Al decir que «la justicia lenta no es justicia», se quita legitimidad a la justicia. Y eso es inadmisible. La justicia es siempre justicia: podrá ser tardía, pero es justicia al fin-, esto ha sido muchas veces parte del debate entre especialistas en legislación penal.
Como siempre que esto ocurre un viejo dicho popular asegura que la mitad de la biblioteca está de un lado y la otra mitad, dice lo contrario.
Es probable que una afirmación de semejante tenor, sea aceptada como tal por profesionales mucho mas capacitados en este item que quien escribe estas líneas, pero una cosa es la discusión entre abogados y otra es sufrir la injusticia en cuero propio, tal como lo define la literatura gauchesca en nuestro país. Ahora bien, que pensará de esta cuestión cualquier persona que como el ciudadano marroquí Ahmed Tommouhi, sufriera con estoicidad, fortaleza y paciencia casi quince años de prisión por delitos que no cometió.
Sobre su tremenda historia comenzó a enterarse el mundo a partir de distintas notas periodisticas y de una distinción de ACIJUR (Asociación de Comunicadores e Informadores Jurídicos, que preside Patricia Rosety Menéndez), cuando entregó el lunes 10 de junio de este año la XIII Edición de los Premios Puñetas en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) para distintas categorías y dentro de ellas, la que mas nos interesa es la categoría ‘Puñetas Periféricas’, concedida conjuntamente al guardia civil Reyes Benítez, por la labor solidaria de investigador y por estar convencido de la inocencia del marroqui hasta conseguir demostrarla y la estoicidad, fortaleza y paciencia de Ahmed Tommouhi en sus casi quince años de prisión por delitos que no cometió, en un caso lleno de irregularidades. La determinación de este bereber de Nador quedó claramente establecida cuando rechazó la posibilidad del indulto, argumentando que el mismo era para perdonar a quien había cometido un delito y el no habia quebrantado ninguna ley, era inocente.
Finalmente el Tribunal Supremo anuló la condena por violación, dictada en 1992 por un tribunal de la Audiencia de Barcelona presidido por la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, quien se había basado en el señalamiento en rueda de reconocimiento como única prueba de cargo, sin atender a un análisis de semen que excluía a los dos marroquies, ya que el semen encontrado en una prenda íntima de la mujer agredida, no se correspondía con los marcadores del recurrente.
Algunas irregularidades en la investigación
De acuerdo al portal español economistjurist.es, dichos informes se realizaron en 1992 por la Policía Científica de Barcelona, pero nunca llegaron a conocimiento del Tribunal, pese a ser una prueba admitida que formaba parte del procedimiento, dado que los peritos no acudieron a declarar en la vista oral y el tribunal no suspendió el juicio para su citación.
Por los mismos hechos pasó ocho años en prisión Abderrazak Mounib, que murió en la cárcel de un infarto en el año 2000. La historia se remonta a 1991, cuando tuvo lugar una oleada de asaltos a parejas a las que robaban y a cuyas mujeres violaban, en localidades de Barcelona, Tarragona y Girona. Los autores lo hicieron en repetidas ocasiones durante seis días, empleando una violencia significativa. Por las descripciones aportadas por las víctimas, la policía buscaba a dos hombres magrebíes, aunque las dos únicas mujeres que pudieron verles bien apuntaban a que se trataba de personas de etnia gitana.
Así detuvieron a Ahmed Tommouhi y, dos días después, a Abderrazak Mounib, dos personas de origen marroquí -que no se conocían, según llegó a apuntar la Guardia Civil- que fueron condenados por más de una decena de delitos– violación, intento de violación, lesiones, robo, coacciones y detención ilegal- en hasta seis juicios diferentes a penas que en la teoría superaban el siglo de cárcel y que, en la práctica, suponían alcanzar el máximo de cumplimiento efectivo de 30 años.
Por otra parte el diario La Vanguardia llegó a publicar la foto de uno de ellos como responsable de los ataques cuando todavía había ruedas de reconocimiento pendientes.
Los acusados no tuvieron intérprete hasta días después de su detención.
El vehículo utilizado en las violaciones se siguió utilizando posteriormente -una vez que ellos estaban encarcelados- en otros robos y violaciones en la zona y una de las víctimas reconocería a Mounib como responsable a pesar de que este llevaba días en prisión de forma cautelar. Otras víctimas los volverían a identificar tras otra serie de violaciones con el mismo modus operandi que tuvieron lugar en 1995, cuando ambos llevaban años en la cárcel. Fue entonces cuando detuvieron a Antonio García Carbonell (el semen encontrado en la ropa de una victma si inculpaba a este señor), en cuyo poder incautaron los efectos relacionados también con la oleada de violaciones de 1991, aunque nunca encontraron a su complice.
¿ La ministra Margarita Robles no piensa pedir disculpas ?
El Estado, ese ser omnipresente y/o omnipotente, aunque no por eso cerca de Dios, suele jugarnos a veces una mala pasada.
Como dos importantes piezas del «Estado» encontramos a la entonces jueza que no demostró demasiada capacidad para juzgar el caso y por gracia de Dios del otro lado, la comprometida actitud de un guardia civil que contra vientos y mareas se esforzó y fue parte fundamental en el definitivo esclarecimiento de los hechos.
Desde la óptica de cualquiera de nosotros, el guardia civil fue el elemento reparador de un error del Estado y la hoy ministra, mejor olvidarla.
Sobre este último tema nos preguntamos:
¿ Esta señora hoy ministra y ayer jueza, le pidió disculpas a las dos familias marroquies ?
La mayoria de los argentinos llamamos a España «Madre Patria» y por lo tanto tenemos derechos como hijos a preguntar y que nos respondan:
¿ Los sucesos hubieran ocurrido igual si estos dos hombres condenados por incapacidad de los jueces, eran españoles ?
¿ Que dicen en España sobre los Derechos Humanos de las dos familias y los propios damnificados ?
El ataque a Trump: Cole Tomas Allen cruzó los EEUU en tren para concretar su plan y se hospedó en el mismo hotel de la gala
Los investigadores no han publicado el nombre del sospechoso, pero dos funcionarios de las fuerzas del orden familiarizados con el asunto lo han identificado ante The Associated Press como Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California.
Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años acusado de intentar irrumpir en el salón de baile en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca con armas de fuego y cuchillos, cruzó el país para llegar al evento y presuntamente tenía como objetivo a miembros del gobierno de Trump.
Así lo reveló este domingo el secretario de Justicia en funciones, Todd Blanche, en base a las primeras pericias realizadas tras el ataque. Esta madrugada el FBI allanó su casa.
Blanche también indicó que las autoridades creen que el sospechoso viajó en tren desde California hasta Chicago y luego a Washington, donde se registró como huésped en el hotel en el que se celebraba uno de los eventos más glamorosos de Washington la noche del sábado.
Los investigadores no han publicado el nombre del sospechoso, pero dos funcionarios de las fuerzas del orden familiarizados con el asunto lo han identificado ante The Associated Press como Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California.
Funcionarios de las fuerzas del orden que han examinado los dispositivos electrónicos del hombre armado y sus escritos creen preliminarmente que pretendía tener como objetivo a miembros del gobierno presentes en la cena.
Intentó abalanzarse hacia el amplio salón de baile, pero fue derribado en una escena caótica que incluyó disparos, mientas el presidente Donald Trump era evacuado de forma apresurada del escenario y los invitados se agachaban para cubrirse debajo de sus mesas.
Se cree que el sospechoso compró las armas de fuego que llevaba en los últimos dos años, dijo Blanche. No está cooperando y se espera que enfrente múltiples cargos el lunes.
“Parece que de hecho se propuso atacar a personas que trabajan en el gobierno, probablemente incluido el presidente”, dijo Blanche a “Meet the Press” de NBC.
Según consignó CNN, Allen trabajaba como profesor a tiempo parcial en C2 Education. La compañía lo había distinguido meses atrás como “profesor del mes”, de acuerdo publicaciones de la empresa en redes sociales. También se presentaba como desarrollador de videojuegos.
En un perfil de Linkedin que se le adjudica figura que es autor de un videojuego independiente titulado “Bohrdom”, disponible en la plataforma Steam, cuyo nombre fue registrado como marca en 2018.
En el plano académico, el sospechoso cuenta con estudios en ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico de California, de donde egresó en 2017. Posteriormente obtuvo una maestría en informática en la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills. Durante su etapa universitaria participó en el desarrollo de un prototipo de freno de emergencia para sillas de ruedas, proyecto que fue difundido en un medio local.
Por otra parte, registros de la Comisión Federal Electoral indican que Allen realizó una donación de US$25 a la campaña presidencial de Kamala Harris en octubre de 2024.
Tras el episodio, en una conferencia de prensa, Trump dijo que Allen es una persona “enferma” y añadió: “Creen que era un lobo solitario”.
El presidente de EE.UU. también indicó que un agente “recibió un disparo, pero se salvó” y a agregó que se pudo salvar porque llevaba puesto su chaleco antibalas. “Le dispararon desde muy cerca, con un arma muy potente y el chaleco hizo su trabajo. Acabo de hablar con él y está muy bien”.
Respecto a cómo se dieron parte de los hechos, relató: “Un hombre embistió un puesto de control de seguridad armado con múltiples armas, y fue reducido por algunos miembros muy valientes del Servicio Secreto”. Y agregó: “No es la primera vez en los últimos años que nuestra república ha sido atacada por un aspirante a asesino que buscaba matar”.
Alarma de la prensa británica ante la grave amenaza de Donald Trump por las islas Malvinas
Medios como The Sun, The Telegraph, Daily Mail, The Independent y The Guardian destacaron el impacto de esta advertencia, surgida a partir de un correo interno filtrado del Pentágon.
La posibilidad de que Estados Unidos revise su apoyo a la soberanía británica sobre las Malvinas tras declaraciones de Donald Trump generó una fuerte reacción en la prensa británica.
Medios como The Sun, The Telegraph, Daily Mail, The Independent y The Guardian destacaron el impacto de esta advertencia, surgida a partir de un correo interno filtrado del Pentágono en el que se menciona la opción de castigar al Reino Unido por su postura sobre el conflicto con Irán.
El periódico The Sun informó que Trump podría examinar la postura estadounidense respecto a la soberanía británica sobre las “Falkland Islands” (nombre que dan los británicos a las Malvinas) como represalia por la negativa del Reino Unido a permitir el uso de sus bases en el contexto del reciente conflicto con Irán.
La publicación resaltó que la información proviene de documentos internos del Pentágono, donde se exponen posibles medidas contra aliados que, a juicio del expresidente estadounidense, no respaldaron a Estados Unidos en acciones militares.
De acuerdo con The Telegraph, la filtración reveló que Washington considera “penalizar” a socios de la OTAN reticentes a apoyar la ofensiva en Oriente Medio. Entre las sanciones evaluadas figura “la revisión del respaldo a la reclamación británica” sobre las Malvinas, lo que supone un giro en la tradicional alianza entre ambos países y reaviva el debate sobre la soberanía del archipiélago en el Atlántico Sur, administrado por el Reino Unido y reclamado por Argentina.
Daily Mail amplió que el Pentágono valora alternativas para sancionar a los miembros de la OTAN que no colaboraron con Estados Unidos en la guerra contra Irán, citando como ejemplo la posible suspensión de España de la Alianza Atlántica y la reconsideración del apoyo diplomático a las “posesiones imperiales europeas”, entre ellas las Malvinas. El medio remarcó que la postura estadounidense se encuentra detallada en mensajes internos donde se expresa frustración por la negativa de algunos aliados a conceder permisos de sobrevuelo y uso de bases militares.
El análisis de The Independent subrayó la tensión entre la administración de Trump y el gobierno británico encabezado por Keir Starmer, a quien el expresidente norteamericano calificó de “cobarde” por no sumarse al operativo militar en Irán. El periódico recordó que la opción de revisar la posición estadounidense sobre las Malvinas fue propuesta como una forma de represalia por la falta de apoyo británico, según la información filtrada.
The Guardian abordó el tema al contextualizar la situación de España en la OTAN y recogió que el correo interno del Pentágono plantea la posibilidad de que Estados Unidos deje de respaldar la soberanía británica sobre las islas, como parte de un paquete de medidas de presión. El diario también mencionó la persistente disputa entre el Reino Unido y Argentina por el control del archipiélago, escenario de un conflicto armado en 1982 que causó la muerte de aproximadamente 650 soldados argentinos y 255 británicos.
En este contexto, The Sun citó al almirante Lord West, excomandante de la fragata HMS Ardent durante la guerra de 1982, quien afirmó que Donald Trump “no comprende la OTAN ni el liderazgo de alianzas”. La controversia se produce en un momento donde la relación diplomática entre Londres y Washington atraviesa una etapa marcada por la desconfianza y la incertidumbre sobre el futuro de los compromisos bilaterales.
Según los reportes, el Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene en su web que las islas se encuentran bajo administración del Reino Unido, pero son reclamadas por Argentina, cuyo presidente, Javier Milei, mantiene una relación cercana con Trump. Este dato añade un matiz al escenario internacional, donde las declaraciones del exmandatario estadounidense se interpretan como un intento de presionar a sus aliados europeos.
Las publicaciones británicas coinciden en señalar la gravedad del mensaje emitido por el entorno de Trump, que pone en tela de juicio el tradicional respaldo estadounidense a la reivindicación británica sobre las Malvinas/Falkland Islands. La filtración de estos documentos internos del Pentágono, revelada inicialmente por Reuters y reproducida por la prensa británica, expone la fragilidad de ciertas alianzas históricas ante el nuevo escenario geopolítico. /Infobae
El FBI confirmó que comenzó a investigar la existencia de posibles vínculos entre la muerte y la desaparición de científicos y personal de laboratorios de tecnología nuclear que ocurrieron en los últimos años y que generaron un gran interés en la opinión pública estadounidense, incluso de parte del presidente Donald Trump.
A través de un comunicado, el Buró Federal de Investigaciones señaló que la iniciativa tiene como fin “buscar conexiones» entre los episodios. En la tarea colaboran el Departamento de Energía, el Departamento de Guerra y las policías estatales y locales estaría.
El tema cobró relevancia en las redes sociales, donde surgieron una serie de teorías sobre una supuesta conspiración que incluso alcanza a la Casa Blanca. Eso a pesar de que no hay conexiones evidentes entre los sucesos.
«Es un asunto bastante serio (…) ojalá sea una coincidencia, o como quieran llamarlo», dijo Trump cuando el jueves le consultaron sobre el tema.
Hasta el momento, se conoce que cuatro de esos casos están vinculados al condado de Los Ángeles. En ese sentido, investigan si hay conexión entre las circunstancias que derivaron en la muerte o desaparición de Carl Grillmair, un astrofísico en el Centro de Procesamiento y Análisis de Infrarrojos (IPAC) de Caltech; y de los tres expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA: Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza.
Grillmair falleció en febrero a los 67 años, mientras que Hicks y Maiwald murieron en 2023 y 2024, respectivamente. Por su parte, Jacinto Reza desapareció en junio del año pasado cuando hacía senderismo con un amigo en el Bosque Nacional Los Ángeles.
A estas se suma la historia del mayor general retirado William Neil McCasland, de 68 años, quien fue visto por última vez a fines de febrero en su casa de Albuquerque, Nuevo México. Desde entonces, nada se sabe de él. McCasland encabezó algunas de las investigaciones aeroespaciales más avanzadas del Pentágono, y dirigió el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, según señala FOX.
En tanto, al científico Jason Thomas, que había desaparecido en diciembre en Massachusetts, lo encontraron muerto en marzo. Su par Amy Eskridge, que trabajaba en el Institute for Exotic Science, murió en junio de 2022 en Alabama “por una herida de bala autoinfligida”.
El FBI, además, investiga la muerte del científico portugués Nuno Loureiro asesinado a tiros en su residencia en Massachusetts; las autoridades atribuyeron el homicidio a un sospechoso responsable también de un tiroteo masivo en la Universidad Brown.
Loureiro era el director del Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del MIT, así como un reconodido experto en las áreas de fusión nuclear y reconexión magnética.
La lista la completan las desapariciones de los expertos Melissa Casias, Anthony Chávez, y Steven García.