El futuro de la industria sucroalcoholera tendrá este miércoles un capítulo clave en el Senado de la Nación. Con fuerte expectativa desde Tucumán, las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda comenzarán a debatir distintos proyectos que buscan reemplazar el actual régimen de biocombustibles, considerado agotado por gran parte del sector.
La reunión, prevista para las 14 en el Salón Azul del Congreso, contará con la participación de representantes de las principales entidades vinculadas a la producción de bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y maíz.
Entre los expositores estarán Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), y Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, quienes seguirán de cerca el tratamiento de las iniciativas que podrían redefinir el esquema productivo para los próximos años.
La atención está puesta en el proyecto impulsado por el Gobierno
El principal proyecto en análisis es el promovido por la senadora Patricia Bullrich junto a legisladores oficialistas, una propuesta elaborada por la Secretaría de Energía de la Nación que introduce cambios significativos para el sector.
Desde el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat) remarcaron la importancia de que las economías regionales tengan participación activa en la discusión.
«Necesitamos un marco normativo serio que brinde estabilidad y acompañe el desarrollo productivo», señalaron desde el organismo.
Además, recordaron que existe un amplio consenso dentro de la actividad respecto de que la actual Ley 27.640 ya no ofrece previsibilidad para las inversiones ni para la planificación de largo plazo.
Los puntos que interesan a Tucumán
Uno de los aspectos más relevantes para la provincia es que los proyectos en discusión contemplan una participación garantizada para la caña de azúcar dentro del esquema de mezclas obligatorias de combustibles.
Según el análisis realizado por el Ipaat, la propuesta establece un piso asegurado del 6% para el bioetanol producido a partir de caña de azúcar y otro 6% para el elaborado con maíz, completando un corte obligatorio inicial del 12%.
Además, se prevé un margen adicional del 3% para alcanzar un corte total del 15%, porcentaje que podría ser disputado por ambos sectores productivos.
Otro punto considerado estratégico es la extensión de la vigencia de la nueva normativa por 15 años, otorgando mayor previsibilidad a una actividad que requiere inversiones de largo plazo.
El proyecto también propone incrementar los porcentajes obligatorios de mezcla.
De aprobarse la iniciativa, el bioetanol pasará del actual 12% al 15% obligatorio en las naftas un año después de la sanción de la ley.
En paralelo, el biodiésel aumentaría del 7,5% al 10% obligatorio en el gasoil, fortaleciendo la participación de los combustibles renovables dentro de la matriz energética nacional.
Cambios en los precios y en la comercialización
La propuesta oficial incorpora además un nuevo esquema de comercialización mediante un Mercado Electrónico de operaciones de contado (spot), donde los precios se determinarían por oferta y demanda.
A esto se sumarían contratos a término que permitirían negociaciones directas entre productores y refinadoras para acordar precios y plazos de entrega.
Asimismo, el proyecto contempla la fijación de valores de referencia vinculados a la denominada paridad de importación, con el objetivo de proteger la producción nacional frente a eventuales ingresos de biocombustibles provenientes del exterior.
Producción nacional y vehículos flex fuel
Otro de los aspectos destacados es que los biocombustibles destinados a cumplir los cortes obligatorios deberán ser producidos en plantas radicadas en Argentina y utilizando materias primas nacionales.
La importación quedaría limitada únicamente a situaciones excepcionales de escasez o cuando los precios internacionales resulten más competitivos que los locales.
La iniciativa también habilita la circulación de vehículos con tecnología flex fuel, preparados para funcionar con mayores porcentajes de bioetanol y biodiésel, una medida que podría abrir nuevas oportunidades para las economías regionales vinculadas a la producción de energías renovables.
