Año nuevo, aumentos nuevos para los argentinos. Comienza el 2025 con la actualización de tarifas de los servicios básicos y del valor de los combustibles, en este caso por decisión de las empresas, en un mercado desregulado que no necesita aprobación del Gobierno de Javier Milei. En el caso de Tucumán también se registraron estos aumentos sumados a ajuste que experimentaron tasas municipales e impuestos provinciales.
Todos los aumentos empezarán a regir a partir de enero. Por su parte, también se encarecen la prestación de la medicina prepaga, los alquileres y las boletas de telecomunicaciones por encima de lo que desea la gestión libertaria.
Los incrementos sobre los cuales tiene control el Poder Ejecutivo se fueron publicando durante los últimos días de 2024 en el Boletín Oficial y se ubicaron por debajo de los índices de inflación. Para el oficialismo es fundamental encontrar un equilibrio entre el sinceramiento de precios y la suba del IPC, debido a que la desaceleración de este indicador es la carta más fuerte para jugar en las próximas elecciones de medio término.
El resto de las variables que afectan el presupuesto de los hogares no contemplan la necesidad del Gobierno y registran aumentos por encima de las pautas oficiales. Más allá de esta circunstancia, los nuevos costos de la vida cotidiana llegan en plena temporada de verano y se recomienda tener presente cómo quedarán las escalas tarifarias en cada caso.
Luz y gas natural
Las boletas de estos dos servicios vitales se incrementaron considerablemente a lo largo de 2024. La electricidad pasó a valer un 268% más y el gas alcanzó un alza del 531% en promedio.
En cuanto al año que comienza, el Gobierno publicó ayer una serie de resoluciones del Ente Nacional Regulador de la Energía (ENRE) y del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), por medio de las cuales dispuso la actualización de las tarifas de la energía eléctrica y del gas natural.
A partir de la entrada en vigencia de estas normas, el costo de la luz aumentará en un 1,6% en promedio. Este porcentaje será aplicable a las boletas que emitan todas las empresas prestadoras del servicio del país. Para la zona del AMBA la tarifa media se ubicará en los $108,526 por kWh para EDESUR y los $113,878 por kWh para EDENOR.
La nueva escala se actualizará de la siguiente manera: para los usuarios de altos ingresos, la suba representará un 0,9% de lo que venían abonando hasta el momento, el incremento será mayor para los consumidores medios que deberán pagar una tarifa 1,4% más alta y los sectores de menores ingresos son los que deberán afrontar un alza más importante de 1,7%.
En cuanto al aumento para el servicio regulado por el ENARGAS habilitó una suba del 1,8% para el transporte y distribución del gas natural respecto de Metrogas. Esta actualización de los costos también será aplicable a partir de enero de 2025.
Combustibles
En cuanto a la nafta y el gasoil, la petrolera estatal YPF anunció días atrás que actualizará los precios a partir del viernes 3 de enero. Esta suba representará un 1,75% aproximadamente y se notará en todas las estaciones de servicio del país.
Alquileres
El precio de los cánones que abonan los inquilinos para mantener su vivienda también registrará un aumento este enero. Más allá de la derogación de la Ley de Alquileres, los contratos firmados bajo aquella regulación y que mantienen su vigencia, verán un incremento del 190,69% en el primer mes del año.
La buena noticia es que este porcentaje es 20 puntos menor que el de la actualización correspondiente a diciembre que fue del 208,67%. Se mantiene una tendencia leve a la baja de la presión sobre los precios de los inmuebles.
Prepagas
Si bien los porcentajes de aumento muestran una tendencia hacia la baja respecto a los aplicados en diciembre, representan una suba que está por encima de los niveles de inflación que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC). Las primeras cinco compañías que hicieron el anuncio hablan de un ajuste de entre el 2,9% y el 3,9% en sus planes.
Bajo la premisa de “garantizar el servicio” y afirmando que los precios en la prestación de salud son más altos que en el resto de los servicios, estas prestadoras de medicina cierran el 2024 con un aumento acumulado de sus aranceles del 121% anual. El incremento se trasladará a los copagos que abona el usuario dependiendo del plan que tengan.
Internet y telefonía
En cuanto a las compañías que prestan el servicio de internet, telefonía móvil y televisión, se espera una suba en sus facturas que se ubica entre el 3,6% y 8% a partir de enero de 2025.
Hasta el momento, la petrolera no emitió comunicación oficial sobre los cambios en los valores, que por ahora solo se han registrado en estaciones de Tucumán, Tandil y Corrientes.
YPF había establecido el congelamiento de precios de los combustibles hasta el inicio del mes de julio en todo el país. Incluso, el pasado lunes, el gobierno nacional comunicó que se postergaba la suba en el impuesto a los combustibles con el objetivo de no incidir con un aumento en los surtidores. Sin embargo, esa quietud se rompió en Tucumán durante la madrugada de este martes, cuando se produjo una nueva actualización sin previo aviso.
En Tucumán, la nafta súper experimentó un incremento de aproximadamente $6 por litro y ahora se comercializa a $2.162. En tanto, la nafta Infinia registró una suba de cerca de $7, ubicándose en $2.333 por litro.
En cuanto al diésel, el producto 500 también tuvo un incremento de $7 y su precio se fijó en $2.334 el litro. Por último, el Infinia diésel subió alrededor de $8, alcanzando los $2.528 por litro.
Combustible
Variación
Precio por litro
Nafta Súper
+$6
$2.162
Nafta Infinia
+$7
$2.333
Diésel 500
+$7
$2.334
Infinia Diésel
+$8
$2.528
Hasta el momento, la petrolera no emitió comunicación oficial sobre los cambios en los valores, que por ahora solo se han registrado en estaciones de Tucumán, Tandil y Corrientes. La variación local contrasta con el anuncio previo de congelamiento y con la decisión del Ejecutivo de postergar el aumento impositivo, y deja en evidencia la posibilidad de ajustes puntuales que aún no han sido explicados por la compañía ni por las autoridades. /Los Primeros/
Estudian beneficios fiscales para una empresa tucumana que crea puestos de trabajo
La Comisión de Economía y Producción analizó beneficios fiscales para la empresa tucumana LUBRE S.R.L., que presentó un proyecto de expansión comercial y solicitaron incentivos impositivos para fomentar inversiones y generar nuevos puestos de trabajo .
La Comisión de Economía y Producción de la Legislatura de Tucumán recibió a representantes de LUBRE S.R.L., empresa tucumana dedicada a la comercialización y distribución exclusiva de productos YPF desde 1997 para los sectores de la agroindustria azucarera y citrícola.
Durante el encuentro, los empresarios expusieron el proyecto de expansión que la firma lleva adelante en la ciudad de Famaillá. Cabe destacar que en 2018 la empresa inició la construcción de su primera estación de servicio, ubicada en el ingreso a la ciudad por autopista, la cual comenzó a operar en 2019. Asimismo, informaron sobre la próxima apertura de nuevos locales comerciales a través de una galería comercial.
En ese marco, solicitaron a la comisión la evaluación de un régimen de exenciones impositivas del 30% por un período de diez años, además de la ampliación de esos beneficios para las nuevas unidades comerciales que se habilitarán en el corto plazo.
Al finalizar la reunión, el vicepresidente de la comisión, el legislador Rolando Alfaro, destacó la importancia de acompañar a quienes apuestan por el desarrollo económico de la provincia. “Nosotros, como legisladores, tenemos toda la buena voluntad de otorgar beneficios a los empresarios que invierten en Tucumán, ya que además propician la creación de empleo en la zona. Escuchamos sus planteos y volveremos a reunirnos la próxima semana con el objetivo de avanzar en un dictamen que contemple lo solicitado por los representantes de LUBRE S.R.L.”, expresó.
Participaron de la reunión los legisladores Leopoldo Rodríguez, Roberto Moreno, Alberto Olea, Agustín Romano Norri y Rolando Alfaro.
La reforma tributaria que Argentina necesita no es la que pide el FMI
Para CAME, el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales.
El Fondo Monetario Internacional publicó el 26 de mayo de 2026 una serie de recomendaciones de reforma tributaria para la Argentina que proponen ampliar la base del Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría —reduciendo el piso a partir del cual los trabajadores tributan—, extender la base imponible del IVA a bienes y servicios actualmente exentos, y reformar el régimen del Monotributo para elevar sus categorías.
Estas propuestas tienen un denominador común: recaen sobre los asalariados, los pequeños contribuyentes y el consumo doméstico. Es por eso que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) considera que son reformas regresivas que reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos, sin tocar ninguno de los impuestos distorsivos estructurales que verdaderamente frenan la inversión, la producción y el empleo formal en la Argentina.
Para CAME, el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales. Es por eso que la entidad empresaria pyme propone la convocatoria urgente de un Nuevo Consenso Fiscal entre el Gobierno nacional, y las provincias y, a su vez entre los gobiernos provinciales y los municipios, que tenga como eje central la reforma estructural del sistema tributario subnacional.
El problema real: el sistema tributario subnacional
El sistema tributario subnacional argentino se caracteriza por una superposición de gravámenes —el IIBB provincial y las tasas que deberían ser retributivas de servicios municipales— que en conjunto representan entre el 2% y el 6% de las ventas brutas de una empresa, con independencia de su rentabilidad. A diferencia del Impuesto a las Ganancias, que grava utilidades reales, el IIBB es un impuesto en cascada que se aplica en cada etapa de la cadena productiva, acumulando su efecto distorsivo a lo largo de todo el proceso de producción y comercialización.
El aspecto más gravoso y menos visibilizado de este sistema es el régimen de retenciones y percepciones que aplican las provincias: los agentes de retención descuentan al contribuyente —antes del momento de la declaración jurada mensual— importes que en la práctica superan sistemáticamente el tributo que efectivamente le correspondería abonar. El resultado es la generación de saldos a favor que el contribuyente nunca puede compensar en forma plena.
Comparativa de impacto: dónde está la carga real
Como se observa, los tributos provinciales y municipales tienen un impacto directo y medible sobre la rentabilidad de las empresas —expresado como porcentaje de ventas brutas— mientras que las reformas propuestas por el FMI recaen sobre los ingresos de los trabajadores y el consumo, sin aliviar en ningún punto la carga que soportan los contribuyentes empresariales.
A la carga de IIBB provincial se suma el impacto de las tasas retributivas de servicios municipales: la Tasa de Seguridad e Higiene, la Tasa General de Inmuebles, la Tasa de Habilitación Comercial y otras contribuciones de base indeterminada que en muchos municipios equivalen a una alícuota adicional de entre el 0,3% y el 1,2% sobre las ventas brutas, sin correlato verificable en servicios efectivamente prestados.
La proliferación y opacidad de estos tributos —exigidos por más de 2.300 municipios con criterios heterogéneos— constituye uno de los principales desincentivos a la inversión y a la radicación de nuevas empresas en el interior del país, sin que ningún organismo nacional ni provincial ejerza control efectivo sobre su racionalidad o legalidad.
El mecanismo que genera los saldos a favor
Las provincias diseñan sus regímenes de retención y percepción como mecanismos de adelanto de recaudación: el fisco cobra por anticipado importes calculados sobre el monto bruto de cada operación, antes de que el contribuyente realice su declaración jurada mensual. El problema estructural es que estas alícuotas de anticipo —fijadas por resolución administrativa, no por ley— no guardan relación con la tasa efectiva real del impuesto para cada actividad.
El resultado sistémico es el siguiente: las empresas pagan más de lo que deben en cada operación, acumulan un saldo a favor en su cuenta tributaria provincial y, en teoría, deberían recuperar ese excedente ya sea por compensación con obligaciones futuras o por devolución directa del fisco provincial. Sin embargo, lo que sucede en la práctica es lo siguiente:
La compensación es insuficiente porque los saldos nuevos que genera el régimen superan mes a mes lo que el contribuyente puede absorber en su liquidación mensual.
La devolución no tiene plazo legal en la mayoría de las provincias: los expedientes de devolución demoran entre 12 y 36 meses, durante los cuales el saldo pierde entre el 60% y el 80% de su valor real por efecto de la inflación. Es de destacar que fiscos como el de CABA y el de Santa Fe han aliviado este mecanismo con devolución exprés del saldo a favor hasta un determinado monto.
Los regímenes se aplican también sobre contribuyentes del Convenio Multilateral con coeficientes de distribución que no reflejan la actividad real en la jurisdicción, generando retenciones sobre base imponible asignada incorrectamente.
Ninguna provincia publica estadísticas del stock de saldos a favor pendientes, lo que impide la cuantificación exacta del problema y elimina toda posibilidad de rendición de cuentas pública.
En contextos de alta inflación como el que ha caracterizado a la economía argentina durante el período 2021–2024, este mecanismo opera como un préstamo forzoso sin remuneración al fisco provincial: el Estado captura un beneficio financiero real a costa del capital de trabajo de las empresas, sin que ello figure en ningún indicador de presión tributaria oficial.
Propuesta de un Nuevo Consenso Fiscal para el sistema tributario subnacional
Frente a este diagnóstico, CAME propone la convocatoria urgente de un Nuevo Consenso Fiscal entre el Gobierno nacional y las provincias, y a su vez entre los gobiernos provinciales y los municipios, que tenga como eje central la reforma estructural del sistema tributario subnacional. El objeto de este Nuevo Consenso Fiscal no debe ser la reducción nominal de alícuotas —que puede revertirse por decreto—, sino el establecimiento de reglas de juego permanentes que armonicen la base imponible, los regímenes de retención y percepción, y los mecanismos de devolución en todo el territorio nacional.
Seis bases sobre las que debe edificarse el Nuevo Consenso
De todos modos, ningún acuerdo de retenciones y percepciones será sostenible si el IIBB como tributo de base no se racionaliza. El Nuevo Consenso Fiscal debe incluir el compromiso de eliminar el IIBB en las etapas intermedias de producción, reservando su aplicación exclusivamente a la etapa de venta final al consumidor —un modelo similar al del IVA—, lo que eliminaría el efecto cascada y haría innecesarios gran parte de los regímenes de retención actuales.
Esta reforma no implica perder recaudación provincial: implica trasladar la base imponible hacia donde la carga es económicamente razonable, mejorando la competitividad del sector productivo sin afectar los recursos fiscales de las jurisdicciones.
La Comisión Arbitral del Convenio Multilateral debe convertirse en el organismo ejecutor del Nuevo Consenso Fiscal, con facultades para: homologar los padrones de agentes de retención y percepción, validar los coeficientes de distribución por actividad y fiscalizar el cumplimiento de los plazos de devolución por parte de las jurisdicciones. El Convenio Multilateral es el único instrumento con legitimidad para coordinar la acción tributaria de 24 jurisdicciones sin necesidad de reformas constitucionales.
En resumen, reducir el poder adquisitivo de los trabajadores mediante mayor retención de Ganancias no genera un solo puesto de trabajo, no reduce la informalidad, no mejora la competitividad de ninguna empresa y no ataca ninguno de los distorsivos que frenan la inversión productiva. Por el contrario, contrae la demanda interna, erosiona el consumo y reduce las bases imponibles provinciales y municipales, generando el círculo vicioso que la Argentina necesita romper.