiantes.

El Tronador II, el primer cohete que se produce en Argentina para poner en órbita los satélites que nosotros mismos estamos construyendo.

El reactor CAREM, el primer reactor nuclear argentino de baja potencia construido en más de un 80% en la ciudad de Lima, Provincia de Buenos Aires.

El gasoducto Néstor Kirchner, la mayor obra pública hecha en democracia en poco más de nueve meses, que nos permitirá ahorrar cerca de 5.000 millones de dólares que hasta aquí gastábamos importando gas licuado.

Las más de 141.000 viviendas que edificamos y entregamos a familias argentinas que soñaban con tener un techo propio y también lo atestiguan las 96.000 viviendas que se están construyendo. También dimos créditos para la compra de lotes con servicios, para la construcción de la casa propia o para la ampliación de ellas.

Si el plan de viviendas que nosotros impulsamos continuara, el año entrante otras 50.000 familias estarían accediendo a su vivienda propia. Ahí está la trascendencia de un Estado presente. Si el Estado no lo hace no habrá nadie en el mercado que se preocupe de hacerlo.

Todas son obras concretas, reales, materiales, que quedan de una vez y para siempre en el corazón de nuestra patria. Y todas las personas que han sido alcanzadas por esas obras, hoy viven un poco mejor.

Quienes hoy tienen una casa y antes no la tenían, quienes hoy tienen agua potable, quienes accedieron a una notebook o una beca para estudiar, a quienes se fueron de vacaciones por primera vez, quienes se han atendido en un hospital de su barrio donde antes no había presencia del Estado, quienes consiguieron un trabajo formal. Todos ellos han incorporado lo que antes era un sueño, a la realidad de su vida cotidiana. Y no hay nada más emancipador que cumplir nuestros sueños.

Esta es una radiografía, ni siquiera pormenorizada, del estado en que el nuevo gobierno encontrará a nuestro país. Un país más federal, más justo, más potente, con enormes posibilidades de avanzar en el camino marcado.

Está claro que en la vida cotidiana y en el debate público, pesan muchas veces más los debe que el haber, sobre todo cuando tienen que ver con el esfuerzo de llevar adelante el día a día. Sabemos que no alcanzamos los objetivos que nos propusimos en el fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación y la disminución de la pobreza. Porque las circunstancias y el contexto no nos acompañaron y también porque deberíamos haberlo hecho mejor o diferente o porque no encontramos las herramientas adecuadas.

El año entrante ingresarán, producto de nuestras exportaciones agrícolas y ganaderas, de nuestras exportaciones de gas y de litio, alrededor de 35.000 millones de dólares. Además, gracias al gasoducto que construimos, dejaremos de gastar 5.000 millones de dólares para importar gas licuado.

De aquí hasta el 2030 las estimaciones marcan que las exportaciones sumadas de bienes y servicios crecerán el 80%.

Con semejante escenario no es razonable pensar en un ajuste que detenga nuestra producción y restrinja el empleo y el consumo que tanto nos ha costado recuperar. Debemos cuidar que bajo el argumento de querer resolver el problema fiscal, no se vulneren los derechos de los que trabajan ni se frustren las aspiraciones de los que invierten y producen.

Hemos mejorado los niveles de calidad institucional que hace años reclamaba la ciudadanía en nuestro país: división de poderes, respeto a las libertades y a la diversidad, eliminación de los mecanismos de inteligencia política interna y de persecución ilegal.

La libertad de expresión fue absoluta. La libertad de prensa fue absoluta. He sido injuriado, calumniado, difamado y lo he soportado sin denunciar a ningún periodista ni ningún medio. Sin perseguirlos ni judicial ni económicamente. Jamás hemos usado la estructura del Estado para acallar alguna voz.

Quien quiso manifestar sus quejas en el espacio público pudo hacerlo. Nuestras fuerzas de seguridad jamás fueron acusadas de haber ejercido violencia institucional.

Actuamos de buena fe y hemos trabajado honradamente. Como alguna vez dije, he dejado todo de mí en estos cuatro años de esfuerzo y solo me he llevado el enorme honor que me han concedido de presidir esta Patria que tanto amo.

Lo he hecho junto a un extraordinario equipo de colaboradores y quiero hoy agradecerle a quienes me acompañaron en la función pública desde el gobierno nacional y también a las y los gobernadores, intendentes y a todos quienes dedican cada día de su vida a la única herramienta real de transformación en democracia: la política.

Como siempre nos marcaba Néstor, como siempre creyó Cristina, estoy convencido de que hacemos política para poder transformar la Patria. Mi reconocimiento también a ellos.

Me llevo la persistente alegría de aquella madrugada en que aterrizó el avión con las primeras vacunas, la incertidumbre de una nueva guerra, la emoción de cada familia que recibió una casa, el terror de la noche en que atentaron contra la vicepresidenta, el orgullo de haber puesto en marcha el gasoducto que cambia de una vez y para siempre nuestra matriz energética, la dignidad de haber llevado agua potable al impenetrable chaqueño, la decisión de seguir reclamando en donde me toque estar la inmediata liberación de los rehenes que Hamas tiene ocultos en algún lugar de Gaza.

Guardo conmigo el dolor profundo de no haber llegado a mejorar la vida de quienes aún están en la pobreza.

No voy a elegir el lugar cómodo de esperar el juicio de la historia que suele ser benévola con los ex presidentes porque oculta los claroscuros del presente. Escucho y me hago cargo del juicio de mis contemporáneos. De su entusiasmo, sus enojos y sus críticas.

Por eso, no importa dónde me toque estar a partir de mañana. En el mismo momento en que entregue los atributos del poder, volveré a ser aquel joven abogado guiado por la búsqueda de la libertad, la igualdad y la fraternidad dispuesto a darlo todo por construir junto a mis compatriotas una sociedad justa que se desarrolle en paz. Siempre junto a cada uno de ustedes. Siempre agradecido por el inmenso honor que me dispensaron.

A 40 años de Democracia, defendámosla cada día, como nos enseñaron las Abuelas y las Madres de Plaza de mayo, y todos y todas quienes nos marcaron el camino. Más y mejor democracia, siempre.

MB

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Noviembre tendrá dos fines de semana largos

Al feriado por el Día de la Soberanía Nacional, se le sumará el decretado por el gobierno nacional por la visita del Papa León XIV.

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Noviembre de 2026 tendrá dos fines de semana largos en Argentina y feriados extraordinarios por la visita del papa León XIV, quien llegará al país el domingo 8 y permanecerá hasta el miércoles 11.

El cronograma contempla un feriado nacional el lunes 9 de noviembre y asuetos adicionales en determinadas jurisdicciones. A esto se suma el feriado por el Día de la Soberanía Nacional, que se trasladará al lunes 23.

De esta manera, el primer descanso prolongado comenzará el sábado 7 y se extenderá hasta el lunes 9 de noviembre, inclusive.

Ese lunes será feriado nacional por la visita oficial del papa León XIV, según lo establecido por el Decreto 1103/2026. La medida alcanzará a todo el territorio argentino y permitirá contar con tres días consecutivos de descanso.

Además, el Gobierno dispuso jornadas adicionales para acompañar las actividades previstas durante la visita papal: el martes 10 de noviembre será feriado en Córdoba y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), mientras que el miércoles 11 alcanzará a la provincia de Buenos Aires.

Estos asuetos adicionales no se extienden a todo el país.

El segundo fin de semana largo llegará hacia finales de noviembre, con motivo del Día de la Soberanía Nacional.

La conmemoración se celebra cada 20 de noviembre, pero en 2026 el feriado se trasladará al lunes 23. De esta manera, el descanso abarcará el sábado 21, el domingo 22 y el lunes 23.

La fecha recuerda la Batalla de la Vuelta de Obligado, ocurrida en 1845, cuando las fuerzas de la Confederación Argentina resistieron la intervención anglo-francesa en el río Paraná.

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El papa León XIV confirmó su viaje a la Argentina: “Me llena de alegría regresar al continente”

Dos semanas después de haber sido operado de un cáncer maligno, el sumo pontífice publicó un mensaje en sus redes sociales en el que ratificó su llegada al país.

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El papa León XIV confirmó su viaje a la Argentina, donde permanecerá entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. La visita formará parte de una gira por América Latina que también incluirá Uruguay y Perú, entre el 6 y el 17 de noviembre.

“Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría”, expresó el Pontífice en un mensaje publicado en sus redes sociales, acompañado por las etiquetas #Uruguay, #Argentina y #Perú.

En paralelo, el Vaticano difundió un comunicado sobre la evolución de su estado de salud, a dos semanas de la operación a la que fue sometido. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ratificó que el viaje se realizará según el programa publicado anteriormente y que los últimos controles médicos no detectaron impedimentos para que el Papa cumpla con sus compromisos.

El papa León XIV vendrá al país en noviembre.

El programa oficial del Vaticano establece que León XIV llegará a Buenos Aires el domingo 8 de noviembre, procedente de Uruguay, y partirá rumbo a Lima el miércoles 11. Durante esos cuatro días tendrá actividades religiosas, encuentros institucionales y reuniones con distintos sectores de la sociedad.

Tras la publicación del mensaje de León XIV, la Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió un comunicado sobre su recuperación posoperatoria. El texto destacó que el proceso evoluciona favorablemente y que los estudios médicos no indican la necesidad de tratamientos oncológicos adicionales.

“Dos semanas después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el Papa León XIV, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirma que la recuperación del Santo Padre continúa, de acuerdo con las valoraciones positivas comunicadas por el equipo médico que lo atiende”, indicó el documento.

“Desde su regreso al Vaticano, el Santo Padre ha retomado gradualmente sus actividades, adaptando su agenda diaria en consulta con sus médicos para dar prioridad a su recuperación, mientras continúa cumpliendo con las responsabilidades de su ministerio. Ha mantenido importantes compromisos y actividades públicas, atendiendo a las necesidades de cada jornada y reservando los períodos de descanso adecuados
”, siguió.

En el mismo texto, la Santa Sede señaló que León XIV agradeció las muestras de apoyo recibidas durante su recuperación y destacó el trabajo del equipo sanitario.

A partir de esos resultados, el Vaticano aseguró que no existen impedimentos médicos para llevar adelante la gira latinoamericana: “Teniendo en cuenta su situación clínica actual, así como los resultados de las pruebas diagnósticas y los análisis de laboratorio realizados, no existen contraindicaciones que le impidan emprender, tal como estaba previsto, su próximo viaje apostólico a América Latina”.

Por otro lado, hizo referencia al viaje: “El Santo Padre espera con gran alegría y entusiasmo este viaje, que ofrecerá oportunidades para fortalecer los vínculos de comunión con las Iglesias locales, alentar a los fieles en su misión y llevar un mensaje de fe, esperanza y paz a los pueblos de las naciones de Uruguay, Argentina y Perú, encontrando con su fe y compartiendo la esperanza y la paz que Cristo trae a nuestro mundo”.

La agenda del papa León XIV en la Argentina

El domingo 8, el Papa arribará al Aeroparque Jorge Newbery a las 16.30. Luego visitará el monumento al general José de San Martín, en la plaza San Martín; participará de la ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada y mantendrá un encuentro con el Presidente de la Nación. La jornada continuará con una reunión con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.

El lunes 9, la agenda comenzará con una visita al personal y a las personas asistidas por el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole. A las 11.30 celebrará una misa en el Monumento de los Españoles, en la ciudad de Buenos Aires.

Por la tarde, mantendrá un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina (UCA) y se reunirá con líderes de comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas en el Palacio San Martín. La jornada concluirá con la celebración de vísperas junto al episcopado argentino y los equipos sinodales, en la Catedral Metropolitana, y una cena con los obispos.

El martes 10, León XIV viajará a Córdoba. Allí celebrará una misa a las 10 en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y, por la tarde, se reunirá con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Después regresará a Buenos Aires, donde encabezará una vigilia con jóvenes a las 20.15 en el Monumento de los Españoles.

El miércoles 11, antes de abandonar el país, visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires y celebrará una misa a las 10 en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales santuarios de la Argentina. La ceremonia de despedida está prevista para las 13.30 en el aeropuerto internacional Ministro Pistarini, en Ezeiza. A las 14 partirá rumbo a Lima, la siguiente escala de su gira.

La agenda incluye, por lo tanto, actividades con autoridades políticas, representantes diplomáticos, trabajadores, jóvenes, comunidades religiosas, integrantes de la Iglesia y personas en situación de vulnerabilidad. Las celebraciones litúrgicas tendrán un lugar central durante su estadía. /TN

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Diputados aprobó la Ley de Fortalecimiento al Sistema de Discapacidad

El dictamen logró el apoyo mayoritario de todos los bloques, con la excepción de un sector de cordobeses y la abstención del Frente de Izquierda.

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Después de cuatro horas de debate, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley de Fortalecimiento del Sistema de Discapacidad con 237 votos a favor, 9 en contra y 4 abstenciones. El dictamen logró el apoyo mayoritario de todos los bloques, con la excepción de un sector de cordobeses y la abstención del Frente de Izquierda. Ahora, el texto seguirá su tratamiento en la Cámara alta.

Tras una extensa como intensa discusión en los pasillos del Palacio Legislativo, La Libertad Avanza concedió la incorporación de ratificar la compatibilidad de la Pensión no Contributiva por Discapacidad con el empleo formal y la coexistencia de esa mensualidad con otros programas sociales como la Asignación Universal por Hijo con Discapacidad.

Asimismo, el proyecto de ley garantiza la continuidad del programa de prestaciones médicas Incluir Salud, o la denominación que adopte en el futuro. También incorpora la asignación de las partidas presupuestarias correspondientes y habilita la utilización de recursos previstos en la Jurisdicción 91 del proyecto de Presupuesto 2027.

Además, establece la obligación del Poder Ejecutivo de garantizar la participación del Consejo Federal de Discapacidad (CoFeDis) en el diseño de futuras políticas públicas. Del mismo modo, incorpora un mecanismo de notificación fehaciente ante eventuales suspensiones de beneficios, asegurando un plazo de 60 días para que el beneficiario pueda efectuar su descargo y una posterior revisión por parte de la autoridad competente.

Finalmente, a pedido de los bloques aliados y de la oposición dialoguista, el proyecto fija un cronograma para regularizar los pagos adeudados a los prestadores. En ese sentido, establece que dicho esquema deberá ser informado dentro de los 30 días posteriores a la sanción de la ley y que la cancelación de las deudas no podrá exceder los 90 días desde la entrada en vigencia de la Ley de Fortalecimiento del Sistema de Discapacidad.

Otros puntos del texto

Al igual que el proyecto de prórroga de la Emergencia en Discapacidad, el dictamen impulsado por La Libertad Avanza ratifica la compatibilidad entre la Pensión No Contributiva por Discapacidad y una actividad laboral remunerada, siempre que los ingresos percibidos no superen el equivalente a dos salarios mínimos, vitales y móviles.

Asimismo, la iniciativa incorpora al marco normativo la obligación de otorgar una pensión inembargable a toda persona mayor de 70 años que no se encuentre comprendida en un régimen previsional y cuente con el Certificado Único de Discapacidad (CUD). Además, establece que el beneficio tendrá un valor equivalente al 70% del haber jubilatorio mínimo.

Por otra parte, la Ley de Fortalecimiento del Sistema de Discapacidad encomienda al Ministerio de Salud, a través de la Secretaría de Discapacidad y del Consejo Federal de Discapacidad (Cofedis), el seguimiento y evaluación de las políticas públicas destinadas al sector.

A pedido de los bloques aliados, se incorporó un artículo que establece la realización de capacitaciones orientadas a promover una atención no discriminatoria, respetuosa, accesible y sensible a las necesidades de las personas con discapacidad, basada en el reconocimiento de su autonomía y adecuada a las funciones que desempeñe cada agente.

El dictamen oficialista también contempla la realización de auditorías periódicas destinadas a verificar el cumplimiento de los requisitos exigidos para conservar el derecho a percibir la pensión no contributiva por invalidez laboral y la pensión por discapacidad. En ese marco, la Secretaría de Discapacidad quedará facultada para suspender beneficios cuando se constate el incumplimiento de las condiciones vigentes.

Finalmente, la iniciativa obliga al Ministerio de Salud a publicar información estadística vinculada con las partidas asignadas y la ejecución presupuestaria de los programas bajo su órbita; los aranceles vigentes del sistema de prestaciones básicas; y la cantidad de beneficiarios y montos correspondientes a las pensiones por invalidez laboral y discapacidad.

FUENTE: Parlamentario

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