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Economía

El sector indumentaria volvió a ofrecer 12 cuotas sin interés

Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), comentó que esta opción de financiación responde principalmente a la caída de la demanda.

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En un contexto de estancamiento del consumo y ante una incipiente baja de tasas, el sector de la indumentaria comenzó a ofrecer nuevamente 12 cuotas sin interés. La posibilidad de financiamiento a plazos más largos con tarjetas ya se encontraba en ciertos segmentos de bienes durables, pero se empieza a extender a otros rubros. No obstante, surgen dudas por el aumento de la morosidad.

 

 

El Banco Central decidió flexibilizar el apretón monetario y redujo en 5 puntos porcentuales los encajes bancarios a partir de abril, con el objetivo de incrementar la liquidez bancaria y el circulante en poder del público y ampliar el fondeo de las entidades financieras para que puedan prestar más dinero.

 

 

Habitualmente, estas medidas tienden a bajar los costos de los créditos para empresas y personas en el corto plazo, promoviendo tanto el consumo como la inversión.

A su vez, el Banco Nación lanzó una nueva promoción que permite financiar compras en hasta 20 cuotas sin interés con sus tarjetas de crédito.

La iniciativa estará vigente hasta el 31 de mayo y abarca distintas categorías, entre las que se destacan tecnología y artículos para el hogar, decoración, materiales para la construcción, colchonería y movilidad, incluyendo bicicletas y motos.

 

El último informe de la entidad precisó que la retracción interanual de las ventas en el primer bimestre del año fue de 8,4%. En relación a 2023, el desplome alcanza el 40 por ciento.

“No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional”, dijo Drescher y agregó: “Las 12 cuotas son el signo de la desesperación, un manotazo de ahogado”.

Asimismo, Drescher subrayó que el alto costo financiero de los pagos a plazo (20%) golpea la rentabilidad de las empresas dado que no pueden trasladarlo a precios. “Hoy están perdiendo plata todos”.

En este marco, entre 2024 y 2025 cerraron 2.924 firmas en la cadena textil e indumentaria, 300 en la confección industrial y 1.644 locales de ropa.

Según el presidente de la CIAI, “la crisis de consumo es profunda, estructural, compleja y el crédito y la baja de tasas solucionan solo una pequeña parte del problema. El tema es que a la gente no le alcanza la plata”.

El empresario enfatizó el aumento de la morosidad: “Las tarjetas tienen el nivel de incobrabilidad más alto de las últimas dos décadas”.

La problemática de la mora crediticia afecta también al sector de electrodomésticos, donde las 12 cuotas sin interés existen desde hace tiempo para varios productos con determinadas tarjetas. Eduardo Echevarría, market CS manager de Nielsen, consideró que estas alternativas no podrán mantenerse mucho más, pese a que hay bastante stock sin vender, justamente porque la irregularidad es elevada tanto en bancos como empresas de retail.

Datos de la consultora EcoGo muestran que en diciembre pasado el atraso en los pagos de los créditos otorgados por vendedores del rubro promedió el 41 por ciento.

Según EcoGo, en diciembre pasado, la irregularidad en los créditos otorgados por vendedores de electrodomésticos promedió el 41 por ciento

De todas maneras, aunque existe financiamiento, las ventas de electrodomésticos y artículos del hogar se desplomaron 18,6% interanual real en el cuarto trimestre de 2025, según la consultora Vectorial. El principal motivo es la pérdida del poder de compra del salario medio.

Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalaron que en las pymes, todavía no se generalizan las ventas en 12 cuotas sin interés porque no existe un programa específico, como lo fue Cuota Simple, que los agrupe. “Son acciones particulares, no colectivas”, aclararon.

En las pyme, todavía no se generalizan las ventas en 12 cuotas sin interés porque no existe un programa específico, como lo fue Cuota Simple (CAME)

Aun con la baja de tasas, el costo financiero sigue siendo alto (en torno al 30%), teniendo en cuenta el nivel de ventas y la carga impositiva. “Estamos yendo a un escenario de márgenes de ganancia más acotados”, aseguraron fuentes de CAME, y remarcaron la necesidad de mayor escala para sostener los negocios. /Infobae

Economía

Proyectan inversiones de hasta US$ 1.000 millones si se aprueba la nueva ley de biocombustibles

El aumento del porcentaje de corte de las naftas, del 12% actual al 15%, es uno de los puntos más importantes del proyecto oficial, consensuado con el sector productivo y las provincias (Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Tucumán, Salta y Jujuy).

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Las industrias de bioetanol de maíz y de caña de azúcar se encuentran expectantes y proyectan inversiones de hasta US$ 1.000 millones si se aprueba el proyecto de ley de biocombustibles en el Congreso.

El aumento del porcentaje de corte de las naftas del 12% actual al 15% es uno de los puntos más importantes del proyecto de la senadora Patricia Bullrich, consensuado con el sector productivo y las provincias (Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, Tucumán, Salta y Jujuy).

 

 

Desde marzo, el Gobierno permite la posibilidad de que las petroleras puedan incrementar de manera voluntaria el corte al 15%, con el objetivo de que el aumento internacional del petróleo no impacte de lleno en el precio de los combustibles.

En la comparación de la obligación de corte con los países vecinos, Brasil lidera con 32%, seguido por Paraguay y Bolivia con 25%. Argentina se encuentra en cuarto lugar con 12% y Uruguay en quinto con 10%.

En 2025 se produjeron 1,3 millones de metros cúbicos de bioetanol, abasteciendo sin dificultades la mezcla E12 para las naftas, equivalente a 1,2 millones de m3. Si se hubiera aumentado al 15% el porcentaje de corte, el país habría ahorrado unos US$ 410 millones en importaciones de naftas, señala un informe del Centro Azucarero Argentino y la Cámara de Bioetanol de Maíz.

“En los ocho años previos, este beneficio a la balanza comercial del país acumuló US$ 5.051,8 millones. Asimismo, gracias al octanaje del bioetanol, las refinadoras de petróleo volvieron a tener en 2025 un sustancial ahorro en su costo de producción: compraron etanol por US$ 755,5 millones, evitando un costo extra de US$ 1.236,6 millones si hubiesen utilizado como fuente octánica al tolueno y de US$ 535,8 millones si optaban por sustituirlo por MTBE”, sostiene el reporte.

La capacidad de producción actual es de aproximadamente 1,45 millones m3/año, mientras la demanda anual de bioetanol en Argentina ronda los 1,2 millones de m3/año, lo que deja una capacidad ociosa del 25%. “Este significativo incremento es resultado de más de US$ 1.500 millones desde 2012, a pesar de las numerosas dificultades económicas atravesadas por el país y la falta de una política de biocombustible clara y sostenible”, según las entidades. En el período 2024/2025 las inversiones superaron los US$ 150 millones.

 

Producción de bioetanol

Producción de bioetanol

En el marco de la II Cumbre del Bioetanol, Patrick Adam, gerente de la Cámara de Bioetanol de Maíz, comentó a PERFIL que “queremos salir del sistema actual de regulación excesiva, fórmulas de precios, cupos de producción que constituyen un cepo para seguir progresando. Entonces estamos con mucha expectativa con el proyecto de la senadora Bullrich, que desregula, genera mercados competitivos y autoriza nuevas movilidades ligadas al etanol”.

“Argentina ya no se puede permitir exportar el 70% de su producción de maíz sin darle valor agregado”, añadió.

Adam indicó que el nuevo marco regulatorio tiene tres vectores para el crecimiento del sector: la elevación del corte al 15%, la posibilidad de que las provincias tengan sus propias regulaciones con porcentajes de corte más altos y la apertura del mercado a vehículos “flex” como ocurre en Brasil. “Eso llevaría a triplicar la producción actual de la Argentina. Después de la sanción de la ley se esperan inversiones de US$ 400 millones en el corto plazo y US$ 1.000 millones a mediano y largo plazo”, añadió el gerente de la Cámara.

Por su parte, Jorge Etchandy, gerente del Instituto de Promoción del Alcohol y el Azúcar de Tucumán (IPAAT), comentó que “Tucumán forma parte de la Liga Bioenergética de las Provincias y el sueño es lograr un corredor de biocombustible desde Santa Fe hasta el norte con salida a los países limítrofes. Creo que estamos muy cerca de lograrlo, porque lo que pedimos en la ley es que en el territorio provincial, como productores de etanol, podamos tener cortes superiores al 15%”.

Otra oportunidad para el bioetanol es la elaboración de combustible sostenible de aviación (SAF). Claudio Molina, especialista en biocombustibles, afirmó que “son inversiones grandes, que no están restringidas por la ley actual, pero los inversores quieren más seguridades. Ahí podemos tener inversiones de US$ 1.000 millones”.

Molina agregó que “la Secretaría de Energía se ha manejado de manera muy informal, hay normas que no se han cumplido a lo largo del tiempo y entonces los inversores tienen miedo de que les cambien todos los días las reglas de juego. Por eso es importante que haya una ley y cumplirla”.

Producción de bioetanol

Producción de bioetanol

La nueva ley que espera la industria y las provincias

El proyecto de ley de biocombustibles establece algunos cambios con respecto a la ley actual. En el caso del biodiesel, producido fundamentalmente con aceite de soja, el corte obligatorio pasará del 7,5% actual al 10% a partir de los 12 meses de la sanción de la ley.

Con respecto al bioetanol para el corte de las naftas, el corte obligatorio ascenderá del 12% al 15%. En cuanto al origen, se mantendrá la división de 6% de bioetanol de maíz y 6% de caña de azúcar, mientras que el 3% restante “no estará sujeto a ninguna regulación sobre su materia prima de origen”.

A los fines del cumplimiento mensual de la mezcla obligatoria, el proyecto de ley señala que se deberá instrumentar un mercado electrónico “que concentre la comercialización de manera única, transparente y de acceso público, administrado por un organismo independiente con experiencia comprobada en negociación de productos energéticos y bajo estándares internacionales de comercio”. /Perfil

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Economía

Las importaciones de prendas crecieron 65% en volumen y profundizaron la crisis de la industria textil argentina

La producción se desplomó 26,5% entre enero y mayo de este año, mientras las fábricas operan con casi la mitad de sus máquinas detenidas.

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Los números dejan poco margen para las dudas sobre el momento que atraviesa la industria textil argentina. La producción se desplomó 26,5% entre enero y mayo de este año, mientras las fábricas operan con casi la mitad de sus máquinas detenidas y el entramado empresario pierde establecimientos mes a mes. En junio, el uso de la capacidad instalada del sector fue de apenas 46,6%, muy por debajo del 59,1% del promedio industrial, según el INDEC. En los primeros cuatro meses del año, además, 115 establecimientos dejaron de operar, de acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).

El deterioro alcanza además al empleo y al entramado empresario. En abril, el conjunto de textil, confección, cuero y calzado contabilizaba 95.094 puestos formales, con 1.241 empleos menos que en marzo.

Pero las dificultades no quedan únicamente del lado de la producción. En julio, las ventas minoristas pyme de textil e indumentaria cayeron 5,6% interanual y 5,5% respecto del mes anterior, mientras que en los primeros siete meses del año acumularon una baja del 4,6%.

La Cámara de la Mediana Empresa (CAME) vinculó la caída con un consumidor que posterga la renovación del guardarropa y concentra sus compras en productos indispensables. Al mismo tiempo, los comerciantes manifestaron preocupación por la creciente oferta de prendas importadas, los costos fijos y el encarecimiento del financiamiento.

La presión externa también aparece en las estadísticas sectoriales. Durante 2026, las importaciones de prendas terminadas crecieron 65% en volumen, mientras que entre enero y junio las compras de maquinaria textil alcanzaron u$s60,2 millones y mostraron una caída del 28% en la inversión tecnológica.

Detrás de estos números aparecen fábricas que directamente dejaron de producir, compañías que redujeron su estructura al mínimo y empresas que recurrieron a la Justicia para intentar evitar la quiebra.

Las fábricas que bajaron la persiana en 2026

Uno de los casos más resonantes fue Will Der SA, que durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva y había trabajado para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance.

En La Rioja, Hilado también debió cerrar definitivamente después de atravesar dificultades para sostener su actividad. La empresa se dedicaba a la confección de prendas para grandes marcas de indumentaria y su salida afectó a 60 trabajadores.

También Emilio Alal SACIFI cerró su actividad textil y dejó a más de 200 empleados despedidos. El 27 de febrero, el proceso fue clasificado judicialmente como «Gran Concurso – Categoría A».

La crisis tampoco distinguió trayectoria. La Texto Fabril, histórica fábrica de Alta Gracia, Córdoba, cerró sus puertas a punto de cumplir 80 años de actividad. Dedicada a fabricar elásticos para ropa interior y vendas quirúrgicas, dejó sin trabajo a sus últimos 29 empleados.

En Tucumán, Panpack terminó de cerrar su planta de Los Nogales. La fábrica producía tejidos, bolsas, hilos y cintas de rafia de polipropileno y dejó a alrededor de 70 personas sin empleo.

La Rioja volvió a sumar otro caso con Mazalosa, grupo propietario de Portsaid, Desiderata y System, que cerró su fábrica del Parque Industrial provincial. La planta confeccionaba prendas para las marcas de la compañía y la decisión afectó a unos 20 trabajadores.

El ajuste también alcanzó al comercio. Manki, después de una década en el mercado de indumentaria, anunció el cierre de seis de sus siete locales propios y mantuvo solamente el punto de venta de Recoleta y su canal online para liquidar el stock. La compañía no informó públicamente cuántos puestos quedaron afectados.

Para otras empresas, la salida durante 2026 no fue bajar definitivamente la persiana, sino recurrir al concurso preventivo para reorganizar sus deudas y tratar de mantener la operación.

Uno de los casos más importantes por tamaño fue Textil Amesud. La fabricante que abasteció a grandes marcas deportivas internacionales ingresó al proceso con un pasivo de $12.156 millones y una producción muy alejada de su potencial: actualmente fabrica alrededor de 115 toneladas mensuales de telas, pese a contar con capacidad para producir unas 700.

En Mar del Plata, Textilana, la histórica compañía detrás de Mauro Sergio, también solicitó su concurso preventivo para reorganizar pasivos superiores a los $2.400 millones. Pese a continuar operativa, la fábrica funciona aproximadamente al 60% de su capacidad instalada.

El fenómeno alcanzó además a la ropa infantil. Owoko, a través de las sociedades Kokoloko y De Niños, recurrió a la Justicia con pasivos superiores a $2.800 millones. Actualmente, ambas sociedades mantienen 39 puestos registrados.

Otro caso fue Fantome Group, fabricante que produjo para marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Billabong. La compañía llegó al concurso con una estructura reducida a alrededor de 20 empleados y señaló entre sus dificultades la pérdida de clientes que comenzaron a reemplazar producción local por mercadería importada.

En paralelo, Ted Bodin ingresó en concurso preventivo con un pasivo aproximado de $2.005 millones, frente a activos cercanos a $780 millones. La histórica marca de indumentaria femenina mantiene 34 trabajadores y ocho locales, mientras busca reestructurar sus obligaciones para continuar funcionando.

La situación alcanzó incluso a A. Mutz y Cía., fabricante de medias, ropa interior y prendas de punto vinculada a marcas como Zorba, Mercury y Mutz Sport. La empresa recurrió al concurso tras registrar pérdidas superiores a $941 millones y acumular decenas de cheques rechazados.

Entre las pymes industriales, los números muestran un deterioro algo más moderado que el registrado por el conjunto de la actividad textil, aunque igualmente negativo. En mayo, la producción pyme de textil e indumentaria acumulaba una caída del 3,9% durante 2026 y las plantas utilizaban en promedio el 54,5% de su capacidad instalada, según CAME.

El relevamiento también detectó presión de la oferta importada, menores márgenes y un consumidor que se desplazó hacia productos de menor valor y marcas secundarias.

De fabricar a importar

Uno de los casos más resonantes fue Will Der SA, que durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva y había trabajado para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance.

En La Rioja, Hilado también debió cerrar definitivamente después de atravesar dificultades para sostener su actividad. La empresa se dedicaba a la confección de prendas para grandes marcas de indumentaria y su salida afectó a 60 trabajadores.

También Emilio Alal SACIFI cerró su actividad textil y dejó a más de 200 empleados despedidos. El 27 de febrero, el proceso fue clasificado judicialmente como «Gran Concurso – Categoría A».

La crisis tampoco distinguió trayectoria. La Texto Fabril, histórica fábrica de Alta Gracia, Córdoba, cerró sus puertas a punto de cumplir 80 años de actividad. Dedicada a fabricar elásticos para ropa interior y vendas quirúrgicas, dejó sin trabajo a sus últimos 29 empleados.

En Tucumán, Panpack terminó de cerrar su planta de Los Nogales. La fábrica producía tejidos, bolsas, hilos y cintas de rafia de polipropileno y dejó a alrededor de 70 personas sin empleo.

La Rioja volvió a sumar otro caso con Mazalosa, grupo propietario de Portsaid, Desiderata y System, que cerró su fábrica del Parque Industrial provincial. La planta confeccionaba prendas para las marcas de la compañía y la decisión afectó a unos 20 trabajadores.

El ajuste también alcanzó al comercio. Manki, después de una década en el mercado de indumentaria, anunció el cierre de seis de sus siete locales propios y mantuvo solamente el punto de venta de Recoleta y su canal online para liquidar el stock. La compañía no informó públicamente cuántos puestos quedaron afectados.

Las empresas que buscan sostenerse

Para otras compañías, la salida durante 2026 no fue bajar definitivamente la persiana, sino recurrir al concurso preventivo para reorganizar sus deudas y tratar de mantener la operación.

Uno de los casos más importantes por tamaño fue Textil Amesud. La fabricante que abasteció a grandes marcas deportivas internacionales ingresó al proceso con un pasivo de $12.156 millones y una producción muy alejada de su potencial: actualmente fabrica alrededor de 115 toneladas mensuales de telas, pese a contar con capacidad para producir unas 700.

En Mar del Plata, Textilana, la histórica compañía detrás de Mauro Sergio, también solicitó su concurso preventivo para reorganizar pasivos superiores a los $2.400 millones. Pese a continuar operativa, la fábrica funciona aproximadamente al 60% de su capacidad instalada.

El fenómeno alcanzó además a la ropa infantil. Owoko, a través de las sociedades Kokoloko y De Niños, recurrió a la Justicia con pasivos superiores a $2.800 millones. Actualmente, ambas sociedades mantienen 39 puestos registrados.

Otro caso fue Fantome Group, fabricante que produjo para marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Billabong. La compañía llegó al concurso con una estructura reducida a alrededor de 20 empleados y señaló entre sus dificultades la pérdida de clientes que comenzaron a reemplazar producción local por mercadería importada.

En paralelo, Ted Bodin ingresó en concurso preventivo con un pasivo aproximado de $2.005 millones, frente a activos cercanos a $780 millones. La histórica marca de indumentaria femenina mantiene 34 trabajadores y ocho locales, mientras busca reestructurar sus obligaciones para continuar funcionando.

La situación alcanzó incluso a A. Mutz y Cía., fabricante de medias, ropa interior y prendas de punto vinculada a marcas como Zorba, Mercury y Mutz Sport. La empresa recurrió al concurso tras registrar pérdidas superiores a $941 millones y acumular decenas de cheques rechazados.

Entre las pymes industriales, los números muestran un deterioro algo más moderado que el registrado por el conjunto de la actividad textil, aunque igualmente negativo. En mayo, la producción pyme de textil e indumentaria acumulaba una caída del 3,9% durante 2026 y las plantas utilizaban en promedio el 54,5% de su capacidad instalada, según CAME.

El relevamiento también detectó presión de la oferta importada, menores márgenes y un consumidor que se desplazó hacia productos de menor valor y marcas secundarias.

De fabricar a importar

Uno de los casos que mejor sintetiza el cambio que atraviesa parte del sector es el de IGT33 SA, compañía detrás de Rever Pass y Be Rebel. La empresa ingresó en concurso preventivo con deudas superiores a los $7.000 millones, aunque mantiene activa su planta de Ricardo Rojas, más de 100 trabajadores y 13 locales comerciales.

En medio de la reestructuración, sin embargo, la propia firma comenzó a reemplazar parte de su matriz productiva por un esquema con mayor participación de productos importados.

El movimiento coincide con una tendencia que aparece tanto en los relevamientos industriales como comerciales. CAME detectó entre los fabricantes una mayor presión competitiva de productos del exterior y, entre los comercios, una creciente presencia de prendas importadas.

El concurso preventivo tampoco significa que las dificultades desaparezcan una vez abierto el expediente. En varios casos, las compañías llegan a esa instancia con estructuras laborales y productivas ya muy reducidas.

Remeras del Sur, fabricante de indumentaria corporativa para compañías como Claro, Mercedes-Benz, Michelin y Toyota, ingresó en concurso preventivo con un pasivo cercano a los $357 millones. Al momento de iniciar el proceso mantenía apenas siete empleados.

En Santa Fe, Texilo SA solicitó su concurso con deudas superiores a los $2.500 millones. La empresa busca utilizar el procedimiento para mantener activa su planta de Desvío Arijón y preservar sus 24 puestos de trabajo.

Una situación todavía más extrema atraviesa Fisipa, fabricante de hilados sintéticos instalada en la histórica planta de la ex Sniafa, en La Plata. La firma llegó al concurso con un pasivo de $565,4 millones y solamente ocho trabajadores registrados.

También Lulea Mindful Athletes, dedicada a la indumentaria deportiva, recurrió este año a la Justicia con un pasivo cercano a $974 millones. Entre los factores señalados por la compañía aparecen la caída del consumo, los costos financieros y la mayor presencia de productos importados.

La diferencia entre los casos es importante: un concurso preventivo no equivale a una quiebra ni un cierre de planta significa necesariamente la desaparición completa de una empresa. Pero durante los primeros ocho meses de 2026, ambas situaciones comenzaron a repetirse dentro de una industria que produce menos, tiene buena parte de sus máquinas detenidas y enfrenta un mercado interno todavía debilitado.

Con la producción acumulando una caída superior al 26% hasta mayo, las ventas minoristas nuevamente en retroceso durante julio y menos de la mitad de la capacidad textil en funcionamiento en junio, los cierres dejaron de aparecer como episodios aislados.

El mapa que dejan estos casos muestra una industria en plena reconfiguración: algunas compañías dejaron de fabricar, otras intentan sostenerse con estructuras más chicas y un tercer grupo empieza a complementar o reemplazar producción local con mercadería del exterior. El desafío ya no pasa solamente por recuperar el nivel de actividad, sino por encontrar un modelo de negocios que pueda sostenerse en un mercado con mayor presencia importada y un consumidor más selectivo.

FUENTE: Ámbito Financiero

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Economía

El Financial Times alertó sobre la morosidad en Argentina y catalogó como «dolorosas» las reformas de Milei

El diario británico advirtió sobre niveles récord de atrasos en el pago de créditos, el peso del endeudamiento en los presupuestos familiares y la decisión de la Casa Rosada de no intervenir.

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La prensa internacional puso el foco sobre el panorama financiero de los hogares en la Argentina. En una nota publicada por el Financial Times, advirtió sobre los niveles récord de morosidad en el país y afirmó que las familias «luchan por pagar sus deudas», al tiempo que tildó de «dolorosas» las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.

La publicación británica titulada: “Los argentinos luchan por pagar sus deudas en la dolorosa reforma económica de Javier Milei” comienza con la historia de un chofer de aplicación que pidió un préstamo de u$s1300 para arreglar su auto, pero que “en cuestión de meses empezó a incumplir con los pagos, ya que sus ingresos no alcanzaban para cubrir sus gastos”.

Los préstamos incobrables son consecuencia de los profundos cambios en la economía argentina bajo el mandato del presidente libertario Javier Milei”, señala Financial Times. Por otro lado, el medio británico apunta que la gestión libertaria recortó el gasto público y redujo la inflación anual “desde un máximo del 289% a principios de 2024 hasta el 34%”.

El Financial Times señala que “los préstamos incobrables son consecuencia de los profundos cambios en la economía argentina bajo el mandato del presidente libertario Javier Milei”. Además, el medio británico describió el recorte del gasto público y la baja de la inflación de la gestión libertaria.

El detalle

Según el periódico, «la estabilización económica impulsada por Milei ha incentivado a los bancos a conceder préstamos, al tiempo que sus medidas de austeridad han generado una mayor necesidad de endeudamiento para muchas familias».

Este endeudamiento se refleja en miles de hogares argentinos, donde el pago de compromisos con entidades financieras ya equivale al 24% de la masa salarial. Al sumar los gastos fijos, una familia promedio tiene comprometido casi el 50% de sus ingresos. Mientras el consumo interno no logra despegar, desde el Ejecutivo insisten en que la situación constituye «un asunto entre privados», derivado del encarecimiento del crédito tras el proceso electoral de 2025.

En ese punto, el Financial Times indica que la combinación de las medidas económicas de Milei, “ha provocado que unos 5,8 millones de personas se atrasen en sus pagos, casi un tercio del total de prestatarios”. Además, el medio británico destacó la gravitación del ministro de Economía, Luis Caputo, de quien subrayó que a pesar de la creciente morosidad continúa buscando “alternativas para expandir el mercado crediticio”.

El artículo tiene cómo uno de sus ejes un cambio de paradigma respecto al horizonte económico del país. “La economía argentina, conocida por su volatilidad, ha disuadido durante mucho tiempo a los bancos de conceder préstamos al sector privado. En cambio, obtenían dinero fácil de los gobiernos nacionales, que en los últimos años emitieron enormes volúmenes de deuda con intereses para financiar el gasto”, sostiene el medio británico, y argumenta que ese cambio de timón se logró gracias a la “austeridad” de Milei, quien ahora “anima a los bancos a buscar empresas y particulares como clientes”. Ámbito/

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