*Por Ricardo Bianchi
Cuando en física se suele mencionar “propiedades emergentes o intrínsecas de la materia”, debería traducirse en lenguajes coloquial, “no se de lo que estoy hablando”, pero los científicos, no todos, tienen cierto prurito e inventan palabras o conceptos, tal vez para no quedar expuesto ante otros científicos, para no dejar traslucir con franqueza aquello que no comprenden todavía, seguramente, con el trascurso del tiempo, el lenguaje científico se irá perfeccionando.
Esto es válido también para la física cuántica, por ejemplo: para no decir “información” en el entrelazamiento cuántico, cuando los espines de los electrones responden a los cambios de la otra partícula entrelazada al instante, por más que se encuentren a distancia de millones de años luz, utilizan palabras como, correlación, conexión, temporalidad.
Aquí la cuestión está más clara: no quieren o no se animan a contradecir a Einstein en la Relatividad Especial, formulada en el año 1905, hace de esto 120 años, donde la partícula más discreta conocida era el fotón, dejó como verdad inmutable que no podía existir nada más rápido que la luz.
Algo se avanzó durante más de un siglo en el conocimiento y explicación de los fenómenos naturales, aunque muy lejos todavía de ahondar en profundidad en lo que falta conocer. La explicación de los fenómenos cuánticos, todavía arrastra el método científico de comprobación de la física clásica. Cuando en realidad debería comenzar a construirse un método científico de validación enfocado únicamente en la física cuántica.
La física clásica antepone el hecho a la causa, es determinista. La física cuántica es totalmente contra-intuitiva, por lo cual a veces la causa antecede al hecho y eso nos trae un lío fenomenal, por ejemplo, con la comprensión del tiempo. Se ha avanzado, no tanto en el conocimiento como en la utilización de la mecánica cuántica, con ayuda de las matemáticas. Falta muchísimo por lograr.
Aquí adjuntamos una explicación de I.A. que no agota el tema, pero lo aproxima a nuestro entendimiento
“1. Determinismo clásico vs. cuántica En física clásica: Si conoces el estado inicial exacto (posición, velocidad, fuerzas), el futuro queda totalmente determinado. La causa precede al efecto y no hay ambigüedad. En mecánica cuántica: Aunque conozcas el estado completo (la función de onda), solo pueden predecir probabilidades, no resultados individuales. El vínculo causa–efecto se invierte. Esto no es ignorancia humana: es una propiedad estructural de la teoría.
2. El ejemplo clave: desintegración radiactiva Un caso canónico. Tienes un átomo radiactivo aislado. Sabes su vida media con precisión. Pero no existe ninguna variable que determine cuándo va a decaer ese átomo en particular. No hay causa local que “dispare” el evento. El hecho ocurre sin un antecedente determinante observable. Esto ya rompe el determinismo clásico de raíz.
3. Principio de indeterminación de Heisenberg No es un problema de instrumentos, sino ontológico. No es posible definir simultáneamente y con precisión arbitraria: posición y momento Esto implica que: el estado físico no contiene toda la información clásica, el futuro no está completamente fijado desde el presente. No es “no sabemos”: no existe ese valor simultáneo.
4. Teorema de Bell: no hay variables ocultas locales Este es uno de los golpes más duros a la intuición clásica. Bell demuestra que: ninguna teoría con variables ocultas locales puede reproducir las predicciones cuánticas. Los experimentos (Aspect y muchísimos posteriores) confirman que: las correlaciones cuánticas violan desigualdades de Bell, no pueden explicarse por causas locales previas. El resultado de una medición no estaba determinado antes de medir.
5. El papel de la medición: el hecho no preexiste Antes de medir: el sistema está en una superposición de estados posibles. La medición: no revela un valor oculto, selecciona uno entre varios posibles. Desde el punto de vista formal: el resultado no existía como hecho antes del acto de medición. Esto lleva a frases provocadoras, pero técnicamente precisas como: “El resultado no es causado por el pasado, sino generado en la medición.”
6. ¿Y la causalidad? ¿Se rompe? No exactamente, pero se reformula. Se conserva: causalidad estadística, consistencia matemática, imposibilidad de enviar información al pasado. Se abandona: causalidad determinista fuerte, idea de que todo evento tiene una causa local previa suficiente.
7. Ejemplos aún más extremos (teóricos) Algunos marcos teóricos exploran aún más esta ruptura: Procesos cuánticos con orden causal indefinido No está definido qué evento ocurre “antes”. Interpretaciones retro-causales El estado actual depende parcialmente de condiciones futuras (muy debatido, pero matemáticamente consistente).
8. Conclusión clara sí: Existen ejemplos teóricos sólidos y confirmados experimentalmente que avalan que: la mecánica cuántica no es determinista en el sentido clásico, los hechos no siempre están fijados por causas previas, la intuición causal clásica no es fundamental” Esta explicación de I.A. es aproximada, no agota el tema.
El tema del tiempo tal cual lo percibimos, es realmente fascinante. En un trabajo anterior, “Teoría del campo unificado, la geometría del espaciotiempo y su interacción con la materia”, abordo un aspecto de la incógnita del tiempo. Decía y todavía sostengo, que todo es materia, no solo las partículas elementales.
También lo son los campos, la gravedad, el espacio-tiempo, la interacción cuántica y porque no, el pensamiento, de modo alguno son propiedades intrínsecas, emergentes de la materia, son materia. Para comprender este enfoque, debemos experimentar con nuevos conceptos, por ejemplo: “materia densa y materia sutil”, asignando a la materia densa a una partícula discreta al “cuanto, fotón”, y a los “campos, la gravedad, el espaciotiempo, el pensamiento”, materia sutil. Porque esto? Porque la materia sutil interactúa con la geometría del espacio tiempo, cambiando las realidades intuitivas que asignan magnitudes sencillas de la vida cotidiana.
Prueba de ello es el entrelazamiento cuántico, donde el tiempo no transcurre durante la información que trasmite el espín de una partícula a otra por más que las separen millones de años luz entre ellas. Algo parecido ocurre con el pensamiento, pero es un asunto más complejo que dejaremos de lado por ahora.
En el ensayo referido, que no pretende ser una teoría, sino una aproximación, especulo con el hecho de que el tiempo se comprime y el espacio se curva, enunciado por Einstein en la teoría del La Relatividad General y comprobado con las mediciones realizadas en los satélites gemelos Galileo, según se trate de materia densa o materia sutil.
Los resultados de la interacción difieren sustancialmente, al punto de que cuando la materia sutil está condicionada por la geometría espacial, la curvatura del espacio es total plegándose sobre sí misma. (hipótesis) En esto estado de cosas, la teoría de la física cuántica está todavía muy lejos de tomar cuerpo.
En el campo experimental, todos los días hay avances que mejoran la comprensión de cómo se pueden aplicar estos avances en beneficio del desarrollo tecnológico, pero no del porque suceden los fenómenos cuánticos. Este conocimiento todavía está lejos, pero el avance científico es una suma de ideas que permiten otear el horizonte desde una cima cada vez más alta.