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Economía

La deuda familiar llegó a $1,7 billones en abril y el 30% fue deuda «no bancaria»

 En abril el 80,8% de los hogares «quedó debiendo algo». Mientras la deudas «bancarias» sumaron a $1,2 billones, las «no bancarias» llegaron a $504 mil millones afectando a 10,8 millones de hogares.

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Como era previsible, la falta de ingresos en la cuarentena provocó serios problemas para cumplir con los compromisos económicos. En abril el 80,8% de los hogares «quedó debiendo algo». Mientras la deudas «bancarias» sumaron a $1,2 billones, las «no bancarias» llegaron a $504 mil millones afectando a 10,8 millones de hogares. El 20,3% de la deuda no bancaria fue mora en servicios, 19,9% impuestos impagos y 18,6% con prestamistas.

La deuda total de las familias alcanzó los $1,7 billones al 24 de abril, afectando a 11,1 millones de hogares, que equivalen al 80,8% de los hogares del país. En promedio cada familia adeudaba a esa fecha 149.406 pesos. Ese monto no incluye los costos asociados a moras y retrasos, que fueron en incremento con los días en cuarentena y podrían incrementar en más de 50% ese stock.

Así surge de cruzar los datos del Banco Central con una encuesta entre 5890 hogares realizada por CERX entre el 17 y 24 de abril.

Ese stock de deuda tiene dos grandes componentes: por un lado, la deuda «no bancaria» que estimamos en $503.574 millones. Unos 10,8 millones de hogares tenían algún tipo de esas deudas al 24/4 (78,4% de los hogares del país). Y por otro, la deuda «bancaria» que según el BCRA alcanzó los $1,2 billones al 22 de abril (casi la mitad es deuda con tarjetas de crédito – $536 mil millones)

Porcentaje de los Hogares con deudas 
Al 24 de Abril 2020 – Sobre Encuesta a 5.890 hogares del país  

Fuente: CERX

Deuda «no Bancaria» 
 Lo más frecuente en abril fueron los atrasos en servicios como luz, gas, agua, teléfono, cable, internet o expensas, que afectó al 70% de los hogares. Con una deuda promedio de $10.585 por familia, explicó el 20,3% de la deuda no bancaria ($102.207 millones). Claramente, fue una de las primeras cuentas que se dejó de pagar con la crisis.

– El incumplimiento de impuestos, sería el segundo componente, con $100.433 millones. Lo que más se dejó de pagar en abril fue impuesto inmobiliario y patentes. Explica ese item el 19,9% de la deuda no bancaria actual. Habría 6,3 millones de hogares con algún tributo adeudado al 24 de abril, ya sea nacional, provincial o municipal, $15.845 promedio por hogar. Hay que tener en cuenta que muchas familias ya acumulaban deudas, por eso es tan alto el stock.

– El tercer endeudamiento de peso fue el mantenido con prestamistas y financiera, que estimamos en $93.805 millones (18,6% de la deuda no bancaria). Afecta a casi 1,5 millones de hogares, con un monto promedio de $62.539 cada uno. Se trata de uno de los pasivos más sucios, por los altos costos que conllevan y por las presiones que dependiendo quien sea el prestamista, reciben las familias para cancelarlos.

–  Otros items que conforman la deuda no bancaria familiar al proyectar las declaraciones realizadas en la encuesta al total nacional, serían: gastos vinculados con el auto (seguro y cuota) donde los atrasos se hicieron muy frecuentes en el último mes y habrían sumado $70.904 millones; deudas con familiares y amigos ($64.720 millones); alquileres impagos por $42.889 millones; Educación (cuota de jardines, colegios y universidades principalmente) por $23.364 millones y deudas directas con los comercios por ventas en la modalidad «fiado» por $5.251 millones. En este último componente las más mencionadas fueron deudas con farmacias, almacenes, zapaterías, y servicios profesionales.

Una aproximación a la deuda de las familias
24 de Abril 2020


Fuente: CERX.
Deuda «Bancaria»

La deuda bancaria de las familias según los datos del BCRA al 22 de abril pasado sería de $1.159.933 millones (casi $1,2 billones). Los principales componentes son:

– Tarjetas de crédito y personales: el stock adeudado por tarjetas asciende a $535.881 millones y por préstamos personales a $404.919 millones.

– Créditos hipotecarios y prendarios: considerando que según el BCRA el 81% de los hipotecarios y el 63% de los prendarios van a familias, suman $218 mil millones.
Porcentaje de los Hogares con deudas 
Al 22 de Abril 2020   

Fuente: BCRA

Dejar de pagar compromisos y acumular deudas fue una de las estrategias de las familias para sobrevivir sin ingresos o con recortes de ingresos en marzo y abril. Para principios de mayo esa situación se habrá agravado, incluso a pesar de las ayudas del Estado, que hoy se están utilizando mayormente para alimentos y otros gastos corrientes necesarios impostergables.

En el caso de las deudas bancarias, las familias deberán afrontar enormes cargas de intereses si el gobierno no toma medidas sobre ese costo. Incluso la refinanciación automática de tarjetas de crédito que se realizó con las deudas de marzo conlleva una tasa muy alta en el contexto actual de la argentina.

La deuda no bancaria requerirá negociaciones de partes, pero preocupa sobre todo la acumulada con prestamistas, que implican altos riesgos tanto para la economía como para la seguridad de los hogares.

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Economía

La producción alcoholera alcanzó un nuevo récord en la región

En Tucumán se alcanzó una producción de 356.986.769 litros de alcohol hidratado, lo que representa un incremento del 4,4% respecto a la misma fecha de la campaña 2024.

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El Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT)  precisó que, al 23 de abril, el complejo sucroalcoholero regional argentino atraviesa un avance de la campaña de alcohol con resultados récord productivos históricos.

En los ingenios de la región aún continúa el proceso de destilación: las plantas utilizan melaza y azúcares obtenidos de la molienda de 2025 para la producción de alcohol hidratado.

El avance de la campaña alcoholera en Tucumán acumula 364 días de trabajo, con el ingenio Leales aún en producción. En conjunto con las destilerías que ya finalizaron su actividad, se alcanzó una producción de 356.986.769 litros de alcohol hidratado, lo que representa un incremento del 4,4% respecto a la misma fecha de la campaña 2024.

En la provincia de Jujuy, la planta de Ledesma continúa con el proceso de destilación de alcohol hidratado. Por su parte, las provincias de Salta y Jujuy, registran una producción de 243.564.021 litros de alcohol hidratado, lo que significa un aumento del 8% en comparación con el mismo período de la campaña anterior.

En lo referente a la producción regional en conjunto, Argentina ha producido un total de 600.550.790 litros de alcohol hidratado.

A la fecha el volumen de alcohol producido es mayor a la producción total registrada en la campaña 2024, que fue de 577.827.000 litros. El volumen producido hasta la fecha representa un incremento de un 4%.

Este es un logro más para el sector sucroalcoholero de las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy.

La proyección de producción de alcohol hidratado para la campaña 2025/2026 anticipaba que se superaría el volumen previsto. Dicho objetivo ya ha sido alcanzado e incluso superado, a pesar de que la campaña aún no ha finalizado, lo que indica que podrían lograrse cifras aún mayores.

FUENTE: IPAAT

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Economía

Preocupación oficial por el impacto que tendrá el aumento en el precio del gas para la industria local

Si bien los ingenios arrancan a gas y luego utilizan bagazo; la tecnificación permitió abaratar costos, el consumo de gas sí tiene incidencia en la actividad citrícola.

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El gobernador Osvaldo Jaldo se refirió al encarecimiento de la energía y alertó sobre su incidencia en la producción provincial, en el marco del contexto internacional y a las puertas del inicio de las principales zafras en Tucumán. El mandatario contextualizó el escenario global y su impacto económico al señalar: “Esta problemática de la guerra en Medio Oriente está causando un daño irreparable a la humanidad. También trae aparejados daños económicos y hoy encarece insumos como abonos y fertilizantes, además de las energías”. En relación con la actividad productiva provincial, explicó el efecto sobre los costos energéticos: “Esta guerra está encareciendo energías que resultan claves para actividades de la provincia, como el gasoil utilizado en la cosecha de granos gruesos, como la soja, y en la zafra azucarera. Los ingenios arrancan a gas y luego utilizan bagazo; la tecnificación permitió abaratar costos. Sin embargo, el consumo de gas sí tiene incidencia en la actividad citrícola”. El Gobernador advirtió sobre el impacto directo en las economías regionales: “El encarecimiento, y eventualmente la escasez, traerá un perjuicio muy importante para la actividad citrícola y para muchas otras, así como para el consumo de gas natural domiciliario”. En ese sentido, remarcó la responsabilidad del Gobierno nacional en la política energética: “Esta es una responsabilidad exclusiva del Gobierno nacional, que debe contener los precios de la energía. Nuestras economías regionales no podrán tener rentabilidad con costos energéticos elevados que no están al alcance de industriales y productores”. Asimismo, valoró las medidas recientes y planteó la necesidad de extenderlas: “En el combustible se fijó por 45 días un tope al gasoil. Habrá que ver si se sostiene. En el gas, hoy el precio es muy elevado y tendrá una incidencia importante en el costo de producción de muchas industrias. Es necesario evaluar un precio tope o la cobertura de las diferencias que los sectores no pueden asumir”. Por último, subrayó la necesidad de garantizar el abastecimiento energético en el país: “Lo importante es que no lleguemos a la escasez. Tucumán está por iniciar la zafra azucarera, la cosecha de granos gruesos y atraviesa la zafra citrícola. No puede faltar la energía ni el combustible. El Gobierno nacional tiene la obligación de resolver este problema para quienes producen, industrializan y comercializan en todo el territorio de la Argentina”.

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Economía

La producción nacional de la industria textil cayó un 33% en el último año

La caída del consumo, el avance de importaciones y los costos configuran un combo crítico para el sector.

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La recesión, la caída del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones, que genera un avance sobre el fast fashion, fueron el terreno fértil para una fuerte crisis en la industria textil e indumentariaSin embargo, ya no es solo un dato de producción sino que pasó a convertirse en una postal urbana. Con más de dos años consecutivos de caída de la actividad, el impacto se siente de lleno en el empleo, el cierre de empresas y en los locales comerciales vacíos.

La producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023, mientras que la confección de prendas registró una baja del 18% respecto de 2025, según informó la fundación ProTejer.

El freno en la actividad convive con niveles de capacidad ociosa inéditos: 6 de cada 10 máquinas textiles permanecieron paradas, en promedio, durante los años 2024 y 2025, alcanzando incluso 7 de cada 10 máquinas detenidas en los últimos meses, siendo reflejo de un entramado productivo que no logra sostener su funcionamiento.

Menos consumo, más importaciones y pérdida de competitividad

El deterioro responde a múltiples factores. Por un lado, la caída del poder adquisitivo reconfiguró el gasto de los hogares, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a servicios básicos y reducen consumos como la indumentaria. Por otro, el frente externo presiona con fuerza: las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025 y se mantienen en niveles elevados durante 2026, muchas veces a precios considerablemente bajos, producto del fast fashion, un modelo de negocio que produce grandes volúmenes de ropa a bajo costo y baja calidad, replicando tendencias para un consumo desechable.

A esto se suma la apreciación del tipo de cambio y la expansión de compras en el exterior -tanto vía turismo como courier, que en este último caso mostraron un salto del 274% durante el año pasado-, que restan demanda al mercado local. El resultado es un sector que pierde empresas y empleo: se destruyeron más de 20.700 puestos de trabajo registrados entre fines de 2023 y diciembre 2025, mientras que en ese período cerraron más de 650 firmas, un ajuste superior al promedio de la industria. Esto representa una caída de 17% en el empleo y 11% en establecimientos productivos.

De la crisis productiva a las persianas bajas

El impacto de la actividad redundó en una baja de persianas en los principales corredores de indumentaria. Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en el primer bimestre de 2026 se registraron 284 locales vacíos, en alquiler o en venta en las principales áreas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires, con una suba del 38,5% interanual y del 43,4% frente al bimestre previo.

El dato más elocuente es la explosión de la oferta: los locales en alquiler aumentaron 158,8% interanual, una señal clara de negocios que no logran sostenerse.

La esquina de Cabildo y Juramento, que Conociendo Rusia inmortalizó en una de sus canciones, ya no es de los lugares más buscados por los comerciantes. En el corredor de avenida Cabildo, la cantidad de locales vacíos se disparó un 177,8% en el primer bimestre del año frente al mismo período de 2025.

Algo similar ocurre en otro de los corredores, pero que suele tener precios más populares. La avenida Avellaneda, uno de los polos textiles más importantes del país, se multiplican los locales vacíos en un contexto de menor circulación y caída de ventas. El aumento en la mítica avenida del barrio porteño de Flores -sus colores ya no existen ni pueden darle a su boca una sonrisa otra vez, como solían rezar Los Piojos– se disparó 160% en el mismo período.

Otras avenidas como Corrientes, Rivadavia y Santa Fe también evidencian una alta desocupación de locales, aunque con menor variación: 68, 63, y 58 persianas bajas, respectivamente. Actualmente, la mayor disponibilidad de locales en alquiler refleja un cambio en la dinámica: menor consumo, costos elevados y dificultades para sostener márgenes.

Con menos producción, menos empleo y una demanda debilitada, el sector textil empieza a mostrar su ajuste en la calle. Y lo hace en lugares emblemáticos, donde las persianas bajas ya no son la excepción, sino una señal de época.

FUENTE: Ámbito

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