Murió el cantautor Luis Eduardo Aute a los 76 años
Tenía 76 años y estaba internado en un hospital madrileño. Después de sufrir un grave infarto en 2016, que lo mantuvo dos meses en coma, se había retirado de los escenarios.
MADRID.- El cantautor Luis Eduardo Aute murió a los 76 años en un hospital madrileño. Después de sufrir un grave infarto en 2016, que lo mantuvo dos meses en coma, se había retirado de los escenarios. Tras pasar diversos períodos de convalecencia, vivía en su domicilio atendido por sus familiares. En diciembre de 2018 recibió un homenaje multitudinario en el que participaron numerosos artistas como Víctor Manuel, Jorge Drexler, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, o Joaquín Sabina entre otros. En 2014 había venido a la Argentina por última vez, a presentar El niño que miraba el mar .
Era algo más que un músico para la España democrática, la misma que creció con sus canciones y se educó con su sensibilidad transgresora y su visión exigente de la realidad. Era la voz más emotiva de la España de la Transición, un fabulador fundamental que, en sí mismo, era una fábula: porque el pintor que nunca se imaginó como músico acabó siendo uno de los cantautores más reconocidos y reconocibles de la música popular española, todo un símbolo de las confesiones sentimentales.
En esta imagen de archivo tomada el 19 de noviembre de 2013, el cantautor español Luis Eduardo Aute gesticula durante una conferencia de prensa en el pozo petrolero Aguarico 4 en Aguarico, Ecuador- – Aute murió el 4 de abril de 2020 en España a los 76 años. El artista había estado luchando contra la Fuente: AFP
Nació en 1943 en Manila, en plena contienda de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad se hallaba devastada por los combates entre las tropas filipinas y los invasores japoneses, que perpetraron todo tipo de masacres. Aquel niño llamado Luis Eduardo Aute, que estudiaba inglés en la escuela, hablaba español en casa y tagalo en la calle, creció rodeado de catástrofe. Hijo de un padre catalán y una madre filipina, aunque de padres españoles, al pequeño le gustaba refugiarse en el dibujo y el cine (con el tiempo, hasta dirigió una película de animación dibujada por él, en 2001: Un perro llamado Dolor ), pero no pasó mucho para que hiciese mucha vida en la calle cuando, acabada la gran guerra, la ciudad intentó recuperar el pulso y reconstruirse con ayuda del dinero estadounidense. En Manila aprendió a ser un chaval inquieto aunque retraído y tímido, un chico al que con 11 años Madrid le pareció una urbe gris y triste, mojigata y monacal, cuando su familia se mudó a vivir a España.
La última fábula que le gustaba contar a Aute tenía como protagonista un girasol insumiso. Lo hacía llamar el Giraluna, un girasol que, a diferencia del resto, decidía no agachar la cabeza por la noche y aguardaba la llegada de la luna. Cuando el cielo se fundía en negro, este girasol conocía la luna y las estrellas y, bajo el efecto de esa luz pura en plena oscuridad, era recompensado con una sagacidad y lucidez especiales por su fe, curiosidad y criterio propio. El Giraluna, ese elemento disidente y diferenciador entre la caterva, podía ser el propio Aute, el juglar político, el cantautor de inmensas canciones de amor, el poeta de lo cotidiano, el artista plástico, el amante del cine, el sutil soñador y el anciano de verbo perspicaz e indignado por los desajustes de un mundo siempre desajustado.
A los 16 años ya era pintor y exponía sus primeras obras, pero fue en la música donde, por casualidad, despegaría con fuerza su carrera artística, aun cuando no le gustaban los escenarios. Fue su padre, su «adorado padre» al que el músico no dejó nunca de recordar en entrevistas y charlas, el que le regaló una guitarra cuando estaba en bachillerato. Aute, que se había nutrido de música y cine anglosajones en sus años en Filipinas, se aficionó aún más al rock and roll. Tocó la guitarra acústica en grupos colegiales, en los que dio rienda suelta a su gusto por Elvis Presley. A su regreso del servicio militar en Cataluña, sin abandonar la pintura e influido por un viaje a París donde conoció los nuevos sonidos franceses representados en Jacques Brel o Serge Gainsbourg, escribió sus primeras canciones. Una de ellas, «Rosas en el mar», sería un éxito en la interpretación de Massiel.
En esta imagen de archivo tomada el 10 de diciembre de 2008, el cantautor español Luis Eduardo Aute se presenta en el teatro Amadeo Roldan en La Habana durante un concierto para conmemorar el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. – Aute murió el 4 de abril de 2020 en Es Fuente: AFP
Eso le llevaría a publicar en 1967 su primer disco, Diálogos de Rodrigo y Ximena , en el que, influido por el primer Bob Dylan, mostraba un cantautor introspectivo pero también crítico con el mundo que le rodeaba. Con mejor acabado editó un año después, 24 canciones breves , un álbum de un perfil más existencialista, marcado por la separación de sus padres y en el que el compositor, que se acababa de casar con Maritchu Rosado -su esposa hasta su muerte-, dejaba ver su particular exploración del universo femenino.
Pese al éxito, vio su aventura musical como algo temporal, intentando dedicarse a la pintura y la poesía. Desencantado con la industria discográfica, pensó en retirarse de la música tras la salida de 24 canciones breves, pero en los primeros setenta publicó una fabulosa trilogía discográfica formada por Rito (1973), Espuma (1974) y Sarcófago (1976). Conocida como la trilogía de Canciones de amor y de muerte, Aute, que en aquellos años también compuso bandas sonoras para películas de Jaime Chávarri o Fernando Fernán Gómez, se erigió como un maestro de la sátira social, dueño de un verso libre y expresionista, desbordante de sarcasmo ante las injusticias sociales. Y no sólo eso: maravilló -especialmente en Espuma -por su erotismo, desplegando armas líricas novedosas en composiciones que no trataban a la mujer como un mero artículo. Sería una constante en su carrera y en su mejor obra: en sus canciones el amor no seguía un esquema rígido y superficial, tan propio del pop. De esta forma, en aquella España con el franquismo aún presente, temas como «Anda», «Nana a una niña fría», «Sólo tu cuerpo» o «Lentamente» eran toda una transgresión contra morales obsoletas y sensibilidades caducas.
1978 fue su año clave. Ofreció su primer concierto durante un acto del sindicato de la CNT en la ciudad de Albacete y publicó Albanta , su disco más emblemático, donde poetizaba el rayo de esperanza de la nueva España democrática. Este álbum, que contó con los arreglos de Teddy Bautista, guardaba su himno «Al alba», una canción sufriente y de desamor que compuso al hilo de la brutal coyuntura de los últimos condenados a muerte del régimen franquista. Pero contenía más joyas de ese pensamiento insumiso como «Anda suelto satanás», «Digo que soy libre» o «A por el mar». Su camino de errante idealista y díscolo, que también había iniciado a su manera Joan Manuel Serrat, más tarde sería el horizonte en el que se fijaría Joaquín Sabina.
Tras sufrir una tuberculosis en Cuba, donde entabló una estrecha amistad con Silvio Rodríguez, su obra quedó empañada de un pensamiento más escéptico pero no por ello menos lúcido con respecto a la existencia, algo que plasmó en la segunda trilogía de su carrera, llamada Canciones de amor y vida y compuesta por De par en par (1979), Alma (1980) y Fuga (1982).
Muere el cantautor Luis Eduardo Aute a los 76 años. El cantautor Luis Eduardo Aute ha fallecido este sábado a los 76 años de edad, según confirmaron a Europa Press fuentes de SGAE Fuente: Archivo
Durante los ochenta hubo criba de cantautores en España, pero él sobrevivió, en buena parte por la complicidad con su público. En ese tiempo publicó trabajos desafortunados y que fueron un fracaso como Templo, y otros más interesantes como Segundos fuera. Su creación musical se redujo a partir de los años noventa, aunque en su catálogo se podían encontrar buenos discos como Slowly (1992), Alevosía (1995) y Alas y balas (2002). Su compromiso político, tan criticado en los sectores conservadores, nunca mermó. Tampoco lo hicieron sus otras pasiones artísticas como la pintura, la poesía y el cine, que le llevaron a abrir exposiciones, editar poemarios y dirigir películas animadas. En la Argentina comenzó a conocerse su obra gracias a «Eclipse de mar», grabada por Juan Carlos Baglietto, o «Slowly».
Inquieto y exigente, Aute llegó al siglo XXI reconocido como un gran referente musical. La canción de autor española no podía ser lo mismo sin él y muchos se lo reconocieron en numerosos homenajes. En 2000, el disco tributo ¡Mira que eres canalla, Aute! contó con nombres como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Pablo Milanés, Javier Álvarez, Ana Belén, Ismael Serrano, Silvio Rodríguez, Rosendo o José Mercé. Más recientemente, el año pasado, el álbum Giralunas sumó a músicos de otra generación rindiéndole honores como Xoel López, Rozalén, Depedro, Estopa, Leiva, Vanesa Martín, Andrés Suárez, Miguel Poveda o Soleá Morente.
Aute era patrimonio de la canción de autor y todos lo sabían.
El cineasta Luis Puenzo, director de la “La historia oficial” -la primera película argentina que ganó un premio Oscar, murió en las últimas horas. La noticia fue confirmada por el entorno del cineasta, quien en los últimos años se había alejado de la escena pública por problemas de salud.
Puenzo, también guionista y productor, dirigió La Historia Oficial, de 1985, ganadora del Oscar a la Mejor película extranjera
Había presidido el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) entre 2019 y abril de 2022.
Murió Luis Brandoni, un referente de la cultura argentina
El actor falleció a los 86 años tras varios días de internación luego de sufrir una caída en su casa. También tuvo participación en la vida política del país.
Luis Brandoni murió a los 86 años tras varios días de internación luego de sufrir una caída en su casa. La triste noticia fue confirmada por su amigo Carlos Rottemberg.
“Se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional, desde esta Casa Teatral seguiremos aplaudiendo su compromiso permanente, que excedió el ámbito del escenario. Hoy es un día muy triste para nuestra cultura”, escribieron después de la medianoche del domingo en la cuenta oficial de X del Multiteatro, propiedad del productor teatral.
Conocido en el ambiente artístico como “Beto”, Adalberto Luis Brandoni nació el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, provincia de Buenos Aires, y construyó desde la década del sesenta una trayectoria extensa y sólida en la escena argentina.
A lo largo de los años, se distinguió por su versatilidad interpretativa, su compromiso con cada proyecto y una presencia constante en algunos de los escenarios más importantes del país.
En el ámbito teatral, formó parte de títulos emblemáticos como La fiaca, El saludador, Convivencia, Parque Lezama y Extraña pareja, esta última junto a Guillermo Francella, con quien consolidó una dupla muy celebrada por el público. Su trabajo sobre las tablas recibió numerosos reconocimientos y lo posicionó como uno de los actores más respetados de su generación.
Su carrera fue distinguida con premios de gran relevancia, entre ellos el Konex de Platino en dos oportunidades, por sus trabajos en comedia y drama; galardones de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE); el Cóndor de Plata a la Trayectoria y el Premio Podestá, otorgado por la Asociación Argentina de Actores. En 2015, además, la Legislatura porteña lo declaró Ciudadano Ilustre.
En cine, participó en producciones que con el tiempo se volvieron referencias del audiovisual argentino, como Juan que reía (1976), Esperando la carroza (1985), Made in Argentina (1987), Un lugar en el mundo y Cien veces no debo (1990). Años más tarde, regresó a la pantalla grande con títulos como Mi obra maestra (2018) y Convivencia (2022), luego de un período de menor actividad cinematográfica.
En televisión también dejó una huella significativa al integrar ciclos de gran repercusión como Mi cuñado, Los días y las noches de Nina, El hombre que amo, En terapia y la serie Nada, donde compartió elenco con Robert De Niro. En cada uno de estos trabajos se destacó por su naturalidad y su oficio.
Más allá de su carrera artística, Brandoni tuvo un rol activo en la vida política argentina. Se desempeñó como diputado nacional por la Unión Cívica Radical entre 1997 y 2001 y ocupó la vicepresidencia de la Asociación Argentina de Actores, desde donde impulsó iniciativas en favor del sector cultural. También participó en espacios internacionales vinculados a la cultura y los derechos humanos.
A lo largo de su vida pública sostuvo una postura firme en relación con los valores democráticos, lo que lo convirtió en una figura con peso propio dentro del debate social y político, además de su reconocimiento como artista.
Luis Brandoni y Eduardo Blanco en «Parque Lezama». (Foto: Netflix)
En 2020 publicó su autobiografía, Antes de que me olvide, escrita junto al dramaturgo Marcelo Ramos, donde repasó su historia personal y profesional. Sobre el libro, el director Juan José Campanella destacó su capacidad para combinar emoción y humor en un mismo relato.
Ese mismo período marcó su regreso al teatro con la obra ¿Quién es quién?, en el Teatro Liceo, donde compartió escenario por primera vez con Soledad Silveyra tras más de seis décadas de carrera. En ese contexto, reflexionó sobre su oficio y definió al teatro como una experiencia casi terapéutica, capaz de transformar el estado físico y emocional del actor en pleno escenario.
Luis Brandoni y Soledad Silveyra en «¿Quién es quién? (Foto: Soy Prensa)
Con una trayectoria que atravesó distintas generaciones, Luis Brandoni se consolidó como una de las figuras más influyentes de la cultura argentina. Su recorrido dejó una marca profunda tanto en el ámbito artístico como en el compromiso con la vida pública, y su legado continuó siendo una referencia para quienes se desarrollan en el mundo de la actuación.
Los tucumanos TAWA desembarcan en Salta con su propuesta de folklore contemporáneo
La ciudad de Salta se prepara para recibir a TAWA, una de las grandes revelaciones de la música actual, que se presentará el próximo 19 de abril a las 21:00 en la Usina Cultural.
El cuarteto vocal, oriundo de San Miguel de Tucumán, llega a Salta con un espectáculo que fusiona la raíz del folklore con sonidos contemporáneos, destacándose por sus armonías vocales y una identidad artística única dentro de la escena nacional. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de la plataforma Vamos.gob.ar
El próximo 19 de abril, a las 21, el escenario de la Usina Cultural recibirá a TAWA, el cuarteto vocal tucumano que se consolida como una de las propuestas emergentes más destacadas del folclore contemporáneo. La presentación tendrá lugar en este espacio cultural ubicado en la intersección de España y Juramento, reconocido por su activa agenda artística y su rol como polo cultural de la ciudad.
En el marco de su gira por el norte argentino, el grupo llevará al público salteño un espectáculo que pone en primer plano la potencia de la voz como instrumento central, combinando composiciones propias con versiones del cancionero popular. TAWA refleja en su identidad el espíritu colectivo que define su propuesta artística, construida a partir de arreglos vocales cuidados y una estética que fusiona tradición y modernidad.
La puesta promete un recorrido sonoro que conecta con las raíces culturales del norte argentino, pero desde una mirada actual, donde la emoción, la energía y la búsqueda estética dialogan con nuevas formas de interpretar el folclore. El grupo expresa esta idea como una necesidad de llevar “el norte en la sangre” a cada escenario, resignificando su herencia musical con una impronta propia y contemporánea.
TAWA viene de un gran presente artístico tras ser distinguido como Revelación y Consagración en el Festival de Baradero, consolidándose como una de las propuestas más innovadoras del género.
Una experiencia diferente para el público salteño
El show promete una noche especial en la que el folklore se reinterpreta desde una mirada actual, manteniendo su esencia pero incorporando nuevos sonidos y matices.
Con esta presentación, Salta suma una propuesta diferente a su agenda cultural, apostando a nuevas expresiones dentro del folklore argentino.