El conflicto en Medio Oriente atraviesa horas críticas y de extrema volatilidad. A poco de que venza el ultimátum impuesto por Washington —fijado para las 21.00 (hora de la Argentina)—, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una cruda advertencia al gobierno de Teherán, en un contexto agravado por los recientes reportes de fuertes explosiones en la isla de Kharg, el corazón de la producción petrolera iraní.
A través de su cuenta oficial en la red Truth Social, el mandatario republicano publicó un extenso e intimidante mensaje:
“Toda una civilización morirá esta noche, para nunca ser traída de vuelta. No quiero que eso suceda, pero probablemente suceda. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionariamente maravilloso. ¿Quién sabe? Esta noche descubriremos uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte, finalmente terminarán. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”.
Aunque en esta última publicación no brindó detalles tácticos, el presidente estadounidense ya había advertido previamente que sus fuerzas armadas podrían bombardear puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles vitales hasta hacer retroceder al país asiático a la “Edad de Piedra”.
La dura respuesta de Irán: «Más allá de la región»
Lejos de retroceder, el régimen de Teherán redobló la apuesta. La Guardia Revolucionaria (CGRI) advirtió a Estados Unidos que si cumple con las amenazas de atacar sus plantas eléctricas e infraestructuras, la respuesta bélica no se limitará al territorio local.
Según un comunicado difundido por la agencia oficial Fars, el cuerpo militar de élite iraní fue tajante:
- “La Guardia Revolucionaria declara una vez más que, si el Ejército terrorista estadounidense cruza las líneas rojas, nuestra respuesta irá más allá de la región”.
El órgano militar remarcó que no dudará en responder de forma recíproca a lo que catalogaron como “viles agresiones” contra instalaciones civiles. En esa línea, lanzaron una amenaza directa contra la economía global y los intereses occidentales: “Actuaremos contra las infraestructuras de Estados Unidos y sus socios de manera que queden privados durante años del petróleo y el gas de la región”.
La CGRI aclaró que, hasta el momento, había mostrado “una gran contención” para evitar atacar infraestructuras civiles en países de Oriente Medio vinculados a Washington. Sin embargo, alertaron que, a partir de ahora, “todas esas consideraciones fueron eliminadas”.
El origen del ultimátum: el bloqueo en Ormuz
El desencadenante de esta escalada límite es el control del estratégico estrecho de Ormuz. Teherán mantiene bloqueado el tránsito de buques por esta vía desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero.
Por este paso marítimo circula el 20% del petróleo mundial. Actualmente, Irán solo permite la navegación de barcos pertenecientes a países que considera «amigos», una medida restrictiva que estranguló la cadena de suministro y disparó los precios internacionales del crudo y otros productos derivados.
La exigencia de Estados Unidos, cuyo plazo vence esta misma noche, es la reapertura total e incondicional de dicho estrecho.