Covid-19 pronto se volverá endémico, y cuanto antes, mejor.
Una epidemia causa una enfermedad generalizada en una región. Una pandemia afecta a varios países o continentes. Una enfermedad se vuelve endémica cuando es manejable -definida, por ejemplo, como que no causa una carga indebida en los hospitales u otros recursos de atención médica- pero es poco probable que se elimine debido a las propiedades inherentes del patógeno.
Australia, China y Nueva Zelanda han aplicado políticas de “Covid cero” que apuntan a la eliminación (reducir la incidencia en una región a cero) o incluso a la erradicación (eliminación mundial). Ese objetivo no es realista. La viruela es la única enfermedad humana que se ha erradicado. El virus de la viruela ha tenido cuatro propiedades que lo hicieron erradicable: la falta de un reservorio animal, signos y síntomas claros y distintivos, un corto período de infecciosidad, inmunidad natural de por vida después de la supervivencia y una vacuna altamente efectiva.
El Sars-CoV-2, por el contrario, es poco probable que se erradique. Tiene reservorios animales, un alto nivel de transmisibilidad (especialmente de la variante Delta) y síntomas superpuestos con otras enfermedades respiratorias. También tiene un período prolongado de infecciosidad, causado por su propensión a propagarse de portadores asintomáticos o presintomáticos.
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Es por eso que reducir la enfermedad de una epidemia a una endémica es el mejor caso, uno que permitirá un retorno completo a la normalidad. Muchas infecciones imposibles de erradicar se controlan mediante vacunación y tratamiento. El sarampión, un virus respiratorio altamente transmisible, creó altos niveles de inmunidad entre los adultos que estuvieron expuestos cuando eran niños. Pero hasta que se desarrolló una vacuna en 1963, algunos adultos no inmunes morían cada año.
La tos ferina es causada por una bacteria altamente contagiosa (con síndromes que se superponen con algunos virus respiratorios), pero está controlada en EE.UU. mediante la vacunación de niños, antibióticos y otros tratamientos. (Sin embargo, la indecisión ante las vacunas entre los padres ha provocado brotes de tos ferina y sarampión durante la última década).
Los funcionarios probaron una amplia gama de medidas para controlar el Sars-CoV-2: mascarillas, distanciamiento social, encierros, restricciones de viaje, ventilación, pruebas, rastreo de contactos. Estos tuvieron distintos niveles de éxito, pero finalmente resultaron insuficientes para controlar el virus de forma sostenida. Eso requerirá una inmunidad generalizada. Afortunadamente, se desarrollaron vacunas seguras y eficaces para el Sars-CoV-2 en un tiempo récord. Estas vacunas son la clave para convertir Covid-19 en una enfermedad transmisible endémica pero controlada.
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Control significa la reducción de enfermedades graves, no de casos asintomáticos o leves. Dado que las vacunas son muy efectivas para prevenir enfermedades graves por Covid-19, lo que convirtió al Sars-CoV-2 en una amenaza global, pueden servir como conducto para el control.
Los anticuerpos generados por las vacunas disminuirán naturalmente, pero las vacunas desencadenan la creación de células B que quedan relegadas a nuestros bancos de memoria, y estas células B de memoria producen altos niveles de anticuerpos neutralizantes si ven el virus nuevamente, incluso en forma variante. Las células B de memoria son duraderas. Un estudio de Nature de 2008 encontró que los sobrevivientes de la pandemia de gripe de 1918 pudieron producir anticuerpos cuando se expusieron a la misma cepa de influenza nueve décadas después. Las células T (también almacenadas en la memoria celular) generadas por las vacunas nos protegen de enfermedades graves y no se ven afectadas por las variantes.
¿Cómo se vería el Covid-19 endémico? Si podemos controlar la circulación del virus y reducir su capacidad de causar enfermedades graves mediante la vacunación generalizada, el mundo podrá volver a la normalidad. Se producirán brotes de enfermedades graves entre las poblaciones que no estén dispuestas a vacunarse, como vemos con el sarampión y la tos ferina, pero los mandatos pueden ayudar a aumentar las tasas de vacunación.
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A medida que la circulación del virus disminuye con el aumento de la inmunidad, Covid-19 seguirá el camino de otros virus respiratorios sobre los que tenemos control. Analizaremos a quienes lleguen al hospital para detectar una variedad de infecciones, incluida la influenza, Covid-19, virus sincicial respiratorio (principalmente en niños) y patógenos bacterianos, y adaptaremos los tratamientos al agente infeccioso. Los síntomas respiratorios moderados de Covid-19 en el entorno ambulatorio pueden tratarse con anticuerpos monoclonales o antivirales ambulatorios (en desarrollo), y los síntomas leves (como otros resfriados comunes) no requieren tratamiento.
La carga de enfermedad que un país está dispuesto a aceptar dependerá de sus prioridades: Dinamarca eliminó todas las restricciones a una tasa de vacunación del 74% y los casos bajos el 10 de septiembre, y Noruega las eliminó el 25 de septiembre a una tasa de vacunación del 67%. Muchos estados de EE.UU. tuvieron una carga excesiva de hospitalizaciones durante la ola Delta, aunque California mantiene las restricciones a pesar de las bajas hospitalizaciones y las altas tasas de vacunación. Tendremos que aceptar que la enfermedad no erradicable es endémica. Una baja carga de enfermedad debería facilitar la transición.
Aunque el Sars-CoV-2 ha demostrado ser impredecible, ningún virus en la historia ha seguido evolucionando hacia una patogenicidad más alta. Como aprendimos del VIH, las mutaciones generalmente implican costos para la aptitud viral o debilitan el virus. Ninguna infección que pueda prevenirse con vacunas o que induzca la inmunidad ha continuado como una pandemia indefinidamente.
Un virus endémico no requiere aislamiento continuo ni otras restricciones; desangrar el Sars-CoV-2 al despojarlo de su capacidad de causar una enfermedad grave a través de la inmunidad lo relegará al destino de los otros cuatro coronavirus circulantes que causan el resfriado. La clave de esta normalidad es la inmunidad. Con una variante altamente transmisible que aumenta la inmunidad en los no vacunados y la refuerza en los vacunados, Covid-19 inevitablemente hará la transición de una epidemia a una endémica.
*El Dr. Gandhi es médico especializado en enfermedades infecciosas y profesor de medicina en la Universidad de California en San Francisco.
Nueva alerta por la caída de la vacunación en Argentina
El descenso en la aplicación de vacunas esenciales en Argentina favorece el regreso de patologías que se creían controladas, según advierten especialistas.
La Semana de la Vacunación en las Américas marca cada año un espacio de reflexión y acción en torno a la protección de la salud pública, con especial énfasis en la infancia y la prevención de enfermedades transmisibles. La edición 2026 se desarrollará del 25 de abril al 2 de mayo, bajo el lema “Tu decisión marca la diferencia. Inmunización para todos y todas”.
En este contexto, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alerta sobre la compleja situación que enfrenta el país por la caída de las coberturas de vacunación y la reaparición de enfermedades prevenibles. Los expertos advierten acerca de los riesgos asociados al descenso en las tasas de inmunización y destacan la urgencia de recuperar los niveles históricos que permitieron modificar el perfil epidemiológico de la región.
Cómo la vacunación transformó el panorama de las enfermedades prevenibles
La SAP afirma que, antes de que existieran las vacunas, enfermedades como el sarampión, la poliomielitis, la difteria y el tétanos eran muy comunes y causaban numerosos casos graves y muertes, sobre todo en la niñez. La vacunación universal se convirtió en la principal herramienta de la salud pública. En los últimos 50 años, según datos de la entidad, las vacunas permitieron salvar más de 150 millones de vidas en el mundo, lo que equivale a proteger a seis personas cada minuto durante medio siglo.
La región de las Américas logró grandes avances. Por ejemplo, la viruela dejó de existir en 1980 gracias a la vacunación. Más adelante, se erradicaron otras enfermedades graves, como la poliomielitis, la rubéola, el síndrome de rubéola congénita y el tétanos en recién nacidos.
En Argentina, la llegada de la vacuna contra la hepatitis A logró reducir la cantidad de casos en más de un 90% y eliminó los cuadros más graves en niños, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Además, la vacunación sistemática permitió eliminar la poliomielitis y la rubéola en el país, así como frenar la transmisión de otras enfermedades como la difteria y el tétanos en recién nacidos. Estos logros se deben a la aplicación regular de vacunas a lo largo de los años, lo que brindó protección tanto a nivel individual como colectivo.
Consecuencias del descenso en la vacunación en Argentina y la reaparición de enfermedades
Los expertos advierten que estos logros pueden perderse si la cobertura de vacunación sigue en descenso: uno de cada tres niños en Argentina no recibió el refuerzo de la vacuna quíntuple o pentavalente a los 15 meses, y solo la mitad de los niños de 5 años contaba en 2024 con las vacunas completas requeridas para el ingreso escolar. En cuanto a las vacunas recomendadas durante el embarazo, la dTpa (que protege contra coqueluche y tétanos neonatal) y la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) alcanzaron coberturas del 77% y 65% respectivamente en 2025.
La caída de las coberturas de vacunación no es un dato menor: implica que estamos perdiendo una de las principales barreras de protección frente a enfermedades graves. Cuando baja la vacunación, aumenta el riesgo de brotes. Estamos viendo las consecuencias en tiempo real, con el regreso de patologías que creíamos controladas”, según expresó la médica infectóloga Alejandra Gaiano, Prosecretaria del Comité de Infectología de la SAP.
Los registros de 2025 muestran el mayor número de casos de coqueluche desde 2019, con 11 niños fallecidos, ninguno de los cuales había recibido las dosis correspondientes. Además, hasta la semana epidemiológica 6 de 2026, se notificaron cuatro veces más casos de hepatitis A que en el mismo período entre 2021 y 2025, según datos publicados por el Boletín Epidemiológico Nacional N° 798 del Ministerio de Salud de la Nación.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2025 se reportaron 14.891 casos confirmados de sarampión en la región de las Américas, incluyendo 29 defunciones, lo que representa un incremento de 32 veces respecto a los 466 casos registrados en 2024. La SAP también menciona el resurgimiento de enfermedades como tétanos y fiebre amarilla en la región.
En esta línea, OPS informó en noviembre del 2025 que la región de las Américas ya no mantiene el estatus de libre de transmisión endémica de sarampión debido a un brote prolongado en Canadá, que se mantuvo durante más de un año. Esta situación marca un retroceso en los avances de salud pública del continente y vuelve a poner en evidencia los peligros asociados a la disminución de la inmunización y al aumento de casos en países que previamente habían controlado el virus.
Estrategias para fortalecer la inmunización y evitar nuevos brotes
La SAP identifica múltiples factores detrás del descenso en las coberturas: dificultades de acceso al sistema de salud, escasez de recursos, desinformación y subestimación del riesgo. La doctora Guadalupe Pérez, Prosecretaria del Comité de Epidemiología de la SAP, sostiene: “La desinformación es uno de los principales desafíos actuales. Existe abundante evidencia científica que respalda la seguridad y eficacia de las vacunas, acumulada durante décadas de estudios científicos sólidos provenientes de múltiples disciplinas a nivel global y de una vigilancia sostenida. Es fundamental que la población acceda a información confiable y consulte con profesionales de la salud. Las vacunas son seguras”.
El calendario nacional de inmunizaciones de Argentina contempla vacunas gratuitas y obligatorias para más de 11 enfermedades, destinadas a la población infantil, gestantes y adultos. Pese a ello, las coberturas permanecen muy por debajo del umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fija como objetivo superar el 95% para garantizar la inmunidad colectiva.
En este contexto, la SAP remarca que la Semana de la Vacunación en las Américas constituye una oportunidad para promover la equidad en el acceso a las vacunas, fortalecer la cooperación regional y posicionar la vacunación como prioridad en la agenda de salud pública. La entidad insta a la comunidad a revisar y completar los esquemas de vacunación, recordando que no es necesario reiniciar el calendario si hubo retrasos.
“La vacunación es un acto de responsabilidad individual y colectiva. Cada dosis aplicada contribuye a proteger no solo a quien la recibe, sino a toda la comunidad. Estamos a tiempo de revertir esta situación, pero es fundamental actuar ahora”, concluyó la doctora Gaiano.
Desde 2003, la Semana de la Vacunación en las Américas funciona como una oportunidad para informar y recordar el valor de la inmunización. Sus objetivos incluyen promover la equidad en el acceso a las vacunas, ampliar la vacunación a lo largo de toda la vida y reforzar la cooperación entre países. Según la SAP, esta campaña resulta clave para evitar retrocesos, como la reaparición del sarampión, y proteger a la población cerrando las brechas de inmunidad
Actualmente, Tucumán registra 231 casos de chikungunya, concentrados principalmente en el sur de la capital y en la localidad de El Manantial. Ante este escenario, se intensificaron los operativos de bloqueo y la vigilancia activa de personas con síndrome febril, con el objetivo de contener la circulación del virus y evitar su propagación.
Con relación al dengue, desde la cartera de Salud se informó que la provincia no presenta casos confirmados hasta el momento, a pesar de que a nivel nacional se notificaron cerca de 19 mil casos sospechosos y la circulación de tres serotipos. Este dato refleja el impacto de las políticas preventivas implementadas de manera sostenida en el territorio.
Respecto a los virus respiratorios, se observa a nivel país un incremento en la positividad de influenza A. En Tucumán, en tanto, predominan las detecciones de rinovirus e influenza A, con niveles que se mantienen dentro de lo esperado según los corredores epidemiológicos.
Desde la cartera sanitaria se remarca la importancia de sostener y reforzar las medidas de prevención, especialmente en esta época del año. Entre las principales recomendaciones se destacan:
Eliminar recipientes que acumulen agua en domicilios para evitar la reproducción del mosquito transmisor del chikungunya.
-Mantener patios y jardines limpios, desmalezados y ordenados.
-Utilizar repelente en la piel expuesta y renovarlo según indicación.
-Colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
-Ante síntomas como fiebre, dolor muscular o articular, no automedicarse y acudir al centro de salud más cercano.
-Lavarse frecuentemente las manos para prevenir infecciones respiratorias.
-Ventilar los ambientes y evitar la exposición a cambios bruscos de temperatura.
-Mantener al día el calendario de vacunación, especialmente en grupos de riesgo.
Estas acciones forman parte de una estrategia integral que prioriza la prevención, la detección temprana y la respuesta rápida ante posibles brotes. El Ministerio de Salud Pública reafirma así su compromiso con el cuidado de la población, promoviendo la participación comunitaria y el fortalecimiento del sistema sanitario en toda la provincia.
Este sábado 18 de abril, el Ministerio de Salud Pública de Tucumán, llevará adelante una nueva jornada de vacunación gratuita destinada a prevenir la gripe. La actividad, se desarrollará de 9 a 14 horas en el nodo 107 Emergencias, ubicado en Avenida Brígido Terán 380 de San Miguel de Tucumán.
En este esquema, el titular de la cartera de Salud, Luis Medina Ruiz, recordó que estas jornadas brindan la oportunidad de concurrir a aquellos que no pueden hacerlo durante la semana. “Es muy importante que asistan todas aquellas personas que, por razones laborales o de estudio, no pudieron vacunarse antes”, señaló.
La vacuna antigripal está destinada a personas mayores de 65 años, embarazadas, aquellos con enfermedades de base, además de niños de 6 a 24 meses.
Asimismo, indicó que las embarazadas entre las 32 y 36 semanas pueden recibir la vacuna contra el virus sincitial respiratorio. “Esta vacuna protege a los recién nacidos de sufrir una enfermedad grave”, explicó.
La campaña está dirigida a grupos específicos de la población, con el objetivo de reducir riesgos y complicaciones durante los meses de mayor circulación viral.
Pueden acceder a la vacuna antigripal
-Personal de salud
-Embarazadas y puérperas (hasta 10 días postparto)
-Niños de 6 a 24 meses
-Personas entre 2 y 64 años con factores de riesgo