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Economía

Intentan que la zafra azucarera sea una de las actividades exceptuadas

Las fábricas iniciaron ya las tareas de aprestamiento a la espera de que la actividad inicie sin inconveniente

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El gobierno de Tucumán pedirá la excepción de la zafra azucarera para que pueda desarrollarse en la provincia en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus decretado por el gobierno nacional.

Las fábricas iniciaron ya las tareas de aprestamiento a la espera de que la actividad inicie sin inconveniente. La industria azucarera es una de las principales actividades económicas de la provincia.

Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en 2019 la suma de superficie recolectada en todos los departamentos de Tucumán arroja un total de 219.301 ha, lo que representa un avance del 84,72% en la provincia, con respecto al año anterior.

Y, calculó que se molió poco más de 15 millones de toneladas de caña bruta molida, con un equivalente de azúcar que llegó a 1,36 millón de toneladas, mientras que el total de alcohol elaborado hasta esa fecha fue de 254.937 metros cúbicos.

FUENTE: Télam

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Economía

La producción alcoholera alcanzó un nuevo récord en la región

En Tucumán se alcanzó una producción de 356.986.769 litros de alcohol hidratado, lo que representa un incremento del 4,4% respecto a la misma fecha de la campaña 2024.

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El Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT)  precisó que, al 23 de abril, el complejo sucroalcoholero regional argentino atraviesa un avance de la campaña de alcohol con resultados récord productivos históricos.

En los ingenios de la región aún continúa el proceso de destilación: las plantas utilizan melaza y azúcares obtenidos de la molienda de 2025 para la producción de alcohol hidratado.

El avance de la campaña alcoholera en Tucumán acumula 364 días de trabajo, con el ingenio Leales aún en producción. En conjunto con las destilerías que ya finalizaron su actividad, se alcanzó una producción de 356.986.769 litros de alcohol hidratado, lo que representa un incremento del 4,4% respecto a la misma fecha de la campaña 2024.

En la provincia de Jujuy, la planta de Ledesma continúa con el proceso de destilación de alcohol hidratado. Por su parte, las provincias de Salta y Jujuy, registran una producción de 243.564.021 litros de alcohol hidratado, lo que significa un aumento del 8% en comparación con el mismo período de la campaña anterior.

En lo referente a la producción regional en conjunto, Argentina ha producido un total de 600.550.790 litros de alcohol hidratado.

A la fecha el volumen de alcohol producido es mayor a la producción total registrada en la campaña 2024, que fue de 577.827.000 litros. El volumen producido hasta la fecha representa un incremento de un 4%.

Este es un logro más para el sector sucroalcoholero de las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy.

La proyección de producción de alcohol hidratado para la campaña 2025/2026 anticipaba que se superaría el volumen previsto. Dicho objetivo ya ha sido alcanzado e incluso superado, a pesar de que la campaña aún no ha finalizado, lo que indica que podrían lograrse cifras aún mayores.

FUENTE: IPAAT

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Economía

Preocupación oficial por el impacto que tendrá el aumento en el precio del gas para la industria local

Si bien los ingenios arrancan a gas y luego utilizan bagazo; la tecnificación permitió abaratar costos, el consumo de gas sí tiene incidencia en la actividad citrícola.

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El gobernador Osvaldo Jaldo se refirió al encarecimiento de la energía y alertó sobre su incidencia en la producción provincial, en el marco del contexto internacional y a las puertas del inicio de las principales zafras en Tucumán. El mandatario contextualizó el escenario global y su impacto económico al señalar: “Esta problemática de la guerra en Medio Oriente está causando un daño irreparable a la humanidad. También trae aparejados daños económicos y hoy encarece insumos como abonos y fertilizantes, además de las energías”. En relación con la actividad productiva provincial, explicó el efecto sobre los costos energéticos: “Esta guerra está encareciendo energías que resultan claves para actividades de la provincia, como el gasoil utilizado en la cosecha de granos gruesos, como la soja, y en la zafra azucarera. Los ingenios arrancan a gas y luego utilizan bagazo; la tecnificación permitió abaratar costos. Sin embargo, el consumo de gas sí tiene incidencia en la actividad citrícola”. El Gobernador advirtió sobre el impacto directo en las economías regionales: “El encarecimiento, y eventualmente la escasez, traerá un perjuicio muy importante para la actividad citrícola y para muchas otras, así como para el consumo de gas natural domiciliario”. En ese sentido, remarcó la responsabilidad del Gobierno nacional en la política energética: “Esta es una responsabilidad exclusiva del Gobierno nacional, que debe contener los precios de la energía. Nuestras economías regionales no podrán tener rentabilidad con costos energéticos elevados que no están al alcance de industriales y productores”. Asimismo, valoró las medidas recientes y planteó la necesidad de extenderlas: “En el combustible se fijó por 45 días un tope al gasoil. Habrá que ver si se sostiene. En el gas, hoy el precio es muy elevado y tendrá una incidencia importante en el costo de producción de muchas industrias. Es necesario evaluar un precio tope o la cobertura de las diferencias que los sectores no pueden asumir”. Por último, subrayó la necesidad de garantizar el abastecimiento energético en el país: “Lo importante es que no lleguemos a la escasez. Tucumán está por iniciar la zafra azucarera, la cosecha de granos gruesos y atraviesa la zafra citrícola. No puede faltar la energía ni el combustible. El Gobierno nacional tiene la obligación de resolver este problema para quienes producen, industrializan y comercializan en todo el territorio de la Argentina”.

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Economía

La producción nacional de la industria textil cayó un 33% en el último año

La caída del consumo, el avance de importaciones y los costos configuran un combo crítico para el sector.

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La recesión, la caída del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones, que genera un avance sobre el fast fashion, fueron el terreno fértil para una fuerte crisis en la industria textil e indumentariaSin embargo, ya no es solo un dato de producción sino que pasó a convertirse en una postal urbana. Con más de dos años consecutivos de caída de la actividad, el impacto se siente de lleno en el empleo, el cierre de empresas y en los locales comerciales vacíos.

La producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023, mientras que la confección de prendas registró una baja del 18% respecto de 2025, según informó la fundación ProTejer.

El freno en la actividad convive con niveles de capacidad ociosa inéditos: 6 de cada 10 máquinas textiles permanecieron paradas, en promedio, durante los años 2024 y 2025, alcanzando incluso 7 de cada 10 máquinas detenidas en los últimos meses, siendo reflejo de un entramado productivo que no logra sostener su funcionamiento.

Menos consumo, más importaciones y pérdida de competitividad

El deterioro responde a múltiples factores. Por un lado, la caída del poder adquisitivo reconfiguró el gasto de los hogares, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a servicios básicos y reducen consumos como la indumentaria. Por otro, el frente externo presiona con fuerza: las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025 y se mantienen en niveles elevados durante 2026, muchas veces a precios considerablemente bajos, producto del fast fashion, un modelo de negocio que produce grandes volúmenes de ropa a bajo costo y baja calidad, replicando tendencias para un consumo desechable.

A esto se suma la apreciación del tipo de cambio y la expansión de compras en el exterior -tanto vía turismo como courier, que en este último caso mostraron un salto del 274% durante el año pasado-, que restan demanda al mercado local. El resultado es un sector que pierde empresas y empleo: se destruyeron más de 20.700 puestos de trabajo registrados entre fines de 2023 y diciembre 2025, mientras que en ese período cerraron más de 650 firmas, un ajuste superior al promedio de la industria. Esto representa una caída de 17% en el empleo y 11% en establecimientos productivos.

De la crisis productiva a las persianas bajas

El impacto de la actividad redundó en una baja de persianas en los principales corredores de indumentaria. Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en el primer bimestre de 2026 se registraron 284 locales vacíos, en alquiler o en venta en las principales áreas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires, con una suba del 38,5% interanual y del 43,4% frente al bimestre previo.

El dato más elocuente es la explosión de la oferta: los locales en alquiler aumentaron 158,8% interanual, una señal clara de negocios que no logran sostenerse.

La esquina de Cabildo y Juramento, que Conociendo Rusia inmortalizó en una de sus canciones, ya no es de los lugares más buscados por los comerciantes. En el corredor de avenida Cabildo, la cantidad de locales vacíos se disparó un 177,8% en el primer bimestre del año frente al mismo período de 2025.

Algo similar ocurre en otro de los corredores, pero que suele tener precios más populares. La avenida Avellaneda, uno de los polos textiles más importantes del país, se multiplican los locales vacíos en un contexto de menor circulación y caída de ventas. El aumento en la mítica avenida del barrio porteño de Flores -sus colores ya no existen ni pueden darle a su boca una sonrisa otra vez, como solían rezar Los Piojos– se disparó 160% en el mismo período.

Otras avenidas como Corrientes, Rivadavia y Santa Fe también evidencian una alta desocupación de locales, aunque con menor variación: 68, 63, y 58 persianas bajas, respectivamente. Actualmente, la mayor disponibilidad de locales en alquiler refleja un cambio en la dinámica: menor consumo, costos elevados y dificultades para sostener márgenes.

Con menos producción, menos empleo y una demanda debilitada, el sector textil empieza a mostrar su ajuste en la calle. Y lo hace en lugares emblemáticos, donde las persianas bajas ya no son la excepción, sino una señal de época.

FUENTE: Ámbito

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