El exoesqueleto que logró hacer caminar a un hombre paralítico
Thibault, de 30 años, tuvo un accidente hace cuatro años y quedó completamente paralítico. Después de múltiples cirugías logró dominar el traje y dijo que al dar sus primeros pasos se sintió como el «primer hombre en la Luna»
Thibault, un hombre completamente paralítico, logró mover sus cuatro extremidades extremidades gracias a un traje robótico que controla mentalmente. El exoesqueleto fue creado por científicos franceses y por ahora sólo puede ser usado dentro de un laboratorio. El jóven dijo que al dar sus primeros pasos dentro del traje se sintió como «el primer hombre en la Luna».
Según el portal BBC, el hombre solía trabajar como oculista hasta que hace cuatro años sufrió una caída de 15 metros en un accidente dentro de una discoteca. El golpe fue de gravedad y produjo una lesión en su médula espinal. Como consecuencia, vivió dos años de su vida dentro de un hospital.
El traje es parte de un ensayo propuesto por el centro francés de investigaciones biomédicas Clinatec y la Universidad de Grenoble. Thibault comenzó a participar en el 2017 y debió someterse a dos cirugías para insertarle dos implantes en la superficie de su cerebro, cubriendo las partes que controlan el movimiento.
Al principio tuvo que entrenarse en el uso de implantes cerebrales para controlar un personaje virtual en un juego de computadora. Hasta que finalmente pasó a practicar dentro del traje. De acuerdo a la fuente citada lo que más le costó fue aprender a controlar los brazos.
Si bien el exoesqueleto sólo puede ser usado dentro de un laboratorio, los investigadores a cargo aseguran que la innovación es clave para que algún día puedan mejorar la vida de los pacientes que sufren de parálisis.
La imagen universal de la enfermera con el dedo sobre los labios, que pide silencio hospitalario en centros de salud de todo el mundo, tiene un rostro argentino y una historia de origen desconocida por décadas. El rostro pertenece a la modelo Muriel Mercedes Wabney, cuya foto se convirtió en el símbolo eterno del cuidado y la serenidad en la salud.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el periodista Ángel Chollet reconstruyó en el portal Infobae la sorprendente historia detrás del icónico retrato, recordado especialmente en el Día de la Enfermera Argentina (21 de noviembre).
La fotografía fue creada en 1953 por el jefe de laboratorios Juan Craichik, quien se inspiró en el gesto de una enfermera de Rosario, agotada por el bullicio de una sala de espera. Para la sesión, Craichik eligió a Muriel Mercedes Wabney, una reconocida mannequin de alta costura que integraba el staff de Jean Cartier. La modelo fue elegida por su capacidad para proyectar «ternura, autoridad y una armonía suave».
Lo llamativo es que la identidad de Wabney permaneció oculta durante años, ya que las más de 60.000 copias distribuidas mundialmente eran recortadas por los hospitales, eliminando la única pista que revelaba que la imagen era de origen nacional. Recién en 1970, un periodista de Bahía Blanca descubrió y reveló la primicia.KAOYAJRCsA1JB/b/Q1fPiQ
La foto, que no nació para ser un símbolo profesional, terminó encarnando los valores de templanza, respeto y cuidado esenciales de la enfermería global.
Un hecho inédito ocurrió luego de que nacieran trigemelas en un hospital de la provincia de Salta, una situación que sucede cada un millón de casos.
Es un acontecimiento excepcional ya que las bebas compartían placenta en un embarazo denominado monocorial triamnótico.
Ainara pesó 1.640 gramos, la segunda en nacer fue Amira con 1.560 gramos (la más pequeña) y Ámbar con 1.780, al tiempo que las hermanas se encuentras internadas en el área de Neonatología debido a que se trató de un parto prematuro y con cesárea programada ya que la gestación fue de 34 semanas.
Nancy -la madre- y sus hijas están en buen estado de salud. La mujer recibió atención de ginecólogos y obstetras en el transcurso del embarazo, que fue el segundo registrado de estas características en 2025 en la provincia.
Además, durante el primer semestre hubo 54 nacimientos de gemelos en el Hospital Materno Público Materno Infantil de Salta.
La aparición de tres ballenas muertas en aguas del Río de la Plata y el bajo Paraná en los últimos 13 días encendió alarmas en la comunidad científica acerca de la salud de estos gigantes marinos. Si bien no es la primera vez que se registran varamientos, la frecuencia de estos eventos y la diversidad de especies involucradas preocupan a los especialistas, que buscan respuestas detrás de este fenómeno.
El último hallazgo involucró a un ejemplar cuyo cadáver fue encontrado flotando y en avanzado estado de descomposición cerca de la costanera de Zárate. Previamente, una ballena había sido encontrada en Costanera Norte y otra en Vicente López en un lapso de quince días.
«La ballena que se observó en Zárate es una ballena jorobada», explicó a Clarín Miguel Iñíguez Bessga, presidente de la Fundación Cethus y quien apuntó a una causa específica para su deceso: «Fue colisionada por una embarcación de gran porte. Empezó a flotar el animal y fue encontrado». Este tipo de incidentes, si bien resultan trágicos, no son infrecuentes en las rutas marítimas con alto tránsito.
En tanto, los otros dos animales muertos pertenecían a una especie diferente y que frecuenta menos las aguas cercanas a la costa. «Los otros dos ejemplares pertenecen a la ballena Sei, la tercera en tamaño. Eran animales juveniles», detalló el especialista.
La presencia de ballenas Sei en esta zona llama la atención ya que, según Iñíguez Bessga, de las ballenas Sei tenían hasta el momento «cinco registros en quince años».
Para estas dos muertes, descubiertas el 9 y el 14 de julio pasados, la hipótesis principal que maneja la Fundación Cethus apunta a factores naturales y geográficos. «Creemos que hubo una tormenta o ingresaron a explorar el río. Y encontraron que era muy bajo, y para ellos se convierte en una trampa», explicó el experto.
Además, Iñíguez Bessga no descarta que los animales ya tuvieran complicaciones previas: «En algunos casos, las ballenas enfermas se desorientan y entran al río equivocadas, y mueren.»
El tercer ejemplar fue hallado en la costanera de Zárate.El tercer ejemplar fue hallado en la costanera de Zárate.
Por su parte, Mariano Coscarella, biólogo marino, aportó una perspectiva adicional sobre los ejemplares Sei. «Estas ballenas vienen a las costas de Chubut a alimentarse. Es una ballena que se considera oceánica; viven en aguas profundas», detalló. Esto refuerza la idea de que su presencia en aguas tan someras como las del Río de la Plata es anómala.
A su vez, Coscarella subrayó la falta de mayor información sobre esta especie: «No sabemos de dónde vienen y ni a dónde van. Están en peligro de extinción».
Respecto a los varamientos, el biólogo planteó dos escenarios: «La ruta de migración las lleva cerca del Río de la Plata. Cuando ingresan en el río se desorientan, terminan varando o son animales que ya venían mal y no aguantaron la migración».
Y planteó que la juventud de los ejemplares encontrados también es un factor a considerar. «Son animales juveniles que pueden morir en la primera migraciones añadió.
A pesar de la preocupación, determinar las causas exactas de estas muertes es un desafío monumental. «Resulta muy difícil porque tienen que ser diseccionados por completos, tomar muestras de tejidos y no se les puede hacer una necropsia en la situación de descomposición en la que están», lamentó Coscarella.
Mientras personal de Prefectura Naval Argentina y especialistas de la Dirección Nacional de Fauna Silvestre y el CONICET continúan los peritajes, la comunidad científica sigue con atención el destino de estos gigantes marinos, en busca de comprender un fenómeno que pone de manifiesto la fragilidad de la vida silvestre frente a los cambios en el medio ambiente y la actividad humana. /Clarín