“EN LA NATURALEZA NO HAY RECOMPENSAS NI CASTIGOS, SÓLO HAY CONSECUENCIAS”.
#The 2Hand Project, es un emprendimiento de ropa de segunda mano, retro y vintage, que nace con el propósito de disminuir los residuos sólidos textiles en el mundo. La moda rápida produce por año al rededor de un 4% de los residuos sólidos, eso indica 92 millones de toneladas de basura, al año en el mundo. Sabemos que el ciclo actual de las prendas que adquirimos probablemente no duren más que 4 a 6 meses, la moda rápida tiene el propósito de producir prendas de corta duración para que nuevamente el usuario se vea obligado a comprar en el mercado, y así mantener una economía lineal activa. Con el proyecto, se busca promover la recirculación de prendas, alargando el ciclo de vida útil de las mismas, sabiendo que en la etapa final de eliminación las prendas siguen siendo útiles. El trabajo consiste en curar, rediseñar y revalorizar prendas consideradas cómo un depósito, y luego insertarlas en el mercado con un valor agregado diferencial, y un mensaje potencial, que es el de consumir menos, y cuestionar más nuestras prácticas diarias.
“PROCUREMOS SIEMPRE QUE NUESTROS ACTOS DEJEN UNA HUELLA VERDE EN NUESTRO CAMINO”.
El proyecto comenzó a fines de Marzo 2019, exactamente hace casi 7 meses. La idea de comenzar fue en principios por las ganas inmediatas de introducirme en el mundo de la moda sustentable una vez terminada mi carrera como diseñadora, ya hace más de 5 años que leo y dirijo mi carrera profesional hacía la sustentabilidad en ésta área. La otra razón de comenzar con el proyecto, fue con la idea de informar sobre una de las grandes problemáticas que trae el consumo de la moda rápida, y la misma es la producción exacerbada de residuos sólidos textiles en el mundo, una problemática que a mi modo de ver no se encuentra visibilizada en absoluto. –
La principal premisa es alargar el ciclo de vida útil de piezas que con cierto cuidado pueden volver a re significarse y no permanecer como basura. De ésta forma, promover al individuo potencial y eligir una prenda que ya existe en el planeta, en vez de seguir contribuyendo a la nueva producción y consumo de nuestros recursos naturales finitos.
Los materiales son elegidos según la disponibilidad, pero generalmente son variados, tanto de orígen natural como sintético, los únicos descartados son las pieles de procedencia animal, con el propósito de no promover el uso de los mismos.
En el proyecto, se busca erradicar totalmente el packaging, buscamos reemplazarlo por absolutamente nada. Se cree firmemente que seguir dando bolsas, no ayudará a cambiar los hábitos del cliente, por eso nuestro packaging es casi no invasivo, un hilo de yute que envuelve como un paquete de regalo a la prenda. Las etiquetas internas son provenientes de retazos textiles sintéticos, los cuáles son estampados con el nombre del proyecto, y las externas aún se encuentran en proceso de elaboración.
“DEBES SER EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN EL MUNDO”.
Casi no se cuenta con descartes al momento de re-diseñar las prendas, pero los retazos que se obtienen del proceso, son guardados para en lo posible ser nuevamente utilizados.
Las piezas elegidas para el proyecto son mayoritariamente con textiles de calidad, morfologías atemporales y de estilo, piezas que ya cuentan con un tiempo considerable en la tierra, y que con un tratamiento personalizado pueden volver a un nuevo ciclo de vida. La elección de la pieza con características de calidad textil o atemporalidad es la justa razón de que la misma pueda permanecer en el tiempo inalterable por las tendencias, y en excelente estado. Se espera que las prendas puedan durar más de 10 años, y siempre se promueve el contactarse en el caso que la misma se rompa o tenga cierta problemática.
El compromiso social del proyecto es principalmente el de informar y educar sobre las problemáticas del consumo de indumentaria en exceso. Promover un estilo de vida distinto, uno que acompañe un pensamiento de consciencia, dónde el usuario busque escuchar sus propios gustos e intereses, sin desear encajar en los estereotipos. Además hacer conocer el atrás de escena de la producción masiva, todo lo que implica la creación de una prenda, e involucrar más al usuario en el proceso y no simplemente en la adquisición del producto.
“UNA SEMILLA QUE ES ÍNFIMA, CONTIENE UN ÁRBOL QUE CONTIENE UN BOSQUE”.
Se considera que en un futuro, vamos a ir cambiando mucho de nuestros hábitos actuales, deconstruyendo todo lo que en un principio asimilamos como correcto. Creo que éstos cambios van a tomar mucho tiempo y por eso hay que empezar ahora, con lo mínimo e indipensable, saber que toda acción hace una diferencia. Nuestro tiempo es valioso, pero también es el tiempo de aquellas generaciones futuras que quieren vivir exactamente lo mismo que vivimos nosotros, hay que tomarse el tiempo de vivir con gusto pero sin impactar en la vida de otros, vivir un poco más lento más acorde a los ciclos naturales de la tierra, vivir con respeto a lo que no vemos pero que resulta indispensable para la vida misma. Los primeros pasos para una sociedad más justa y sustentable creo son los de cambiar desde lo individual, comprender que nuestros actos tienen consecuencias, y que tu casa es la casa de todos los seres vivos que habitan la tierra, desarrollar el sentimiento de empatía, y comenzar a pensar en colectivo, nunca más como individuo. –
“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar…”
Agradecemos la información proporcionada por la Diseñadora de Indumentaria y Textil, Rocío Arredondo, creadora de esta original iniciativa, “#The 2Hand Project”.
La comercialización de carne de burro en Chubut abrió una fuerte polémica en el país, tras la decisión del productor Julio Cittadini de impulsar esta alternativa como opción económica.
El proyecto, denominado «Burros Patagones», comenzó a concretarse en abril de 2026, cuando los primeros cortes llegaron a una carnicería de Trelew a $7.500 el kilo, con la intención de competir con carnes tradicionales.
La iniciativa busca posicionar esta carne como accesible, nutritiva y de calidad, en un contexto adverso para la producción regional.
Según explicó Cittadini, la propuesta surge como respuesta a la crisis de la actividad ovina, afectada por la baja rentabilidad, los depredadores, las sequías y las limitaciones de los suelos para la ganadería bovina.
Para ganar aceptación, el proyecto incluye una degustación abierta el 16 de abril, donde vecinos podrán probar empanadas, chorizos y asado elaborados con carne de burro.
El objetivo es medir la reacción social y derribar prejuicios, uno de los principales obstáculos para su expansión en un país con hábitos de consumo muy arraigados.
El productor sostiene que se trata de un alimento con «cualidades nutricionales y organolépticas comparables a la carne vacuna» y remarca que es «muy nutritiva, de buen sabor y de muy buena calidad».
Además, plantea que el crecimiento del consumo estará ligado al aumento de la producción, lo que permitiría consolidar el negocio a mediano plazo.
Sin embargo, el proyecto enfrenta cuestionamientos. Organizaciones proteccionistas rechazan su consumo por razones éticas, mientras que otros ponen en duda su viabilidad económica y advierten sobre trabas regulatorias, ya que aún requiere aprobación del SENASA para expandirse.
En paralelo, Cittadini evalúa sumar valor con el uso del cuero para producir ejiao, un derivado con potencial exportador, lo que podría ser clave para la rentabilidad futura. /El Economista
Quiénes son los therians y cuándo tendrán su primera juntada en Tucumán
Desde la cuenta *therians.tucumano*, con más de 1.000 seguidores y miles de comentarios, invitó a un encuentro para el 28 de febrero, de 14 a 18 horas, en la Plaza Urquiza.
El fenómeno therian comenzó a extenderse en distintas ciudades del país y ya tiene impacto en el norte argentino. En Tucumán, la comunidad convocó a su primera reunión abierta a través de un video de TikTok que se viralizó y superó las 60 mil reproducciones. La cuenta *therians.tucumano*, con más de 1.000 seguidores y miles de comentarios, invitó a un encuentro para el 28 de febrero, de 14 a 18 horas, en la Plaza Urquiza.
Con máscaras, colas y movimientos en cuatro patas, jóvenes que se identifican como *therians* comenzaron a llamar la atención en plazas y parques de distintas ciudades del país. Aunque para muchos se trata de una performance llamativa o una moda de redes sociales, quienes forman parte de esta comunidad aseguran que no es un hobby ni una tribu urbana, sino una vivencia identitaria.
Máscaras, colas y quadrobics
En espacios públicos de distintas ciudades de Argentina, es cada vez más frecuente ver personas usando máscaras de animales y realizando *quadrobics*, una disciplina que imita la locomoción animal utilizando brazos y piernas. Algunos corren y saltan con técnica entrenada; otros simplemente caminan en cuatro patas o interactúan entre ellos. Las reacciones del entorno oscilan entre la risa, la curiosidad y la incomodidad.
“No es cosplay ni un juego”
Aguará, una joven de 15 años que se volvió viral en TikTok, explica que se identifica con un perro, específicamente con un pastor belga malinois. “No es algo que decidí”, afirma. Junto a otros jóvenes integra la comunidad *Xul Solar*, que reúne a unas 120 personas en Argentina y organiza encuentros en distintas provincias. En las próximas semanas se esperan reuniones en Jujuy, Mendoza y Tucumán.
Los therians remarcan la diferencia con los *furries*: no se trata de una estética ni de cosplay. “Somos conscientes de nuestra humanidad, pero nos identificamos de forma parcial e involuntaria con un animal”, explican.
Identidad, redes y debate
La visibilización del fenómeno creció de la mano de TikTok e Instagram, donde conviven burlas, memes y defensas. Para el psiquiatra y psicoanalista Diego López de Gomara, identificarse con un animal no implica creerse literalmente uno, sino una forma de nombrar aspectos de lo humano. El riesgo, advierte, aparece cuando la identidad se vuelve cerrada y sin preguntas.
Desde una mirada similar, especialistas señalan que estas identificaciones pueden ofrecer pertenencia y sentido en un contexto de debilitamiento de los referentes tradicionales, sin que eso implique necesariamente un problema de salud mental.
Entre la burla y la curiosidad
Aguará reconoce que existen comentarios ofensivos, pero los relativiza: “Antes de apuntar con el dedo hay que investigar. No nos hacemos daño”. Al final de cada encuentro, se repite la escena: pedidos de fotos, miradas curiosas y risas nerviosas. Los therians ya no pasan desapercibidos y su presencia abre una discusión más amplia sobre identidad, juventud y expresión en el espacio público.
La imagen universal de la enfermera con el dedo sobre los labios, que pide silencio hospitalario en centros de salud de todo el mundo, tiene un rostro argentino y una historia de origen desconocida por décadas. El rostro pertenece a la modelo Muriel Mercedes Wabney, cuya foto se convirtió en el símbolo eterno del cuidado y la serenidad en la salud.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el periodista Ángel Chollet reconstruyó en el portal Infobae la sorprendente historia detrás del icónico retrato, recordado especialmente en el Día de la Enfermera Argentina (21 de noviembre).
La fotografía fue creada en 1953 por el jefe de laboratorios Juan Craichik, quien se inspiró en el gesto de una enfermera de Rosario, agotada por el bullicio de una sala de espera. Para la sesión, Craichik eligió a Muriel Mercedes Wabney, una reconocida mannequin de alta costura que integraba el staff de Jean Cartier. La modelo fue elegida por su capacidad para proyectar «ternura, autoridad y una armonía suave».
Lo llamativo es que la identidad de Wabney permaneció oculta durante años, ya que las más de 60.000 copias distribuidas mundialmente eran recortadas por los hospitales, eliminando la única pista que revelaba que la imagen era de origen nacional. Recién en 1970, un periodista de Bahía Blanca descubrió y reveló la primicia.KAOYAJRCsA1JB/b/Q1fPiQ
La foto, que no nació para ser un símbolo profesional, terminó encarnando los valores de templanza, respeto y cuidado esenciales de la enfermería global.