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Denunció a su pareja por robar moto y cobrar rescate a la víctima

La moto había sido robada en Villa Carmela y pedía $18.000 de rescate

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Los hechos son investigados por las Fiscalías Especializadas en Violencia de Género II y Robos y Hurtos IV de manera simultánea. Todo comenzó el 5 de abril pasado, a partir de una denuncia radicada en la comisaria Segunda, por parte de una joven de 27 años, quien denunció a su concubino por el robo de una motocicleta, vehículo por el cual esperaba el pago de un “rescate”.
Esa particular situación consta en la causa, en la cual la denunciante señaló que su pareja, apodada “El Cejudo” (los nombres se mantienen en reserva), se había presentado en la mañana en la casa que compartían, en Independencia al 300, a bordo de una moto Honda CG, negra; y al preguntarle respecto al origen de ese rodado, este sujeto le respondió que lo había robado en Villa Carmela y que el hecho no había sido denunciado porque ya había realizado un contacto con la víctima, a través de otro sujeto, para que se lo devolviera a cambio del pago de un “rescate”, por la suma de $ 18.000.
La denunciante agregó al personal policial que era su deseo que su concubino fuera detenido y que se procediera a recuperar el vehículo en cuestión. Ante esta situación, los uniformados se presentaron en ese domicilio, donde el individuo fue arrestado, luego de enfrentarse a golpes con los uniformados. En ese contexto, el hombre amenazó a su pareja con matarla cuando recuperara la libertad. La moto en cuestión fue encontrada en el comedor de la casa.

Un peligro potencial para la denunciante

En razón de que no había una denuncia por el robo del motovehículo y que, momentáneamente, no se pudo ubicar a su propietario, desde la Fiscalía en Robos y Hurtos IV, a cargo del doctor Arnoldo Suasnábar, no se dispusieron medidas privativas de la libertad. En cambio, se giró la causa a la Fiscalía en Violencia Familiar y de Género II, subrogada por la doctora Fernanda Bahler, quien informada del caso y teniendo en cuenta el potencial peligro que implicaba la libertad de este individuo para su concubina, se dispuso que fuera detenido.
Finalmente, días después fue ubicado el propietario de la moto sustraída por “El Cejudo” y su cómplice. Un hombre de 36 años se presentó en la Seccional 2° para manifestar que el 5 de mayo, cuando circulaba junto a su esposa y a su hija menor de edad, a bordo de su moto Honda CG negra por la ruta 315, a la altura de La Cartujana, fueron abordados por dos motochorros, cuyo acompañante extrajo un revólver y encañonó, apuntando a la altura de la sien, a su hija, amenazándolos para que detuvieran la marcha.
Por el riesgo que corrían sus vidas y por la violencia con la que operaron los delincuentes, las victimas se detuvieron y entregaron el rodado. El delincuente que viajaba como acompañante ascendió a a la moto, para que ambos emprendan la fuga a toda velocidad rumbo a San José. La víctima confirmó que no había denunciado el hecho hasta ese momento debido a que tenía la esperanza de recuperar el rodado mediante el pago de un rescate.
Por ese hecho, desde la Fiscalía en Robos y Hurtos IV se dispuso que el detenido fuera imputado por el delito de robo agravado. De acuerdo a la investigación judicial, sería quien encañonó a las víctimas y quien huyó a bordo del rodado sustraído. Las fuentes judiciales precisaron que los plazos para solicitar la prisión preventiva están vigentes. Los investigadores solicitaron medidas para dar con el otro asaltante y con el arma que usaron en el robo.

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Absolvieron a Virginia Mercado: la Justicia consideró que no encubrió al asesino de Paulina Lebbos

La fiscala Marta Jerez retiró la acusación al considerar que no existían pruebas suficientes para sostener el delito. El juez Eduardo Romero Lascano dictó la absolución.

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Virginia Mercado, la mejor amiga de Paulina Lebbos y la última persona que la vio con vida, fue absuelta este lunes en la causa en la que estaba acusada de encubrimiento. La Justicia concluyó que no existían pruebas suficientes para demostrar que hubiera colaborado con los responsables del crimen ocurrido en febrero de 2006.

La decisión se conoció luego de que la fiscala Marta Jerez retirara la acusación al considerar que los nueve puntos sobre los que se había basado la imputación no alcanzaban para sostener un delito de esa gravedad. La postura fue acompañada por la defensa de Mercado, que también solicitó el sobreseimiento.

El juez Eduardo Romero Lascano coincidió con ese criterio y sostuvo que la investigación no logró reunir la certeza necesaria para una condena, principalmente por las contradicciones sobre lo ocurrido la madrugada del 26 de febrero de 2006, cuando desapareció Paulina.

Un juicio marcado por la polémica

La absolución llega después de un proceso que atravesó múltiples controversias. A comienzos de este año, Mercado estuvo cerca de cerrar la causa mediante un juicio abreviado, pero el acuerdo fue rechazado por el juez Patricio Agustín Prado al considerar incompatible la admisión del delito con la falta de memoria que la imputada seguía manifestando.

El debate también estuvo atravesado por fuertes tensiones. En una de las audiencias, Romero Lascano suspendió abruptamente la sesión tras un cruce con la defensa por el desarrollo del juicio sin la presencia física de Mercado, quien reside en Salta y atraviesa un tratamiento por un cáncer avanzado.

La acusación no pudo sostenerse

Durante el proceso, la Fiscalía había sostenido que Mercado integró un supuesto «pacto de silencio» para desviar la investigación sobre la salida del boliche Gitana y el recorrido posterior de Paulina Lebbos.

Sin embargo, el paso del tiempo, las irregularidades detectadas en la investigación inicial y la falta de pruebas que demostraran una conducta dolosa terminaron debilitando esa hipótesis, lo que llevó a la Fiscalía a desistir de la acusación.

«Siempre dije la verdad»

Antes de conocerse la sentencia, Mercado volvió a defender su actuación. «Quiero que todos sepan que siempre dije la verdad. Nunca me negué a declarar. Paulina no era solo mi compañera, era mi amiga. Yo no soy culpable de nada», afirmó.

Con la absolución, quedó cerrada la vía penal contra la última persona del entorno de Paulina Lebbos que la vio con vida, en una de las causas judiciales más emblemáticas de Tucumán.

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Picadas clandestinas: secuestraron 24 vehículos y multaron a más de 20 motociclistas en Famaillá

Este fin de semana se desarrolló un amplio operativo contra las picadas ilegales en Famaillá.

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En el marco de un fuerte plan de seguridad preventiva orientada a erradicar las carreras clandestinas de motocicletas, la Policía de Tucumán desplegó un masivo procedimiento en la ciudad de Famaillá que culminó con el secuestro de decenas de vehículos y múltiples personas sancionadas.

El despliegue estuvo a cargo de efectivos de la Unidad Regional Oeste, en un trabajo conjunto que integró a personal de la Infantería Oeste, la Patrulla Motorizada y la Comisaría de Famaillá.

Durante los controles, las fuerzas de seguridad lograron interceptar e identificar a los participantes de estas maniobras peligrosas, por lo cual se retuvieron preventivamente 22 motocicletas y 2 automóviles por faltas graves a la Ley Nacional de Tránsito y 22 personas fueron identificadas e infraccionadas bajo las disposiciones del Código Procesal Penal de Tucumán.

«Este tipo de acciones buscan reafirmar el compromiso de la fuerza con la prevención, el orden público y la seguridad vial de todos los tucumanos», destacaron desde la cúpula policial.

Las autoridades anticiparon que este tipo de controles sorpresivos se mantendrán de forma periódica en distintos puntos estratégicos de la zona oeste para combatir el peligro que representan las picadas ilegales para la comunidad.

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«Mi hermana está enterrada en algún lugar del Colegio San Francisco»

La fuerte revelación de Liliana Argañaraz a 20 años del crimen de Bety.

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A casi 20 años del asesinato de la docente Ángela Beatriz «Betty» Argañaraz, una de las causas criminales más conmocionantes de la historia de Tucumán volvió a cobrar impulso tras una impactante revelación de su hermana, Liliana Argañaraz, quien aseguró haber recibido información sobre el posible lugar donde estarían los restos de la maestra, desaparecida desde el 31 de julio de 2006.

Aunque en 2009 la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández a 20 años de prisión por el homicidio de Betty Argañaraz, el cuerpo de la docente nunca fue encontrado. Esa ausencia convirtió al expediente en uno de los primeros casos de la provincia con condena firme por homicidio sin la aparición del cadáver, pero para la familia la búsqueda nunca terminó.

En una extensa entrevista, Liliana Argañaraz sostuvo que durante estos años logró acceder a una información que considera de enorme importancia para esclarecer definitivamente el caso. Según relató, una persona le aseguró conocer dónde se encuentran los restos de su hermana, aunque el miedo le impide declarar formalmente ante la Justicia.

«Mi hermana está en algún lugar dentro del Colegio San Francisco«, afirmó Liliana, al revelar que esa versión le fue transmitida por un testigo que teme por su vida y que, por esa razón, se niega a brindar una declaración judicial.

La hermana de Betty explicó que incluso llegó a reunirse personalmente con esa persona para escuchar su relato. Describió ese encuentro como uno de los momentos de mayor tensión que vivió desde el crimen de la docente y aseguró que comprendió el temor del informante al percibir el nivel de miedo con el que hablaba del caso.

Pese a considerar que se trata de una pista concreta, lamentó que no haya encontrado respuestas por parte de las autoridades judiciales para profundizar esa línea de investigación. Según afirmó, durante los últimos años intentó comunicarse con integrantes del Ministerio Público Fiscal para transmitir la información y solicitar que se designara una fiscalía que continuara la búsqueda de los restos, pero aseguró que sus pedidos nunca prosperaron.

Liliana expresó que la familia siente que, una vez obtenidas las condenas en 2009, la investigación quedó prácticamente paralizada.

«Para la Justicia este caso sentó jurisprudencia porque hubo condena sin cuerpo, pero para nosotros Betty sigue desaparecida. Nosotros todavía no pudimos recuperarla», manifestó al explicar que el principal objetivo de la familia continúa siendo encontrar los restos para darle una sepultura.

La mujer también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que actualmente no existe una investigación activa destinada exclusivamente a localizar el cuerpo de la docente. En ese sentido, dijo sentir miedo e impotencia al no tener un ámbito institucional donde aportar nuevos datos.

Además, volvió a insistir con una hipótesis que mantiene desde hace años: que Susana Acosta y Nélida Fernández no actuaron solas.

A criterio de Liliana, resulta imposible que dos personas hayan logrado ocultar durante dos décadas el cuerpo de Betty sin recibir ayuda de terceros. Por ello, reiteró su convencimiento de que existieron cómplices que colaboraron en el encubrimiento del crimen y que todavía permanecen en silencio.

También expresó sus sospechas sobre la existencia de personas con influencia dentro de ámbitos institucionales y eclesiásticos que, según considera, nunca aportaron toda la información que conocían sobre lo ocurrido.

Para la familia, la falta de hallazgo de los restos representa la herida más profunda que dejó el crimen. Liliana afirmó que no busca revancha ni nuevas condenas, sino únicamente conocer toda la verdad y recuperar el cuerpo de su hermana para poder cerrar un duelo que lleva abierto dos décadas.

«Lo único que necesitamos como familia es recuperar sus restos, darle una cristiana sepultura y terminar con esta herida que sigue abierta desde hace 20 años», sostuvo.

Finalmente, renovó el pedido a la comunidad tucumana para que cualquier persona que posea información se anime a romper el silencio. Aseguró que todavía hay personas que conocen lo ocurrido y que el temor o los pactos de silencio han impedido avanzar en el esclarecimiento total del caso.

Al cumplirse dos décadas del asesinato de Betty Argañaraz, la familia insiste en que la condena de las responsables no alcanzó para hacer justicia mientras el cuerpo de la docente continúe desaparecido. Para Liliana, encontrar los restos es la única deuda pendiente de una causa que marcó para siempre la historia judicial de Tucumán y que, pese al paso del tiempo, sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre el destino final de la maestra.

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